San Andrés – Charco Azul
Te llevamos a recorrer uno de los rincones más encantadores del noreste de La Palma (Islas Canarias): el Paseo Marítimo de San Andrés – Charco Azul, en el municipio de San Andrés y Sauces.
Partimos desde el pintoresco pueblo de San Andrés, donde visitamos el exterior de la histórica Iglesia de San Andrés Apóstol, una joya del patrimonio local.
Luego de probar La Vieja, uno de los pescados más emblemáticos de la gastronomía palmera, disfrutamos de las vistas al Barranco del Agua, el Horno de Cal de San Andrés, y el hermoso litoral donde destaca la Playa Varadero.
El paseo nos conduce finalmente hasta las impresionantes piscinas naturales del Charco Azul, uno de los lugares refrescantes de la isla.
San Andrés
Hola amig@s!
Os saludamos desde la localidad de San Andrés, perteneciente al municipio de San Andrés y Sauces en la isla de La Palma.
Iglesia de San Andrés Apóstol
Su iglesia parroquial, declarada Bien de Interés Cultural en 1986 por la variedad de obras y estilos artísticos que concentra, sirvió de centro neurálgico de una población que ya en el siglo XV era de las más relevantes de La Palma.
La plaza contigua se construyó entre los siglos XVII y XVIII y con el tiempo ha mantenido su función como espacio comunitario: un lugar de reunión, descanso y paseo. No en vano hoy alberga un estupendo restaurante en el que probamos La Vieja, uno de los pescados más emblemáticos de la isla.
Esta pieza de carne blanca y sabrosa la acompañamos también con un poco de gofio y de las imprescindibles “papas arrugás”. Unos manjares que nos dejan más que satisfechos y listos para emprender un pequeño paseo por este litoral.

Mientras rodeamos la iglesia por su flanco oriental os contamos que este monumento se documenta como parroquia desde el año 1.515 y que los estilos gótico, renacentista y barroco han dejado su impronta en las modificaciones que ha sufrido a lo largo del tiempo.
Ermita de El Pilar
No muy lejos, en la calle Iglesia, podemos encontrar una pequeña Ermita, la de El Pilar. Se construyó en el año 1.755 en estilo barroco y la vemos totalmente integrada entre las viviendas tradicionales que forman parte del casco histórico.
Mirador del Barranco del Agua
A continuación, seguimos progresando hacia el norte por las calles adoquinadas de la urbe hasta dar con un mirador que asoma a la costa. Desde este punto apreciamos la depresión del Barranco del Agua, en cuya desembocadura se emplaza un antiguo horno de cal.

Algo más arriba, oteamos el pequeño embarcadero conocido como “La Cuevita”. El azul del mar y el quebrado litoral volcánico contrasta con el verde patrón repetitivo de las plataneras que pueblan estas lomas que nos acompañan en el descenso.

Horno de Cal
Ahora cruzamos el Barranco del Agua por un puente de madera para alcanzar posteriormente el Horno de Cal. El característico cono que aquí vemos no es más que la chimenea de este hito etnográfico que hasta bien entrado el siglo XX se empleaba para cocer la roca caliza.
Temperaturas de entre 900 y 1000 °C extraían la cal que luego se utilizaba como cemento en material de construcción.
En la isla de La Palma apenas había roca caliza por lo que era necesario importarla en barcos procedentes de Lanzarote o Fuerteventura.
El producto desembarcaba en Puerto Espíndola, infraestructura ubicada más al norte donde también existía otro horno de cal. Por tanto, para extraer rápidamente la cal era más práctico que estos hornos estuvieran próximos a la línea costera.
Embarcadero «La Cuevita»
Quizá, desde el pequeño embarcadero de “La Cuevita” también llegase antaño alguna de estas piedras, antes de la construcción de Puerto Espíndola. Lo que está claro es que este hito costero, junto a otros que se dispersan por litoral, ayudó al desarrollo económico de San Andrés mediante el trasiego marítimo de mercancías.

En el conjunto todavía se adivina lo que pudo ser un pescante utilizado para izar o arriar pesos a bordo de un barco.
Por el Paseo Marítimo San Andrés-Charco Azul
Nuestra caminata continúa progresando por este paseo marítimo en el que disfrutamos por un lado con los recovecos resultantes de la orografía del litoral y por otro lado, de las zonas ajardinadas que tratan de dar visibilidad a la flora autóctona.

Algunos salientes, como el que antecede al conocido como Punta Gorda, plantea unos miradores al mar un tanto temerarios.

Playa Varadero
Después, el paseo nos dirige a un entrante de tierra más amplio. Se le conoce como Playa Varadero y como sucede en muchas playas de La Palma, la roca volcánica de color oscuro hace las veces de arena.
Esta especie de ensenada bien ofrece buenos rincones para realizar la práctica de la pesca, bien sirve para darse un chapuzón, con accesos en la roca para los bañistas más intrépidos.

La playa está aparece protegida al sur por la lengua de tierra de Punta Cumplida. Al norte, en cambio, el cobijo lo encuentra en los salientes que conforman las Piscinas Naturales de El Charco Azul.
El Melonar
El destino de la ruta de hoy será llegar a este complejo situado en el barrio costero de El Melonar. Una vez que llegamos al extremo septentrional de la ensenada, descendemos por una calle asfaltada jalonada de macetas que aderezan las vistas a Playa Varadero.

Piscinas Naturales Charco Azul
Alcanzada esta zona de baño, un cartel nos informa de las precauciones a la hora de disfrutar de la misma.
Charco de las Damas
Aunque las piscinas están acondicionadas, el suelo puede ser rocoso o resbaladizo y espacios como el “Charco de las Damas” mejor afrontarlos con calzado que se pueda mojar.

Hoy no es el mejor día para darse un chapuzón, pero ya os decimos que este lugar está catalogado como unas de las mejores piscinas naturales de España.
Los peques y no tan peques pueden remojarse en la piscina infantil, la más artificial de todo el complejo.
El Charco
La piscina grande de El Charco es la más frecuentada, obviamente por disponer de más capacidad, pero también por ser donde el contraste de las aguas turquesas con el negro de la roca volcánica es más atractivo. En sus alrededores también cuenta con más áreas de descanso y una cantina a pocos pasos.

Aunque las piscinas aparecen al abrigo de las barreras de roca, en días de fuerte oleaje no se descartan advertencias o restricciones. Por su parte, tampoco es recomendable aventurarse a zonas que estén fuera del perímetro acotado por las barandas.

Y aquí terminamos este paseo amig@s. Hoy el baño ha podido ser, pero cruzamos los dedos para poder regresar y probar las excelentes aguas del Atlántico desde esta atracción natural.
¡Hasta la próxima!








