Sendero Cubo de la Galga
El sendero de El Cubo de la Galga, situado en el noreste de la isla de La Palma, es uno de los recorridos más emblemáticos y fascinantes de la isla.
Este sendero es ideal para los amantes de la naturaleza y el senderismo ya que atraviesa un exuberante bosque de laurisilva, una reliquia viviente de la era terciaria, donde helechos gigantes, laureles y viñátigos crean un entorno de cuento.
El trazado remonta el Barranco de La Galga por senderos sombríos y húmedos hasta alcanzar el Mirador de Somada Alta, a 795 metros de altitud, desde donde podemos obtener fantásticas panorámicas al flanco nordeste de la isla.
Tras el mirador, la ruta desciende entre pequeñas entidades de población rural para regresar a las profundidades del barranco y conectar con la pista por la que se inició el sendero.
Cubo de La Galga
Hola amig@s!
Nos encontramos a las puertas del sendero Cubo de La Galga, en el Parque Natural de La Nieves, al nordeste de la isla de La Palma.
Hemos llegado al lugar por la carretera LP-1 hasta el límite fronterizo entre los municipios de Puntallana y San Andrés de Sauces.
Barranco de La Galga
Por aquí iniciamos un recorrido circular por el Barranco de la Galga en el que ascenderemos a sus lomos meridionales.
Helechos, colderriscos y brezales jalonan las orillas de estos primeros compases por un firme de asfalto que se abre camino entre las angosturas de la garganta.
Un paraje donde las masas forestales no cejan en su empeño de ocuparlo todo, incluso hay especies se atreven a crecer en equilibrio por las paredes verticales de esta geología de origen volcánico.

Sin duda la vegetación no se amedrenta ante estas estrecheces. A nosotros desde luego nos imponen, y sobre todo en zonas donde aparecen carteles que nos advierten del peligro de posibles desprendimientos.
La erosión ha modelado estos acantilados dejando expuestas las rocas más duras. Vegetación y piedra parecen asociarse para mantener la armonía de este bello escenario.
Zona Especial de Conservación
No en vano, este sendero es uno de los más emblemáticos de La Palma gracias a su diversidad biológica, geológica y paisajística. Está declarado Zona Especial de Conservación dentro de la Red Natura 2000.
Aquí, la hiedra acostumbrada a trepar tapizando superficies puede descansar dejándose caer libre.
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Las Acequias
Por su parte, la ruta también nos sorprende con algún puente. Estas infraestructuras se crearon para transportar el agua a través de canales para su uso en la agricultura y el abastecimiento público.
Estas acequias fueron construidas en su mayoría en los siglos XIX y XX abriendo canales de pendiente suave incluso en roca viva.

La abrupta orografía en continua erosión es propensa a los desprendimientos que antes hemos mencionado. Precisamente, encontramos unos operarios están terminando de acondicionar un tramo afectado por uno de estos derrumbes.
Estado de los senderos
En este sentido, antes de venir a realizar este tipo de rutas es conveniente informarse sobre el estado de los senderos. A veces la mala meteorología o los mismos desprendimientos pueden provocar que encontréis alguno cerrado.
En la página Senderos de La Palma Estado de los senderos – Red de Senderos de La Palma es posible obtener un estado actualizado de los mismos.
Un mirlo nos sorprende cogiendo fuerzas en el lecho del barranco. De alguna forma nos invita a que hagamos lo mismo ya que el trazado empieza a endurecerse un poco más.
Infraestructuras que acondicionan el trazado
La senda se estrecha y se encajona por la vegetación. En la infraestructura de este canal la frondosidad apenas deja pasar la luz del sol. La humedad del lugar es más que evidente donde resaltan los enormes helechos y la presencia de musgos y líquenes forrando piedras y troncos.
Esta es la parte más exigente de la ruta, donde el camino serpentea por un firme calzado de piedra empinado, con varias cuestas que superan el 20% de inclinación. Hay pendientes, en cambio, que también se ayudan de escalones de madera para facilitar poder superarlas.
De madera igualmente son las balaustradas que nos protegen de caer al vacío cuando el barranco se vuelve más comprometido con el riesgo.
El Bosque de Laurisilva
Volamos a media vertiente por encima de la depresión de La Galga y tomamos otra perspectiva de la alucinante espesura de este ecosistema.
El agua es la gran culpable de esta masa vegetal conocida como Bosque de Laurisilva y cuyo origen se remonta a la Era Terciaria, hace más de 20 millones de años.

Los vientos alisios soplan desde el noreste del Atlántico cargados de humedad. Cuando se encuentran con las cumbres de la isla se ven forzados a ascender formando nubes bajas.
La humedad condensada en estas nubes aportan lo que se conoce como lluvia horizontal que va impregnando todo el entorno que actúa como una esponja. Un microclima que va generando gotas de agua manteniendo el bosque denso y liento.
Muchos de los árboles que forman la laurisilva son de hoja perennes y entre las especies más destacadas encontramos laureles canarios, viñátigos, tilos, acebiños, mocanes, brezos y fayas.
Una vez que superamos la parte más accidentada del ascenso nos incorporamos a una pista más cómoda y ancha. Desde aquí también se obtienen buenas vistas hacia el fondo del barranco.
Mirador de Somada Alta
Por este camino llegaremos a la parte más alta de la ruta, a unos 795 metros de altitud. En esta cumbre se emplaza el Mirador de Somada Alta que nos permite ver, hacia el nordeste, buena parte de los municipios de San Andrés y Sauces y Barlovento.

Del primero de ellos apreciamos por un lado todo el manto de laurisilva que cubre los barrancos que se dirigen al Atlántico y por otro lado la localidad de Sauces. Por otro lado, de Barlovento destacamos sobre todo la Montaña de la Centinela, de 316 metros de altura.
Al sureste en cambio, la espesura vegetal apenas nos deja divisar el territorio del municipio de Puntallana.

Aquí en el mirador hacemos un alto en el camino para reponer algo de fuerzas con un combinado de semillas con las que se suele hacer el gofio, una harina tradicional canaria.
Unos atrevidos pinzones no dudan en sacar provecho ante la caída de algunas de estas semillas, pero viendo que han tenido éxito, somos benévolos ofreciéndoles más. Preciosas aves que permitieron aproximarnos un poco más de lo habitual.

Inicio del tramo descendente
Reanudamos la marcha continuando por el sendero PR-LP 5.1. Se acabó subir, ahora lo que nos queda hasta la meta es todo un descenso que empieza fuerte.

Hay que prestar atención al firme empedrado para evitar traspiés o posibles deslizamientos, en caso de encontrarse húmedo. El bosque de laurisilva regresará para envolvernos en ciertos tramos. En alguno de ellos parecerá que se nos traga la tierra.
Por aquí afrontamos la cara sur del Lomo Piñero, cuya ladera da al Barranco Hondo de Nogales.
Mientras descendemos, observamos algunas especies de flora como el Chícharo de Flor y la Flor de Espuma, esta última considerada planta invasora debido a su rápida expansión que amenaza el crecimiento de la flora autóctona.
Lugar de Fuente Pino
Tras unos 600 metros de bajada damos con las primeras fincas residenciales de este tramo, en el lugar de Fuente Pino.
Hay otra variante que regresa rápidamente al Barranco de la Galga, pero nosotros vamos a continuar por ésta para conocer un poco más de las pequeñas manifestaciones rurales que salpican estas cumbres.
Al este no pasa desapercibida la Montaña de San Bartolo, de 439 metros de altitud, por cuyas laderas occidentales se derraman las viviendas de San Bartolomé y La Galga.

La carretera LP-103 es la que permite a los habitantes acceder a sus propiedades. Unas posesiones que parecen emanar paz y sosiego, y donde los frutos de las huertas crecen sanos y fuertes; al menos así nos lo hace probar un amable vecino.
Puede que hayan sido los plátanos y aguacates más ricos de nuestra vida, o quizá sea que a estas alturas de la ruta ya el hambre ya empezaba a hacer mella. En cualquier caso, ¡muchas gracias por este regalo!
Lugar de Llano Molino
Continuando la ruta en el lugar de Llano Molino nos sorprende una vivienda construida sobre la propia roca. Desde luego, seguro que las panorámicas a los alrededores ganan en vistosidad con varios metros más de altura.

La depresión del Barranco de La Galga ya aparece a nuestra izquierda. Esta ruta ha sido todo un descubrimiento. Nos ha sorprendido caminar entre escarpadas paredes al cobijo de bosques milenarios.

Al cruzar un par de veces más la carretera LP-103 el camino vira al oeste para dirigirnos de nuevo, entre un florido tramo, a las entrañas del barranco.
Por este sendero terminaremos de realizar el recorrido circular de la ruta. Conectaremos con la pista asfaltada en el desvío que os comentamos al principio.
Nos hemos quedado con ganas de más. Vayamos al Punto de Información a ver qué descubrimos.
¡Hasta la próxima amig@s!





























