Oporto Prólogo 2
CAMINO PORTUGUÉS CENTRAL - PADRE SARMIENTO

OPORTO – Prólogo 2

Iniciamos nuestra segunda jornada en Oporto visitando dos de los espacios que no pudimos ver el día anterior: la Librería Lello y La Iglesia do Carmo. La primera alberga una buena selección de libros en un ambiente neogótico que bien nos recuerda a esa biblioteca que frecuentaba un famoso mago. La segunda nos introduce en el escenario de la Orden de los Carmelitas, con algunos secretos escondidos entre sus estancias.

Regresaremos después a la Sé Catedral para obtener el primer sello en la Credencial del Peregrino y a continuación, descenderemos a la Ribeira de Oporto por las intrincadas calles del Barrio de Barredo.

Seguidamente, cruzaremos el Puente Luis I para disfrutar de vistas generales de Oporto desde Vilanova de Gaia y regresaremos para navegar en un crucero por los 6 puentes que unen las dos orillas.

El otro plato fuerte de la tarde lo encontraremos en la Iglesia de San Francisco, que emborracha nuestras retinas con un barroco que lleva los elementos decorativos más allá de los límites.

Finalmente nos dirigiremos al local de Biclas & Triclas para recoger las bicicletas que nos acompañarán en nuestro viaje.

 


 
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Libreria Lello

Hola amig@s!

Comenzamos nuestra segunda jornada en Oporto desde la cola de la Librería Lello. Una hora y cuarto de espera nos aguarda para visitar una de las tiendas de libros más famosas del mundo.

En ese tiempo aprovechamos desde el móvil para comprar la entrada al recinto en la propia web de la Librería Ticket-Voucher
 

 
La entrada cuesta 5 €, pero si dentro te decides a comprar un libro, ese dinero puedes descontarlo al precio. La entrada de niños de hasta 3 años es gratuita.

Aseguraos de tener vuestras entradas antes de llegar a la puerta no os vayáis a quedar colgados sin poder entrar.

Ya desde el exterior la fachada de este edificio de principios del siglo XX resalta por su estilo neogótico, con las señoras Arte y Ciencia flanqueando los ventanales del primer piso.

Pero si por algo se ha hecho famosa esta librería es por su interior, en el que se prohíbe hacer vídeos, así que aquí os dejamos algunas cuantas fotos.
 

 
El nombre de la tienda se debe a los hermanos Sousa y Antonio Lello, que adquirieron en 1894 la anterior librería fundada por Ernesto Chardon en 1869. Tras modificar el nombre, en 1906 le dieron un cambio de imagen al edificio de la mano del ingeniero Francisco Xavier Esteves.
 
 
Su estilo y decoración no han pasado inadvertidos en sus más de 100 años de existencia incluso se ha llegado a decir que inspiró a la autora de Harry Potter para crear algunas localizaciones de la saga, apunte que la propia J.K. Rowling ha desmentido.
 
 
Gran parte de su fama se le atribuye a esta falsa creencia, pero sea verdad o no, la sinuosa escalera, la ornamentación hecha a base de yeso pintado, las altas estantería neogóticas o la vidriera de la planta superior, no dejan indiferente a nadie.
 
 
Por cierto, en esta última se lee la frase “Decus in Labore”, que viene a decir “Dedicación en el trabajo”, algo de lo que puede presumir la familia Lello a lo largo de la regencia de la librería.

Pero este complejo como tal no es un museo, vende libros, y con muy buena selección tenemos que decir. Por eso, para evitar la masificación de turistas en las estancias y promover la venta de libros, se optó por cobrar la entrada.
 


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Iglesia do Carmo y de los Carmelitas

Nosotros compramos el nuestro y tan contentos nos fuimos a por la siguiente visita del día, a la Iglesia do Carmo, donde en la jornada anterior ya pudimos disfrutar de los azulejos de su fachada este.
 

 
Estos azulejos se elaboraron en 1912 por el artista italiano Silvestre Silvestri y contextualiza la fundación de la Orden de los Carmelitas en el Monte Carmelo, en Israel.

Lo que quizá la gente no sepa es que colocándonos frente a la fachada principal, este complejo se compone de dos templos.
 

Iglesias do Carmo y de los Carmelitas
Iglesias do Carmo y de los Carmelitas
 
El de la izquierda corresponde a la Iglesia barroca de los Carmelitas, del siglo XVII. Sus hornacinas de entrada las ocupan las tallas de Nuestra Señora del Monte Carmelo, Santo Domingo y Santa Teresa. Y destaca su torre campanario, revestida de azulejos y rematada en una cúpula bulbosa.

La Iglesia do Carmo, en cambio, se levantó en el siglo XVIII y no dispone de torre, pero sí de un frontón rococó rematado con los 4 evangelistas.
 

La Casa Escondida

Y ante la ley Vaticana que impedía que dos templos religiosos compartiesen muros, se construyó una angosta vivienda en medio para separarlas. Se la conoce como La Casa Escondida y puede presumir de ser una de las viviendas más estrechas del mundo.
 

 
Podremos conocer su interior ya que se incluye en la visita a la Iglesia do Carmo.
 

Visitando el interior del complejo

La planta de la Iglesia do Carmo es de una sola nave, con bóveda de cañón ilustrada con trampantojos geométricos.

Mármoles y granitos levantan la sobria estructura que se adereza con los dorados de los retablos del templo, de estilo rococó elaborados por Francisco Pereira Campanhã.

La temática de las tallas hacen referencia a la Pasión de Cristo con escenas del sufrimiento de Jesús de Nazaret hasta el momento de su muerte, que queda representado en la Crucifixión del Altar Mayor. Después llegaría la Resurrección, que se plasma en el techo con una bonita pintura.
 

 
En el altar no podemos olvidar a la Patrona de la Orden Tercera Nuestra Señora del Carmo.

A pesar de que la iglesia la construyó José de Figuereido Seixas, los hermanos de la Orden también se dejaron influir por el conocido Nicolau Nasoni, autor de la Torre de los Clérigos.

La visita continúa por La Casa Escondida, cuya edificación finalizó el mismo año que lo hizo la Iglesia do Carmo, en 1768. El pasillo de entrada es estrecho, pero afortunadamente la casa abre un poco más sus espacios.
 

 
En su primera planta hay una habitación que da acceso a la parte de atrás de la Capilla del Señor de los Pasos, por donde anteriormente los fieles podían besar el pie de Jesús de Nazaret.
 
 
Volviendo abajo, cruzamos una sala audiovisual sobre la historia de la Orden y damos con una escalera que impide el paso a las estancias superiores en que antaño fueron ocupadas por capellanes, médicos e incluso algunos artistas.
 

Catacumbas

A continuación nos dirigimos a las Catacumbas por un pasillo con una bonita solería. Tras un corto tiempo de espera, bajamos al espacio en el que se llegaron a sepultar cerca de 400 hermanos y 9 priores.

Da un poco de pavor ver debajo nuestra todos estos huesos, pero más lo da la momia que hay un sarcófago entrando en la habitación. Se trata del cuerpo de una importante hermana de la orden cuyos restos llevan aquí desde 1796.

En la sala también se expone un valioso ajuar religioso de 26 piezas de plata y algunas otras reliquias como una talla de Santa Francisca Romana, de los siglos XIV-XV.
 

 

Salón Noble

Abandonamos las Catacumbas para dirigirnos ahora a la 2ª planta de este complejo por unas escaleras jalonadas de azulejos. Nos recibe el Salón Noble que muestra al fondo un altar de Nuestra Señora del Carmo.
 

 
La habitación exhibe un atractivo patrimonio mobiliario y faldones con azulejos de estilo neoclásico.
 

Sala de los Ornamentos

En medio de la habitación en la que se reunían los dirigentes de la orden, se abre una puerta hacia la Sala de los Ornamentos. Su nombre lo dice todo, multitud de vestimentas de sacerdotes donadas por el Rey Carlos Alberto de Cerdeña ocupan su lugar en las vitrinas de la habitación.
 

 
Comparten espacio con otros útiles religiosos como escapularios, objetos y libros litúrgicos y valiosas piezas de marfil. También llaman la atención dos sillas de parto pertenecientes al antiguo hospital.

En esta segunda planta también podemos recorrer una galería cargada de custodias, imágenes y crucifijos que nos dirigirán a los pies de la iglesia, a un balcón que da acceso al coro alto. Desde aquí podemos contemplar la nave del templo y acercarnos un poco más al órgano datado en 1880.
 

 

Sala de los Hábitos

Regresamos a la Sala de los Ornamentos para descender por unas escaleras de caracol a la Sala de los Hábitos, donde además de estas prendas se guardan las varas empleadas en las ceremonias y ciertas pinturas con destacables personajes como la Reina Doña Amelia de Orleans.
 

Pinturas de la Sala de los Hábitos
Pinturas de la Sala de los Hábitos
 

Sacristía

Finalmente, regresamos a la planta baja por la Sacristía que contiene un retablo de la Patrona de la Orden, un bonito techo de estuco de finales del siglo XVIII y distintas piezas mobiliarias que nos trasportan a otra época.
 

Primer sello en la Sé Catedral

Tras esta visita nos acercamos a la Catedral de Oporto para poner el primer sello del camino en nuestra Credencial. Si queréis ver la visita a la Sé Catedral recordad que la tenéis en el vídeo del primer día que pasamos en Oporto.
 

 

Barrio de Barredo

Ahora vamos a descender a la Ribeira de Oporto adentrándonos en una de las zonas más antiguas y singulares de la ciudad, el Barrio de Barredo.

Para empezar tomamos primero la Rua de Dom Hugo, que discurre entre el Palacio Episcopal y el Convento de los Grillos.

La vía conecta con las Escaleras de las Verdades, donde se ubica un arco con el mismo nombre. Este arco pertenecía a un acueducto del siglo XVII y hace de puerta de entrada a la calle de las Escaleras de Barredo, otra de las ruas más pintorescas de la ciudad de Oporto.
 

 
El río Duero se va escondiendo entre los tejados a medida que descendemos por el entramado urbano de corte medieval, jalonados entre viviendas de piedra, muchas de ellas restauradas aunque dejando plena libertad a esa bella decadencia que confiere el paso del tiempo en la arquitectura portuguesa.

Los colores vivos de algunas fachadas se realzan cuando el sol consigue colarse entre los tejados, y a su vez se entremezclan con los azulejos y la frecuente ropa tendida dando a este entramado de callejuelas un aspecto muy pintoresco.

Para continuar por aquí solo hay que dejarse llevar por la pendiente y por el bullicio que bien nos anuncia la cercana Ribeira de Oporto.
 

Ribeira de Oporto

Muy pronto salimos al Duero, a Cais da Ribeira, otro de los enclaves más turísticos de la ciudad.
 

 
Desde aquí podemos dominar visualmente el río, el Puente Luis I y Vilanova de Gaia, en la orilla opuesta, mientras disfrutamos bien de la gastronomía portuguesa entre la variada oferta de restaurantes, o bien de un agradable paseo flanqueando los muelles.

Nosotros aprovechamos estos momentos también para contratar el crucero de los 6 puentes, que programamos para la tarde.
 

Puente Luis I

La intención ahora es ir a comer a Vilanova de Gaia y para ello debemos cruzar el Puente Luis I.

Desde aquí se ve impresionante el gran arco metálico y pilares que conforman la obra de Théophile Seyrig.

Si en la jornada anterior lo disfrutamos desde arriba, hoy lo haremos desde su plataforma inferior donde los raíles del metro ya no tienen cabida, dejando paso a los vehículos de motor.
 

 
Su balaustrada es susceptible de intermitentes espectáculos de salto que luego tendremos oportunidad de ver.

Como curiosidad, deciros que entre las primeras propuestas de construcción de un puente estuvo un proyecto de Gustave Eiffel, pero fue rechazado al contemplar solo una plataforma.

Para que Oporto y Gaia se conectasen de manera funcional hacían falta dos niveles de plataforma por lo que al final se optó por el diseño de Théophile Seyrig.

Ya en la otra orilla la escalonada Oporto luce esplendorosa.
 

Teleférico de Gaia

Una buena forma de disfrutar estas panorámicas generales de la ciudad es a través del mirador volante del Teleférico de Gaia.

A las siluetas de las aves que suelen frecuentar los tejados de las bodegas del vino Oporto, se suman desde el año 2011 las de las cabinas de este transporte que alcanza más de 60 metros de altura en su punto más elevado, en los Jardines do Morro.
 

Vistas desde Vila Nova de Gaia
Vistas desde Vila Nova de Gaia
 
Vistas desde Vila Nova de Gaia
Vistas desde Vila Nova de Gaia
 
Nosotros también disfrutamos de buenas vistas desde la Rua do General Torres ya que va en sentido ascendente y llega a alcanzar a cierta altura al propio teleférico.
 

Almuerzo en Bar Porto Antigo

Callejeando un poco más llegaremos al Bar Porto Antigo, un local modesto, alejado del bullicio en el que poder saborear buena comida casera. Con esto ayudamos también al pequeño empresario.
 

Comida casera en Porto Antigo
Comida casera en Porto Antigo
 
Esta será nuestra pequeña incursión en Gaia, la visita las bodegas las dejaremos para otro año.

De regreso a Oporto tenemos la oportunidad de ver uno de los saltos que antes comentábamos. Un par de valientes se suben al metal de la balaustrada del puente y se hacen los remolones para hacer tiempo mientras los compañeros que están entre el público recaudan dinero.
 

Espectáculo de salto en el Puente Luis I
Espectáculo de salto en el Puente Luis I
 
Cuando consideran los euros acumulados son los adecuados para el espectáculo, se realiza el salto.

De vuelta en la Ribeira do Porto, la Tuna Femenina de la Facultad de Economía endulza nuestro camino hasta el Cais da Estiva, donde embarcaremos para realizar la travesía de los 6 puentes.
 

Tuna Femenina de la Facultad de Economía
Tuna Femenina de la Facultad de Economía
 

Crucero de los 6 Puentes

Desde este muelle iniciaremos el trayecto dirección este con Oporto y Gaia a vista de navegante y el Puente Luis I como, valga la redundancia, el primero de estos viaductos que cruzaremos bajo su estructura.
 

 
La Muralla Fernandina y El Monasterio da Serra do Pilar dominan a un lado y al otro del puente. Dos hitos arquitectónicos que no pasan inadvertidos antes de llegar al segundo puente: el del Infante Don Enrique.
 
Puente Infante Don Enrique
Puente Infante Don Enrique
 
Debe su nombre de este Infante que nació en Oporto. Es el más reciente construido, inaugurado en el año 2003 a base de hormigón y destinado a vehículos de motor. Mide unos 370 metros de largo por otros 20 de ancho.

Como observamos la orografía del Duero es escarpada y antaño con la revolución industrial y la aparición del tren, hubo que buscar soluciones para permitir el paso de líneas ferroviarias.

En este sentido, entre los años 1876 y 1877 se construyó el Puente María Pía de la mano de Gustave Eiffel y su socio Théophile Seyrig.
 

 
Fue el primer puente ferroviario que usaba el arco como variante arquitectónica para unir las orillas del Duero.

En el año 1991 dejó de usarse en sustitución del Puente de São João, justo el viaducto que atravesamos a continuación.

Su plataforma de hormigón mide unos 1.140 metros de longitud que se apoya en varios pilares creando espacios o vanos a modo de portadas. El central es el más largo, con 250 metros de longitud y por el que pasamos nosotros.
 

Puente de São João y Puente do Freixo (al fondo)
Puente de São João y Puente do Freixo (al fondo)
 
Más al este, el Ponte do Freixo, construido para descongestionar el tráfico que a mediados de los año 80 del pasado siglo ya estaba provocando verdaderos problemas de atascos en otros puentes de la ciudad.

Nos resta por conocer el último puente, pero para ello debemos deshacer los metros de río navegado y dirigirnos hacia la desembocadura.

Disfrutamos de nuevo el pasar bajo estas estructuras al tiempo que nos dejamos atrapar por otros detalles de las laderas del cauce.

Tras el Ponte Luis I echamos la vista a Gaia para descubrir su orilla atestada de bodegas y lugares donde degustar el preciado vino.
 

Vistas de las bodegas de Vilanova de Gaia
Vistas de las bodegas de Vilanova de Gaia
 
Se dejan ver también los rabelos, esas embarcaciones tradicionales, muchas de ellas hoy dedicadas al turismo, con las que se transportaban las barricas de Vino desde los viñedos del Alto Duero hasta estas localidades.

Mientras nos acercamos al 6º puente vamos también descubriendo nuevos templos, como la Iglesia de Massarelos, del siglo XVIII. Pertenece a la Orden Congregación de Almas del Corpus Christi, fundada a finales del siglo XIV.
 

Iglesia de Massarelos
Iglesia de Massarelos
 
Enfilando el enorme arco de este viaducto que abre un vano de 270 metros, ya se deja ver la desembocadura del río jalonada por los Faros do Pontão y Barra do Douro. Hoy no llegaremos hasta allí, pero nos quedaremos muy cerca, ya que pasaremos bajo el Puente de Arrábida para verlo resplandecer con la luz del sol.
 
 
Al igual que el Ponte do Freixo este también se construyó para descongestionar la circulación de coches, pero esta vez en la década de los 60 del pasado siglo. La longitud de su plataforma es de unos 615 metros.

De vuelta al punto de inicio nos sentimos como esos tantos marineros que regresaban de largos viajes tras descubrir mundo y oteaban las orillas para ver cómo había cambiado la seductora Oporto.

Entre el siglo XIX y XX las mercancías debían de pasar por el servicio de aduanas en este edificio conocido como la Alfândega do Porto. Hoy día se usa como Palacio de Congresos, Exposiciones, Museo y Eventos Musicales.
 

Alfandega de Oporto
Alfandega de Oporto
 
Desde esta posición algo más a la izquierda los más curiosos nos observan desde la Torre de los Jardines del Palacio de Cristal, un entorno que lamentablemente no tendremos tiempo que visitar.
 
En el cerro se aprecia la Torre de los Jardines del Palacio de Cristal
En el cerro se aprecia la Torre de los Jardines del Palacio de Cristal
 
Y poco después obtenemos una vista fascinante del meandro del Duero abriéndonos el encuadre al Monasterio de la Sierra del Pilar, declarado en 1996 por la Unesco, Patrimonio de la Humanidad.
 
Monasterio de la Sierra del Pilar
Monasterio de la Sierra del Pilar
 
Este complejo que también sirve hoy como uno de los mejores miradores en los que dominar Oporto, fue construido entre los años 1538 y 1670 destacando entre todos sus edificios su Iglesia de planta circular.

En el siglo XIX el Monasterio sufrió daños tras las consecuencias de la invasión francesa y las contiendas entre liberales y absolutistas, lo que obligó a restaurar su estructura en el siglo XX.
 

Iglesia de San Francisco

Nos despedimos de este agradable crucero por el Duero dirigiendo la mirada a nuestro siguiente objetivo, la Iglesia de San Francisco, a la que nos dirigiremos en cuanto desembarquemos en el Cais da Estiva.
 

 
Este templo situado junto al Palacio de la Bolsa se construyó en el siglo XIV con estilos románicos y góticos aunque entre los siglos XVII y XVIII se le añadió la portada barroca.
 

Catacumbas, Casa dos Despachos de Iglesia de los Terceros

Os recomendamos que antes de pasar al interior visitéis primero el Museo de la Orden que se encuentra justo enfrente. Comprende distintas estancias que os detallamos a continuación.

Para empezar, bajamos a las Catacumbas, lugar en el que descansan numerosos hermanos de la orden franciscana y algunas familias nobles.

Flanqueando las paredes vemos los nichos numerados dispuestos en columnas de tres cuerpos rematadas en su parte central por cráneos humanos.
 

Catacumbas de la Orden de San Francisco
Catacumbas de la Orden de San Francisco
 
El suelo de las estancias más amplias está compuesto de tumbas de madera que emiten pequeños quejidos cuando se vencen ligeramente con nuestras pisadas.

También se deja ver algún sarcófago de algún personaje relevante, pero lo que más impresiona es el osario que un cristal deja ver bajo nuestros pies.

Antiguamente, al no haber cementerios los enterramientos se hacían en las iglesias. Una Ley de Salud Pública del año 1866 terminó con esta práctica.

Estas Catacumbas, que se crearon a mediados del siglo XVIII también exhiben algún retablo y distintas tallas y objetos de temática religiosa.

Tras dejar estas estancias subimos a las de la Casa dos Despachos, creadas por Nicolau Nasoni en el siglo XVIII.

Aquí hay salas donde se exponen documentos del antiguo registro de la Orden y otras que conservan el mobiliario de la época junto a valiosos objetos, imágenes y pinturas, sin olvidar la refinada decoración de los techos.

No nos detendremos mucho en el Museo para pasar ahora a la Iglesia de los Terceros, templo construido durante el siglo XVIII en estilo clasicista.
 

 
Resalta sobremanera el dorado a modo de relieves de estuco sobre los muros, capillas laterales y la bóveda de cañón de esta iglesia de una sola nave.

Si nos fijamos bien, los ángeles son la temática principal de las pinturas murales que encontramos, aunque la del retablo mayor, bien custodiada por columnas corintias doradas, presenta a un Hermano Franciscano mostrando al pueblo el libro de la Regla de la Orden Tercera por la que se rige esta congregación.

Los fieles parecen quedar estupefactos, igual que nosotros en cuanto cruzamos por fin la entrada a la Iglesia de San Francisco.
 

Barroco portugués en su máxima expresión

Preparaos para un fuerte impacto en vuestras retinas, ya que de la sobriedad exterior pasamos a un recargado panorama barroco del siglo XVIII empeñado en revestir de pan de oro casi cada centímetro del templo. Espectacular.

Son tan rebuscados e infinitos los detalles que es mejor ir poco a poco para no sufrir una auténtica borrachera decorativa. La idea de este derroche barroco surgió de las familias nobles de la ciudad, que vieron en este templo de tres naves un buen lugar para instalar su Panteón.
 

 
Por ejemplo, el glorioso Altar Mayor que vemos sobre estas líneas fue la capilla que perteneció a la familia Sás Meneses de Matosinhos, donde está sepultado Sá das Galés, el primer Alcalde de Oporto y personaje relevante en varias contiendas bélicas.
 
 
Hay espectaculares capillas, como la de la familia Carneiros situada en el crucero derecho. Es del siglo XVI y de estilo Manuelino. Posee una hermosa pintura de escuela flamenca también del siglo XVI.
 
Capilla de los Carneiros
Capilla de los Carneiros
 
Tomaros vuestro tiempo para recorrer los muros laterales del templo y ser partícipes de otros elementos de interés, como los Retablos de los Mártires de Marruecos, Mártires de Japón o el de Nuestra Señora da Rosa.

Los dos primeros escenifican el momento de ejecución de los misioneros franciscanos por llevar la fe cristiana a estas localizaciones. El episodio de Japón aconteció en el año 1597 con la crucifixión pública de 26 franciscanos. El de Marruecos fue en el año 1220 donde decapitaron a 5 sacerdotes.
 

 
El Retablo de Nuestra Señora da Rosa contiene una de las pinturas murales más antiguas de Portugal.

Pero el Retablo que se lleva la palma es el dedicado a Nuestra Señora de la Concepción, que nos muestra el Árbol de Jesé, personaje bíblico que aparece tumbado y del que brota un tronco con ramificaciones para mostrarnos el árbol genealógico de Jesús.

Las ramas se pueblan con los 12 Reyes de Judá y en la copa preside José. Sobre el mismo hay una talla de la Virgen con el Niño.

La Iglesia de San Francisco alberga varias imágenes del Santo de gran valor, pero quizá por ser la más antigua nos quedemos con esta, del siglo XIII, la única que se conserva de la antigua iglesia.
 

 
Y con ella nos despedimos de este espectacular templo Patrimonio de la Humanidad que ha conseguido elevar el barroco portugués a lo más alto.
 

Sociedad BICIGRINO + BICLAS & TRICLAS

Llega el momento de ir a por nuestras compañeras de viaje. Nos referimos a las bicicletas, que de nuevo hemos alquilado con la empresa BICIGRINO. Las podéis alquilar desde su Tienda Virtual eligiendo primero el modelo de bicicleta deseada.
Cuando pulséis “Reservar ahora” tendréis que especificar la talla de la bici atendiendo a vuestra altura.

A continuación, os aparecerá una ventana con la información sobre períodos de alquiler, precios, descripción técnica de la bici y el seguro.

Tenéis también el calendario en el que poder elegir las fechas deseadas. Pulsad el día en el que queréis comenzar y os aparecerán las opciones disponibles.

Tras seleccionar la que os gusta, solo tendréis que definir los ítems de los campos y finalmente Añadir al Carrito.
 

 
Y para que lo sepáis, Bicigrino colabora con esta fantástica tienda, Biclas & Triclas a la hora del transporte de las bicicletas a la ciudad de Oporto.

Este local regentado desde hace 6 años por los entrañables Susana y José Luis sirve de punto de entrega, lo que os resultará muy útil, ya que una vez que llegan las cajas, ellos se encargan de montaros y ajustaros las bicicletas para que solo tengáis que empezar a pedalear una vez las recojáis.

Así pasó con las nuestras, que con emoción pasamos a verlas. Como podréis ver en el vídeo Bicigrino nos equipa con una buena bicicleta, alforjas, y todo lo necesario para que paséis grandes jornadas sobre las dos ruedas.
 

Biclas & Triclas
Biclas & Triclas
 
Y si tenéis pensado pasar varios días en Oporto contad con la tropa de bicicletas de Biclas & Triclas para conocer los lugares de interés de la ciudad, las vistas desde la Serra do Pilar o pasear por la costa Atlántica, entre otros tantos tours disponibles entre su apetecible oferta.

Y nada más amigos, nos vamos con nuestras compañeras a descansar, que mañana empezamos una nueva y fascinante aventura.

Hasta la próxima!

 
 

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