CAMINO de La CRUZ de CARAVACA

En busca de la Ciudad Santa

La Ciudad Santa

Caravaca de la Cruz es una Ciudad Santa reconocida por el Papa Juan Pablo II y que permite el Jubileo o la Indulgencia Plenaria en ocasiones especiales.


Santiago de Compostela, Roma, Jerusalén o Santo Toribio de Liébana también se encuentran a estos niveles y son muchos los viajeros que antaño realizaban la peregrinación a estas localizaciones para conseguir la ansiada indulgencia.


Además, la Cruz de Caravaca posee un trozo del Lignum Crucis, es decir, parte de la madera de la cruz con la que se crucificó a Jesucristo, es por ello que muchos devotos también peregrinan para venerarla.
Hoy día no solo es el motivo religioso el que impulsa a miles de peregrinos a realizar estas travesías; disfrutar del patrimonio cultural, natural y gastronomía del entorno o la búsqueda de crecimiento personal también son alicientes más que suficientes para emprender esta aventura.


Son varios los itinerarios existentes para llegar a Caravaca de la Cruz de los cuales nosotros elegiremos el que recorre el Camino de Levante.

Caravaca de La Cruz
Caravaca de La Cruz

La Credencial del Peregrino

Al igual que en el Camino de Santiago el Camino de la Cruz de Caravaca dispone de su propia Credencial del Peregrino con la que podrás obtener la Caravaquensis que expide la Diócesis de Cartagena.


Nosotros la conseguimos en la Iglesia Catedral del Salvador y Santa María de Orihuela donde pudimos rellenar los datos y obtener el primero de los sellos que rellenarán los distintos huecos destinados a ellos. Podréis sellar en diferentes iglesias o establecimientos ligados a esta travesía.


Para más información sobre cómo poder obtener la CREDENCIAL del PEREGRINO os dejamos el siguiente enlace:
CREDENCIAL del PEREGRINO


Patrimonio paisajístico y cultural

El Camino de La Cruz de Caravaca recorre un entorno paisajítico cargado de singularidad, comenzando por la extensa huerta murciana que sigue el curso del Río Segura por ambas orillas y continuando por los campos de secano y badlands, siendo estos últimos características formaciones productos de la erosión del agua. La última etapa afrontará un terreno más montañoso y verde, frecuentado sobre todo por pinares hasta llegar a nuestro destino enclavado en un paraje rodeado de sierras.
Esta peregrinación aborda distintos núcleos urbanos, algunos de ellos rozan sus inmediaciones y será inevitable desviarse en aquellos en los que su patrimonio monumental y cultural resulte de nuestro interés.


El perfil y el firme

La ruta discurre sobre todo por vías pecuarias, caminos rurales, vías verdes y algún tramo urbano. En general gozan de buen estado y aunque el sentido es ascendente en casi toda la travesía, el esfuerzo suele ser constantemente suave, salvo algunos pequeños repechos (salida de Bullas) o ciertas subidas a los cascos históricos de algunas villas, como por ejemplo Mulas o Cehegín.



ETAPAS

Un total de 3 jornadas que abarcan unos 118 kilómetros de recorrido

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