Roque Niquiomo
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Ruta del Roque Niquiomo a La Salemera

La Ruta del Roque Niquiomo a La Salemera es uno de los senderos más emblemáticos del municipio de Villa de Mazo, en la isla de La Palma.

Para iniciar el trayecto nos dirigimos a las inmediaciones de la Montaña Los Guardias para tomar el camino PR LP-6. Las señales nos introducen muy pronto en un bosque de laurisilva, quizá de los más desconocidos de toda la isla. Esta masa forestal crece bajo unas condiciones climáticas muy especiales donde los vientos Alisios juegan un papel fundamental.

Por este tramo ascenderemos al Roque Niguiomo (1.275m) y conoceremos una antigua cueva en la que antiguamente los habitantes del municipio extraían agua.

Una vez que el disfrute por las galerías de laurisilva finalizan afrontamos el descenso del Barranco de San Simón flanqueando la vertiente meridional de la Montaña Vinijobre. Mientras avanzamos el paisaje se va transformando debido a las necesidades agrícolas y ganaderas de los vecinos.
 

 
Lo rural gana presencia al tiempo que nos vamos adentrando en terreno urbanizado. El siguiente intervalo de camino transcurre entre pistas de asfalto, cemento y alguna que otra calzada de piedra.

Atravesaremos los barrios de La Sabina y Malpaíses donde la arquitectura tradicional de las viviendas se intercala entre huertas y cultivos de viñedos.

Finalmente, un exigente tramo por un fascinante paisaje fruto de acciones volcánicas nos conducirá a orillas del Atlántico, a La Salemera. En este lugar nos espera el Faro de Arenas Blancas y un apasionante litoral gobernado por la inconfundible mole de la Montaña del Azufre.

✅Villa de Mazo pertenece a la RUTA MÁGICA 15 · Escapada Mágica por Canarias.

 


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Villa de Mazo

Hola amig@s!
Nos encontramos en Villa de Mazo, isla de La Palma. Estamos asistiendo al amanecer de un bonito día en el que vamos a realizar una interesante ruta de senderismo por el municipio.

La silueta de Tenerife y más concretamente de su cima volcánica de El Teide apenas se tomará un descanso el la jornada de hoy para dejar de mirarnos.

Antes de darle movimiento a nuestros pies, nos acercamos a Breña Alta, al obrador de Víctor. Este amable pastelero mazuco al que tuvimos el placer de conocer quiso invitarnos a degustar sus delicatesen. Los jugosos donuts glaseados bien nos sirvieron para desayunar.
 

Donuts recién sacados en un obrador
Donuts recién sacados en un obrador
 
Aquí se elaboran distintos productos de repostería que se terminan vendiendo en distintas pastelerías, así que nos sentimos unos privilegiados de poder tomarlos recién hechos.

Mirador Las Toscas

Regresamos a Villa de Mazo para vernos en el Mirador de las Toscas con Conchi, miembro del equipo del Ayuntamiento y Sandra una dedicada colaboradora. Este lugar toma el mismo nombre de la montaña en el que se emplaza, a unos 736 metros de altura.

Desde esta cota vamos a mostraros el desafío de hoy. En principio comenzaremos en las proximidades del Roque Niquiomo, a cuya cima subiremos, para luego descender toda esta vertiente entre distintas pistas y variados escenarios hasta llegar al Faro de Arenas Blancas.
 

Destino Starlight

Este fantástico mirador, además, es uno de los 16 que existen en la Isla de La Palma para la observación astronómica. La Palma es Destino Starlight desde 2017 debido a la calidad del cielo.

Una señal ya nos indica la posición de la estrella Polar, cuerpo celeste sobre el que gira el Hemisferio Norte. Los paneles informativos que encontramos en el lugar nos ayudan a identificar las constelaciones por medio de planisferios. Y no sólo eso, también nos hablan sobre la fauna nocturna que se deja ver por la zona.

Servicio de Taxi para el inicio de algunos senderos

A continuación, nos trasladamos al punto de inicio del sendero. Nuestro consejo para esta ruta es que dejéis vuestro coche al final de la ruta y que un Taxi os lleve al principio para iniciarla. Hay multitud de senderos de La Palma en los que encontraréis esta solución como la más óptima.

Esta isla es escarpada y para los trayectos de grandes desniveles que no son circulares lo agradeceréis. Además, el servicio de taxi es estupendo y está más que acostumbrado a la afluencia de senderistas.
 

Sendero PR LP-6
Sendero PR LP-6

Cruce en la Montaña Los Guardias

Tras veinte o treinta curvas y unos leves cimbronazos de rally llegamos a la Montaña Los Guardias. Conchi y Sandra nos dejan en el cruce que viene del Refugio del Pilar hacia Los Canarios y del que parte otra pista hacia el Roque Niquiomo. Pues esta última, que toma la ruta PR LP-16 es la que debemos seguir.

De entrada, el camino ya nos revela una buena señalización. Y no hace falta ser muy avispado para darse cuenta de la exuberancia y variedad vegetal del entorno.
 

Bosque de Laurisilva

A unos 600 metros descendiendo por esta pista interceptamos un desvío que nos introduce en la fronda.

Bienvenidos a una de las zonas de la Isla de La Palma en la que podéis dejaros envolver por los bosques de laurisilva. Esta masa forestal subtropical de tiempos inmemoriales es uno de los grandes reclamos naturales para todo senderista que desea disfrutar de ecosistemas palmeros únicos.

Ascenso al Roque Niquiomo

Luego os contaremos algo más sobre ellos. Ahora, el camino se bifurca para darnos la opción de subir al mogote rocoso del Roque Niquiomo. Y por supuesto, ya que hemos llegado hasta aquí, aceptamos la propuesta.

Desde el desvío hasta la cima tan solo distan 200 metros, pero el perfil se endurece y llegará un momento en el que tenemos que realizar una pequeña trepada.

Después, las copas de la arboleda por fin nos dejan ver el cielo y paso a paso también el paisaje circundante. El Roque Niquiomo, a 1.275 metros de altitud ya se encuentra bajo nuestros pies.
 

Vistas desde el Roque Niquiomo
Vistas desde el Roque Niquiomo

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La balconada que hay desde aquí al flanco oriental de la isla es espectacular. De sur a este contemplamos las extensiones del municipio de Villa de Mazo. La Montaña del Azufre y la Montaña Hoya Camacho son algunas de las cumbres volcánicas que despuntan en la orografía.

Dirigiendo la vista al norte tras la Playa del Hoyo y el Aeropuerto, topamos con los dominios de Breña Baja, Breña Alta y Santa Cruz de la Palma.

Por su parte, la notas acústicas que acompañan a toda esta maravilla visual flanqueada del azul del Atlántico, son las quejas de algunas grajas, especie de ave endémica de La Palma que no parece muy contenta de vernos en estas alturas.

Condiciones climáticas en el bosque de laurisilva
 
Nos despedimos del Roque Niquiomo y regresamos a la bifurcación para retomar la ruta en sentido descendente. El tramo que viene a continuación también es disfrutón. Laureles, fayas, musgos, líquenes, helechos y brezos entre otras especies vegetales sazonan este envolvente paraje natural.

Los bosques de laurisilva ocupan el 25% de la superficie de La Palma. Los más conocidos son los que se encuentran al norte, en las rutas de El Cubo de La Galga y Los Tilos. No obstante, si queréis descubrir uno menos masificado de turismo, no dudéis en adentraros en este.

Para que estos bosques prosperen tienen que darse unas condiciones climáticas muy particulares. Por un lado, las temperaturas medias deben ser suaves durante todo el año, en torno a los 15 y 20 grados.
 

 
Por otro lado, en el ambiente debe predominar la humedad. En este sentido, se trata zonas con buen aporte de precipitaciones y que, además, reciben la ayuda de los vientos Alisios para crear el efecto de mar de nubes que parece agarrarse a la orografía.

El agua condensada en estas nubes va rociando poco a poco los suelos y la vegetación ayudando a crear esta riqueza natural.

Fuente Roque Niquiomo

Tras otros 600 metros descendiendo por estos frondosos pasillos llegamos al lugar de Fuente Roque Niquiomo.

El sitio es muy pintoresco, y en lo que parece ser la vivienda de un druida hay dos nichos con la imagen de San Roque, un personaje religioso muy venerado en la zona y que sacan en romería en el mes de agosto.
 

Fuente del Roque Niquiomo
Fuente del Roque Niquiomo

Cueva del Diablo

A escasos pasos de estos altares se hunde la tierra abriéndose la Cueva del Diablo.

Esta oquedad de unos 20 metros de anchos por otros 10 de alto. En el interior se han encontrado viejos restos de cerámicas que utilizaban los habitantes del municipio para recoger y almacenar el agua que por aquí manaba.

Debido al accidentado acceso ni se nos ocurre bajar a echar un vistazo. Quizá lo hagamos algún día con el equipamiento adecuado.
 

Cueva del Diablo
Cueva del Diablo
 
Reanudamos la marcha continuando el descenso hacia el noroeste. El firme irregular escarpado se jalona por pequeños muretes de contención hechos a base de piedras. Después la pendiente se suaviza sustituyendo los muros por un bonito pasillo de encimbas. Esta flor violeta es endémica de la Isla de La Palma.

Unos pasos deliciosos que no tardarán en percibir cómo la pendiente vuelve a aumentar su inclinación. Son los últimos metros del bosque de laurisilva.

La espesura va perdiendo presencia permitiéndonos otear los alrededores donde el Roque Niquiomo es el principal protagonista con su singular resalte rocoso.

Tirando de zoom todavía podemos apreciar el vuelo de las grajas por los alrededores.
 

Sendero PR LP-16.1

A continuación, en el siguiente cruce, continuamos por la ruta PR LP-16, pero esta vez por su variante “.1” que nos dirige en principio hacia el sur, en dirección a La Salemera.

Cuatrocientos metros más tarde tomamos la ramificación que señaliza hacia La Sabina. El trazado navega entre fincas privadas por una cómoda pista que coloca frente a nosotros La Montaña Vinijobre, de 1.027 metros de altitud.

Si estamos atentos, podemos adivinar escorado a su izquierda la Isla de Tenerife y su Pico del Teide, que parece flotar entre las nubes.
 

 
Las señales nos dirigen al Vinijobre, pero no para subirlo si no para flanquearlo por su vertiente meridional.

A nuestra espalda, el Niquiomo nos ofrece su cara más rocosa mostrando un aspecto más apuntado.

Por el Barranco de San Simón

Estas laderas del Vinijobre que ahora recorremos van a caer con vértigo al Barranco de San Simón. En la otra orilla de esta depresión observamos cómo retamas y bejequillos canarios amplían la gama de colores disminuyendo con ello la dictadura de los verdes.

Al poco tomamos precauciones pues la pendiente se acentúa por un tramo de tierra algo deslizante. Y después, pasamos al otro margen del barranco por un firme rocoso.

El itinerario ha ido rodeando la cara sur de la Montaña Vinijobre escorándonos cada vez más hacia el este. Por estas latitudes, el paisaje se va viendo cada vez más transformado por la mano del hombre debido a las necesidades ganaderas y agrícolas.

No obstante, la exuberancia vegetal hacen muy atractivo el caminar y el faro natural del Teide encumbra todavía más este trayecto.
 

La Sabina

Estad atentos porque si las vistas a la famosa cumbre volcánica tinerfeña os hipnotiza demasiado podéis saltaros el siguiente desvío. Escoltados por pequeñas hileras de muros de roca volcánica la ruta continúa hacia el lugar de La Sabina.

Detrás nos vamos alejando cada vez más del Parque Natural Cumbre Vieja. Delante, el Teide sigue deleitándonos con su presencia.

Unos metros más tarde, el firme rocoso de esta pista pasa a ser alquitrán. Por aquí llegaremos a La Sabina, uno de los barrios centrales del Municipio de Villa de Mazo.

La reciente celebración de la Fiesta de la Cruz hace que el lugar todavía exhiba la decoración pertinente. En este rincón se muestra la Cruz de Pedro Calero, aderezada con motivos florales y hojas de palma.
 

Por el Barranco de las Cuevas

El camino progresa calle abajo, encarando el Barranco de las Cuevas, depresión que nos abre vistas al barrio de Malpaíses y al cono volcánico de la Montaña del Azufre.

Huertas de frutales y hortalizas dominan esta zona del paisaje agrario de La Sabina, orientado sobre todo al autoconsumo familiar.

Un túnel nos permitirá salvar por debajo la carretera LP-206 para luego seguir disfrutando de esta campiña rural salpicada de ejemplares de arquitectura tradicional.
 

Descenso a Malpaíses
Descenso a Malpaíses
 
El nicho de la Cruz de la Asomada sirve de excusa para dar un vistazo a este paisaje. Desde aquí podemos otear las localizaciones costeras de San Simón y de La Salemera. En esta última se levanta el Faro de Arenas Blancas, nuestro destino de hoy.

Camino La Sabina – Malpaíses

Todavía nos queda un buen trecho que descender. Los siguientes 1.300 metros de ruta los afrontaremos por la carretera asfaltada Camino La Sabina – Malpaíses. Es un tramo con poca afluencia de tráfico en el que podemos avanzar con relativa tranquilidad.

Por aquí tendremos la oportunidad de ver otro nicho de cruz y disfrutar del balcón al Atlántico mientras nos dirigimos al sur. Con suerte, vemos un ejemplar de lagarto tizón, especie endémica de La Palma y Tenerife.
 

Malpaíses

Poco a poco la carretera va orientándose hacia el este introduciéndonos en la zona baja del barrio de Malpaíses. El azote del viento endurece el clima en estas latitudes siendo el cultivo del viñedo y de algunos frutales los mejores adaptados a estas condiciones.

Por su parte, las viviendas rurales tradicionales junto con eras, aljibes, pajeros y algunos lagares dan muestra del patrimonio etnográfico del lugar.

Superado el kilómetro por este tramo salimos del asfalto por un camino cimentado que pronto cambia su firme por una calzada de piedra. El nicho de la Cruz de Eugenio Toledo nos sorprende justo antes de encontrarnos con un muro de contención.
 

 
Seguidamente, rodeamos unas huertas vecinales para dar con la LP-2, vía que tendremos que cruzar para continuar.

Otro intervalo asfaltado nos conduce calle abajo hasta el nicho conocido como Cruz de las Cantillas. Desde aquí echamos otro vistazo al barrio de Malpaíses adaptado a la pendiente y que todavía conserva vestigios arquitectónicos de su pasado más rural.
 

Cruz de Las Cantillas
Cruz de Las Cantillas
Último tramo de firme y pendiente exigente

Muchas de estas viviendas han sido acertadamente restauradas manteniendo la esencia tradicional constructiva. La senda a la que nos han incorporado ahora las señales es más exigente debido al firme irregular en el que domina la piedra.

Monumento Natural Montaña de Azufre

De piedra son también los muros que delimitan el dibujo del trazado. Algunos son altos para contener desprendimientos de la orografía pero no lo suficientes como para evitar que la Montaña del Azufre deje de lucirse mientras avanzamos.

Este cono volcánico mide unos 275 metros de altura y fue declarado Monumento Natural en 1987. En realidad, todo este abrupto paraje está compuesto por antiquísimas coladas de lava fruto de los procesos volcánicos que dieron forma a la isla de La Palma.
 

 
Con la pérdida de altura algunos perfiles se desnudan a nuestra espalda, como la Montaña de Tirimaga y ciertas cotas del Parque Natural Cumbre Vieja, como el Volcán Cabrito.

Y al descubierto queda también el asentamiento costero de La Salemera y su peculiar faro, que durante el día resplandece por su blancura. Los últimos metros de este descenso son los más comprometidos.

El firme se presenta pedregoso y además el desnivel se acrecenta. Prestad atención a vuestros pasos y no os despistéis por la singular vegetación del entorno, compuesta principalmente por verodes y tabaibas.

Vistas a La Salemera y su Faro de Arenas Blancas

La Salemera

Unos cuantos pasos más y conectamos con la carretera LP-217, vía que nos introducirá finalmente en la población de La Salemera.

Faro de Arenas Blancas

Las reducidas dimensiones del lugar hace que nos plantemos en un momento en el Faro de Arenas Blancas. Este edificio de arquitectura civil fue creado en 1989, mide unos 36 m y su intensidad luminosa de unas 11.000 candelas alcanza las 15 millas náuticas.

Terminada la ruta nos basta un simple vistazo a nuestro alrededor para ser conscientes del espectacular paraje en el que nos encontramos. Y todo lo que hemos descendido, unos 1.400 metros en unos 10 kilómetros.
 

Faro de Arenas Blancas
Faro de Arenas Blancas

Playa de Salemera

Al norte, el aspecto de la Montaña de Azufre es más impresionante si cabe pues se rompe con vértigo hacia el Atlántico. Si la ruta os ha dejado exhaustos aquí podéis disfrutar, en primer lugar, de buenos rincones para el baño, además de una coqueta playa.
 

Playa de La Salemera
Playa de La Salemera
 
Y en segundo lugar, La Salemera es un sitio ideal para reponer fuerzas comiendo pescado fresco, pues sus habitantes han sabido sacar provecho de los recursos del mar mediante la pesca y el marisqueo.

Ahora que lo pienso, no es un mal broche para finalizar la jornada.

¡Hasta la próxima!
 

Playa de La Salemera
Playa de La Salemera

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