1 | Braga a Caldelas
La primera etapa del Caminho da Geira e dos Arrieiros parte desde Braga, la ciudad más antigua de Portugal.
Desde la Catedral de Santa María comienzan nuestros pasos con unos kilómetros iniciales en los que habrá que dejar atrás los tentáculos urbanísticos de la gran ciudad para ir adentrándose en un terreno más rural.
Con todo, hay paréntesis monumentales que enriquecen este intervalo. Uno de ellos es el Convento de San Francisco, que alberga la valiosa Capilla visigoda de San Fructuoso de Montelios, del siglo VII d.C. El Camino de Santiago atraviesa las históricas freguesías de Dume y Palmeira para cruzar el Río Cávado por el Puente do Bico.
A continuación, entramos en el Concelho de amares, donde el recorrido se vuelve más rural y tranquilo. Por aquí atravesaremos los núcleos urbanos de Lago y Rendufe siendo el último de ellos donde la Orden Benedictina fundo el Monasterio de Santo André de Rendufe.
La ruta avanza por senderos locales y carreteras secundarias con menos tráfico hasta que alcanzamos nuestro destino final en Caldelas.
Braga
Catedral de Santa María
Buenos días amigos desde la Catedral de Santa María Braga.

Nos situamos en esta joya de orígenes románicos para iniciar la primera etapa del Caminho da Geira e dos Arrieros. Podéis conocer más sobre este monumento y de otros hitos patrimoniales de la ciudad más antigua de Portugal en el Post del Prólogo que realizamos en la jornada anterior.
La etapa de hoy consta de unas 18 kilómetros y la idea es llegar a Caldelas a la hora del almuerzo. Sin embargo, una cosa es lo que deseamos y otra bien distinta es lo que el camino vaya demandando.
Arco da Porta Nova
En principio, buscamos el Arco da Porta Nova, una de las puertas de entrada de la antigua muralla medieval. Como vemos lado interior se corona con una talla de Nuestra Señora de Nazaret.
La puerta que hoy está en pie es del siglo XVIII, fruto de una reconstrucción que viene a sustituir a la anterior que era del siglo XIV. Es de estilo barroco y neoclásico y fue encargada por el Arzobispo Gaspar de Braganza, religioso cuyo escudo corona el lado exterior.
A continuación viramos al norte para dar con la Iglesia del Pópulo para luego torcer al oeste por la Rúa Boavista.
Praceta de São Tiago
Esta larga arteria descendente pasa por debajo de la Estrada Nacional 101. Después, se aleja del bullicio del tráfico para acercarnos a la apacible Praceta de São Tiago.
Un Peto de Ánimas dedicado a nuestro querido patrón nos recibe a la entrada del espacio. Este personaje también da nombre a la fuente que se alza al fondo de la plaza homónima.
El hito etnográfico exhibe por un lado una inscripción que nos delata 1.531 como el año de su construcción. Por otro lado, el escudo del Arzobispo Diogo de Sousa, que fue el religioso que mandó a levantar la fuente en estilo renacentista.
Por su parte una cabeza de animal fantástico hace de caño y como motivo central del conjunto, una hornacina con Santiago Peregrino como protagonista.
Señalización del Camino
Desde luego, esta plaza es una buena manera de introducirnos en la peregrinación xacobea, y también algunas señales, aunque éstas que vemos pertenecientes al Caminho Minhoto Ribeiro no pertenecen al camino que debemos seguir.
Cuidado con esto, el Camino da Geira e dos Arrieiros está señalizado, pero bien es cierto que hay tramos confusos y es conveniente llevar un dispositivo GPS con los tracks cargados.
Caminho e Fonte do Anel

Tras dejar atrás el lado menos amable del casco urbano la ruta nos introduce en un tramo conocido como Caminho e Fonte do Anel. Este intervalo debe su nombre a un sistema hidráulico que captaba las aguas subterráneas de una mina cercana para abastecer al antiguo Convento de São Francisco de Real, lugar al que muy pronto llegaremos.
Convento de São Francisco de Real
Este complejo no funciona como convento desde 1.834, año en el que el gobierno portugués decretó la extinción de las órdenes religiosas nacionalizando todos los bienes. Sin embargo hoy los visitantes como nosotros pueden disfrutarlo como conjunto monumental.
Fuente de San Francisco de Asís
Desde esta plaza remodelada en el año 2.024 podemos contemplar de un primer vistazo la Fuente de San Francisco de Asís. Es del siglo XVIII y está realizada en estilo barroco. La talla del Santo ocupa la hornacina que corona la obra.
Pero el emplazamiento destaca sobre todo por dos edificios bastante diferenciados por su época constructiva.
Iglesia de San Jerónimo
El más moderno de ellos es la Iglesia de San Jerónimo. La mandó a construir en el siglo XVIII el Arzobispo Rodrigo de Moura Teles. El escudo de armas de esta figura eclesiástica luce sobre el arco central del pórtico.
El estilo constructivo es el barroco donde advertimos a San Francisco de Asís y San Jerónimo ocupando las hornacinas laterales, y a una Virgen Maria postrada en la superior central.
Capilla de San Fructuoso
Apreciamos también una espadaña exenta, quizá colocada aquí para evitar comprometer el escenario arquitectónico del siguiente edificio: la Capilla de San Fructuoso.

Este templo es mucho más antiguo, del siglo VII después de Cristo y aparece adosado al muro oriental de la Iglesia de San Jerónimo. De hecho, tenemos que entrar en esta última para poder acceder al otro lado de la capilla.
La Capilla de San Fructuoso es una joya de estilos visigótico-bizantino del Arte Prerrománico. Es de planta de cruz griega donde se identifican los cuatro brazos iguales que parten de un cimborrio central que se levanta sobre el resto de la estructura.
Los muros de los brazos alternan arcos ciegos de herradura con otros de forma triangular, también llamados de mitra.
Esta decoración también se repite en los arquillos que recorren el cimborrio. Sobre los mismos se sitúa un friso que exhibe temática vegetal.
Interior de la Capilla de San Fructuoso
Podemos pasar al interior de la capilla desde una verja que encontramos en la nave de la Iglesia de San Jerónimo. La inscripción que nos recibe nos informa que en el siglo XVI fue el arzobispo D. Diogo de Sousa quien reconstruyó la iglesia parroquial preservando al mismo tiempo el mausoleo de San Fructuoso.
Fue el propio San Fructuoso, Obispo de Braga del siglo VII quien mandó a construir este templo para que le sirviera como sepulcro. Desde el interior podemos observar bien cómo se divide el espacio donde cada brazo accede al cuerpo central por medio de arcos de herradura apoyados en columnas con capiteles corintios visigóticos.
El mismo motivo decorativo se labra en el friso perimetral y aparecen más motivos vegetales en las líneas de imposta.
Del crucero se levanta el cimborrio con una cúpula sobre pechinas iluminada por pequeños ventanales o vanos. En este espacio, en el suelo, hay una lápida con escudo heráldico. Parece que pudo pertenecer a un linaje del siglo XVII que, como benefactor del Convento de San Francisco, tenía el privilegio de ser enterrado en un lugar sagrado.
En uno de los ábsides vemos lo que podría cumplir la función de un pequeño altar.
Interior de la Iglesia de San Jerónimo
Para terminar con este conjunto monumental, echamos un vistazo a la única nave de la Iglesia de San Jerónimo.
De una rápida pasada se advierten fácilmente los dorados que envuelven el complejo. Los vemos en retablos, marcos de cuadros y ventanas y en pinturas. El mural que vemos en el techo es una obra barroca del siglo XVIII en la que vemos un ángel en actitud de adoración ante la Eucaristía.
El Retablo Mayor es una obra del artista António Fernandes Palmeira. Lo realizó entre los años 1759 y 1761 en estilo barroco joanino, caracterizado por la talla dorada.
Columnas salomónicas con decoración vegetal, atributos de San Jerónimo y Elementos de Penitencia enmarcan las figuras de San Francisco de Asís, San Geraldo de Braga y a la Virgen Inmaculada, ésta última presidiendo el motivo central del retablo.
Por su parte, los retablos laterales que componen la iglesia son obra de Frei José de Santo António Vilaça. También se tallaron en la segunda mitad del siglo XVIII aunque con un estilo más rococó, donde las formas barrocas se vuelven más elegantes introduciendo formas curvas más naturales.
Exposición de la Sacristía
Para finalizar la visita, entramos en la Sacristía para contemplar una exposición inaugurada en enero de 2025, obra de la artista Ana María Martínez. Los cuadros relatan episodios significativos de la vida de San Fructuoso.
Reliquias de San Fructuoso
Otros de los episodios destacados aconteció una vez fallecido, cuando el arzobispo de Santiago de Compostela, Diego Gelmírez se llevó las reliquias a Santiago de Compostela.
Parte de sus restos regresaron a Braga siglos después, en el año 1966, y hoy podemos contemplarlas en esta urna.
Caminho dos Quatro Caminhos
Abandonamos este conjunto monumental por la rúa Caminho dos Quatro Caminhos, una arteria histórica en la que antiguamente confluían diferentes rutas transitadas por peregrinos, comerciantes y viajeros.
Ecovía da Ribeira do Castro
Un trazado que todavía conserva un acento rural ligado al pasado del lugar. Por aquí disfrutaremos del entorno de la Ecovía da Ribeira do Castro. Este recorrido sigue el curso del arroyo homónimo y trata de poner en valor el patrimonio natural y fluvial de la comarca.
Dume
Tras este paréntesis natural, las señales nos introducen en el lugar de Dume. Atravesaremos su casco urbano de sur a norte por una arteria principal a la que están realizando mejoras.
Históricamente, Dume es la parroquia más relevante de la Unión de Freguesías Real, Dume y Semelhe. En el siglo VI fue Centro Espiritual del Reino Suevo gracias a su basílica paleocristiana fundada por San Martín de Dumio, el «Apóstol de los Suevos«.
Salimos de Dume por la red de carreteras que rodean la Estrada Nacional 101 y continuamos por la Rúa do Caminho de Lamas. Por aquí veremos a José, un peregrino que sin saberlo formará una parte muy importante de nuestro Camino.

Assento
Al poco, el firme de asfalto pasa al adoquinado típico portugués que nos introduce en una nueva población rural. Maizales y viñedos pueblan la campiña del lugar de Assento.
Cruceiro de Dume
En este núcleo urbano advertimos una encrucijada gracias a la presencia del Cruceiro de Dume. Es de estilo barroco, probablemente construido entre los siglos XVII y XVIII.
Debemos estar atentos porque ahora hay que virar al oeste para tomar la Rúa do Cruzeiro. El empleo tradicional de la piedra como elemento constructivo se deja ver en las viviendas y en los muros que cercan las propiedades y jalonan el camino.
Quinta do Carregal
No tardamos mucho en llegar a Carregal, lugar en el que se emplaza una Quinta. Este edificio del siglo XVIII parece que perteneció al linaje de los Silva y desde sus instalaciones podían gestionar y administrar sus propiedades agrícolas.
En aquella época, Braga vivía un período de bonanza y fueron muchos los nobles y burgueses los que edificaron este tipo de viviendas señoriales.
Palmeira
De Carregal pasamos a los dominios de Palmeira, núcleo urbano donde agradecemos la presencia de una cafetería para avituallarnos.
A continuación, enfilamos el descenso hacia el valle por el que surca el Río Cávado. Llegaremos a este curso de agua callejeando por las arterias de Palmeira hasta conectar con la Avenida do Cávado.
Ponte do Bico
Esta pista nos introducirá en el Ponte do Bico. La infraestructura se levantó en 1.866 para conectar el concelho de Braga con el de Amares. La presa que vemos a oriente lleva el mismo nombre que el puente, al igual que una de las playas fluviales que vemos a occidente.
El bonito entorno se adereza con las ruinas de un antiguo molino que aprovechaba la fuerza del agua para moler cereal.

Bico, Ribeira y Telhado
Cruzar este puente también significa dejar atrás la Freguesía de Palmeira para pasar a la de Lago, en el lugar de Bico.
Remontamos la calle principal de esta entidad para luego enderezarnos un poco al norte buscando el valle del Río Homem, uno de los afluentes del Cádavo.
Ermita de São Gonçalo
De Bico pasamos a Ribeira y de éste último a Telhado, donde nos topamos con las ruinas de la Ermita de São Gonçalo. Este templo se construyó a finales del siglo XVII en piedra de granito para dedicarla a São Gonçalo de Amarante. Los creyentes pedían protección a este patrón para que les ayudara a cruzar puentes o a vadear ríos.
Iglesia de San Martín de Lago
Tierras fértiles y casas solariegas nos dirigen ahora a la Iglesia de San Martín de Lago. Aunque no sabemos muy bien sus orígenes medievales sí se conoce que en 1.749 fue reedificada con granito en estilo barroco rural.
Años más tarde, en 1.857, se añadió la torre campanario empleando para ello un estilo neoclásico.
Finalmente, en 2.021, se le hicieron algunas restauraciones.
Antiguamente, la iglesia dependía del Monasterio de Santo André de Rendufe, monumento que visitaremos brevemente, dentro de unos 2 kilómetros.
Mientras llega ese momento, nuestros pasos continúan por el entorno rural de la Freguesía de Lago con propiedades de cultivo dedicadas especialmente a los viñedos y a los cereales.
Rendufe
Capilla de Nuestro Señor da Agonía
Llegados a Rendufe, en una encrucijada del barrio de Picoto, se emplaza la Capilla de Nuestro Señor da Agonía. Se construyó en estilo barroco en el año 1.707 y en su interior alberga la venerada imagen vinculada con las tradiciones locales del Concelho de Amares.
A continuación, descendemos por la carretera M1247 para poder llegar al Monasterio de Santo André de Rendufe cuya silueta divisamos desde la distancia. Hay que tener mucha precaución en esta vía ya que dispone de tramos donde el arcén es casi inexistente.
Monasterio de Santo André de Rendufe

Con todo, conseguimos llegar sanos y salvos a este conjunto monumental cuyos orígenes se remontan a la época de la Reconquista cristiana de la Península a los musulmanes. La fuente barroca del siglo XVIII situada en el muro lateral que cerca la entrada bien nos alivia los calores que estamos empezando a padecer.
La torre y el león con báculo que exhibe la obra también se manifiestan en el escudo de la fachada principal del Monasterio. Son elementos heráldicos que identifican a la institución de la Abadía de Rendufe.



Sobre este escudo hay tres hornacinas ocupadas por San Benito, San Andrés y Santa Escolástica, que son personajes fundamentales de la cristiandad y de la orden benedictina.
Orden de San Benito
Y es que el Mosteiro de Santo André de Rendufe se considera uno de los principales centros de la Orden de San Benito en Portugal entre los siglos XII y XIV. El aspecto actual de la fachada de la iglesia es una obra barroca realizada entre 1.716 y 1.719.
Los benedictinos abandonaron definitivamente el Monasterio de Rendufe en 1834, cuando se decretó la extinción de las órdenes religiosas en Portugal.
Claustro
Fruto de este abandono, el edificio sufrió un gran deterioro, como se refleja en las ruinas que se conservan del claustro.

Solo permanecen en pie las arcadas de medio punto del primer nivel que están soportadas por capiteles toscanos y el chafariz que ocupa la parte central del patio. Con todo, el lugar parece sumido en un cuidadoso abandono, donde la vegetación consigue prosperar realzando la belleza de la ruina.
Este claustro también se construyó en la gran reforma barroca llevada a cabo en el primer cuarto de siglo XVIII.
Interior de la Iglesia de Santo André
De esa época es también el espectacular retablo del Altar Mayor.
Los trabajos de restauración llevados a cabo por una serie de profesionales nos obliga a acortar la visita al interior. No obstante, nos da tiempo a admirar la ornamentación rococó de algunos detalles, como el realce de los ventanales, y la decoración recargada y detallista de retablos y elementos del coro alto.



Calçada do Couto de Rendufe
Continuamos el viaje incorporándonos a la Calçada do Couto de Rendufe. Se trata de un camino medieval que que recorría los límites del perímetros del Monasterio de Santo André.
Las propiedades de este complejo llegaron a ocupar hasta 70 hectáreas. Si nos asomamos por el muro podemos apreciar que buena parte de las mismas están dominadas por los viñedos. También advertimos una especie de acueducto con un tramo de arquerías visibles.

Esta calza encara un corto pero exigente repecho, que todavía se hace más duro con las horas más calurosas del día.
D. Frei Bartolomeu dos Mártires
Coronamos el ascenso en un espacio dedicado a D. Frei Bartolomeu dos Mártires, una de las figuras religiosas más influyentes de Portugal que solía visitar el Monasterio de Santo André de Rendufe.
Este personaje que vivió en el siglo XVI llegó a ser Arzobispo de Braga y ejerció un papel fundamental en la elaboración de la Contrarreforma durante el Concilio de Trento.
Bar Restaurante Cantinho da Avó
Con tanta parada histórica, cultural y artística al final se nos echó encima la hora del almuerzo. Por suerte, en el lugar de Bico encontramos el Bar Restaurante Cantinho da Avó. Estos buenos manjares nos vinieron de maravilla para continuar la etapa.
Reanudamos la marcha por las calles de Bico para luego pasar a las de Vila Meã de Baixo y Monte e Pedreira. Son entidades de población contiguas que dejamos atrás cuando atravesamos un pequeño intervalo de eucaliptos.

Fiscal
El patrón rural se repite en los dominios del lugar de Fiscal. Aquí no se desaprovechan las fértiles vegas del cercano Río Homem para seguir fomentado su tradicional actividad agrícola.
Por un momento, el trazado nos orienta al este, al Monte de São Pedro Fins, de 562 metros de altitud. Bouça, Enxurreira, Igreja y Paços son los últimos barrios de la Freguesía de Fiscal. Se agradece que finalice en uno de los pocos tramos de senderos que disfrutamos en esta etapa.
Torre
Capela de São Bento na Torre
Por aquí nos introducimos en la Freguesía de Torre e Portela y en sus comienzos nos asalta la Capela de São Bento na Torre. Esta obra se levantó en 1988 para sustituir a otra más antigua que estaba en estado lamentable.
Las fiestas del Santo se celebran el domingo siguiente al 11 de julio.
Tramo por la carretera N205-3
A continuación, la señales nos colocan a orillas de la carretera N205-3, vía que seguiremos durante unos 800 metros hasta dar con el arroyo Ribeiro do Alvito. Justo aquí, en el otro margen de la carretera se inicia un sendero ascendente que se introduce en la União das Freguesias de Caldelas, Sequeiros e Paranhos.
Caldelas

El pequeño tramo natural desemboca en Caldelas, nuestro objetivo de hoy, donde encontramos detalles que delatan el ambiente xacobeo. No en vano, nuestro alojamiento es el Albergue de Peregrinos de Santiago de Caldelas y como no podía ser de otra forma, un peregrino de categoría también se alojaba en él.
¡Hasta la próxima!



































