ETAPA 4 · Posada de Cortegana – Santa Ana La Real
Desafío Patanegra De interés...

ETAPA 4 · Posada de Cortegana – Santa Ana La Real

POSADA DE CORTEGANA – SANTA ANA LA REAL (27 KM)
El Barranco de Carabaña nos dirige entre sus tapices hacia Cortegana, donde aguarda su Castillo velado por la meteorología. Superamos el Cerro de Juan de Soria para descender por húmedos senderos entre distintos barrancos hasta Almonaster la Real. Esta población nos sorprenderá con sus singulares monumentos. Posteriormente, nos resta alcanzar la cima del Cerro de San Cristóbal desde donde divisar buena parte de la sierra, para luego iniciar el bonito descenso que nos llevará al destino final de este desafío: Santa Ana La Real.

Más información en:

http://www.desafiopatanegra.com/index.php/es/

 


 
TRACK DE LA RUTA
 

 

 
Comenzamos la jornada desde la carretera HV-2211, punto final de la etapa anterior y en donde Jara nos deja. Desde aquí nos incorporamos a una pista vecinal que nos llevará al complejo del Hotel La Posada de Cortegana.
 

La Posada de Cortegana

La Posada de Cortegana es un hotel ubicado en la Finca Los Molinos, donde antes existía otra posada del siglo XVII y algunos molinos cuyos restos todavía se pueden adivinar. Lo cierto es que sus propietarios han estado muy avispados en elegir este lugar, ya que el entorno no puede ser más ideal para pasar unos días disfrutando de la naturaleza.
 

 

Barranco de Carabaña
Barranco de Carabaña
 

Rivera del Barranco de Carabaña

Desde la entrada de la finca hasta el complejo del hotel hay que recorrer todavía cientos de metros, distancia suficiente para presumir del paraje que se enmarca dentro de la Ribera del Barranco de Carabaña.

Llegados a las instalaciones del hotel el sendero comienza a ascender suavemente por una antigua senda de comerciantes que servía de comunicación entre las localidades de el Repilado y Cortegana.
 

Panel Informativo
Panel Informativo
 
Metros después seguimos ganando altura para divisar las habitaciones del hotel, que corresponden a unas acogedoras cabañas de madera.
 
Tejados de las viviendas de La Posada de Cortegana
Tejados de las viviendas de La Posada de Cortegana
 
Apuntaremos este lugar para próximas visitas ya que aquí hay muchos alicientes para entretenerse.
 
 

Vadeando el Arroyo del Barranco de Carabaña

La naturaleza nos regala momentos mágicos, como el que encontramos a la hora de vadear el Arroyo del Barranco de Carabaña, el cual se encuentra tapizado con una hermosa alfombra de hojas como queriéndonos dar la bienvenida a la hora de frecuentar sus dominios.
 

 
Aquí hay que tener precaución en la bajada inicial y en el paso del cruce del arroyo donde tendremos que demostrar algo de destreza, sobre todo si no queremos empaparnos los pies.
 
 
Después un precioso pasillo de helechos nos dirige paralelos al arroyo hasta que el terreno se hace más accidentado, donde de nuevo habrá que estar atentos, esta vez por la verticalidad de algunos tramos, ya que ganamos altura respecto al cauce.
 
 
El trazado nos separa luego unos metros del arroyo para salvar tramos comprometidos de la orografía, pero pronto volvemos a darle caza para disfrutar de otro precioso ramal encajonados por la frondosidad.
 
 
Hasta la propia naturaleza cae rendida ante su belleza.
 
 
Nosotros nos rendimos a ella por medio de nuestros sentidos, disfrutando como niños de este entretenido recorrido. La naturaleza se manifiesta como solo ella sabe y lo más habitual es que no deje de sorprendernos con su forma de expresarse dentro de su caos ordenado.
 
 
Las lluvias acaecidas durante la noche anterior alegran las riveras de la sierra y el murmullo de la corriente se agradece en nuestros oídos.
 
 

Barranco de la Fuente de los Berros

Superamos algunos metros comprometidos y nos disponemos a finalizar las últimas franjas del Barranco de Carabaña para conectar con el Barranco de la Fuente de los Berros, donde ya se dejan ver algunas viviendas.
 

Barranco de la Fuente de los Berros
Barranco de la Fuente de los Berros
 
En este lugar hay unas estupendas casas rurales llamadas El Refugio de los Molinos ideales para descansar y disfrutar del entorno.
Dejamos el arroyo del barranco a nuestra derecha mientras acometemos una franja con varios toboganes de subidas y bajadas entre distintas propiedades. Aunque realmente, la tendencia es ascendente, y ahora toca una parte más exigente, remontando el barranco dejando a nuestra izquierda la Sierra de la Alberquilla.
 

Cortegana

El esfuerzo se interrumpe en cuanto llegamos a la Nacional 433 desde donde ya divisamos las viviendas de Cortegana y su pequeño fortín. Cruzaremos con cuidado carretera para incorporarnos después a un camino denominado Calle Sevilla.
 

Vistas de Cortegana y su Castillo
Vistas de Cortegana y su Castillo
 
El próximo destino es subir al Castillo de Cortegana, tarea que conlleva 1,5 Km de ascenso, siendo los primeros 300 metros los más suaves por pista de tierra. Después el camino se torna a una antigua calzada empedrada, desgastada por el tiempo, donde afrontaremos pendientes entre el 12 y 14 por ciento de inclinación.
 
 
Hay algunos tramos de calzada restaurados, los más próximos a la entrada a la población y que nos acercan nuevas vistas al Castillo, aunque éste intente esconderse entre la niebla.
 
 

Iglesia del Divino Salvador

La Calle Sevilla continúa su andadura por la urbe, dirigiéndonos a la Iglesia del Divino Salvador, un templo bien armado con sus contrafuertes de pilastras rectangulares.
 

Iglesia del Divino Salvador
Iglesia del Divino Salvador
 
El complejo se edificó en el siglo XVI en estilo mudéjar aunque sufrió reformas y añadidos en el tiempo como su torre campanario de estilo barroco tardío. A su fachada occidental se le incorporó la Portada del Perdón, perteneciente a un templo todavía más antiguo del siglo XIV y de estilo gótico-mudéjar.
 
 
Rodeamos el perímetro de la Iglesia para tomar la Calle Castillo, que como bien indica su nombre nos conducirá al monumento homónimo.
 
Ascenso al Castillo de Cortegana
Ascenso al Castillo de Cortegana
 

Castillo de Cortegana

No es el mejor día para su visita, la meteorología aciaga no le va a permitir lucir mucho su coqueta estructura y las vistas que le rodean.
Se dice que sus orígenes vienen de la época de ocupación musulmana, pero el aspecto de fortaleza que vemos hoy, se inició a finales del siglo XIII, principios del XIV, cuando el Reino de Castilla autorizó la construcción de una serie de castillos para proteger el territorio de Sevilla. El edificio sufrió una importante reforma en el siglo XVI.
 

 
El Castillo dispone de 6 torres que rodean el recinto, una de ellas cilíndrica y otra que sobresale de las demás en la fachada oriental. Es la torre del homenaje, la que albergaba las estancias más destacadas del castillo. En uno de sus muros apreciamos el escudo heráldico de los Rioja, familia noble que fue propietaria del castillo en el siglo XVII.
 

Ermita de Nuestra Señora de la Piedad

Pegado al muro oriental se levanta la Ermita de Nuestra Señora de la Piedad, originaria del siglo XIII y con restauraciones y añadidos a lo largo del tiempo. Su aspecto actual se debe a una reforma realizada en el siglo XIX.
 

Ermita de Nuestra Señora de la Piedad
Ermita de Nuestra Señora de la Piedad
 

Fuente de la Ermita

La meteorología nos obliga a continuar, y lo hacemos por unas escaleras realizadas en mampostería que desembocan a la Fuente de la Ermita.
 

 
Esta fuente se emplaza adosada bajo arcos de ladrillo presidiendo el central, el escudo de Cortegana. Los caños corresponden a cabezas de león.
 

De vuelta a la urbe para desayunar

Regresamos a la urbe primero por la Calle Fortaleza y después por la Calle Alta hasta llegar a unas escaleras que, antes de bajarlas, nos permiten buenas panorámicas de la población.
 

Vistas de Cortegana
Vistas de Cortegana
 
Avanzamos por las calles de Cortegana, escudriñando entre los tejados las últimas apariciones de su Castillo. Nos dirigimos a la Plaza de la Constitución, donde repondremos fuerzas en el Bar España, y de la mejor forma que se nos ocurre.
 
Desayuno en el Bar España
Desayuno en el Bar España
 

Casa Estrada

Reanudando la marcha, damos con la Casa Estrada, un ejemplo de caserío perteneciente a la clase burguesa de finales del siglo XIX, principios del XX.
 

Plaza de Toros

Poco después una pieza de bronce transformada en un buen animal astado nos anuncia que estamos en las inmediaciones de la Plaza Toros.
 

 

Por el sendero hacia Almonaster la Real

Para salir de Cortegana tendremos que coger el sendero hacia Almonaster La Real, el cual se inicia en ascenso en los muros de este recinto taurino que se levantó en el año 1854. Esta Plaza de Toros es considerada una de las más antiguas de España.
 

Vistas de la Plaza de Toros velada por la niebla
Vistas de la Plaza de Toros velada por la niebla
 
La rigurosa inclinación nos hace ganar altura rápidamente pero lo cerrado del día nos va a impedir disfrutar de buenas panorámicas desde el Mirador de Santa Bárbara. Pero lo que entorpece un entorno, embellece a otro, y eso es justo lo que sucede en el siguiente tramo.
 

Una senda que parece sacada de los caminos gallegos

Mientras finalizamos el ascenso para superar este monte conocido como Cerro de Juan de Soria, a unos 770 metros de altitud, un hechizo parece haber caído en el paraje. La niebla se encarga de ello, dotándole de un aire de misterio que nos recuerda un poco a esos caminos gallegos del Camino de Santiago, con el musgo bien agarrado a troncos, ramas y muros de piedra.
 

 
No os vamos a engañar, aunque el ambiente es embaucador, la bajada es algo incómoda por el zigzagueo, escalones y empedrado que encontraréis a vuestro paso. No obstante, se disfruta mucho.
 
 

Descenso al Barranco de las Vegas

Conforme descendemos vamos dejando la niebla en cotas más altas, empeñada en abrigar las cumbres de cerros como el Puerto de la Matanza o El Cabezo, que divisamos al este.
 

Descenso al Barranco de las Vegas
Descenso al Barranco de las Vegas
 
También la del Cerro de San Cristóbal que nos espera impaciente en el día de hoy. Así que cruzaremos los dedos para que las nubes nos den una tregua cuando llegue el momento.
 
Descenso al Barranco de las Vegas
Descenso al Barranco de las Vegas
 
Los alcornoques dominan estas laderas, aunque también se dejan ver las encinas.

Una cancela nos abre paso a un terreno más abrupto provocado por la depresión que conforma el Barranco de las Vegas. Cuidado con este empedrado, que de estar húmedo puede resultar deslizante.

Observamos que el arroyo del barranco no trae agua así que esperamos verlo brincar en otra ocasión. Los que sí brincan son estos ejemplares de cerdos al vernos llegar y uno de ellos ha sido un poco travieso saltándose la verja. Sus compañeros disimulan, pero este no se va a librar de la regañina.
 

 
En este punto la pista de tierra y piedra se vuelve de asfalto facilitando el continuo descenso que seguimos afrontando por el margen derecho del barranco.

Por aquí transitaremos aproximadamente 1 kilómetro momento en el que nos vemos interrumpidos por la carretera H-1121.
 

El Acebuche

La cruzaremos para coger un verde sendero que nos introducirá al poco en las calles de la aldea de El Acebuche. Cursamos la calzada empedrada de su Calle Regadera hasta dar con la salida de la villa.

El sendero, todavía en descenso, se estrecha hasta dar con el cruce de la vía Ferroviaria Huelva – Madrid.
 

 

Del Barranco de la Porrejona al de Nogalejos

La salvamos con precaución para luego terminar la bajada por el Barranco de las Vegas, que confluye con el de la Porrejona. Por aquí empezamos a ascender por el Camino del Madrijago, una estrecha senda que se encajona por momentos entre muretes de piedra, zarzas y muy pronto, en descenso, por la vegetación de rivera del Arroyo.
 

 
Por el Barranco de los Nogalejos
Por el Barranco de los Nogalejos
 
Vadeamos las aguas del Porrejona para iniciar la subida por los dominios del Barranco de los Nogalejos.

Mientras vamos con paso firme entre las dehesas de alcornoques y encinas, otros se encargan de poner firme a estos especímenes de ganado cabrío. Intentan hacer lo mismo con nosotros, pero el cercado que nos separa les quita algo de convicción.
 

Incidente con un perro

No sucederá lo mismo en la siguiente propiedad que flanquearemos, justo después de rebasar el tobogán que nos acerca al Arroyo del Barranco de los Nogalejos. Por debajo de la cancela de una parcela, había suficiente espacio para que un perro se escabullese y nos diese un buen susto a base de ladridos.
 

 
Por fortuna solo se quedó en eso y no hubo que lamentar otro incidente con peor daño. Lo único positivo de este encuentro fue una buena dosis de adrenalina que nos sirvió para superar con más ímpetu la última y exigente parte de este ascenso que desembocará en la carretera HU-8105. Una vía que nos dejará a las puertas de Almonaster La Real, el siguiente destino.
 

Almonaster La Real

Ermita de Nuestro Señor de la Humildad y Paciencia

A la entrada de la localidad se emplaza la Ermita de Nuestro Señor de la Humildad y Paciencia, construida en el siglo XVII aunque con reformas y añadidos posteriores, como su espadaña del siglo XIX.
 

Ermita de Nuestro Señor de la Humildad y Paciencia
Ermita de Nuestro Señor de la Humildad y Paciencia
 
 
Por Almonaster la Real pasaron romanos y visigodos pero una de las huellas mejor conservadas de su pasado antes de la repoblación cristiana, es su Mezquita musulmana, lugar al que nos dirigimos.
Avanzamos por la Calle El Pino hasta la Plaza de la Constitución donde proseguimos por la Calle Castillo.
 

Mezquita y Ermita de la Concepción

Lo primero que sale a nuestro paso son los muros defensivos que rodean todo el recinto de la Mezquita. Son de procedencia islámica, levantados entre los siglos X y XIII.
 

Mezquita - Ermita de la Concepción
Mezquita – Ermita de la Concepción
 
Tras la reconquista portuguesa de Almonaster en el siglo XIII, los terrenos pasaron finalmente a propiedad del Reino de Castilla, un blasón así nos lo recuerda.
La Mezquita de Almonaster la Real se construyó entre los siglos IX y X sobre un antiguo templo visigodo. Asomándonos a su interior nos encontramos el patio de las Abluciones, creado a partir de la roca y donde la mampostería completa el resto. Cuatro tramos de arcadas separan la sala de oración en 5 naves. Para soportar los arcos se emplearon elementos dispares, fustes, pilares de piedra, capiteles romanos otros de procedencia visigodo.
 
 
La nave central es la más ancha, donde se encuentra el mihrab que era el lugar hacia donde mirar para rezar. Su nicho se abre con un arco de herradura.
 
 
Con la reconquista en el siglo XIII la Mezquita se respetó, pero se le hicieron reformas para adaptarla a la que se conoce hoy como Ermita de la Concepción. De este modo, se le añadió un ábside románico que en el siglo XVIII se reformó con una bóveda.
En el interior se conservan importantes restos hispanovisigodos ornamentados del siglo V y VI como lápidas, dinteles o cimacios.

En su exterior contemplamos su alminar o torre anexa cuyo segundo cuerpo y la balaustrada fueron añadidos posteriormente.
 

 
Finalmente decir que esta Mezquita, única de tipo Andalusí conservada en zona rural de España, fue declarada Monumento Nacional en 1931.
 

La Plaza de Toros

Junto a este templo se encuentra una Plaza de Toros levantada en el año 1821 con la piedra de mampostería de la muralla. Una serie de reformas provocaron su reinauguración en el año 1891. Tiene capacidad para 1200 personas y se utiliza también para otros ámbitos como conciertos o jornadas culturales. Qué ¿damos una vuelta al ruedo?
 

Plaza de Toros
Plaza de Toros
 
 
Almonaster La Real
Almonaster La Real
 

Ermita de la Trinidad

Tras almorzar en Almonaster comprobamos el amenazante estado del cielo y ya de paso contemplamos la coqueta estructura de la Ermita de la Trinidad, un edificio barroco del siglo XVIII.
 

Fuente de la Ermita

Adosada al muro oriental encontramos su fuente (Fuente de la Ermita) que reza un escrito dedicado las fuentes de la sierra.
 

 

Iglesia de San Martín

Subiendo por la calle Jacinto Navas damos con la Iglesia de San Martín, construida en el siglo XV en estilo gótico-mudéjar donde se aprecia el intercalado de filas de ladrillos con las de piedra para su levantamiento.
 

Iglesia de San Martín
Iglesia de San Martín
 

La Puerta del Perdón

Pero la más característico del templo es su portada principal, también llamada Puerta del Perdón, que resalta con su piedra caliza gris del resto de la fachada. Se incorporó a la Iglesia en el el siglo XVI y es de estilo manuelino portugués, poco común en España. Arcos carpanel y conopial conforman su fisonomía que aderezan su ornamentación con columnas salomónicas, rosetas y pináculos entre otros elementos.
 

 
Sus otras portadas son más sencillas, características ya del gótico mudéjar.
Nos dirigimos a la carretera HU-8105 para iniciar el siguiente tramo de trayecto, la subida al Cerro de San Cristóbal. Miramos con cierto recelo a la meteorología que parece algo revuelta al sur, así que mientras se decide qué dirección tomar, nosotros aprovechamos esta ventana de sol.
 
Mirador de la Mezquita
Mirador de la Mezquita
 

Subida al Cerro de San Cristóbal

Los primeros 400 metros transcurren por una antigua calzada de piedra, entre los muros de algunas propiedades unas arruinadas con el paso el tiempo, otras castigadas por el infortunio de los incendios. Este tramo serpentea con intervalos de pendiente de hasta el 16 por ciento de inclinación con lo que rápidamente iremos ganando altura y dejando bajo nuestra mirada los tejados de Almonaster.
 

 

Barranco de la Caña

El camino remonta la Rivera de Almonaster que pronto pasa a conformar el Barranco de la Caña. El esfuerzo hace que tengamos que empezar a quitarnos capas de indumentaria aunque no debemos relajarnos, ya que en ocasiones cuando el sendero se encajona entre la piedra y la vegetación, la temperatura baja unos grados y dependiendo de la época del año podemos coger algo de frío.
 

 
Superado el primer kilómetro de subida, el camino se asoma al barranco mostrándonos la Sierra de San Cristóbal y su Cerro, hacia donde nos dirigimos.
Alcornoques, quejigos, pinos, castaños y la espesura y variedad vegetal embellecen el entorno y hacen que, a pesar de la dureza, la gente no se lo piense mucho para subir aquí.
 
 
Y es que la inclinación apenas da una tregua y los tramos incómodos también encuentran su espacio.

Superado el segundo kilómetro alcanzamos un castañar donde se agradece esta pista, y los frutos que han caído sobre ella. Tras las energías consumidas no viene mal recoger algunas castañas para reponer fuerzas para lo que nos queda.
 

Castañar
Castañar
 

Puerto de las Encrucijadas

En este punto llegamos al Puerto de las Encrucijadas en el que nuestro rumbo virará dirección este, para finalizar el ascenso por la Sierra de San Cristóbal.
La verdad es que las castañas nos sientan divinamente mientras atravesamos este área emboscada por un carril con un perfil más suave. Aunque hay otro fruto comestible que podréis encontrar en estas lindes si os acercáis en otoño. Hablamos del madroño, aunque no hay que abusar de él, ya que contienen un poco de alcohol.

Mientras decidimos cómo vamos a cocinar los madroños, la subida encara su recta final, enlazando con una pista asfaltada que nos llevará directamente a la cima, donde se ubican las antenas de repetición a 913 metros de altitud.
 

 
 

Cerro de San Cristóbal

Ya desde aquí se aprecia Cortegana, localidad que atravesamos en la mañana…Y si nos acercamos al mirador, podremos adivinar fácilmente Almonaster la Real y la extensión de cumbres de la sierra que va descendiendo hacia la cuenca minera, divisando también los dominios de los Ríos Tinto y Odiel que siguen su curso hacia la ciudad de Huelva. Hay quien dice que en días muy claros se puede incluso llegar a ver el mar.
 

Vistas desde el Cerro de San Cristóbal
Vistas desde el Cerro de San Cristóbal
 
 
Tendremos que probar en otra ocasión.
Deshacemos lo recorrido por la pista asfaltada para incorporarnos al camino de tierra que inicia un descenso con tramos de fuerte pendiente.
 
 
A veces nos resulta más cómodo trotar que ir paso a paso.
 
Sierra de la Picota
Sierra de la Picota
 

Por la Sierra de la Picota

Estamos recorriendo la ladera norte de la Sierra de la Picota, donde los helechos certifican la elevada humedad del entorno. Es zona de umbría, lo que también facilita el crecimiento de esta especie.
Los castaños también contribuyen a esta sensación lóbrega que nos arropa mientras avanzamos.
 

Sierra de la Picota
Sierra de la Picota
 
La verdad es que la densidad y variedad del follaje es espectacular y de cuando en cuando nos permite ver el horizonte por algún recoveco.
 
 
Desde aquí se dejan ver los tejados de Los Romeros, en las faldas de la Sierra de Silladilla. Y si avanzamos algo más se va abriendo la panorámica para divisar la aldea de Aguafría antecediendo a la Sierra de los Palos Altos.
El descenso acomete ahora el Barranco de los Romeros donde los cantos rodados entorpecen unos metros el tránsito entre estas dehesas de alcornoques. Después la pista mejora entre castañares.
A tan solo 3 kilómetros de finalizar la etapa no es momento de desfallecer. Este entorno y sus bonitos alicientes consiguen todo lo contrario, que nos vengamos arriba.
 
 

Fuente del Oro

Tal es el caso de la pequeña aldea Fuente del Oro, que se resiste a los embates del tiempo, aunque casi todas sus viviendas originales ya quedaron en ruinas. Parte del legado de esta población dedicada antaño a la agricultura y al sector porcino todavía se conserva en su fuente homónima. Una fuente que como vemos aún da vida al lugar, ya que todavía se usa para el consumo de los vecinos, como abrevadero para el ganado y para el riego de huertas aledañas.
 

Fuente del Oro
Fuente del Oro
 

La Fuente

La fuente está muy bien conservada y protegida, de hecho el portón de madera salvaguarda un depósito en su interior.
Flanqueamos las últimas propiedades de este bonito lugar hasta dar con la Nacional 435.

Cruzamos con precaución y nos desviamos a la pista HU-8105 dirección Santa Ana la Real, aunque hay que echar mano del track rápidamente para tomar un sendero paralelo a esta vía.
 

 
Por aquí afrontamos el último kilómetro a la meta que nos permitimos saborearlos con una bonita luz de atardecer, focalizando todos nuestros sentidos a muchos de los ingredientes que nos ha ido brindando este Desafío Patanegra. Naturaleza, fauna, cultura, historia, gastronomía… no cabe duda que tras esta aventura miraremos con otros ojos a La Sierra de Aracena y Picos de Aroche y desearemos volver muy pronto para seguir descubriendo nuevos rincones.
 
 

Santa Ana la Real

Iglesia de Nuestra Señora de Santa Ana

Santa Ana la Real ya se anuncia al final del sendero. De vuelta a la carretera debemos tomar la Calle San Bartolomé, desde donde se deja ver su Iglesia neoclásica del siglo XVIII Nuestra Señora de Santa Ana.
 

 

Fin del Desafío Patanegra

Jara nos ve llegar pero decide recibirnos en la meta, como debe ser. Unos últimos metros por la Calle Andalucía y por fin la Plaza de España, para cerrar una preciosa ruta circular que ha salido redonda, como ya nos vaticinaba su redondo hito inicial.
 

Fin del Desafío Patanegra
Fin del Desafío Patanegra
 
Hasta la próxima!

 

Barranco de Carabaña
Barranco de Carabaña

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