Morro de La Palmita y Lomo de los Calderos
CAMINO de GRAN CANARIA,  CAMINO DE SANTIAGO,  SENDERISMO

1 · MASPALOMAS – TUNTE

1 · MASPALOMAS -TUNTE (29 KMS)#

La Etapa 1 del Camino de Santiago de Gran Canaria comienza en la localidad de Maspalomas, localizada en el extremo sur de la isla. Partimos del Faro de Maspalomas para dirigirnos a La Charca, un espacio natural protegido flanqueado a oriente por un valioso sistema dunar y a occidente por los numerosos complejos turísticos de la urbe. Remontamos el barranco en el se ubica este santuario ornitológico para salir de la ciudad e incorporarnos al Barranco de Fataga. Esta depresión natural de terreno originada por los ciclos magmáticos ocurridos hace millones de años, durante la formación de la isla, será la columna vertebral de esta etapa. Alucinaremos con los grandes farallones de roca volcánica, mayoritariamente compuesta de fonolita, con algunos desprendimientos que fueron empleados a modo de cementerio, como la Necrópolis de Arteara.

Por su parte, el Barranco de Fataga, también conocido como el Valle de las Mil Palmeras debido a la continua presencia de esta especie arbórea, toma el nombre de una encantadora población del municipio de San Bartolomé de Tirajana que conserva su encanto tradicional. Tras dejar atrás esta localidad encaramos la exigente Cuesta de Fataga, pendiente que nos irá sacando poco a poco de este valle para situarnos en el Barranco de Tirajana. Con vistas a los espectaculares riscos de esta depresión de terreno llegamos a Tunte, el destino de hoy, donde nos dudamos en dirigirnos a su centro neurálgico y saber algo más de su tradición Jacobea.

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Maspalomas#

La Charca#

¡Hola amig@s!
Buenos días desde La Charca de Maspalomas, en la Isla de Gran Canaria. Cigüeñuelas, garcetas e ibis negros aprovechan las primeras horas de la mañana para avituallarse.

La Charca de Maspalomas
La Charca de Maspalomas

Esta laguna de aguas salobres es lo que queda de una antigua zona de marismas que hoy, la invasión de infraestructuras urbanísticas llevadas a cabo por la mano del hombre, han reducido a unas 4 hectáreas.

Con todo, se ha trabajado por conservar este espacio natural que sirve de santuario ornitológico para una importante variedad de aves, tanto migratorias como sedentarias, que encuentran aquí un hábitat ideal para nidificar, avituallarse y descansar.

Reserva Natural Especial de las Dunas#

Este hermoso escaparate flanqueado al este por la Reserva Natural Especial de las Dunas de Maspalomas es una de las mejores formas de iniciar la primera etapa del Camino de Santiago de Gran Canaria.

La Charca flanqueada a oriente por la Reserva Natural de las Dunas de Maspalomas
La Charca flanqueada a oriente por la Reserva Natural de las Dunas de Maspalomas

Realmente, el punto de partida se hace desde el Faro de Maspalomas, edificio al que nos dirige este paseo así que la visita a las dunas tendremos que dejarla para otro momento.

No obstante, os decimos que las Dunas de Maspalomas es un sistema vivo, pues sus montañas de arena avanzan unos pocos metros al año desde la Playa del Inglés, situada al nordeste, hasta la de Maspalomas, que es la que estamos transitando ahora.

Playa de Maspalomas
Playa de Maspalomas

Los vientos provenientes del este y el norte son los causantes de transformar este perímetro arenoso de casi 4 kilómetros cuadrados.

Faro de Maspalomas#

Y llegamos al Faro de Maspalomas, la gran baliza luminosa situada más al sur de la isla. Es el mejor referente indicativo para los navegantes que circundan las costas meridionales de Gran Canaria.

El saliente al que mira es también el más meridional (Punta de Maspalomas), y es el que usamos para observar el faro con mejor perspectiva.

Se trata de uno de los faros más antiguos de todas las islas ya que se puso en funcionamiento en el año 1890.

Faro de Maspalomas
Faro de Maspalomas

Su autor, Juan de León y Castillo, proyectó un edificio de dos cuerpos hechos a base de sillería: por un lado la vivienda del farero y por el otro, la torre.

En total, el conjunto alcanza los 60 metros de altura y la lámpara halógena del interior de su linterna alcanza las 19 millas náuticas, unos 35 kilómetros. El faro fue reconocido Bien de Interés Cultural en el año 2005.

Fuente de La Morena#

Hay que despedirse de este litoral con un hasta pronto ya que debemos comenzar el camino. En principio lo hacemos a espaldas del faro por donde nos llama la atención la Fuente de la Morena.

Esta obra de la escultora vasca Virginia Quevedo muestra lo que dice su verdadero nombre: “La noche: niño cabalgando a una morena”.

A continuación, las señales del camino dejan atrás el faro para callejear entre avenidas y dirigirnos de nuevo a La Charca. Sin embargo, ahora la bordeamos en dirección contraria, hacia el norte.

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Homenaje a la escala que realizó Colón en Gran Canaria en 1.502#

En los primeros metros de este tramo advertimos por una lado los camellos de una empresa que organiza safaris por la zona. Y por otro lado, un monumento que conmemora el V Centenario de la escala que hizo Colón en Maspalomas, el 25 de mayo de 1.502, para emprender su último viaje hacia América.

Para viaje, el que fascinante que nos espera a nosotros. Los perfiles de la isla que oteamos ya apuntan maneras.

Por el Barranco de Maspalomas#

Salir de Maspalomas implica recorrer su extenso barranco homónimo hacia el norte flanqueados por gran diversidad de complejos hoteleros y villas turísticas.

En el trayecto tendremos que sortear varias pistas con tráfico aunque luego, cuando salimos del perímetro urbanizado, las que aparecen las salvamos por la parte inferior de los viaductos.

Barranco de Fataga#

El Barranco de Maspalomas prácticamente es una prolongación del Barranco de Fataga, que es el que estamos ahora transitando.

Casi sin darnos cuenta el camino nos emplaza un paraje árido y desértico que empieza a ganar en vistosidad con la aparición de escarpados afloramientos rocosos. En su mayoría están compuestos rocas volcánicas ígneas pertenecientes a ciclos magmáticos ocurridos hace millones de años, durante la formación de la isla.

Introduciéndonos en el Barranco de Fataga
Introduciéndonos en el Barranco de Fataga

Los procesos erosivos en el transcurso del tiempo han originado misteriosas cavernas donde aparentemente ha tenido cabida la presencia de ser humano.

A nuestra izquierda vamos dejando los perfiles del Lomo de Maspalomas y El Montañón. El último de ellos de unos 173 metros de altitud tiene su cara oriental hundida fruto de los trabajos de excavación de una cantera.

Por nuestra derecha, en cambio, la erosión continúa asombrándonos en las laderas de la Loma de Maspalomas. Esta montaña, además de parecer un queso gruyere también nos sorprende con una infraestructura de equilibrios casi imposibles.

Cavernas en los afloramientos rocosos
Cavernas en los afloramientos rocosos

Acequia de los Acueductos#

Se trata de la Acequia de los Acueductos, también conocida como “Muchos puentes”. Y no es de extrañar esta última denominación puesto que la obra de ingeniería salva la intrincada orografía mediante el uso repetido de esta solución arquitectónica.

Sillares y piedra de mampostería fueron los elementos empleados para levantar esta serie de arcos de medio punto sostenidos en pilares.

Acequia de los Acueductos
Acequia de los Acueductos

Se dice que esta acequia puede tener unos 140 años de antigüedad y que se originó fruto de las necesidades de transportar el agua a las fincas de los agricultores de la zona.

Un paisaje de cumbres de roca volcánica#

El Lomo de la Cogolla y su Punta homónima serán la siguiente barrera orográfica que el trazado sorteará con el serpenteo de su dibujo. Este sinuoso trazado nos va abriendo un nuevo y fascinante escenario con el horizonte salpicado de otras interesantes cotas.

La Culatilla (383m), Morro de la Palmita (493m), Lomo de la Abejerilla (650m), Pico Garito (855m) o el Risco Castañales (950m) son las que más despuntan.

Perfiles espectaculares nos escoltan en ambos flancos
Perfiles espectaculares nos escoltan en ambos flancos

Por su parte, no dejamos de apreciar la resistente flora que se permite el lujo de crecer en estas difíciles condiciones. Chumberas, tabaibas, cardones, verodes, rabogatos y cornicales, entre otras especies se adaptan al terreno dando vida a estos espacios remotos, casi olvidados por la mano del hombre.

Cardones
Cardones
Desvío por el Morro de la Palmita#

Es en este punto, a la altura del Morro de la Palmita, cuando el camino empieza a endurecerse. Las señales nos hacen tomar un desvío que encara las vertientes orientales de este afloramiento.

Entre el zigzagueo del ascenso y las pendientes de inclinación del 10 al 13 por ciento la ganancia de altura se hace con rapidez. Esto nos permite tomar mayor conciencia de la amenazante verticalidad del Morro de la Palmita a nuestra izquierda; y a la derecha, de la pared enfrentada de la Degollada de las Yeguas.

La grandiosidad de estos accidentes geográficos contrasta con la singularidad de la minúscula criatura de la oruga de la polilla Polytela Cliens. Este lepidóptero crece sobre todo en climas semidesérticos.

Lepidóptero Polytela Cliens
Lepidóptero Polytela Cliens

Avanzando un poco más iremos descubriendo la arista del Llano de la Cogolla cuya cota más elevada alcanza los 684 metros de altitud. Y continuando hacia el norte todavía se disfrutan mejor las majestuosas figuras de los riscos que antes divisábamos en la lejanía.

El Lomo de la Cogolla a nuestra izquierda
El Lomo de la Cogolla a nuestra izquierda

En la cara occidental del barranco hablamos del Risco Castañales (950m) Pico Garito (855m) Lomo de la Abejerilla (650m), y en la oriental el valle se abre hacia la Ladera de los Pinos y el Paso de los Hornillos.

Vistas al Risco Castañales, Pico Garito y Lomo de la Abejerilla
Vistas al Risco Castañales, Pico Garito y Lomo de la Abejerilla

Todo el entorno sobrecoge, la estampa es un espectáculo y no podemos hacer otra cosa que dejarnos llevar por el magnetismo de estas cumbres.

La Gitagana#

En el siguiente tramo el camino tendrá que rodear la protuberancia del Lomo de la Abejerilla adaptándose el trazado al dibujo de sus laderas. Justo en su flanco meridional se planta la finca de un agricultor.

Entre sus parcelas apreciamos una en la se cultivan patatas. De alguna forma el propietario se las ha ingeniado para hacer fértiles estas extensiones.

No en vano esta zona conocida como la Gitagana lleva explotándose desde hace muchísimos años, aunque parece ser que orientada más al pastoreo. En este sentido, muy cerca se han hallado yacimientos arqueológicos relacionados con el Mundo Aborigen de la isla.

Plantación de patatas en las proximidades de la Gitagana
Plantación de patatas en las proximidades de la Gitagana

A continuación, un serpenteante y exigente trazado ascendente nos va situando en el flanco oriental del Lomo de la Abejerilla. Los nuevos metros de altura ganados nos dan una mejor perspectiva del camino que hemos recorrido pegados a las faldas del Lomo de la Cogolla.

El «Valle de las Mil Palmeras»#

Y después, avanzando unos pocos metros más, lo que se va dejando dominar es el cauce del Barranco de Fataga. De un rápido vistazo es fácil adivinar el porqué esta depresión también recibe el nombre del “Valle de las Mil Palmeras”.

Vistas al "Valle de las Mil Palmeras"
Vistas al «Valle de las Mil Palmeras»

 

Vistas al "Valle de las Mil Palmeras"
Vistas al «Valle de las Mil Palmeras»

Las señales nos incorporan ahora a la pista GC-602, vía que irá perfilando el Lomo de la Abejerilla hasta su extremo septentrional donde se alza Morro Garito de 869m.

Unos peregrinos se divisan desde la distancia. En este recorrido tan solitario se agradece la presencia de otros compañeros senderistas.

Necrópolis de Arteara#

Tras caminar 1 kilómetro por esta pista las indicaciones nos sacan de ella por una estrecha senda descendente. Por aquí alcanzaremos a los peregrinos para adelantarlos y progresar por un pintoresco paisaje fruto de un gran desprendimiento ocurrido hace miles de años.

Desde el Mirador de Arteara que encontramos escasos metros más adelante podemos contemplar mejor el tapizado caótico de esta vertiente. Este desprendimiento de roca volcánica fonolita proviene del flanco oriental del Morro Garito y fue aprovechado como Necrópolis por el pueblo aborigen desde el siglo IV a.C. hasta el siglo XVIII.

Necrópolis de Arteara
Necrópolis de Arteara

Se han documentado más de un millar de enterramientos creados con las piedras de la zona pero son difíciles de identificar ante el desorden de este paraje. No obstante, seguro que son más fáciles de descubrir con la ruta marcada que aparece en un panel informativo.

Vistas al Morro Garito y los restos del desprendimiento
Vistas al Morro Garito y los restos del desprendimiento

 

Panel Informativo de ruta por la Necrópolis
Panel Informativo de ruta por la Necrópolis

Arteara#

En Arteara, la pequeña localidad a la que ahora nos acercamos, hay un centro de interpretación del Parque Arqueológico, pero desafortunadamente lo encontramos cerrado. Una lástima porque nos quedamos sin descubrir algunos de los secretos del yacimiento, como la construcción de un túmulo atendiendo a la situación de los astros.

La carretera local GC-601 es la arteria principal que atraviesa la localidad de Arteara. Su tránsito es un agradable paseo que jalona la orilla occidental del barranco desde donde podemos contemplar los espectaculares Riscos de Amurga y las incesantes palmeras del cauce.

Animales domésticos y huertas de frutales, tubérculos y vegetales se dejan ver entre algunas propiedades de los vecinos.

Finalmente avanzamos entre distintas viviendas de arquitectura tradicional para acabar en este parque donde realizaremos un almuerzo de nuestra propia cosecha.

Realmente salimos de la localidad sin tener muy claro si aquí hay algún local en el que llevarse algo a la boca, así que acertamos en traer nuestra propia comida.

Ascenso al Llano de los Caserones#

Reponer fuerzas en Arteara es acertado ya que tras cruzar la carretera GC-60 nos aguarda un duro repecho. En la primera pausa para coger aliento advertimos las infraestructuras de una empresa dedicada a organizar paseos en camello.

Ascenso al Llano de los Caserones
Ascenso al Llano de los Caserones

¿Nos vendrían bien estos animales para subir estas pendientes? Viendo el terreno quizá para ellos esto suponga una tortura, así que continuaremos valiéndonos de nuestras piernas para encarar estas pendientes, alguna de ellas de más del 20% de inclinación.

Llano de los Caserones#

La corta pero exigente subida culmina en la altiplanicie conocida como Llano de los Caserones, a 543 metros de altitud.

Llano de Los Caserones y Roque Almeida despuntando entre los perfiles
Llano de Los Caserones y Roque Almeida despuntando entre los perfiles

Un poste de emergencia puede servirnos de ayuda en caso de terminar muy fulminados por esta subida. Pero no es el caso, todavía hay fuerzas para seguir progresando por esta estampa que ahora nos coloca bajo los Riscos de Amurga y el espolón del Roque Almeida, este último de unos 1.109 metros de altura.

Impresionante paraje el que han escogido unos propietarios para levantar esta hacienda. Desde luego cuidar de estas plantaciones rodeadas por este hipnótico marco natural no tiene precio.

Tunte, nuestro objetivo de hoy ya dista a menos de 9 kilómetros.

Acequias en el camino a Fataga
Acequias en el camino a Fataga

Los sistemas de almacenamiento de agua y de su canalización tomarán protagonismo en este intervalo de recorrido. Esto se debe a que transitamos un entorno más agrícola donde la presencia de diversas fincas reclaman el agua para sus cultivos.

Pronto alcanzaremos la localidad que da nombre a este barranco. Nos referimos a Fataga, una población del municipio de San Bartolomé de Tirajana que conserva su encanto tradicional.

Fataga#

La señales del camino nos incorporan a la Avenida de la Corte, pista por la que se distribuyen de un lado y a otro las parcelas residenciales de los vecinos, alguna de ellas con simpáticos rincones para el descanso.

Finca La Charca con John Wayne protagonizando esta terraza
Finca La Charca con John Wayne protagonizando esta terraza

Las condiciones climáticas y la fertilidad de las tierras de este segmento del valle ha propiciado que este asentamiento prehispánico se haya mantenido en el tiempo.

Monumento al Poblado Aborigen de Fataga#

Un monumento rinde homenaje a la fundación de este poblado aborigen hace 2000 años.

Como también reza en su placa, el primer poblamiento tradicional es del siglo XVI.

Aquí, aprovecharemos la apertura de la Cafeteria Los Giles para avituallarnos y sellar la credencial.

En el Bar cafetería Los Giles
En el Bar cafetería Los Giles

Tras el café seguimos atravesando Fataga dirección norte, quizá por el casco urbano más pintoresco y turístico, entre casas de arquitectura popular y tiendas de souvenirs.

Iglesia de San José y Monumento a la Artesana#

En su Plaza de San José se alza la Iglesia homónima, construida por el pueblo de Fataga y bendecida en el 18 de Junio de 1880. Por su parte, a la entrada de la plaza, el escultor Luis Montull homenajea con esta obra a la mujer Artesana.

Nos quedamos con las ganas de recorrer el entramado de calles más llamativo, donde los firmes empedrados, las flores, y la variada iconografía aderezan los caseríos típicos canarios. Motivos más que suficientes para regresar y disfrutar de una visita más pausada.

Fataga tuvo un papel relevante en la conquista de Gran Canaria por parte de las tropas castellanas. Por aquí se libraron las últimas batallas en las que la población guanche terminó por rendirse.

Vistas a Fataga
Vistas a Fataga
Fataga castigada por los incendios#

El Valle de las Mil Palmeras sigue marcando nuestros pasos a la salida de la localidad. En esta ocasión lo hace por una zona afectada por el incendio ocurrido en el año 2024 y que calcinó 18 hectáreas del palmeral.

No hace muchos años, en el 2007 se produjo un incendio mucho más devastador que arrasó los cultivos y edificios del pueblo, aunque muchos de los residentes lucharon contra las llamas para poder hacer habitables las viviendas en poco tiempo.

Cuesta de Fataga#

Tras pasar a la otra orilla del barranco comenzamos a encarar una fuerte subida por el tramo conocido como Cuesta de Fataga. La rápida ganancia de altura nos eleva sobre los tejados de Fataga y la estampa que obtenemos al valle es todo un regalo para la vista.

Disfrutamos unos últimos instantes de estas postales pues desaparecerán momentáneamente de nuestro radar, en cuanto alcancemos una pequeña planicie que nos da un respiro.

Ascenso por la Cuesta de Fataga
Ascenso por la Cuesta de Fataga

Al poco, el camino se encuentra con la carretera GC-60 aunque las señales la esquivan en un primer momento. Sin embargo, el sinuoso trazado del asfalto no impide que en el próximo enfrentamiento tengamos que cruzarla.

Las vistas al valle y a Fataga vuelven a escena a nuestra espalda y no nos abandonarán hasta el final de este duro ascenso. El firme escalonado de piedra y las rampas del 15 al 20 por ciento de inclinación nos obligan a emplearnos a fondo.

La Cuesta de Fataga culmina aquí justo en el cartel que la señaliza en sentido contrario.

Fin de la Cuesta de Fataga
Fin de la Cuesta de Fataga
Entrando en el Barranco de Tirajana#

Después, continuamos varios metros por la carretera GC-60 para luego navegar paralelos a ella por una senda. Por aquí desvelamos la cara noroccidental de este perfil, la que da al Barranco de Tirajana, exhibiendo sus impresionante barrera de riscos, con el Morrón de la Agujereada, de 1956 m, como cota más elevada.

Vistas al Barranco de Tirajana
Vistas al Barranco de Tirajana

Merendero Camino de Santiago#

Ante tal despliegue geográfico casi se nos olvida que estamos recorriendo una ruta jacobea. Pero no debemos preocuparnos, el Merendero Camino de Santiago que se encuentra a orillas del itinerario está aquí recordárnoslo.

Parecerá una tontería, pero la simbología que aquí se expone sirve de interruptor para avivar aún más esa energía peregrina.

Merendero Camino de Santiago
Merendero Camino de Santiago

Regresamos al sendero para recorrer un tramo algo comprometido que se asoma con verticalidad al barranco. Luego pasamos bajo la GC-60 para sentirnos más seguros por el trazado del margen izquierdo.

Tunte#

Al poco caminamos unos metros por esta carretera para incorporarnos después a la GC-603, vía que nos irá introduciendo en Tunte, nuestro destino de hoy.

Si hay dudas sobre la devoción Jacobea de esta localidad, para empezar, solo debemos adivinar la Cruz de la Orden de Santiago en su escudo para despejarlas. Esta cruz es la misma que podremos encontrar en lo alto de algún cerro, mirador o pintada en las mismas calles de la localidad.

Una urbe que adapta a la orografía accidentada que se eleva sobre el barranco de su mismo nombre, de ahí que nos duelan las piernas con las cuestas que hay que afrontar antes de llegar al alojamiento.

Vivienda popular de Fataga
Vivienda popular de Fataga

 

Vistas de los tejados de Fataga
Vistas de los tejados de Fataga

Iglesia de San Bartolomé#

Con las pocas horas de luz disponibles y ya sin mochilas, nos acercamos a la Plaza de Santiago. Aquí se emplaza la Iglesia de San Bartolomé construida en el siglo XVII aunque no se terminó de consagrar hasta el año 1922. En su interior alberga una imagen del Apóstol Santiago, quizá la misma que se cita en la leyenda de esta devoción jacobea.

Iglesia de San Bartolomé de Tunte
Iglesia de San Bartolomé de Tunte
Leyenda de la devoción jacobea#

El episodio cuenta cómo unos marineros gallegos se encomendaron a Santiago para que les ayudase a salir vivos de una tormenta que les sorprendió mientras navegaban por el sur de la isla. Ante el resultado favorable de sus peticiones los marineros cumplieron su promesa de dedicar una ermita al Apóstol en las cumbres más altas de Gran Canaria. Desde entonces, a partir del siglo XV se celebran las fiestas en honor al Apóstol Santiago.

Jacobeo Tunte
Jacobeo Tunte

Y nada más amigos, tras dar un vistazo al centro neurálgico de Tunte nos vamos a descansar. La Tirajanera de Montull casi parece estar tan dormida como nosotros. Mañana a por la segunda etapa. Hasta la próxima!

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