San Paio
CAMINO DEL NORTE DESDE VILLAVICIOSA

9 · LOURENZÁ – ABADÍN

 
La mañana se inicia marcada por una niebla que nos brinda imágenes espectrales por los senderos que discurren por los lugares de Arroxo, San Pedro y O Reguengo.

En el sitio de San Paio se corren las cortinas de las partículas de agua en suspensión para abrirnos bonitas vistas al Valle del Río Valiñadares, donde se ubica la villa de mayor relevancia de esta etapa: Mondoñedo.

Visitaremos la Basílica-Catedral de la Asunción de esta localidad al tiempo que somos testigos de cómo sus calles empiezan a engalanarse con los atrezos y puestos de su Feria Medieval.

Posteriormente partimos de Mondoñedo para tomar un tramo complementario que encarar el ascenso por el tranquilo Valle del Valiñadares.

El sol y el asfalto endurecen un poco más este ramal que atraviesa los pequeños y tranquilos núcleos de casas de Barbeitas, Maariz, Paadín o Lousada, aunque su intervalo final hacia el Alto da Xesta será el que ponga a prueba nuestra resistencia.

Finalmente, nos dejamos llevar por una serie de pistas de la campiña agrícola y ganadera del concello de Abadín hasta llegar a su localidad homónima.


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Lourenzá

Hola amig@s!
Aquí estamos partiendo de Lourenzá desde el Monasterio de San Salvador, con su Iglesia de Santa María que nos sorprendió en la visita de la jornada anterior.

Monasterio de San Salvador de Lourenzá
Monasterio de San Salvador de Lourenzá

Salimos de la localidad rápidamente, tomando una calle de tierra dirección oeste que se ve embutida entre muros de piedra primero para luego hacerlo por la arboleda.

Estos primero pasos desembocan a la espalda de un Cementerio, justo donde advertimos una señal con la distancia de 8 km a la localidad de relevancia del día: Mondoñedo.

A la espalda del Cementerio de Lourenzá
A la espalda del Cementerio de Lourenzá

La mañana nos ha salido algo perezosa, con capas de niebla que nos dejarán con el misterio de saber qué se esconde más allá de unos 100 o 200 metros a la redonda, sobre todo cuando los horizontes están libres de vegetación.


Por su parte, cuando estas sábanas de partículas de agua buscan su espacio entre la arboleda dan a los bosques un aspecto embriagador. Todo se difumina y parece que adelante ya no hay nada más por recorrer y que detrás, lo que recorrimos, ya no existe.

La niebla te da esa sensación de estar en ningún sitio.


Arroxo

Pero bueno, os voy a colocar donde nos encontramos. Estamos remontando el valle del Rego de Arroxo por una pista forestal que no tardará mucho en llegar a su aldea homónima, que envuelta en esta atmósfera presenta un aspecto fantasmagórico.

Se dice que por estas tierras se libró una violenta batalla contra las tropas invasoras napoleónicas allá por el año 1809, una dura contienda que ni siquiera la niebla puede ocultar de la memoria histórica.

Sí consigue en cambio esconder la Autovía A8, que aparece por sorpresa sobre nuestras cabezas. Y la carretera N-634, que flanqueamos jalonados por pequeños acebos habitados por patios de vecinos arácnidos.

Grove

Continuaremos paralelos a la pista nacional descendiendo al lugar de Grove donde la campiña sigue regalándonos imágenes espectrales.

Envueltos por la niebla
Envueltos por la niebla

Capilla de Guadalupe

En este pequeño núcleo de casas se emplaza la Capilla de Guadalupe, templo levantado a principios del siglo XVIII que posteriormente, a inicios del XX sufrió una restauración.

También aquí hemos pasado del Concello de Lourenzá al de Mondoñedo cuyos primeros tramos a modo de tobogán nos dirigen hacia su velado Cementerio Municipal.

Vamos dejando atrás esta infraestructura al tiempo que nos incorporamos en una pequeña corredoira descendente hasta que las señales nos hacen virar al sur unos 90 grados.

San Pedro

Capilla de San Pedro

Capilla de San Pedro
Capilla de San Pedro

Luego, un corto pero exigente repecho nos va aproximando al lugar de San Pedro. Entre sus edificios cuenta con una capilla homónima cuyos orígenes son del siglo XVI aunque su aspecto actual denota claras reformas posteriores.

La planta de una sola nave es sobria en ornamentos exteriores, donde resalta su fachada occidental con detalles a modo de pilares y su espadaña barroca.

El ascenso progresa unos metros más por las faldas occidentales del monte Padornelo que dispone de una fuente descansadero entre sus filas para hacerlo más llevadero, en caso necesario.

Luego nos adentramos en otra senda encantada por la niebla al cobijo de castaños y eucaliptos. Uno de esos momentos que crean magia en el Camino.


O Reguengo

Este tramo realiza un descenso que nos hará atravesar el lugar de O Reguengo, un pequeño núcleo de casas que resiste al paso del tiempo y que nos introduce a las primeras vistas al Valle de los Regos de Valiñadares y de Cesuras.

Las cumbres de la Serra da Toxiza se asoman con timidez entre la máscara blanquecina que mantiene el suspense del enclave.

San Paio

Pero mientras el entorno se despeja el Camino nos mantiene entretenido dirigiéndonos por un nuevo y placentero tramo emboscado. Por aquí llegaremos a San Paio, otro lugar con arquitectura cargada de autenticidad y por el que ya se empiezan a correr las cortinas del paisaje.

Valle de los regos de Vliñadares y Cesuras
Valle de los regos de Vliñadares y Cesuras

Capilla de San Paio

No hay duda de que la Capilla de San Paio que aquí se planta goza de magníficas estampas. Este templo de planta rectangular contiene un retablo del siglo XVI que exhibe diferentes imágenes barrocas, entre ellas la de San Pelayo.

Capilla de San Paio
Capilla de San Paio

Descendemos por las calles de este lugar para abandonarlo definitivamente e incorporarnos a la carretera nacional 634, rumbo a Mondoñedo.

Mondoñedo

Puente de San Lázaro

Entramos en los dominios de esta icónica urbe por su barrio de San Lázaro, por el histórico puente homónimo que cruza el Rego de Valiñadares. Esta estructura de dos arcos fue construida en el siglo XVIII aunque hay referencias de unas obras realizadas en un puente anterior del siglo XVII.

Puente de San Lázaro
Puente de San Lázaro

La parte central del puente lo presiden dos blasones: de un lado el escudo de armas de la ciudad de Mondoñedo y de otro lado el correspondiente a un Obispo, Fray Antonio Sarmiento de Sotomayor.

Pazo de Caión

Varios metros más tarde damos con el Pazo de Caión, que nos sorprende con sus puertas abiertas y un amable propietario que nos invita a contemplar los frutos de su fértil huerta. Decir que en la edad media existía en estos terrenos un hospital que cuidaba de los leprosos hasta que en el siglo XVIII se convirtió en una fábrica de lienzos textiles.

Cruceiro de San Lázaro e Iglesia de Santiago

Continuamos la marcha incorporándonos a la Calle San Antonio en la que podemos advertir por un lado, el cruceiro de San Lázaro, del siglo XIX y con más de 4 metros de altura, y por otro lado las cúpulas de las torres de la Catedral Basílica de Mondoñedo, hacia donde nos dirigimos.

También se deja ver otro templo de interés, como la Iglesia de Santiago, construido entre finales del siglo XIX, principios del XX.

El pasar por Mondoñedo a inicios de su segundo fin de semana de agosto significa que la ciudad comienza a engalanarse con los atrezzos correspondientes a su fiesta del mercado medieval.

Tanto las calles principales como la Plaza de la Catedral, a la enseguida llegaremos, se vestirán con multitud de puestos de artesanos en los que degustar gastronomía y disfrutar de algunas demostraciones de oficios tradicionales.

Catedral Basílica de la Asunción

Este casco histórico junto con la Catedral Basílica de la Asunción fue declarado conjunto histórico-artístico en 1985.


Los orígenes del templo son del siglo XIII aunque posteriormente se le realizaron modificaciones, como las torres de la fachada principal que son del siglo XVIII, siendo la del reloj medio metro más alta que su compañera.

Los tres arcos ojivales del exterior corresponden a las tres naves que componen el interior. El central lo preside un rosetón de vidrieras policromadas del siglo XIII y bajo el mismo, se conserva la portada románica original, aunque la pintura al fresco de su tímpano es barroca, del siglo XVIII, protagonizada por la Inmaculada Concepción.

Sostienen las tres arquivoltas de estos arcos columnas con capiteles de diferentes motivos decorativos.

A los lados de la portada se adornan ventanales con las figuras de San Lorenzo y San Jerónimo.

El cuerpo central se corona con un frontón rematado con la talla de San Rosendo, personaje de gran relevancia en el siglo X que llegó a ser Obispo de Mondoñedo.

Naves interiores

En el interior no nos dejan tomar vídeos, pero sí algunas fotos. Las bóvedas de las naves son de crucería, la central bajo cánones de estilo románico y las laterales y crucero siguiendo los arcos ojivales del gótico.

Naves del interior
Naves del interior
Capilla Mayor

Sorprende el retablo rococó de la Capilla Mayor y las pinturas murales de su bóveda junto a las que le siguen en la del transepto.

Pinturas murales góticas

Por su parte, de estilo gótico también son las sillas del Coro y las pinturas que aparecen debajo de los órganos que representan escenas de la vida de San Pedro o la Degollación de los Niños Inocentes.

Girola

La cabecera del templo se completa con una Girola que exhibe capillas dedicadas a diferentes protagonistas como al Ecce Homo, a la Inmaculada, al Cristo de la Buena Muerte o San Francisco de Asís.

 

Claustro

Finalmente, visitamos el Claustro del siglo XVII conformado por una sola planta con arcos de medio punto sostenidos por columnas dóricas. En el centro del patio se alza un cruceiro del siglo XV.

Claustro
Claustro

Fonte Vella

Lastimosamente no podemos dedicar más tiempo a esta villa que empieza a vestirse de medievo y salimos de ella buscando primero la Rúa da Fonte, donde se ubica la Fonte Vella, hito construido en el siglo XVI.

Fonte Vella
Fonte Vella
Tomando el Camino Complementario

Luego, tomamos la Rúa Rigueira para salir definitivamente de Mondoñedo y tomar el camino complementario, más largo aunque algo menos exigente que el oficial.

La localidad mindoniense, una de las siete capitales del antiguo Reino de Galicia hasta las reformas del siglo XIX, va quedando bajo nuestra mirada conforme iniciamos un zigzagueante ascenso por las estribaciones nororientales del monte coronado por el cerro A Fraga do Rei.

Mondoñedo abajo en el valle
Mondoñedo abajo en el valle

Barbeitas

Este intervalo de unos 9 kilómetros de asfalto tiene un fuerte repecho inicial antes del lugar de Barbeitas.

Terminado este repecho nos llama la atención una especie de templete con hornacina adosado a una casa. Antaño había aquí colocado un Cristo crucificado y en la inscripción inferior se animaba a los fieles a rezarle a la talla para conseguir cuarenta días de indulgencias.

En nuestro caso, es el propio perfil el que se muestra indulgente dándonos algo de descanso suavizando la pendiente.

Remontando el Valle del Rego de Valiñadares

El Camino continúa por el asfalto abriendo las vistas al valle recorrido por el Rego de Valiñadares, donde apreciamos cómo algunos propietarios aprovechan las fértiles pendientes para pastos y cultivos.

Laderas fértiles para el cultivo
Laderas fértiles para el cultivo

Maariz

Siguiendo la vista al frente nos esperan las viviendas del lugar de Maariz, pequeña población que conserva viviendas tradicionales con tejados de pizarra. Una de estas casas es la conocida O Bisonte de Maariz, propiedad de una artista que abre sus puertas a los visitantes bajo donativo o aportación voluntaria.

O Bisonte de Maariz
O Bisonte de Maariz

Poco después encontramos una fuente  que valoramos como un tesoro, pues el calor empieza a apretar. Un manantial de agua que ya se conocía en el siglo XIII y que ha sufrido numerosas restauraciones a lo largo del tiempo.

A Fontecega
A Fontecega

Paadín

Tras ir dejando atrás las casas de Maariz nos iremos acercando al siguiente lugar, Paadín donde las estampas al valle van creciendo en belleza. Sobre estas líneas, en la otra orilla del Valiñadares, la aldea de Supena situada en las faldas del monte A Fraga de Argomoso.

A Casavella

Reanudamos la marcha encarando un pequeño repecho que afortunadamente discurre al cobijo de la arboleda. Después echamos la vista a nuestra ladera para ver los tejados de A Casavella, lugar en el que se encuentra el Albergue de Peregrinos O Vilar.

A Casavella
A Casavella

Llegamos a estar un poco más fundidos de fuerzas y hubiera sido una buena opción de alojamiento porque todavía nos queda lo más duro.

Transitamos ahora la ladera del Monte de San Vicente, aferrándonos a las sombras cuando estas coinciden en nuestro trazado y esperando a encontrar un buen lugar donde realizar el almuerzo.

Capilla de San Vicente de Trigás

Por aquí nos sorprende la Capilla de San Vicente de Trigás, un templo del que se tienen referencias documentales del siglo XI aunque el templo que vemos hoy es una obra del siglo XVI. Del exterior se aprecia una estructura de nave rectangular coronada por una sencilla espadaña. Del interior solo podemos observar su entrada porticada.

Capilla de San Vicente de Trigás
Capilla de San Vicente de Trigás

Al dejar atrás la capilla sentimos la presencia del Rego do Coto, un caudal que de no correr por una vertiente tan inaccesible bien podría habernos servido de área de descanso y avituallamiento.

Aprovecharemos un pequeño espacio que nos deja el arcén natural para realizar el almuerzo: unas deliciosas empanadas que nos agenciamos en Mondoñedo.

Que la encontraremos en las rampas que afrontan el Alto da Xesta. Mientras llega ese momento seguimos disfrutando de las vistas al valle, con los Montes da Rocha, Peneliñas y da Farrapa al sur coronados por un parque eólico.

Hacia Lousada
Hacia Lousada

Lousada

Al oeste, el núcleo de Lousada, que nos obsequia con un escenario agrícola y ganadero cargado de autenticidad. El lugar se ubica prácticamente al final de este valle ya que más allá se interpone el cordel de monte que tendremos que superar, hecho que ya ha conseguido por cierto la Autovía A8, allí en la cima de los Montes da Rocha.

El valle recorrido
El valle recorrido
Estampas rurales
Estampas rurales

Encarando el Alto da Xesta

Antes de iniciar el duro ascenso debemos cruzar al otro lado del valle fluvial. Para ello salimos de Lousada por una pista de tierra en descenso hasta cruzar el caudal del Rego da Pedra, uno de los afluentes del Valiñadares.

Horno de cal

Nada más pasar al otro lado nos sorprende el alto piso de un antiguo horno de cal, de mediados del siglo XX. Llama la atención el lugar de construcción pues era un sitio muy escarpado para traer la piedra caliza. Relacionado con este se observan otras edificaciones, como lo que parecen ser los restos de un puente por el que podrían transportar el material.

Horno de cal
Horno de cal

El trazado zigzaguea por el terreno para hacer la pendiente algo más llevadera con inclinaciones de hasta el 14% de desnivel. Exigencia compensada con naturaleza.

Castaños, robles y helechos nos acompañan hacia la salida de la frondosidad donde ya podemos obtener unas vistas parciales del valle que acabamos de recorrer.

Poco a poco, los molinos del parque eólico empiezan a ponerse a nuestra altura y cuando al fin damos con las infraestructuras de la Autovía A8 entendemos que lo más duro del ascenso al Alto da Xesta ha concluido.

A Xesta

A continuación, cruzamos una vía de servicio para incorporarnos a otro carril de tierra que prolonga la subida. Esta pista llega al lugar de A Xesta, donde cruzamos la Nacional 634 para caminar luego por una carretera vecinal.

El sol aquí vuelve a pegar, podéis dar cuenta de ello en estos miembros vacunos que aprovechan la sombra de un árbol como protección.

Ganado a la sombra
Ganado a la sombra

En el sitio de Gontán de Arriba, el asfalto se torna tierra para dirigirnos por el valle que conforma el Rego do Outeiro. Unos metros que dan un pequeño descanso a nuestras piernas ya que el perfil se muestra más generoso.

Lo que es insufrible es el castigo del sol, algo que no habíamos calculado bien y que hizo agotar nuestras existencias de agua.

Abadín rural

Sin embargo, en el lugar de Casanova, esta tendencia sufridora va a cambiar. Solo nos restan 3 kilómetros para culminar la etapa y buena parte de su trazado lo afrontaremos en sentido descendente por un bonito entorno de campiña.

Cruceiro
Cruceiro

Aquí la agricultura y la ganadería nos dan pistas evidentes como ejes del motor económico de Abadín, concello en el que nos encontramos ahora. Gran parte de las parcelas que nos rodean están dedicadas a los pastos de los que numerosas vacas sacarán provecho.

Son extensiones mayoritariamente gestionadas por familias capaces de competir en el mercado de la leche y la carne. Las especies ganaderas que más advertimos son la vaca frisona y la rubia gallega, esta última más orientada a la producción cárnica.

En otras parcelas, en cambio, se cobijan animales domésticos más amigables, deseosos de atenciones.

Gontán

Tras dejar atrás los pequeños núcleos de casas de As Corgas y Os Titos llegamos al lugar de Gontán que recorreremos por su arteria principal, la carretera LU-P-0101.

Aquí se emplaza la Capilla de la Virgen de Fátima, construida a mediados del siglo XX aunque con reformas a inicios del presente.

Algo más abajo, tras cruzar el Río Anllo se planta este crucero cuyos extremos de la cruz terminan en flor.

 

Abadín

Para finalizar salimos de Gontán por la LU-P-0101 y recorremos la escasa distancia que nos separa de la villa de Abadín por un acerado muy jacobeo.

Lo dejamos aquí amig@s, antes de llegar al alojamiento pararemos urgentemente a comprar agua en una tienda que encontramos nada más entrar. La etapa de hoy nos ha dejado literalmente secos.

Hasta la próxima!

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