Ilha do Pessegueiro
RUTA DE LOS PESCADORES,  SENDERISMO

1· PORTO COVO – VILA NOVA de MILFONTES

PORTO COVO – VILA NOVA de MILFONTES (21,5 Kms)

El Trilho dos Pescadores nos cautiva en esta primera etapa repleta de estampas a cada paso.

Acantilados caprichosos, suculentos arenales, rompientes hipnóticos, extensos sistemas dunares, cigüeñas nidificando en lugares imposibles y todo ello acompañados por la explosión floral de la primavera.

Iniciamos la jornada desde la Ponta da Gaivota, en Porto Covo, un saliente quebrado del que emergen pequeños y suculentos arenales que divisamos desde las alturas. El camino al sur nos va acercando a la Ilha do Pessegueiro flanqueando primero el puerto de Porto Covo y después las playas da Engardaceira y do Sissal.

Una vez en la Praia da Ilha do Pessegueiro observamos las ruinas romanas de su islote mientras avanzamos por la orilla hasta llegar al Forte de Nossa Senhora da Queimada, del siglo XVI.

Luego el recorrido toma altura hasta llegar a la Praia dos Aivados, que disfrutamos hasta que los cantos rodados empiezan a dominar el terreno.

DESCARGA EL TRACK DE LA RUTA

Posteriormente, las señales nos dirigen por el interior del Sistema Dunar do Malhao por tramos de arena para conectarnos a continuación con pasarelas de madera desde las que oteamos sus espectaculares playas.

A partir de aquí se acaban los arenales más generosos y empiezan a intercalarse pequeñas calas encajonadas en acantilados de vértigo.

Tras rodear los salientes Ponta do Ladoiro y Ponta da Galhofa comenzamos a ver los tejados de Vila Nova de Millfontes, lugar al que entramos jalonados por campos de cereales.

Nos lo habían contado pero ya podemos empezar a decir que está ruta es un espectáculo 😍😍😍


Porto Covo

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Hola amig@s!

Aquí estamos, a puntito de iniciar la primera jornada de esta apasionante Ruta de los Pescadores, desde Porto Covo, localidad costera de la Región del Alentejo Portugués.

Praias Ponta da Gaivota y do Banho

Las horas tempranas exigen un obligado desayuno para coger fuerzas pues el día se antoja largo y lleno de sensaciones que empiezan fuertes, en la Ponta da Gaviota, saliente costero que bien hace las veces de perfecto anfitrión de la ruta.

Praia da Gaivota
Praia da Gaivota

En el extremo de este accidente geográfico se planta el mogote rocoso que le da nombre y de izquierda a derecha respectivamente las Praias da Gaivota y do Banho.

Praia do Banho
Praia do Banho

Este paraje es un fiel reflejo del guión que nos espera en este camino, un litoral vertical fracturado salpicado de calas y playas, entre otros muchos alicientes que os iremos contando.

Oficialmente, el Trilho dos Pescadores se inicia en la Praia da São Torpes, a 10 kilómetros al norte, pegada al complejo industrial de Sines que irremediablemente afea la vistosidad paisajística con esas chimeneas e infraestructuras de cemento y hierro.

Nosotros de momento evitaremos este tramo aunque la intención es completarlo en el futuro.

El pequeño faro de Porto Covo nos supone un buen punto de partida, una baliza que bien cumple su función advirtiendo a las embarcaciones de la proximidad de este comprometido cordón de costa cargado de entrantes y salientes en pocos metros a la redonda.

 


Por nuestra parte, agradecemos este dibujo orográfico pues no vamos a parar de disfrutar de continuos balcones al Atlántico.

Praia dos Buizinhos

El siguiente al que nos asomamos nos brinda la hermosa Praia dos Buizinhos, un coqueto y recogido espacio en forma de ensaimada que mira al sur cuyo oleaje pierde fuerza gracias a los afloramientos rocosos que frenan la intensidad.

Praia dos Buizinhos
Praia dos Buizinhos

Un bonito paraje que merece ser deleitado desde el extremo opuesto. Su barrera occidental de roca volcánica sobresale despuntando con perfiles de dientes de sierra.

Al estar próxima a Porto Covo, Praia dos Buizinhos suele estar concurrida en época estival, aún así su atractiva apariencia hace inevitable que veamos a propios y extraños correteando por la arena en otras etapas del año.


Bahía de Porto Covo

Dejamos atrás este lugar para dirigirnos a la entrada de la Bahía de Porto Covo, un accidente geográfico que podemos recibir sentados en un irresistible banco mirador.

El ímpetu del mar va perdiendo fuelle a medida que avanza hacia el interior; un pequeño dique de contención y muelle ayudan a frenar su empuje, al tiempo que hacen las veces de puerto para embarcaciones de menor calado.

Por aquí descendemos a la Praia da Baía de Porto Covo, de estrechas dimensiones y aguas mansas que desaceleran el proceso erosivo de su empedrada orilla.

Praia da Bahía de Porto Covo
Praia da Bahía de Porto Covo

Toca ahora ascender por la otra vertiente de esta depresión, y lo hacemos con tráfico. Senderistas y ciclistas pueden gozar del mismo recorrido en este punto, aunque estos últimos lo tendrán más complicado en otras zonas.

Por su parte, el Trilho dos Pescadores propone al viajero otros alicientes a los que es preciso salirse ligeramente del recorrido, como ciertos miradores que ayudan a descubrir el litoral desde otras perspectivas.

En muchas ocasiones tendremos la ventaja de poder dar un vistazo a lo que dejamos atrás al tiempo que nos vamos motivando con lo que nos espera delante.

Accesos a otros miradores
Accesos a otros miradores

Retomando de nuevo el recorrido también repararemos en la diversidad de su flora, con más de 1000, entre las que se encuentra la jara.

Praia da Engardaceira

Pocos pasos más tarde, alcanzamos la Praia da Engardaceira, que no parece muy accesible, posiblemente sea por eso que es apreciada por mariscadores y pescadores.

Tampoco son abordables otros hitos rocosos, esos se los dejamos a la avifauna para que tomen asiento en primera viendo pasar a los numerosos senderistas que transitan estas tierras.

Praia da Engardaceira
Praia da Engardaceira

Nosotros bastante tenemos con dejarnos impresionar por las espectaculares formaciones que parecen combatir el océano estirándose en dirección contraria al oleaje.

Un espectáculo natural que nos va aproximando cada vez más a otros hitos de interés de esta etapa como son la Ilha do Pessegueiro y el Forte de Nossa Senhora da Queimada.

Antes de hablar de ellos primero tenemos que salvar esta depresión que nos hace descender. Saldremos de ella ayudados por una cuerda. Las huellas de la presión ejercida durante millones de años en la corteza terrestre se dejan ver en este pequeño entrante que acabamos de dejar atrás.

Praia do Sissal

En segundo lugar, tendremos que descubrir otros espacios arenosos que salen al paso aunque de difícil acceso. Quizá formen parte de la conocida Praia do Sissal, que encontramos metros más tarde.

Desde este cartel de cerámica sí es posible alcanzar la playa aunque siendo realistas, las que dejamos pocos metros atrás eran más apetecibles.

Praia do Sisal está formada por la desembocadura de un pequeño arroyo que cruzaremos por una pasarela nada más ser advertidos de los 17 kilómetros que nos restan a Vilanova de Milfontes.

Después, las señales del Trilho nos devuelven al océano, casi a las puertas de la Praia da Ilha do Pessegueiro, arenal que se resiste al interponerse en el camino una depresión conformada por una nueva lengua de tierra que se adentra en el municipio de Sines.

Praia da Ilha do Pessegueiro

Superamos este tobogán del terreno para, ahora sí, alcanzar la Praia da Ilha do Pessegueiro. Un cartel nos avisa que continuemos andando por la arena unos 750 metros hasta llegar al fuerte.

Praia do Ilha do Pessegueiro
Praia do Ilha do Pessegueiro

Y nosotros, como personas obedientes, cumplimos encantados la recomendación.

Esta playa lleva el nombre del islote situado frente a ella, un relieve que manifiesta a simple vista parte de los restos de su ajetreada historia, en este caso, las ruinas del inacabado Fuerte de Santo Alberto. Esta obra de finales del siglo XVI se inició para apoyar al Fuerte de Nuestra Señora de Queimada, al que pronto llegaremos, en la defensa ante las incursiones corsarias.

No obstante, mucho antes de todo esto, la isla se vio ocupada por cartagineses y romanos, de los que se conservan restos de los últimos, como un tanque de salazón perteneciente a un complejo pesquero.


Aunque la isla y el fuerte al que nos dirigimos acaparan prácticamente toda la atención de este intervalo, no podemos dejar de lado el uso de estas olas para la práctica del surf o sorprendernos con las caprichosas formaciones que todavía resisten la tortura de la erosión; como tampoco es desdeñable dejarse perder la mirada en el horizonte de litoral que nos espera.

Fuerte de Nuestra Señora de Queimada

Pronto, las señales nos hacen subir hacia el alto en el que se sitúa el Forte de Nossa Senhora da Queimada, edificio que también comenzó a levantarse a finales del siglo XVI. La obra se interrumpió en 1598 cuando el arquitecto tuvo que dedicarse a construir el fuerte de Vila Nova de Milfontes.

Fuerte de Nuestra Señora de Queimada
Fuerte de Nuestra Señora de Queimada

Finalmente, las obras del Forte de Nossa Senhora da Queimada se fueron culminando lentamente a lo largo de todo el siglo XVII, aunque posteriormente se le realizaron intervenciones para reparar algunos daños, como los sufridos en el terremoto de Lisboa de 1755.

El resultado es un complejo robusto y sobrio, con un interior en forma de u que se escalona hacia la costa en forma de terraza. El acceso al mismo se hace por su cara norte y dentro hay una capilla que lleva el mismo nombre que el del edificio.

Desde luego, la ubicación en la se emplaza da un poco de miedo, próxima a la cornisa de terreno que se ha ido desencajando en su lucha contra el mar. Quien sabe si con el tiempo estos muros terminarán por ceder ante la fuerza de la naturaleza.

Nos despedimos de este bonito enclave para seguir avanzando hacia el siguiente tramo de etapa que visto desde aquí arriba, pinta apasionante.

Los primeros pasos de esta franja de litoral nos dirigirán por un acantilado de escasa altura que descansa en orillas que sustituyen la arena por plataformas rocosas.


El castigo de la fuerza de la naturaleza deja su huella modificando poco a poco el dibujo de esta línea costera compuesta a base de roca sedimentaria y metamórfica.

Contemplar estas formaciones y algunos interesantes procesos erosivos es parte del atractivo del Trilho dos Pescadores. Al igual que su flora que en primavera reluce con especies como los cojines de dama también llamadas mundo platónico o estas amarillas conocidas como uñas de gato.

 

Paisaje costero
Paisaje costero

Por su parte el firme que pisamos se compone de material de arenisca rico en óxido de hierro, de ahí esos colores rojizos y marrones.

Praia do Queimado

Muy cerca de aquí, en la primera mitad del siglo XIX, trasladaron a un Santo desde Isla de Pessegueiro para quemarlo vivo. La sorpresa fue que al prenderle fuego, no ardió.

Ocurrió aquí, en la Praia do Queimado, no nos extraña que esta familia haya escogido este lugar milagroso para plantar una vivienda.

Además, en esta playa desemboca también un pequeño riachuelo que marca el límite entre el municipio de Sines y el de Odemira.

Poco a poco nos vamos alejando de la isla y la fortaleza y los suelos empiezan mostrarse más arenosos anunciándonos la cercana presencia de un sistema dunar.

Praia dos Aivados

En esta ocasión también significa el que podamos disfrutar de otro buen tramo de playa. Es la Praia dos Aivados, que cogemos en marea baja, lo cual disminuye el esfuerzo al caminar por el suelo más compacto.

Solo se interponen en las pisadas unas pequeñas piedras pulidas por el agua, nada que ver a lo que encontramos 1 kilómetro después, donde estos elementos engordan como cantos rodados campando a sus anchas por toda la orilla.

Praia dos Aivados
Praia dos Aivados

Afortunadamente, el camino continúa por encima del acantilado así que dejaremos tranquilos a los que curiosean entre las rocas o aquellos que eligieron estas olas para surfear.


Viendo este espectacular escenario abierto vamos a aprovechar la sombra de un saliente para reponer fuerzas y tomarnos nuestro tiempo para contemplar el afilado canto de las formaciones, como si con ello pudieran amenazar de alguna forma la continuidad de la erosión.

Barrera dunar de Malhão

Una vez flanqueado este perímetro de costa, las señales nos dirigen al interior para rodear un complejo dunar de alto valor ecológico.

Barrera dunar do Malhão
Barrera dunar do Malhão

Y lo haremos por una pista de arena que incrementa la exigencia de la ruta. Además, hay que tener cuidado a ciertas horas y la época en la que se realiza pues el sol castiga con dureza y solo disponemos de escasos pinos para encontrar algo de sombra.

Llevar un extra de agua nunca viene mal.

Por aquí vemos la centaurea vicentina, una flor endémica de la región costera del suroeste de Portugal que junto otras tantas compañeras de la primavera, dan un tono de color al calor.


Praia do Malhão

Todo este perímetro dunar jalona por la costa a la extensa Praia do Malhão, un precioso entorno al que pronto llegaremos y que podremos disfrutar desde diferentes ángulos gracias a una red de pasarelas peatonales.


Estos caminos de madera facilitan por un lado auténticos miradores en los que obtener las mejores postales, y por el otro, proporcionan varios accesos para bajar a la playa.

Realmente estamos en la parte sur de Malhão, hacia el norte nos queda todo el arenal que nos han ocultado las dunas para llegar hasta aquí, incluida una zona nudista para aquellos que practiquen esta disciplina bañista.

En total, más de 2,5 kms de playa para el gusto de todos, veraneantes y surfistas.

Praia do Malhão
Praia do Malhão

El camino nos va a dirigir al acantilado que flanquea el extremo sur, desde donde, si el vértigo nos da permiso, podemos abarcar buena parte de todo este litoral.

Sensacionales panorámicas que no nos cansamos de capturar con nuestras cámaras.

 


Recanto das Taínhas

De estas vistas a planicies playeras donde uno puede venir a relajarse nos trasladamos a un paisaje mucho más violento y vertical, donde relajarse no está en nuestro libro de recetas.

No podemos decir lo mismo de los temerarios pescadores que a veces parecen disfrutar cuanto más se arriesgan.

Recanto das Taínhas
Recanto das Taínhas

A esta zona la llaman el Recanto das Taínhas y conforma uno de los rincones más suculentos para la pesca del lugar. Cada cual busca aquí su espacio para echar la caña.

Y el escenario no puede ser más sobrecogedor. A veces uno se pregunta si los peces pueden adivinar el anzuelo entre tanto ajetreo. En fin, son las cosas de no tener ni idea de pesca.

Praia de Angra da Barrela

A continuación, el Trilho dos Pescadores nos aleja unos instantes del precipicio por pista de arena y roca para dirigirnos al entrante costero de Angra da Barrela.

Parece mentira que en estas formaciones de esquisto, conglomerado y arenisca pueda advertirse la presencia humana en lugares casi inaccesibles. A otros, en cambio, les es más fácil llegar volando.

Cigüeñas en Praia da Angra da Barrela
Cigüeñas en Praia da Angra da Barrela

En esta época del año podremos encontrar cigüeñas nidificando en sitios increíbles, donde sus hogares están claramente expuestos al azote del viento y el agua.

La verdad es que no podemos hacer otra cosa que rendirnos ante el mérito de estos animales, y también de los pescadores, que a veces encontramos transitando acantilados que parecen estar a punto de venirse abajo.

Después de Angra da Barrela estaremos atentos a uno de los salientes para poder presenciar un arco de roca creado por la erosión. Estos caprichos de la naturaleza también forman parte de los alicientes de esta ruta.

La verdad es que es fácil dejarse impresionar por estas caídas en continua quiebra.

Praia de Angra da Vaca

El siguiente entrante costero al que nos asomamos es Angra da Vaca que nos llama la atención por contener un afloramiento rocoso que asemeja a una proa de barco, con su bita para el amarre incluida, asomando por la orilla.

Praia da Angra da Vaca
Praia da Angra da Vac

Os recomendamos que os dejéis llevar por la imaginación porque os lo vais a pasar muy bien dándole nombres a las formaciones.

Y no perdáis de vista los riscos aislados, en ellos podréis advertir la presencia de otras especies de avifauna como los cormoranes, en este caso. Espectacular apartamento con vistas al mar para estos animales que dejan el ático para las cigüeñas.

Praia do Burdo

Praia do Burdo
Praia do Burdo

La siguiente convexidad en la orografía es la Praia do Burdo, preciosa, muy antojadiza pero de difícil acceso por sus paredes escarpadas. No es mala idea dejar que la gocen las gaviotas.


Las señales del camino evitan cercar por el borde la parte central de este espacio para sí hacerlo luego por el extremo sur, donde las vistas ganan en belleza con los afloramientos rocosos que dejamos atrás.

A continuación, la señales progresan surcando el paisaje castigado por las dentelladas de la erosión, donde es inevitable admirar el variopinto glosario de escenarios.

Praia da Angra da Cerva

Al poco, empezamos a adivinar otro solitario y seductor espacio, la Praia da Angra da Cerva. Nos iremos acercando más para ver su esplendor.
Tiene forma de concha marina y aunque tampoco parece muy accesible en la arena hemos visto plantada una sombrilla, lo que hace pensar, que llegar se llega.

Rodearemos este perímetro para colocarnos al otro lado y así disfrutar de vistas espléndidas a todo el entrante.

Praia da Angra da Cerva
Praia da Angra da Cerva

En el siguiente que se manifiesta a los pocos pasos podemos divisar una caverna en su extremo norte. En el extremo sur, en cambio, no podemos dar crédito al saliente que utiliza un pescador para desempeñar sus labores. Da miedo con solo mirarlo.

Seguimos caminando dejando a la derecha la Ponta do Ladoiro para aproximarnos después a un coído, es decir, una especie de cala que en lugar de arena está compuesta por cantos rodados.

Vale la pena tomarse un tiempo para admirar las diferentes capas de rocas, unas sedimentarias y otras metamórficas, que componen el acantilado.

Ponta da Galhofa

En el siguiente coído, que encontraremos próximo a la Ponta da Galhofa, también se aprecian estas capas, aquí divididas en pliegues sometidos a la presión tectónica y a la temperatura.

Continuamos avanzando dejando atrás la Ponta da Galhofa mientras el camino se asoma con vértigo a la caída. Aquí, otra muestra impresionante de la fuerza terrestre donde el empuje lleva hacia arriba los pliegues.

Rodeando la Ponta da Galhofa
Rodeando la Ponta da Galhofa

A partir de aquí el dibujo del litoral irá orientándose hacia el este abriendo las vistas a la franja costera de Vila Nova de Milfontes, nuestro objetivo de hoy.

En esta franja de paredes verticales encontraremos un interesante coído que destaca por contener un arco de piedra natural y una orilla que emite de una sinfonía hipnótica.

Contigua a esta cala hay otra más abierta pero nos quedamos mejor con los atractivos de su compañera.

Portinho do Canal

Portinho do Canal
Portinho do Canal

Metros más tarde damos con las infraestructuras de Portinho do Canal, el mayor puerto pesquero del municipio de Odemira, dedicado sobre todo a embarcaciones de pesca tradicional.

No hace mucho se han mejorado las condiciones laborales del oficio de la pesca que aquí había y al tiempo que se ha revalorizado su lonja. Parte del género traído del mar va a parar a la formidable oferta gastronómica de pescados y mariscos de Vilanova de Milfontes.

Aprovechamos esta perspectiva para ver la Praia do Porto das Barcas ya que los dos kilómetros que nos restan de etapa los realizaremos por el interior, por una agradable extensión de cereal.

Vila Nova de Milfontes

Comparados con la agresividad del litoral, estos campos suponen un bálsamo para acabar la jornada, al menos para llegar y soltar la mochila en el alojamiento ya que queremos sacar partido de la hora de luz que nos resta para disfrutar de la caída de sol en las playas de Vila Nova.

Praia do Carreiro da Fazenda

Por un lado, nos acercamos a la Praia do Carreiro da Fazenda a la que entramos por su extensa barrera dunar. Es una belleza, aunque la marea alta oculta algunas zonas repletas de guijarros.

Praia do Carreiro da Fazenda
Praia do Carreiro da Fazenda

Praia do Farol

Y como si el vaso de hoy no estuviera colmado de suficientes acantilados, recorremos aquellos que dan a la siguiente playa que da a la desembocadura del Río Mira.

Se trata de la Praia do Farol que presenta dos barreras naturales de piedra que amortiguan el oleaje. En su arenal también se dejan ver otras formaciones rocosas que los turistas han aprovechado para adornar con torres de guijarros y acumulación de cantos rodados.

Praia do Farol
Praia do Farol

Parece que esta afición se ha ido prolongando en el tiempo. En cualquier caso le dan un toque pintoresco a esta playa en la que, dicho sea de paso, también posee un fantástico restaurante en la que darle gusto al paladar con los productos del mar.

Cenando pescado fresco en A Choupana
Cenando pescado fresco en A Choupana

Suerte la nuestra que cogimos un sitio que asomaba a la puesta de sol. Buen inicio del Trinlho dos Pescadores. ¿Se puede pedir más?

Hasta la próxima!


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