ETAPA 3 · Cortelazor – Posada de Cortegana
Desafío Patanegra De interés...

ETAPA 3 · Cortelazor – Posada de Cortegana

CORTELAZOR – POSADA DE CORTEGANA (27 KM)
Exigente inicio de etapa con salida desde Cortelazor que afronta el frondoso y escarpado Barranco Dundún. Después seguiremos el dibujo del Barranco del Pueblo para llegar a sus vegas, las cuales finalizan en el tranquilo pueblo de Valdelarco.Tras superar el Puerto de las Veguillas bajamos a Galaroza donde tenemos cita con su historia y sus fuentes. Posteriormente, el camino navegará por las crestas de las Sierras de la Laja y la Mesa hasta dar con la Vereda de la Contienda, directos a La Nava. Finalmente, disfrutamos un agradable tramo entre distintos sectores de ganadería que encuentran en los parajes del Río Caliente un lugar de remanso.

Más información en:

http://www.desafiopatanegra.com/index.php/es/

 


 
TRACK DE LA RUTA
 

 

 

Cortelazor

Hola amig@s!
Reanudamos en Cortelazor el Desafío Patanegra, a por una prometedora tercera etapa con el permiso de la meteorología que vaticinaba algo de lluvia.

Bajamos por la Carretera Hinojales en busca del Panel que da inicio al primer tramo de la jornada.
 

Fin del sendero
Fin del sendero
 
Lo iniciamos en descenso, intercambiando impresiones con un vecino que también aprovecha las horas tempranas para pasear con su mascota.
Esta pista cimentada llamada Calle Arroyo Abajo pronto nos hará ir hacia arriba. Con unas primeras rampas al 10 por ciento de inclinación es fácil combatir el frescor mañanero y además se gana rápidamente altura obteniendo buenas vistas a las sierras que jalonan la Rivera de Huelva.
 
 

Vistas a las sierras que jalonan la Rivera de Huelva
Vistas a las sierras que jalonan la Rivera de Huelva
 

El Barranco Dundún

Castaños, encinas, pinos y alcornoques pueblan estas exigentes lomas que nos darán un respiro aproximadamente al kilómetro de recorrido, cuando la vertiente del monte empiece a mirar al Barranco del Dundún.
 

 
El terreno serpentea en el descenso por una pista de tierra para acometer la escarpada pendiente. Prestad atención al track en este ramal porque podemos despistarnos.
 

Un descenso exuberante de vegetación

La pista se encajona en la frondosidad de la espesa vegetación que luce espectacular ante la evidente humedad de la zona.

Helechos, jaras, madroños, brezos, durillos, tojos… y todo un entramado de especies que reclaman su espacio en este concurrido lugar.
 

 

Si a vuestro paso por aquí encontráis hojas bañadas por la humedad tomad precauciones, lo escarpado de la pendiente las convierten en auténticas planchas deslizantes.
 

Terreno incómodo para ciclistas

Del mismo modo, como aficionados al ciclismo que somos, también nos planteamos cómo de engorroso sería hacer este reto con alforjas, ya que tanta maleza solo haría frenarnos. Además el trazado casi se hace imperceptible por la exuberancia vegetal y conforme nos vamos acercando al final el zigzagueo es cada vez más frecuente y pronunciado.

Parece un viaje a las profundidades que te va envolviendo entre la verticalidad de la garganta donde se dejan ver algunos farallones rocosos como los que hay en las Barrancas de Vela.
 

 
La fauna, esquiva ante la presencia humana, nos premia en esta ocasión con un bonito ejemplar de Salamandra común. Son anfibios que solo entran el el agua para parir, el resto del tiempo lo pasan en tierra y a pesar de que su mayor actividad la realizan por la noche, la notable humedad del día les permiten ser más atrevidos, como este aventurero. Esta especie está en peligro de extinción, así que no es plan de estresarla mucho y continuar por nuestro camino.
 

Arroyo de Valdelarco

Y por fin alcanzamos la base del descenso, que descansa en el cauce del Arroyo de Valdelarco, el cual no luce caudaloso ante la falta de lluvias, pero que no le resta valor a este embaucador entorno donde el musgo y los bosques de galería dan cobijo a un frágil ecosistema.
 

 
Reanudamos la marcha por un sendero que rápidamente pondrá nuestro corazón a unas cuantas revoluciones. Preparaos para unos primeros 600 metros de ascenso desniveles de inclinación que oscilan entre el 13 y el 22 por ciento.

La exuberancia de la vegetación es espectacular y aunque trate de entorpecernos el paso, nos encanta.

Se agradecen los paneles indicativos, que en cierto modo te premian ante tanto esfuerzo al señalarte que vas por el camino correcto.
 

Carteles indicativos
Carteles indicativos
 
La altura ya deja entrever a nuestra espalda las cumbres de las Sierras del Cuchillar y de Hinojales y los riscos de las Barrancas de Vela. Poco a poco, la pendiente se va suavizando entre un mar de jaras, lo que vaticina el final del ascenso.
 
Vistas de la sierra.
Vistas de la sierra.
 
Al norte la lomas del Barranco Dundún van perdiendo intensidad hasta unirse con el Barranco del Pueblo, a los pies de la Sierra de la Coronada.
 

Casas de Corte Brullo

La senda que venimos surcando desde el Arroyo de Valdelarco muere en esta otra que nos dirige al lugar de las Casas de Corte Brullo, una zona con restos de viviendas, quizá pertenecientes a una aldea que vivió tiempos mejores.

También quedan en pie algunos muros de piedra que delimitaban las antiguas propiedades.
 

 
Cuando alcancemos una cancela daremos por finalizado el ascenso más pronunciado de este etapa, pero no el más largo, ni el que llega mayor altitud. No obstante, estamos a unos 700 metros sobre el nivel del mar y al no encontrarnos en una sierra de grandes cotas, obtenemos una vista general al norte de las cordilleras colindantes y los horizontes que ponen freno a nuestro escudriñamiento.

A continuación, damos inicio al tramo descendente que acometemos por una agradecida ancha pista de tierra y que viene acompañada con los primeros rayos del sol del día. Aunque la tendencia es de bajada sí que aparecen pequeños toboganes de subida, pero luego llegan buenos tramos en declive…y vistas a la siguiente población a nuestro paso: Valdelarco.
 

 
Ya dirección oeste hacia Valdelarco, vemos el monte que separa el Barranco de las Canalejas con el del Pueblo y al norte las cumbres de la Sierra de los Parrales van ganando protagonismo sobre las de la Sierra de la Coronada.
Pinos, encinas y alcornoques dominan este entorno que ahora atravesamos y que es conocido como Valle de la Perrera.
 

Por el Barranco del Pueblo

Valdelarco se nos muestra con intermitencia conforme vamos salvando los recodos del trazado, el cual se va introduciendo poco a poco entre las vertientes del Barranco del Pueblo.
 

 
Los bosques de galería de ribera vaticinan el final de esta bajada, que lo hará cuando crucemos el paso del Arroyo del Barranco del Pueblo.
 

Valdelarco

Seguiremos el curso de su caudal hacia el oeste, deteniéndonos si hace falta para contemplar la majestuosidad de los álamos que lo jalonan. Estos caminos se prestan a la fotografía, al igual que las vegas del arroyo, que se emplazan en un precioso valle entre huertas, pastos y parcelas con ganadería, y que culmina en el pequeño y sosegado pueblo de Valdelarco.
 

Vegas del Barranco del Pueblo
Vegas del Barranco del Pueblo
 
Entramos en las empedradas calles de Valdelarco, una población que también fundamenta sus orígenes en la repoblación cristiana de la Península en el siglo XIII. Como otras localidades de la sierra, Valdelarco está sufriendo el proceso de despoblación, pero todavía quedan familias que pueden subsistir de los recursos naturales agrícolas y ganaderos.
 
 

Iglesia del Divino Salvador

Subimos por la calle Doctor Francisco Domínguez Adame, que nos acerca a la estructura de la Iglesia del Divino Salvador, donde luce el chapitel de azulejos de su torre neoclásica, que se incorporó ésta a la estructura del templo a inicios del siglo XX.

Del primer tercio del siglo XVIII es el resto del complejo, de estilo barroco, y sufrió también las consecuencias del terremoto de Lisboa en 1755. Muy particular es la terminación de la fachada en una especie de arco a caballo entre el estilo conopial y el trifolio.
 

 

Homenaje a los colmeneros

Hay buenas vistas desde la Plaza Sánchez Dalp, donde también se exhibe una talla en Homenaje a los colmeneros ya que Valdelarco también ha estado vinculado al oficio de la apicultura a lo largo de su historia.

También en esta plaza entramos en el Bar el Gordo a desayunar. Aparte de unas exquisitas tostadas aquí podéis deleitaros con un muestrario de puzzles impresionantes.
 

 

Ascenso por la carretera HU-8116

Salimos de la localidad por la Calle Bomba, despidiéndonos de su inmutable templo y del empedrado del firme, que pronto se sustituye por el asfalto de la carretera HU-8116.

El empinado ascenso que nos espera hará quemar alguna que otra caloría, aunque afortunadamente sólo constará de unos 900 metros. Esta carretera se incorporará a la HU-8117, pero nosotros la cruzaremos para iniciar un nuevo sendero por pista de tierra.
Unos metros más de ascenso y tocaremos cima culminando el Puerto de las Veguillas.

Pinos, alcornoques y algún madroño disperso nos acompañan en estos primeros compases de bajada, rumbo a la siguiente población: Galaroza.
 

 
Esta localidad se encuentra muy próxima a la de Jabugo, por la que pasamos en la primera etapa y que ahora podemos otear enclavada en las cimas del Puerto de Buenos Aires.
 
Vistas de Jabugo en el Puerto de Buenos Aires
Vistas de Jabugo en el Puerto de Buenos Aires
 

Barranco del Valle del Águila

Nosotros a seguir descendiendo, Galaroza se emplaza en una cota más baja, la formada por el valle que surca el Río Múrtiga. Pero para llegar a esta depresión, todavía hay que salvar otra, la del Barranco del Valle del Águila a la que nos dirigimos siguiendo el dibujo de los cauces que la nutren. Es fácil adivinar por donde pasan, solo tenemos que fijarnos en la población de árboles de ribera.
 

Vegetación de rivera describuedo el cauce de arroyos
Vegetación de rivera describuedo el cauce de arroyos
 
También observamos que el terreno se va encajonando entre dos laderas y la umbría y espesura se va acentuando.
 
 
Una vez cruzado el cauce del arroyo, el perfil vuelve a ascender por el lugar conocido como Cumbres de la Dehesa. Por aquí pueden apreciarse parcelas dedicadas al castaño y al cultivo del olivo y ante la cercanía de nuestro próximo destino.
 

Galaroza

Flanqueamos las últimas fincas colindantes hasta incorporarnos a la Calle Camino de la Sierra, la cual nos brinda un balcón a los tejados de la urbe que rodean el Cerro de Santa Brígida.
 

Vistas de Galaroza
Vistas de Galaroza
 
Del mismo modo nos llevará directamente en descenso a la entrada del pueblo y dará inicio al último tramo de esta jornada.
 
 

Los orígenes islámicos de Galaroza

Se dice que Galaroza tiene orígenes islámicos, siendo su nombre una derivación del original Al-Aroza, que viene a significar algo así como Valle de la Novia. Los portugueses la reconquistaron en el siglo XII y el el XIII pasó al Reino de Castilla por el Tratado de Badajoz. En el año 1553 se le declaró Villa, hecho que la hizo independizarse de Aracena. Y en 1833, al dividirse el Reino en provincias, dejó de estar bajo el yugo de Sevilla.
 

La Fuente de los Jarritos

Avanzamos hasta llegar a su conjunto histórico, declarado Bien de Interés Cultural, donde encontramos por un lado La Fuente de los Jarritos, construida en 1984 en homenaje a una fiesta popular surgida en el siglo XIX y que se celebra cada 6 de septiembre. Como se aprecia, los participantes probaban sus búcaros o piporros mojándose unos a otros.
 

Fuente de los Jarritos y Ermita de Nuestra Señora del Carmen
Fuente de los Jarritos y Ermita de Nuestra Señora del Carmen
 

Ermita de Nuestra Señora del Carmen

A pocos metros se alza la Ermita de Nuestra Señora del Carmen, del siglo XVII, aunque ha sufrido remodelaciones en diferentes estilos hasta el siglo XIX. Originariamente el templo se dedicó a San Sebastián para que protegiese a la población contra la peste.
 

 

Fuente de Nuestra Señora del Carmen

También en otro flanco de la plaza se sitúa la Fuente de Nuestra Señora del Carmen, conocida como la Fuente de los 12 Caños. Se construyó en 1889 gracias a la aportación económica del pueblo. Destaca su cuerpo en mármol adornado con pinturas de paisajes, escudo heráldico y figuras de mujeres cachoneras, gentilicio de Galaroza. Destacables también son sus caños decorados con cabezas de animal mitológico.
 

Fuente e Iglesia de la Inmaculada Concepción

Progresando por las calles de la localidad, encontramos otra Fuente la de la Inmaculada Concepción, de 1938 hecha a base de ladrillo y azulejo. A la Inmaculada Concepción también se le dedica esta Iglesia, a la que nos acercamos para observar su conjunto de inicios del siglo XVII con detalles de estilo clasicista de finales del siglo XVI.

Volvemos sobre nuestros pasos para salir de la localidad por la Calle de la Cultura, iniciando así un nuevo ascenso. Desde esta perspectiva contemplamos mejor el último templo visitado, cuya estructura también fue castigada por el famoso terremoto de Lisboa aunque luego fue reformada.
 

Vistas a la Iglesia de La Inmaculada Concepción
Vistas a la Iglesia de La Inmaculada Concepción
 

Vía Verde Las Chinas – Galaroza – Navahermosa

La Calle de la Cultura nos deja a inicios de la Vía Verde Las Chinas – Galaroza – Navahermosa cuyo firme lo conforma una calzada de cemento y piedra bien dispuesta. Ganando altura obtenemos buenas panorámicas del valle del Río Múrtiga de donde sobresalen los tejados de la aldea de Las Chinas.

Al igual que el río, la vía verde cambia a orientación norte aunque nosotros escoraremos un poco al este para pasar entre las cumbres de las Sierras del Oso y la de la Laja.
 

 

Setas comestibles

Una vez culminado este repecho, el perfil se inclina hacia abajo y el empedrado de la vía verde se va mostrando con intermitencia. Al poco tomará su propio camino ya que tendremos que incorporarnos a un nuevo desvío.
A la entrada del mismo descubrimos buenas piezas de las setas comestibles del tipo Macrolepiota Procera, también llamadas Gallipiernos. De haber tenido un cesto podríamos haber hecho una buena recolecta.
 

 
Seguimos avanzando por la ladera noroeste de la Sierra de la Laja por una estrecha senda entre pinos y alcornoques por la que se dejan ver algunas parcelas de castaños y otras dedicadas al olivo.
Damos nuestros últimos pasos por estos montes para iniciar los de la Sierra de la Mesa, en ascenso también por su ladera noroeste, y donde se agradece un chute de energía ante el gasto de calorías.
 
 
También en este punto las vistas a la depresión del Barranco del Oso pasan a denominarse las del Barranco de las Murtiguillas, donde se atisban privilegiadas propiedades residenciales.
 
Detalle mirando al Valle de las Murtiguillas
Detalle mirando al Valle de las Murtiguillas
 
Barranco de las Murtiguillas
Barranco de las Murtiguillas
 
El camino toma la cresta de esta loma que por un momento permite otear su otra vertiente, la que da al Valle del Múrtiga que como vemos nada tiene que envidiar a la anterior.
 
Vistas al Valle del Río Múrtiga
Vistas al Valle del Río Múrtiga
 

Una agradable campiña adehesada que salvamos entre cancelas

Regresamos de nuevo a la ladera norte donde una cancela prohíbe bajo multa de 60.000 euros el paso de ganado sin guías sanitarias. Una rudimentaria forma de advertencia que imaginamos surtirá sus efectos.
 

Cancela
Cancela
 
Un estrecho sendero conecta a los pocos metros a una pista más ancha de tierra que da comienzo a un entramado de portones que tendremos que ir salvando, asegurándonos de cerrarlos bien para impedir la fuga de ganado de una propiedad a otra.

A nuestra derecha se deja ver la Sierra de la Bujarda y el Puerto de la Encina, con sus inconfundibles antenas que lo hacen más alto que sus 650 metros de cota.

Seguimos descendiendo por la Sierra de la Mesa y entre los recodos de su orografía podemos adivinar las viviendas de la siguiente población a nuestro paso: La Nava. Pero como vemos, todavía nos restan varios kilómetros entre agradables dehesas de alcornoques y encinas.
 

 
Y este paseo todavía es más gratificante al encontrarnos con unos ejemplares de burros preciosos. Cuesta despedirse de ellos y parece que a ellos también de nosotros, al menos así nos lo hacen saber en cuando nos damos la vuelta en la próxima cancela. O nos han cogido cariño, o más bien querían utilizarnos para pasar a la siguiente finca.
 
 
 

Vereda de la Contienda

Este tramo que estamos surcando se le conoce como la Vereda de la Contienda. Es bastante cómodo por su ancha pista y la suavidad de sus colinas, lo que permite aligerar la marcha. Aquí todavía se mantienen en pie algunas casas rústicas de granjas y cortijos fruto de un pasado más fructífero.

Un pasado que por suerte todavía ha conservado esta forma de vida y nos permite disfrutar de animales en libertad aunque sea entre las barreras y cercados que acotan estas propiedades.
 

 
La siguiente cancela es clave cerrarla, ya que si la dejamos abierta los animales pueden irse directamente a la Nacional 435. Mejor que solo nosotros probemos suerte al cruzarla, con precaución por supuesto.
 

Rivera del Río Múrtiga

El camino nos lleva al encuentro del ya conocido Río Múrtiga que transitaremos durante unos metros pegados a su bonita rivera. En este punto un cartel de la organización Desafío Patanegra nos informa que ya hemos recorrido 69 kilómetros de travesía.
 

 

Ribera del Río Múrtiga
Ribera del Río Múrtiga
 
Unas pilastras de piedra hacen de puente para salvar el río. Y justo después, en un abrir y cerrar de ojos, pisamos la Avenida Andalucía que nos introduce en las calles de La Nava.
 
 

Paso sobre el Río Múrtiga
Paso sobre el Río Múrtiga
 

La Nava

El buen recibimiento de algunos habitantes sumado a una entrada cubierta de vegetación nos llena de energía y más sabiendo que aquí realizaremos el almuerzo de hoy.
 

 

Iglesia de Nuestra Señora de Gracia

La Nava dispone de una iglesia (Iglesia de Nuestra Señora de Gracia) muy antigua que pudo ser una sinagoga judía. Se ha ido reformando con el tiempo donde destaca su espadaña del siglo XVI.
Aquí en La Nava os recomendamos para almorzar el Bar Er Sevi, en el Paseo de los Rosales.
 

 

Monumento a los Hortelanos

Tras la comida echamos un vistazo al Monumento a los Hortelanos. Obra de 2007 hecha en bronce que rinde homenaje a todos aquellos que trabajaron por la prosperidad de La Nava.
 

 

Por el Camino de la Nava

Salimos de la localidad dispuestos a afrontar los últimos siete kilómetros de la etapa.
Y lo hacemos tomando un nuevo carril de tierra entre fincas de cortijos ganaderos donde dominan las encinas y los pastos. A este tramo de camino se le conoce con el nombre de Camino a la Nava que pronto ascenderá para navegar por la cordillera oeste que forma parte de la depresión del Barranco de la Parra.
 

Camino a la Nava
Camino a la Nava
 
Será un recorrido muy entretenido ya que toparemos con distintas especies de ganadería y descubriremos un entorno muy especial: el Río Caliente.
 
Camino a la Nava
Camino a la Nava
 
 
También tendremos que cruzar nuevos cercados, que algunos adentrándonos poco a poco en los dominios del valle formado por el Río Caliente. La orografía del terreno muestra las huellas de los cauces que bajan al río en épocas de lluvia al tiempo que la vegetación de ribera va ganando protagonismo.
 
Descenso en busca del Río Caliente
Descenso en busca del Río Caliente
 
Descenso en busca del Río Caliente
Descenso en busca del Río Caliente
 
Descenso en busca del Río Caliente
Descenso en busca del Río Caliente
 
Nos gusta pensar que el rebaño de cabras pasado con anterioridad nos sigue para hacernos compañía. Pero nos inclinamos más a que están deseando a que les abramos algún portón para bajar también al río, cosa que lamentablemente no podemos hacer.
 
Un rebaño sigue nuestros pasos
Un rebaño sigue nuestros pasos
 

El Río Caliente

Continuamos en descenso por pista de tierra hasta un tramo cimentado que se dejará caer por fin a la vera del Río Caliente.
 

Llegando al Río Caliente
Llegando al Río Caliente
 
Lo primero que nos llama la atención es que es un caudal de paso sosegado, casi estancado, que permite relucir el verde en sus húmedas orillas, hecho que aprovecha la ganadería para pacer en calma. Un agradable entorno que transmite una gran armonía y serenidad.
 
 

Río Caliente
Río Caliente
 
Salvamos otra cancela para continuar paralelos al río y aparte de seguir disfrutando con lo que nos queda por delante, es inevitable darnos la vuelta para volver a recrearnos con lo que dejamos atrás.
 
Río Caliente
Río Caliente
 
Río Caliente
Río Caliente
 
El trazado asciende ahora varios metros para ponernos a la altura del paso de la Línea Ferroviaria Huelva-Madrid.
 
Vegas del Río Caliente
Vegas del Río Caliente
 
Vegas del Río Caliente
Vegas del Río Caliente
 

Viaducto de Tren

Un viaducto se las apaña para salvar el río. Junto a línea ferroviaria, que debemos cruzar con precaución, todavía se mantienen en pie las ruinas de una antigua estación.
 

Viaducto Ferrocarril Huelva-Madrid
Viaducto Ferrocarril Huelva-Madrid
 
Ferrocarril Huelva-Madrid
Ferrocarril Huelva-Madrid
 

El Paso por el Río Caliente

Por así decirlo, nos toca ahora, el momento más comprometido de la jornada: vadear el Río Caliente. Varios ejemplares vacunos se encuentran justo por donde tenemos que pasar, en el Barranco de los Romeros, pero por fortuna, estos animales tienen más miedo a nosotros que viceversa y deciden ir apartándose conforme nos aproximamos a ellos. También la fortuna nos sonríe por la escasez de lluvia, ya que el río no se muestra muy caudaloso y podremos vadearlo sin mojarnos demasiado.
 

Vadeo del Río Caliente
Vadeo del Río Caliente
 
Aparte del caudal que baja del Barranco de los Romeros, el Río Caliente también se nutre del proveniente del Barranco de Carabaña, que es el que tenemos que seguir para finalizar la etapa.
 
Barranco de Carabaña
Barranco de Carabaña
 

Barranco de Carabaña

Dejamos ya de molestar al ganado vacuno abandonando estas propiedades por otra de las numerosas cancelas de hoy. De todas formas tampoco es que las veamos muy estresadas por nuestra presencia, quizá este entorno privilegiado tenga algo que ver en ello.
 

 
Continuamos el camino por el curso del Barranco de Carabaña, atravesando más verjas y dando fe que a pesar de la humedad de la zona, no vendrían mal unas lluvias para mejorar ciertos estanques y riveras.
 
 

Barranco de Carabaña
Barranco de Carabaña
 
Y antes lo pensamos, antes comienza a caer. Por fortuna, esto sucede justo a 200 metros de donde nos espera Jara para nuestra recogida, en el cruce con la carretera HV-2211, un broche de oro para dar por finalizada la etapa.
Hasta la próxima!
 
Barranco de Carabaña
Barranco de Carabaña
 
 

Powered by Wikiloc

 

 
 

¿Qué te ha parecido?

Puntuación media basada en las valoraciones de los usuarios

  • Excelente
    1
  • Muy bueno
    0
  • Aceptable
    0
  • Pobre
    0
  • Terrible
    0

De interés...

LEAVE A COMMENT

Follow Us