CAMINO de los PRODIGIOS
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CAMINO de los PRODIGIOS

El Parque Natural Las Batuecas Sierra de Francia nos recibe con una interesante ruta que conecta las antiguas villas de Miranda del Castañar y Villanueva del Conde. El Camino de los Prodigios es un fascinante sendero entre lo natural y artístico que pondrá a prueba nuestros sentidos y nos brindará una cita con la historia del lugar al tiempo que disfrutamos de algunas de las bondades de su entorno.
 

 

 
 
 
Hola amig@s!
Nos encontramos en Miranda del Castañar, localidad enclavada dentro del Parque Natural Las Batuecas – Sierra de Francia, en Salamanca.

Desde aquí vamos a iniciar una variopinta senda que no os dejará indiferentes y que se la conoce con el nombre de Camino de los Prodigios. Llamada así quizá por las excelencias que nos ofrece la naturaleza junto a otras creadas por la mano del hombre que irán saliendo a nuestro paso.

Un buen ejemplo de ello es la muralla que rodea esta villa, cuyas obras se iniciaron en siglo XIII y que están en un excelente estado de conservación. Después regresaremos a esta localidad, ahora, las señales del sendero nos hacen salir de la misma por una pista calzada de piedras abriendo las vistas a las Sierras de Francia y Quilama mientras descendemos.

Muy pronto nos sorprende una particular manifestación artística: la estructura de una cama atravesada por un árbol. ¿Cuál es el propósito? Desde luego, uno de ellos, es no dejarnos indiferentes, aparte de provocar diferentes sensaciones.
 

 
Siguiendo por este tramo debemos estar atentos a los muretes que lo jalonan, ya que hay otras creaciones artificiales que bien pueden pasar desapercibidas al estar bien integradas en el entorno.
 

 

Setas (Félix Curto)
Setas (Félix Curto)

Por si las moscas, hacemos un barrido en busca de algún detalle más, y lo que aparece es una baliza cuyo contenido se presenta en disposición vertical y que contextualiza las obras que vamos encontrando.
Seguimos descendiendo hasta cruzar la carretera SA-225. Poco después llegamos al Arroyo de San Benito que cruzamos por un viejo puente que nos deja junto a un panel interpretativo de la ruta y a otro armazón de cama, este casi totalmente camuflado por la naturaleza.
 

 
A partir de aquí el perfil comienza una suave tendencia ascendente, con bifurcaciones bien señalizadas y sólo sabremos cuánto hemos descendido de inicio en el momento de volver la espalda y contemplar Miranda en lo alto del monte.
 
 

Cama (Alfredo Omaña)
Cama (Alfredo Omaña). Miranda del Castañar detrás en lo alto del monte.

Un total de 10 camas son las que descubriremos a lo largo del trayecto, obras del autor Alfredo Omaña, que sumadas a las manifestaciones artísticas de otros tres autores, componen la propuesta diseñada por la Diputación de Salamanca para este Camino de los Prodigios. La idea es integrar el arte en el paisaje, un movimiento surgido en Estados Unidos en los años 60 del siglo XX y conocido con el nombre de “Land Art”.

Merece la pena la lectura de las balizas y sacar nuestras propias conclusiones e interpretaciones. Por ejemplo, el metal de la siguiente cama bien parece haberse transformado ya en madera, convirtiéndose en raíces, o en un árbol en sí con sus propias ramas.
 

 
En fin, en este punto de la ruta, hemos recuperado la altura perdida teniendo ahora a Miranda del Castañar en nuestra línea de visión.
 
Vistas de Miranda del Castañar
Vistas de Miranda del Castañar

Estas vistas se aprecian desde este banco, aunque al mismo no le guste compartirlas, al menos es lo que cita la frase de los Rolling Stones “Hey tú, bájate de mi nube”.
 

 

Banco con cita de los Rolling Stones (Félix Curto)
Banco con cita de los Rolling Stones (Félix Curto)

El caso es que si continuamos algo más adelante, otros bancos se atreven a citar a Miguel de Unamuno.
 

 
Y más camas… unas intentando reflejar las estrellas…y otras pretendiendo alcanzarlas.
 
 
Seguimos avanzando para alcanzar otra cama que quiere camuflarse entre un bosque de madroños y robles. La verdad es que hay que estar atentos porque su diseño se mimetiza con el entorno. Puede que unas piedras tintadas en rojo nos avisen de su localización.

La senda nos dirige ahora a un cruce de caminos donde se dejan ver algunos cultivos bien protegidos por sorprendentes criaturas.

El perfil reanuda el ascenso por un tramo emboscado que agradecemos hasta dar con la próxima cama, que como bien reza su baliza informativa se planta en el centro del camino.
 

 
La ruta no deja de crear expectación ante la incertidumbre de cuál será la siguiente obra que se encargará de captar nuestra atención.
Pero mientras llega ese momento seguimos disfrutando del trazado, que navega ahora entre bancales de viñedos hasta dirigirnos a un nuevo trecho sombrío. Este es de corta distancia, abriéndonos tras su final, inmejorables vistas de Villanueva del Conde, la otra villa que visitaremos hoy.

Previo a la entrada a la urbe, se ubica una curiosa obra del autor Marcos Rodríguez que invita a interactuar con ella.

Peces (Márcos Rodríguez)
Peces (Márcos Rodríguez)
 
 
La verdad es que vistos así de secos, los peces necesitan un buen chapuzón y sí es verdad que mojados tienen mejor aspecto.
También aquí hay una buena fuente natural con la que sofocar las calores, aunque en el pueblo hay servicios para avituallarse o tomar un tentempié.
Los orígenes de Villanueva del Conde se remontan al siglo XIII, durante el proceso de repoblación que iniciaron los reyes leoneses. Por aquel entonces se la conocía con el nombre de Aldea el Conde y fue parte de la jurisdicción de Miranda del Castañar hasta el siglo XVIII cuando ya adquirió el rango de villa.
 
 
Destaca por sus huertos y por la arquitectura defensiva conservada a lo largo de los siglos y en algunas de sus paredes, el autor Pablo Herrero plasma sus pinturas para hacer crecer árboles.
Nos acercamos a la Iglesia parroquial construida en el siglo XVII y dedicada a San Sebastián y San Fabián. Sus puertas de entrada son de arco de medio punto, siendo la sur la más llamativa al encontrarse porticada. El templo es de una sola nave que separa su cabecera por medio de un arco. El retablo mayor fue construido en 1795 por el autor Antonio Vázquez.
 
 
Nos dirigimos ahora a la Plaza del Obispo Marijuan donde tomaremos un tentempié, que lo acompañaremos con la generosidad de un vecino que nos ofreció varios frutos de su huerto.
 
Plaza del Obispo Marijuan. Mural de árboles (Pablo S. Herrero)
Plaza del Obispo Marijuan. Mural de árboles (Pablo S. Herrero

Las fiestas de San Sebastián y San Fabían se aproximan, y eso se nota en el júbilo de sus vecinos.

Pero es hora de abandonar esta localidad nombrada no hace mucho Conjunto Histórico debido a la singular estructura defensiva que presenta la disposición de sus casas cercando las huertas de los vecinos.
 

Vistas de Villanueva del Conde
Vistas de Villanueva del Conde

La ruta circula un tramo por una carretera local, pasando junto al cementerio para introducirnos al poco en los senderos. Nos situamos cerca de los 820 metros de altitud, alrededor de 200 metros por encima de la localidad en la que comenzamos hoy a caminar. Es por eso que ahora toca disfrutar de algo más de 3 kilómetros de descenso.
 

Vistas de Miranda del Castañar
Vistas de Miranda del Castañar

Robles, castaños, alcornoques y madroños hacen más agradable un tránsito en el que ya empieza a tomar protagonismo el calor. Pero uno de los papeles principales de esta senda corresponde a las obras, que vuelven a asaltarnos cuando menos lo esperamos.
 

 
Ahora es el autor Félix Curto el que aprovecha los caprichos de la naturaleza para interpretarlas a su manera. Por ejemplo, una roca como un pez.

Y si avanzamos unos 300 metros más un castigado árbol se transforma en un dragón apunto de alzar el vuelo.
 

 
Es fascinante jugar con la imaginación. Por imaginar, nos estaría mal encontrarse por aquí a la gallina de los huevos de oro.
 
 
Por aquí no hay rastro de gallinas, pero sí de tortugas. El autor Marcos Rodríguez nos vuelve a sorprender con esta simpática familia.
 
Tortugas (Marcos Rodríguez)
Tortugas (Marcos Rodríguez)

Y la última cama de la jornada, una metáfora de que el descanso es una escalera para los sueños.
 

 
Hemos vuelto a situarnos por debajo de Miranda del Castañar, siguiendo ahora el margen del Arroyo de San Benito hasta dar con el Río Francia. Un río cuyo paraje es disfrutado por los comensales de un restaurante que aprovecha las instalaciones de un antiguo molino del siglo XIX.
Nosotros también disfrutaremos del río, pero a nuestra manera. Para ello pasamos al otro margen del puente que lo cruza para descubrir las bondades de este caudal en forma de pozas naturales.
Las frías aguas nos sirven para sofocar las calores.
 
 
Aquí, pasamos la sobremesa antes de acometer la parte final del sendero, que regresará a Miranda del Castañar en subida por el mismo camino que descendimos al inicio, aunque se puede coger un tramo que lleva a la Ermita de la Virgen de la Cuesta.
La luz de la tarde viste el sendero cono tonos hechizantes, y a pesar del esfuerzo del ascenso el paseo se hace muy agradable.
 
Sendero
Sendero
 
Una vez en la villa, aún nos queda tiempo para recorrer sus calles y poder contemplar sus valores históricos y arquitectónicos, como la Plaza de Toros, del siglo XVI y la más antigua con forma cuadrada de España. Cuando no se usa como tal, se emplea como aparcamiento.
Era también el patio de armas del Castillo de los Zúñiga el cual fue levantado entro los siglos XIV y XV, por el conde don Pedro Estunyga, tal y como se cita sobre el escudo de armas de la familia que se encuentra en la imponente torre de sillería de 32 metros de altitud de la fortaleza.
 
Castillo de los Zúñiga y Puerta San Ginés
Castillo de los Zúñiga y Puerta San Ginés

El Castillo fue declarado Monumento Nacional en 1931.

La muralla urbana comentada al inicio de este vídeo todavía conserva sus cuatro puertas de acceso, como la de San Ginés: gótica, del siglo XVI.
 

 
Si tenéis tiempo merece la pena perderse en las calles de la urbe, que nos transportan a su pasado medieval con claras pistas de personalidad señorial como bien atestiguan numerosas casas blasonadas.
 

 

Plaza Llano de la Iglesia
Plaza Llano de la Iglesia

Otros edificios destacados son por un lado, la Torre Campanario, del siglo XVII y costeada por los propios vecinos para no pagar a la Iglesia cada vez que se hacían repicar las campanas por algún acontecimiento.
 

Torre Campanario y Cárcel Real
Torre Campanario y Cárcel Real

Por otro lado, la Iglesia de Santiago y San Andrés de Arlés: de estilo gótico y construida entre los siglos XIII y XIV aunque sufrió reformas posteriores.
 

 
Finalmente salimos por la Puerta de Nuestra Señora de la Villa para ser testigos del lugar privilegiado y estratégico en el que se ubica la urbe.
 
 
Desde aquí se abre un impresionante balcón desde el que otear la Sierra de Francia, un buen lugar en el que los vecinos de la localidad pueden alzar sin miedo la mirada ante el esplendor patrimonial que a día de hoy siguen manteniendo vivo con orgullo.

Hasta la próxima!
 

Peña de Francia
Peña de Francia
Sierra de Francia
Sierra de Francia

 

 

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