Sendero Familiar al Risco de Levante y Chorros de Joyarancón
Nos trasladamos a la Sierra de Aracena y Picos de Aroche para combinar en un mismo sendero el Risco de Levante 🌬️ y los 💦Chorros de Joyarancón.
En la ruta de hoy nos acompañan miembros de la familia con los que tenemos la oportunidad de estrechar lazos 🔗 teniendo la naturaleza 🌿 como catalizador de la convivencia y de las emociones.
Desde Santa Ana Real descendemos el Barranco de la Presa para conectar con la Rivera de Santa Ana. Luego, viramos al sureste para alcanzar el Risco de Levante.
Este hito está conformado por afloramientos rocosos de cuarcita que han sido moldeados a través de los años por hielo, agua y viento.
Visitamos un pequeño salto de agua y regresamos por la Rivera de Santa Ana para dirigirnos al noroeste. El bello sendero fluvial se endurece 😅 cuando llegamos al Puente del Negrillo.
El esfuerzo merece la pena cuando topamos con los Chorros de Joyarancón. Este salto de agua de más de 15 metros de altura se ha convertido en uno de los entornos más fotografiados del lugar.
Regresamos a Santa Ana La Real encarando el Barranco del Negrito que se muestra precioso con los colores del otoño 🍂 .
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Santa Ana La Real
Buenos días amig@s desde Santa Ana La Real, provincia de Huelva.
Hoy nos espera una bonita jornada de senderismo acompañados por algunos miembros de la familia. A ver qué tal sale este experimento que hemos organizado. Desde luego a todo el grupo se le ve bien motivado y eso siempre juega a nuestro favor.
Fuente de los Tres Caños
En principio partimos desde la Plaza de España para luego tomar las calles La Fuente y Constitución por las que salimos de la urbe. Aquí nos espera la Fuente de los Tres Caños, construida a principios del siglo XX. Uno de los caños vierte sobre un canal abrevadero que conecta a un lavadero de 14 pilastras donde antaño se fregaba la ropa a conciencia.

Salimos de Santa Ana entre calzadas de piedra y pistas de cemento para avanzar hacia el este paralelos al Barranco de la Presa. Animales domésticos y algunos hitos pertenecientes al patrimonio etnográfico del municipio acaparan nuestra atención
Horno de Cosme
Entre estos últimos encontraremos varios hornos de cal , ya en desuso, pero que vivieron una época de esplendor a mediados del siglo XX. Muy cerca, una talla homenajea a un vecino muy querido.
Los primeros cientos de metros de la ruta nos confirman algo que ya sabemos: el otoño de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche no defrauda.
Fuente Cagancha
El agua será uno de los elementos protagonistas del día, aquí encauzada por la conocida Fuente Cagancha. Este manantial era el que abastecía antaño a la cercana aldea de La Presa.
El otro protagonista es la bella frondosidad vegetal que nos rodea, donde alcornoques, castaños y algunas variedades de especies de ribera se disputan el entorno. Tal es la admiración que despierta esta ruta que no es extraño compartirla con más grupos senderistas.
Y claro, ante tanto trasiego, tenemos un público selecto que se asoma a las gradas: los cerdos. Pero que no se despisten porque la imaginación ya los ve con otros ojos, como a una suculeta chacina.
Horno de Puerto Molino

Quien diga que este paseo no es estimulante, miente. Tras otro tramo entre alcornocales advertimos un nuevo horno de cal del que dicen producía la mejor cal morena del municipio.
Y delante también, aunque este grupo lo dejaremos atrás en la siguiente intersección, la que nos dirige en descenso a la depresión de la Rivera de Santa Ana.
Por la Rivera de Santa Ana hacia el sureste
Pronto, el camino se toma con el cauce de este río para acompañarlo en su recorrido hacia el sureste.
El recorrido por aquí es agradable, sintiendo el arrullo cercado de la rivera que discurre plácidamente al cobijo de fresnos, álamos y sauces cubiertos de madreselvas y enredaderas.
Las lluvias recientes dejan algunos firmes embarrados pero encontramos acertados pasos de madera que nos facilitan sobrellevarlos. El equipo está que lo da todo.
A continuación el terreno se va encajonando entre los pliegues cada vez más escarpados de las Sierras de las Cumbres y la del Pico. Ahora son los pinares, madroños y especies de ribera los que han quitado protagonismo a los alcornoques.
En este punto el arroyo también comienza a circular con algo más de verticalidad, y el firme del sendero se accidenta con algunas piedras y rocas en el camino.
Risco de Levante

Esto es señal de que estamos llegando al hito que da nombre a este sendero, el Risco de Levante. Lo que resalta a simple vista es un afloramiento rocoso que se eleva desde el suelo a unos 15 metros. Es muy frecuentado por escaladores, véase por ejemplo el puente tibetano de cables para pasar del risco a las rocas que se derraman al desfiladero.
Junto al mismo podemos identificar una obra del artista Pedro Canterla especializado en crear figuras de hierro soldando herraduras recicladas.
La obra representa al ciervo, un animal emblemático de esta sierra.
Cascada de Levante
Otro de los incentivos de llegar hasta aquí es descubrir un bonito rincón de la rivera donde el agua se precipita en pequeños saltos hacia una poza. Los más atrevidos y atrevidas se prestan a realizar un pequeño descenso más escarpado donde no pasan desapercibidas algunas rocas desprendidas.

Merece la pena el esfuerzo para disfrutar de este pintoresco recoveco. Un rincón escondido que luce un poco más cuando las precipitaciones son generosas. Nos hacemos los retratos pertinentes y regresamos al Risco de Levante para capturar otro momento junto a este hito natural.
Con tantas emociones nos ha entrado un poco de sed y si podemos saciarla con un traguito de la garrafa de vino un compañero senderista, mejor que mejor.
Por la Rivera de Santa Ana hacia el noroeste
El primo Modesto tiene problemas con sus zapatillas deportivas. Tiene las suelas sueltas y se las ha atado con alambres. De momento, el invento va a aguantar hasta nuestro próximo objetivo, los Chorros de Joyarancón.
Para ello, regresamos sobre nuestros pasos remontando la Rivera de Santa Ana hasta llegar a la bifurcación que nos hizo llegar hasta aquí. Ahora, en lugar de volver a Santa Ana la Real, continuamos por el camino que va paralelo a la Rivera, dirección noroeste.
Seguimos, por tanto, paralelos al margen izquierdo del arroyo que en estas latitudes confluye con las aguas provenientes de otros cauces, como las del Barranco de los Chorreros y las del Barranco de los Casares.
Pasarelas de madera para cruzar los arroyos
Varias pasarelas de madera nos permitirán salvar estos cursos acuíferos a lo largo de un bello recorrido fluvial. Un sendero que no tiene pérdida pero que si hacemos caso a ciertos tracks que descargamos de internet podemos cometer algún pequeño despiste.
Afortunadamente, los que tenemos por aquí los corregimos con rapidez y pronto volvemos a colocarnos a la vera del arroyo que ahora navega un tramo pegado a un pequeño muro de contención.
El Bosque de Las Letras
A continuación, el sendero se estrecha para luego desembocar en un área de descanso con un Intercambiador de Libros. Una buena forma de fomentar la lectura. No en vano, a esta parte de la ruta también la llaman el Bosque de las Letras.
Continuamos la aventura cruzando de nuevo el arroyo para acompañarlo río arriba por las angosturas de la Sierra los Palos Altos.
Paso bajo la carretera HU-8105
Muy pronto, las infraestructuras de la carretera HU-8105 harán acto de presencia, pero nosotros las salvaremos pasando por debajo del viaducto que cruza el arroyo.
Ascendemos de nuevo para incorporarnos al sendero que nos recibe ahora con otro buen ejemplar porcino. Seguro que a más de una o uno se le ha antojado un poco de chacina.
Tranquilidad, habrá premio al final de la ruta, pero antes debemos seguir disfrutando de los alicientes que nos brinda el camino.
Entre el bosque de ribera se dejan ver algunas parcelas con huertas donde los propietarios cultivan frutales, como el caqui, que vemos en estas imágenes.
Puente del Negrillo
Al poco, llegamos a una confluencia donde el Arroyo del Barranco del Negrito confluye con el de los Casares y con las aguas que bajan de la cascada de los Chorros de Joyarancón.
El Puente del Negrillo ayuda a cruzar este terreno irregular, sobre todo cuando está anegado.
Afrontamos fuerte subida hacia los chorros
Acto seguido afrontamos el último tramo que nos llevará a los Chorros de Joyarancón. Esto supone un ascenso de unos 400 metros con intervalos de pendiente al 11% de inclinación.
Es uno de los momentos más duros y verticales de la jornada y eso lo notan algunos familiares, pero juntos hacemos piña para darnos fuerzas.
Chorros de Joyarancón
Y así, llegamos a unos Chorros de Joyarancón que madre mía a la de gente que ha atraído en el día de hoy, y eso que no es de los momentos que lleva más agua. Para vivirla un poco mejor podemos trepar por un lateral para alcanzar una de sus pozas.

Los Chorros de Joyarancón es un salto de agua de más de 15 metros aunque no es una cascada de cola ancha. Pero también nos vale, ya que nos encanta ver su recorrido, sorteando la orografía para ir en busca del Barranco del Negrito.
Precisamente vamos a realizar el viaje de vuelta por este barranco una vez que descendamos por otro camino que llega a los chorros.
Ascenso por el Barranco del Negrito
Situados en esta depresión de terreno comenzamos un ascenso que irá endureciéndose poco a poco. Por suerte, hay alicientes que lo hacen más llevadero.
Hay unos tramos con pendientes al 11% de inclinación pero el equipo los está encarando bien.
El grupo se dispersa
Desafortunadamente, las zapatillas de Modesto ya están pegando bocados a la tierra y nos tiene que abandonar tomando un camino más corto en una nueva bifurcación.
Mientras tomamos esta decisión rezagados, perdemos de vista al resto del grupo que emocionado por la belleza natural del entorno ha continuado para adelante.
Lo peor de todo es que no sabemos si han tomado este camino o si, por el contrario, han cogido por la variante por la que se fue Modesto.
Belleza natural del entorno
Esperamos que lo hayan hecho por aquí pues el recorrido está precioso con el teñido otoñal de los castaños que pueblan el barranco.
Y por fin, damos con el grupo, aunque notamos que el esfuerzo ya empieza a pasar factura. Además, la lluvia hace acto de presencia. Pero lejos de achicarnos, esto le da un toque más excitante a la experiencia.





Entre risas, cánticos y ponernos al día con las cosas de familia vamos zanjando estos últimos maravillosos kilómetros de ruta.
Santa Ana la Real ya está a la vuelta de la esquina o del castaño, o del alcornoque, qué más da.
Y aunque en el final de la ruta el grupo se ha desperdigado un poco podemos decir que el primer sendero familiar ha sido todo un éxito.
Celebración en Restaurante Corral Concejo
Ahora toca celebrarlo con la chacina con la que antes soñábamos y con otros manjares.
Y ojo, no nos olvidamos de la familia que no pudo estar hoy con nosotros. Brindamos para desear un nuevo sendero juntos y para que esta mesa sea más grande.






Hasta la próxima!




















