Damos Cuerda al Reloj de La Iglesia | Constantina
En esta publicación subimos a uno de los cuerpos de la torre de la Iglesia de Santa María de la Encarnación en Constantina (Sevilla) para realizar una de las tradiciones que se repite generación tras generación: ¡darle cuerda a su histórico reloj de torre!
Acompáñanos en este recorrido por las entrañas del campanario, una impresionante obra del siglo XVI. Veremos de cerca la maquinaria, los engranajes y el esfuerzo físico que supone mantener este mecanismo en funcionamiento para que las campanas sigan marcando el ritmo de este formidable pueblo del Parque Natural Sierra Norte de Sevilla .
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Constantina
¡Hola amig@s!
Nos encontramos en Constantina, un encantador pueblo de la Sierra Norte de Sevilla al que hemos vuelto para conocer otros hitos patrimoniales.
Iglesia de Santa María de la Encarnación
Nos situamos junto a la Fuente de los Patos, manantial de agua que ya tuvimos ocasión de verlo en la anterior visita, al igual que la Iglesia de Santa María de la Encarnación que se encuentra a pocos pasos.
Precisamente hoy descubriremos uno de los secretos que alberga su torre campanario del siglo XVI, y lo haremos gracias, por un lado, a la ayuda de Raquel y Jose, una pareja apasionada por Constantina y por otro lado, a la generosidad de Antonio, el maestro que va a deleitarnos con su experiencia.
La Torre Campanario



Junto a la portada plateresca occidental, Antonio nos habla de la torre de 6 cuerpos hecha a base de sillares y ladrillos y del reloj de sol del año 1662 que aparece incrustado en el tercer piso. La torre posee una gran riqueza constructiva pues combina cuerpos de factura mudéjar con otros de estilo renacentista.
Fuera ya de la torre, en la fachada meridional, se aprecia la existencia de otro antiguo reloj de sol. En su día, seguro que la gárgola renacentista que aparece junto a él apenas tuvo que preguntar la hora a nadie.
Antes de pasar al interior del templo, destacamos el ventanal que se abre en el lateral de la fachada occidental, también de estilo plateresco.
Interior del templo
En el interior del templo advertimos una planta basilical de salón compuesta de tres naves de igual altura, propio del estilo mudéjar. Los techos de estos cuerpos, separados por arcos apuntados, los veremos cubiertos por bóvedas de aristas para las naves laterales y bóvedas nervadas para los pies y la cabecera.
El altar lo preside un templete de mármol que representa la Anunciación de la Virgen. Este conjunto viene a sustituir el anterior retablo que fue destruido durante la Guerra Civil Española en 1936.
Obras en las naves de la Epístola y del Evangelio
Un cuadro de la leyenda de la Virgen del Robledo, patrona de Constantina, nos sorprende en el lado de la epístola. Contigua a esta obra se abre una hermosa capilla dedicada al Sagrado Corazón, donde resaltan la decoración de sus cubiertas.




Por contra, en el lado del evangelio, encontramos el paso de “Cristo del Amor” y el acceso a la Capilla de la Inmaculada donde se ubica un retablo presidido por Nuestra Señora de los Dolores.
Para finalizar, os mostramos el órgano de estilo neogótico que se emplaza en esta tribuna alta, que también pudo ser utilizada por el coro.

Acceso a la Torre
Os preguntaréis cómo hemos llegado aquí arriba.
Afortunadamente, contamos con Antonio, que es el vecino voluntario constantinense encargado de dar cuerda al reloj de la torre y al que agradecemos que nos de acceso a ésta y a otras estancias de este elemento arquitectónico.
Terraza de la Torre
En una de las entreplantas podemos asomarnos al exterior por una terraza orientada al eje septentrional de Constantina. Desde aquí podemos divisar, a occidente, cómo las viviendas de la urbe van escalando adaptándose a las pendientes del Cerro del Castillo.
Justo en la cima se emplazan el Castillo de Constantina y el Monumento al Sagrado Corazón, hitos patrimoniales que descubrimos en la anterior visita.

Al norte, el pueblo continúa desarrollándose por el Valle de la Osa.
Cámara de las Pesas del Reloj
A continuación, Antonio nos introduce en una antecámara situada bajo el mecanismo del reloj de la torre. Aquí se guardan algunos restos constructivos de la iglesia como esta cabeza de gárgola.
Pero lo que nos llama realmente la atención es el conjunto de pesas que cuelgan del techo, que son las que hacen trabajar mediante la gravedad al mecanismo del reloj actual. A las 24 horas, si estas pesas llegan al final de su recorrido el reloj se detendría.
Cámara del Reloj
Por este motivo, Antonio acude diariamente al cuarto cuerpo de la torre para verse las caras con esta maravilla tecnológica de finales siglo XIX, en principio para volver a subir las pesas dándole cuerda y además para ponerlo en hora.
Las pesas son las fuentes de energía del reloj, las que hacen girar mediante gravedad los engranajes que dan la hora y activan la sonería de las campanas.
Maniobras para subir las pesas
Para volver a subir las pesas acoplamos a los ejes de carga bien un artilugio eléctrico hecho con materiales reciclados o bien una manivela para hacerlo de manera manual. Emplearemos la manivela eléctrica para evitar dar manualmente las 200 vueltas que requiere alguna de estas pesas.
Habrá que estar muy atentos ya que cada subida tiene su tope marcado en rojo en los cables de acero. Cuando los veamos alinearse con la señal, será el momento de parar.
Poner en Hora el Reloj
Por su parte, también debemos poner en hora el reloj, ya que como bien nos informa este amable vecino, hay diferentes agentes del entorno que afectan al funcionamiento de este sistema. Hoy el retraso es de 35 segundos, así que pensando en el día siguiente, Antonio decide que lo mejor es adelantarlo 35 segundos.
Para ello, nos vamos al péndulo y lo separamos de su mecanismo para que el pulso corra más rápido. Calculamos los segundos que necesitamos adelantar y volvemos a colocar el péndulo en su sitio asegurándonos de que su movimiento es correcto.
El Áncora es el Alma del Reloj
Un desplazamiento que viene originado por el Áncora y la Rueda de Escape, que son las piezas que forman parte del alma del reloj.
No hay duda que este entripado de engranajes, ejes, ruedas y contrapesos que da la hora a un reloj de cuatro esferas, es todo un artilugio fascinante. Un mecanismo instalado en 1.890 y que todavía funciona.
Con las campanadas que han sonado durante nuestra estancia las pesas han descendido un poco más, pero no hay problema, porque antes de irnos podemos aprovechar para recuperar manualmente estos elementos.
Regreso a la cámara de las pesas
Y para ver parte del resultado de nuestro trabajo regresamos a la sala inferior donde comprobamos como, evidentemente, las pesas están al inicio de su recorrido.
¡Qué maravilla! Estamos muy agradecidos a Antonio, Raquel y Jose por darnos a conocer esta tradición de dar cuerda al reloj de una torre, una práctica que ha desaparecido en muchos lugares.
Hoy hace un día espléndido, así que aprovecharemos para seguir descubriendo otros valores patrimoniales con nuestros amigos. Pero eso lo contaremos en otro vídeo.
¡Hasta la próxima!














