Valle del Arroyo del Infiernillo
SENDERISMO,  VALLE DEL GENAL

2· Genalguacil – Benadalid

2 GENALGUACIL – BENADALID (21 km)

En la ruta de este post os llevamos de Genalguacil a Benadalid.

Partimos del Pueblo Museo descendiendo el Valle del Río Almarchal hasta dar con el curso del Genal en los Prados de la Escribana.

A continuación encaramos un fuerte ascenso por la depresión del Arroyo del Infiernillo que nos conducirá a la localidad de Berrabá.

El trazado urbano de este pueblo se asemeja al de las siguientes localidades que atravesaremos, Algatocín, Benalauría y Benadalid, donde la herencia andalusí deja su impronta con callejuelas estrechas e intrincadas que adaptan sus viviendas a los escarpes del terreno.

Por su parte, el recorrido que conecta estas localidades lo conforman empinados valles entre pistas de tierra y zahorra al cobijo de alcornoques, castaños, encinas y pinos.

Algunas de las cumbres de esta serranía occidental del Bajo Genal se coronan con pintorescos afloramientos de roca caliza dotando al entorno de una singular belleza.

Benadalid, el objetivo final de esta etapa, nos sorprende con su Castillo de las Cuatro Torres.

 

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Genalguacil#

Buenos días amig@s desde la localidad de Genalguacil.Con las fuerzas renovadas emprendemos la segunda etapa de esta ruta circular por el Bajo Genal que ya empieza a estimularnos con las obras artísticas y etnográficas que nos salen al paso por las calles de este pintoresco pueblo.

Fuente de la Alberquilla#

Entre estas últimas encontramos la Fuente de la Alberquilla. Es una obra contemporánea que exhibe el escudo de Genalguacil en su gran frontón triangular. Su iconografía consta de un león rampante sosteniendo una espada que se cruza con una hoja de palma.  

 

Fuente de La Alberquilla
Fuente de La Alberquilla
 
Un panel de azulejos cercano nos informa que esta simbología recuerda la victoria que obtuvo esta villa frente a los franceses en 1.810. Además, no dice que el nombre “Genalguacil” proviene del árabe Genna-Ahuacir, que significa “Jardines del Visir”.

Otro mural, en cambio, señala dónde se localizan algunas de las obras artísticas más interesantes del callejero. 

Terminamos de salir de la urbe por su Calle Real para incorporarnos posteriormente a la carretera MA-8304. Los 400 metros que pisaremos por este asfalto nos ofrecen fantásticas vistas al sur. 
 

Saliendo de Genalguacil
Saliendo de Genalguacil por la carretera MA-8304
 
El día anterior ya escudriñamos algunos perfiles de Sierra Bermeja, pero hoy reparamos en los de Sierra Crestellina con los resaltes de Pico Las Chapas y Pico Casares de (943m) (906m) de altura respectivamente.

Valle del Río Almarchal#

Abandonamos el Pueblo Museo de Genalguacil y antes de acometer el primer descenso riguroso de la jornada damos un vistazo a Benarrabá, al cobijo del cerro El Lavadero y las cumbres del Puerto del Espino.Benarrabá, es el primer pueblo que visitaremos en esta jornada pero como hemos observado, se encuentra en altura en la otra cara del escarpado valle del Genal.Para alcanzar este río tendremos que descender por esta depresión perteneciente al paso de uno de sus afluentes: el Río Almarchal.

 

Valle del Río Almarchal
Valle del Río Almarchal
 
El sendero discurre por la cara meridional de la Loma de Benajarón de donde descienden también varios arroyos que nutren al Almarchal, como el Panerón o el de Las Cañas.

Una buena masa de alcornoques pueblan estas laderas que van endureciendo sus pendientes conforme avanzamos. 

Cruzaremos varias pistas más anchas pero nosotros continuamos en caída libre hacia el oeste. Una vez flanqueada la finca Los Duros es cuando llega la parte más incómoda y escarpada.

Un camino casi cincelado en la roca conseguirá llevarnos finalmente a lo profundo del valle. La vegetación de ribera ya anuncia la cercana presencia del caudal del Río Genal. El Almarchal, en cambio desemboca en este río varios metros más al sur.
 

Prados de la Escribana#

Un pasillo de cañaverales nos escolta estos últimos metros antes de dejarnos escapar a cielo abierto para disfrutar de este entorno conocido como Prados de la Escribana.Mampostería y cemento levantan un puente que nos ayuda a cruzar el curso del Genal. Este caudal continúa su periplo hacia el suroeste para fundirse con las aguas del Guadiaro, en el término municipal de Casares.Es la última ocasión en la que nos toparemos con el Genal ya que el resto de la ruta discurre por el margen occidental de su cuenca fluvial.

Puente cimentado sobre el Río Genal en los Prados de la Escribana
Puente cimentado sobre el Río Genal en los Prados de la Escribana

Valle del Arroyo del Infiernillo#

A continuación, seguimos dirigiéndonos al oeste para vadear el Arroyo del Infiernillo. El nombre resulta curioso pero viendo la subida que nos espera ahora la verdad es que cobra sentido. Rampas de más del 20% de inclinación queman los cuádriceps ganando altura rápidamente. Las estampas adquieren perspectiva de la desembocadura del Río Almarchal por el Prado de la Escribana.

 

Duro ascenso por el Valle del Arroyo del Infiernillo
Duro ascenso por el Valle del Arroyo del Infiernillo
 
Después de los primeros 700 metros de ascenso, la senda se toma un respiro conectando con una pista más ancha. Por aquí podremos otear el nordeste para adivinar las blancas casas de Jubrique, la Loma de los Hoyones y el Cerro de la Fuente del Corcito de 1086 m de altitud.
 
Vistas al nordeste
Vistas al nordeste
 
La pendiente vuelve a pronunciarse hacia arriba con repechos algo más suave pero que también requieren empeño.

Benarrabá#

Benarrabá, con viviendas adaptadas a las faldas orientales del Cerro El Lavadero (762m) ya se empieza mostrar en la orografía.Alcornoques, castaños y pinares dispersos tapizan de frondosidad estas superficies convirtiendo la depresión del Arroyo del Infiernillo en un paraíso; en cuanto a naturaleza se refiere, claro está, porque para nuestras piernas el paraíso sería estar metidas en hielo.

 

Benarrabá en las faldas orientales del Cerro El Lavadero
Benarrabá en las faldas orientales del Cerro El Lavadero

Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación#

Con todo, conseguimos llegar el pueblo de Benarrabá que nos recibe con un marco urbano en el que resalta sobremanera la infraestructura de su Iglesia de Nuestra Señora de la EncarnaciónUn templo de tres naves y con grandes proporciones teniendo en cuenta las dimensiones de la localidad. Es de estilo barroco, construido en la primera mitad del siglo XVIII aunque en el XIX sufrió una reconstrucción.

 

Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación
Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación
 
Se dice que podría estar levantada sobre una antigua mezquita, hecho que tendría sentido viendo el trazado urbano que bebe directamente de su pasado musulmán.

Calles estrechas e intrincadas nos van dirigiendo a la zona alta de la villa. La disposición aterrazada de las viviendas nos da la oportunidad de disfrutar de grandes vistas al Bajo Genal donde relucen Faraján y Jubrique, pueblos de la primera jornada de esta aventura.
 

 
Vistas desde Benarrabá
Vistas desde Benarrabá

Continuamos por el valle del Arroyo del Infiernillo#

Los despistes hacen que salgamos de la urbe de una manera algo rocambolesca. Lo hacemos por el extremo noroccidental, incorporándonos a una pista de tierra que continúa progresando por el valle del Arroyo del Infiernillo. Pronto alcanzamos el cauce de este curso de agua para empezar a afrontar la otra cara de esta angostura. De nuevo a subir, pero al situarnos en el margen del valle enfrentado comenzamos a obtener bonitas vistas hacia Benarrabá. Es posible que el nombre del pueblo provenga de las palabras árabesBenimerines de Rabbah”: “hijos de Rabbah” y que fuese la propia tribu bereber quienes poblaran la zona. La economía del lugar, al igual que sucede en otras localidades de la comarca, tiene como base la explotación forestal y la agricultura.Por su parte, la artesanía, gastronomía y el turismo rural también suponen actualmente importantes fuentes de ingresos. 

 

Valle del Arroyo del Infiernillo
Valle del Arroyo del Infiernillo

Valle del Arroyo de Villaharta#

Nos orientamos ahora hacia el norte aunque el camino tendrá que ir serpenteando por las lomas que descienden de una cadena de riscos que muy pronto tendremos a la vista. Esta que estamos terminando de ascender abandona la depresión del Arroyo del Infiernillo para situarnos posteriormente en la cara meridional del valle del Arroyo de Villaharta.La nueva situación nos devuelve ya al oeste los primeros mogotes calizos. Los vemos a continuación se alzan a la espalda del pueblo de Algatocín. Al este, en cambio, las panorámicas se abren todavía más para ir sumando localizaciones al escenario. Qué lejos queda ya Genalguacil.Igualmente, desde aquí vemos cómo la cuenca del Arroyo de Villaharta se funde con la del Arroyo de Algatocín para llegar a un oculto Genal. El valle se prolonga después con el Río Monardilla hasta el Cerro del Canalizo de 1.172 m de altitud. 

 

Vistas al Valle del Arroyo de Villaharta
Vistas al Valle del Arroyo de Villaharta
 
 Disfrutamos ahora de unos perfiles más generosos que nos permiten tomar aire y avanzar con algo más de ritmo. 

Algatocín aparece repentinamente reluciendo a 725 metros de altura sobre las laderas septentrionales de su valle homónimo. También se desvela el resto de riscos del afloramiento rocoso de Hoya Grande, que vimos anteriormente.
 

Vitas hacia Algatocín
Vitas hacia Algatocín

Valle del Arroyo de Algatocín#

Una profunda depresión se interpone entre nosotros y el pueblo. Llegar a él es más enrevesado de lo que parece puesto que el trazado tendrá que zigzaguear por la orografía para salvar los escarpes.La primera parte incluye un descenso que flanquea las propiedades de la finca Casa Guindales, un lugar que hace las veces de espacio para retiros individuales o grupales y también de Alojamiento Rural. Justo después el camino cruza el Arroyo de Algatocín. Aquí empieza la segunda parte de este tramo que implica un ascenso, primero por cómoda pista de tierra para luego incorporarse a una estrecha senda  de firme más irregular.

 

 
Vadeamos un pequeño riachuelo tributario del Algatocín y continuamos progresando por una subida que se endurece. Un terreno rocoso dificulta un poco más el paso y las rampas incrementan su inclinación.  

Algatocín#

La cal cegadora de las viviendas de la localidad cada vez está más próximas. Los últimos cientos de metros que nos introducirán en las calles de Algatocín los haremos por empinadas pistas cimentadas. Desde luego hoy nos vamos a ganar el almuerzo.De la Calle Alameda de Andalucía subimos por la Calle La Fuente, de la que asoma un Crucero perteneciente a la Ermita del Calvario. La apretada agenda de hoy nos va a impedir llegar hasta allí arriba pero sí, en cambio, nos dará la oportunidad de ver un antiguo Horno de Leña

 

Rincón con horno de leña
Rincón con horno de leña

Horno de Leña#

Este hito etnográfico es usado para hacer pan tanto por los vecinos de la localidad como de otros municipios. Al parecer Algatocín tiene una arraigada una fuerte tradición panadera.

Iglesia de Nuestra Señora del Rosario#

Por su parte, el track de nuestra ruta también nos hará visible la fachada meridional de la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario. El templo fue levantado en el siglo XVI aunque se reformó en el siglo XVIII. Hay quien dice que se construyó sobre los cimientos de un antiguo palacio árabe.Lo que llama más la atención de su torre campanario es que está coronada por medio de una cúpula azul de cerámica

 

Iglesia de Nuestra Señora del Rosario
Iglesia de Nuestra Señora del Rosario
 
 

Mesón La Ermira#

Muy cerca de allí damos con el Mesón La Ermita donde celebramos la consecución de la jornada mañanera.

 

 
Reanudamos la marcha para descender ahora por la calle que exhibe la encalada fachada septentrional de la iglesia. Después zigzagueamos unos metros para empezar a salir de la urbe por su Calle Guardia.

No abandonamos Algatocín sin antes reparar en unos paneles de azulejos que nos hablan de las Fábricas de Cera y Los Alambiques, valiosos recursos que antaño formaron parte de su tejido económico. 
 

Panel informativo sobre las Fábricas de Cera y Los Alambiques
Panel informativo sobre las Fábricas de Cera y Los Alambiques

Valle del Arroyo Los Nacimientos#

Justo al lado, un cartel nos indica que vamos a empezar a caminar por el Sendero Los NacimientillosLas Pilas. Parte del nombre de esta ruta tiene sentido ya que la iniciamos por la cara occidental del valle del Arroyo Los Nacimientos.Las numerosas fincas residenciales que por aquí se reparten tienen el privilegio de gozar de fantásticas vistas al Cerro del Lobo (662m) y al paisaje ya familiar de oriente. Al sur, Algatocín ya se yergue majestuoso escalonándose sobre la loma en la que se asienta.

 

Valle del Arroyo Los Nacimientos
Valle del Arroyo Los Nacimientos
 
Estas empinadas pistas cimentadas que facilitan el acceso de vehículos a las distintas propiedades no van a tardar en desaparecer. Se sustituyen ahora por una senda que encara el abrupto terreno que navega entre masas de alcornoques.

Los firmes de zahorra se alternan con otros empedrados por los que cruzamos también trazados correspondientes a cauces secos de riachuelos. Una bajada exigente y algo incómoda que realizamos con la luz del sol cayendo a nuestras espaldas.

Nuestra llegada al fondo de este valle pilla por sorpresa a una piara de cerdos. Después, algo más calmados parece que empiezan a coger confianza, e incluso se acercan a ver si pillan cacho. Espero que no nos vean como una suculenta gran bellota. Por un momento lo llegamos a pensar.
 

 
Cerdos en el entorno
Cerdos en el entorno

Valle del Arroyo de Benajamuz#

A continuación, en esta inflexión de camino cruzamos el cauce seco del Arroyo de Benajamuz. Y como ocurre con estos barrancos, cuando tocas fondo hay que empezar a subir. En esta ocasión, los cerdos que deambulan por la zona parecen querer hacernos compañía, aunque luego, cuando ven que tienen que seguir subiendo cuestas desisten en su empeño.No obstante, por si algún valiente se atreviera a rondar por estas altitudes se toparía con una verja que le acotaría su libertad de movimientos. Nosotros pasamos asegurándonos de mantener bien cerrada esta puerta y continuamos avanzando. A escasos metros hay otra verja, pero de madera, aunque debido a su deterioro y el de la casa contigua parece que ya no se le da uso.

Zona de El Bailaero#

Encinas, pinos y alcornoques nos cobijan en este ascenso por la vertiente norte del valle del Benajamuz, transitando una zona conocida como El Bailadero. Un recorrido atractivo, donde nos sorprenden algunos árboles retorciendo sus ramas, como intentando competir con otros por ver cuál es el más pintoresco de todos.

 

 
Este hecho sumado a las vistas que hay hacia oriente permiten que esta subida no resulte tan agotadora, además de las pausas necesarias para tomar aire, claro está.

Benalauría#

Con todo, sobre los 675 metros de altura coronamos este ascenso para descanso de nuestras piernas y para tener ya a la vista Benalauría, el siguiente pueblo a nuestro paso.

 

Benalauría
Benalauría
 
Esta localidad se asienta sobre las laderas orientales del pico El Cerro de 837 metros de altitud. No vamos a poder dedicarle mucho tiempo al lugar ya que el la luz del atardecer empieza a proyectar las sombras de los perfiles montañosos en el terreno, todavía nos queda un trecho por recorrer, y no queremos que nos anochezca.

Aún así, atravesar Benalauría es una auténtica delicia, pues nos sorprende con su trazado andalusí en el que disfrutamos de calles llenas de paz con casas tradicionales perfectamente encaladas, limpias, empedradas con canto rodado artístico exibiendo diferentes motivos. Todo ello aderezado con multitud de macetas con flores, geranios, buganvillas, plantas aromáticas, dispuestas a los pies de las puertas de madera, en ventanas y balcones de rejas artesanales… 
 

 
Todo un paseo balsámico que nos hace recargar energías para el tramo final de la jornada.

Fuente y Lavadero de La Alberca#

Salimos de Benalauría por su extremo norte, caminando la Calle Moraleda, donde encontramos la Fuente y Lavadero de La Alberca. Este conjunto hidráulico se empleaba antaño para lavar la ropa y su agua natural destacaba por su frescura y calidad. Un hito etnográfico que se ha conservado para comprender el pasado rural de la población.

Valle del Arroyo de las Veguelas#

Dejamos Benalauría para continuar el viaje al norte hacia Benadalid, el destino final de la ruta. La corona rocosa de su peñón homónimo asoma por los perfiles.Cruzamos el Arroyo de las Veguelas por un entablado de madera e iniciamos el último ascenso riguroso del día.

 

 
No es un tramo largo en distancia, unos 500 metros de recorrido, pero comprende desniveles que oscilan entre el 10% y el 25% de inclinación. Estos datos, a la altura de la etapa en la que nos encontramos ya empiezan a pesar.

En total, en el día de hoy vamos a acumular más de 1.100 metros de subida lo que confiere a este itinerario un buen nivel de exigencia.

Una pista de tierra más ancha anuncia el final de esta subida. Inmediatamente después, nos incorporamos a una senda que acomete el descenso final a Benadalid.

Por aquí, vamos perfilando el dibujo de los pliegues orográficos que descienden del Puerto de la Horca, esos que poco a poco nos van descubriendo el bonito paisaje en el que se ubica nuestra meta. 
 

Vistas a Benadalid
Vistas a Benadalid

Benadalid#

Entre los edificios de la urbe resalta sobremanera una antigua construcción situada en el extremo norte. Se trata del Castillo de Benadalid. Pronto nos encontraremos frente a las puertas de a este monumento declarado Bien de Interés Cultural.Mientras tanto seguimos disfrutando de las estampas de este pueblo de trazado andalusí que se asienta en ladera adaptando sus calles a la topografía. La Sierra de Líbar todavía reluce al norte en el horizonte de esta imagen.Entramos en el pueblo para buscar la Calle Real, una de las arterias principales que nos servirá de guía para atravesar esta histórica villa. 

Castillo de Benadalid#

Castillo de Benadalid
Castillo de Benadalid
 
La calle desemboca en un estupendo mirador a un valle que ya está sufriendo las sombras del ocaso del día. Y justo a pocos metros, se emplaza el Castillo de Benadalid, también conocido como Las Cuatro Torres.

Sobre la puerta de entrada observamos un escudo de armas perteneciente a la Casa de Medinaceli. Debajo del mismo, hay una placa con la fecha 1635, época en la que estaba reinando Felipe IV y que coincide también con las fechas de una reforma del castillo.

Tres de las 4 esquinas del complejo terminan en torres cilíndricas mochas, que servían bien para vigilancia, bien para la defensa. Hay quien dice que sus orígenes son romanos pero el documento más antiguo que se ha encontrado referente a esta obra es del año 1.286.
 

 
Este monumento ha poseído gran relevancia en la historia de Benadalid, ya que el escudo municipal alberga la imagen de un castillo.

De Castillo a Cementerio#

Desde 1.821 la fortaleza da descanso a los difuntos empleándose como Cementerio. Y descanso es el que necesitamos nosotros tras este día tan completo. Toca coger fuerzas para encarar la última etapa de esta ruta circular por el valle del Bajo Genal. ¡Hasta la próxima!

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