Cicloturismo

¿Rodando sin parar?

No exactamente, parar ¡paramos! ¡y mucho! Pero en viajes que requieren más kilómetros en menos tiempo el Cicloturismo es nuestra mejor alternativa. Una buena forma de aumentar el ritmo de las travesías de una manera limpia y saludable al tiempo que seguimos estando en contacto con la naturaleza sin perder la sensación de libertad.

Dentro del cicloturismo, las Vías Verdes constituyen una buena forma de realizar esta práctica, ya que aprovechan antiguos trazados ferroviarios para adaptarlos al uso deportivo y de ocio. Son recorridos que presentan un perfil suave, heredado del antiguo diseño de las vías del ferrocarril al terreno ya que los trenes no podían acometer grandes porcentajes de desnivel en pocos metros. En este sentido no es de extrañar que nos encontremos atravesando montañas por medio de túneles, aspecto que añade un valor fascinante a estas vías.

Además de lo asequible del perfil, las Vías Verdes son travesías cómodas, accesibles y seguras, que no requieren una exigencia física importante. ¡Ideales para hacer con amigos y familia!

Otras rutas que aprovechamos para este ejercicio son las correspondientes a las pistas colindantes de algunos embalses, vías pecuarias que requieran un número importante de kilómetros como para acometerlas a pie en un día o carriles bici.

Salvo la Vía Verde del Aceite que supuso unos 100 kilómetros de recorrido, en el resto de rutas no hemos necesitado las alforjas, pero sí alguna pequeña mochila en la que llevar los enseres tanto de avituallamiento (ojo, que nunca falten bebidas o agua) como los correspondientes a material de bicicleta (bimba de inflar, cámara de repuesto, anti pinchazos, eslabones de cadena, herramienta con tronchadora…) y algo de primeros auxilios. La crema solar tampoco debe faltar.

De momento no hemos probado el empleo de calas con pedales automáticos. Nuestro ritmo es tan pausado y hacemos tantas paradas que quizá no le saquemos el rendimiento que nos gustaría. No obstante, tarde o temprano terminaremos por probarlo.

Muy importante: el casco siempre puesto. Nosotros pecamos de no usarlo en los inicios de esta práctica pero afortunadamente nos hemos concienciado y ahora es como una extensión más de nuestro cuerpo, de la cabeza en este caso.


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