NAVEZUELAS – CABAÑAS del CASTILLO
Geoparque Villuercas Ibores-Jara Senderismo Trips

NAVEZUELAS – CABAÑAS del CASTILLO

Las Villuercas vuelven a sorprendernos en esta pintoresca ruta entre sus accidentes geográficos con numerosos alicientes, entre los que se encuentran varios valles, una cueva y una última subida a los restos de un castillo desde el que podemos contemplar fascinantes panorámicas.

 

 

Hola amigos, nos encontramos en el Geoparque Villuercas Íbores Jara, en el desfiladero fluvial del Río Almonte. Este hito geológico presidido por la Peña del Rayo no es el inicio de nuestra ruta de hoy, pero hemos querido visitarlo ya que es una clara representación de la fuerza del movimiento de las placas tectónicas a lo largo de millones de años. Este empuje denominado “en rodilla” ha fracturado la roca cuarcítica permitiendo el paso del río en su periplo hacia el oeste.
 

Apreturas del Almonte
Apreturas del Almonte

Desde aquí, podemos apreciar las torres del Castillo de Cabañas, el objetivo de hoy. Pero para llegar allí debemos ir río abajo hasta Navezuelas, localidad que significó el final de nuestra ruta de Alfonso Onceno pero que será el comienzo de esta otra que nos seguirá descubriendo nuevos parajes del geoparque.

Iniciamos la ruta saliendo de la población por la calle Nogal, que como podemos observar está bien custodiada por algunos vecinos. Los tabiques y muretes de piedra también cumplen esta función de proteger las propiedades por las que circulamos.
 

Descendiendo por le Valle del Almonte
Descendiendo por le Valle del Almonte

Estamos descendiendo por un entorno donde el fluir del agua proveniente de fuentes y arroyos irrumpe con su armonía antes de llegar a un alborozado Río Almonte.
 

 
Este caudal de 97 kilómetros de longitud, nace en el Pico de la Villuerca a unos 1600 metros de altitud, y es uno de los afluentes del Río Tajo.

Comenzamos ahora el ascenso del valle del río Almonte por su otra vertiente, por un lugar conocido como Cuesta Alta, nombre que le viene como anillo al dedo. La mano del hombre trata de dirigir el curso de otras corrientes pero bien es cierto que, al final, la naturaleza suele abrir su propio camino.
 

 
La pendiente es rigurosa, con valores entre un 12 y 16 % de inclinación que permite ganar altura rápidamente y darnos buenas panorámicas de Navezuelas y de los Riscos Landrino, en la Sierra de las Acebadillas.
 
Navezuelas bajo la Sierra de las Acebadillas
Navezuelas bajo la Sierra de las Acebadillas

Geológicamente hablando, nos encontramos en el anticlinal que también lleva el nombre del Río Almonte. Para entendernos, un anticlinal es una deformación provocada por el empuje de las placas tectónicas creando una curvatura hacia arriba del terreno. Y nosotros nos preguntamos, pero si esto es un valle, ¿cómo es posible? Se puede decir que el punto donde se produce la curvatura o charnela, es el que sufre más tensión tendiendo a romperse y a erosionarse con el tiempo, creando este relieve inverso que es ahora el valle.

La Sierra del Local que ahora transitamos es fruto de los flancos restantes de este accidente geológico, que pronto llegará a formar parte del Sinclinal de Santa Lucía por su vertiente oeste, que ya empezamos a divisar una vez alcancemos el Collado de las Carretas.
 

Vistas a Navezuelas
Vistas a Navezuelas
Detalles
Detalles

Un despiste nos hace tomar dirección sur, pero afortunadamente corregimos rápidamente el rumbo gracias al propietario de una finca que tendremos que acometer para llegar a nuestro próximo hito.
 

 

Collado de las Carretas
Collado de las Carretas

Vamos a la Cueva del Cancho Hurracao. Puede que haya una forma más sencilla de llegar desde nuestra posición, pero el caso es que un promontorio rocoso y mucha maleza se interponía en nuestro camino. Decidimos que por la roca se llegaba mejor y ya de paso poníamos a prueba nuestras habilidades escaladoras.

No es un paso muy dificultoso y además tiene poca distancia. En menos de lo que pensamos volvemos a una senda que nos lleva al pico donde se encuentra la caverna. La mole rocosa acapara la atención, pero lo mejor es lo que dejamos atrás, un impresionante mirador situado entre dos valles.
 

Cueva del Cancho Hurracao
Cueva del Cancho Hurracao

La entrada de la Cueva del Cancho Hurracao es algo escalonada y aunque es de fácil acceso hay que tener precaución con los traspiés. Presenta un espacio amplio aunque poco profundo y llama la atención la oquedad que encontramos en su parte final, a modo de chimenea.
 

 
Quizá en la prehistoria esto fuera un apartamento de lujo, al menos aquí podían disponer de agua y recrearse la vista con las magníficas panorámicas de los valles de Almonte y Santa Lucía. En el último se encuentra un pequeño embalse (Embalse de Santa Lucía) que abastece a un gran número de pueblos del este de Cáceres.
 
Vistas al Sinclinal de Santa Lucía
Vistas al Sinclinal de Santa Lucía
Vistas a los Valles del Almonte y Santa Lucía

Escoltando el valle por el oeste, las crestas de las Sierras del Alcornocal y del Castillejo.

Toca ahora reenlazar con la ruta que teníamos prevista y para ello nos abrimos paso entre algo de maleza que desembocará poco después en una finca de castaños. El propietario, algo atareado, nos deja atravesarla muy amablemente.
 

Finca de castaños
Finca de castaños

La pronunciada pendiente del descenso nos lleva al encuentro de un trecho de pista asfaltada, que seguiremos unos 150 metros recorriendo esta curva hasta dar con una pista de tierra.

Nos encontramos ya en Sinclinal de Santa Lucía, adentrándonos en su valle, destino a la garganta en la que culminaremos este descenso.

Navegamos entre alcornocales, sus troncos desnudos de corcho los delatan. A nuestra derecha vemos pasar los riscos de la Sierra de la Ortijuela, como el Recado. Y frente a nosotros ya empezamos a divisar nuestro objetivo (Peña Buitrera) (Cabañas del Castillo).
 

 
Las vistas desde aquí son magníficas aunque sobrecoge un poco el lugar al que tenemos que llegar. Mientras tanto el camino tiene suficientes alicientes para ser entretenido: en principio tenemos que enfrentarnos a este repentino cambio de terreno, en el que la piedra y otros elementos dificultan nuestro paso.

Además, conforme avanzamos parece que la senda se va estrechando y puede que se eche en falta algo de desbroce, sobre todo cuando hiedras y sobre todo zarzales se empeñan en ralentizarnos.

No obstante, este tramo no es duradero y a la altura del lugar conocido como Manantial del Corchito el sendero conecta con una pista más amplia y despejada.
 

 
Un terreno más sosegado por el que el marchar resulta más placentero y del que seguro quedaron prendados los dueños de estas antiguas casas de piedra. No son las únicas que veremos, hay otras bien situadas en un bonito balcón al arroyo de la Garganta de Santa Lucía, que pronto alcanzaremos.
 
Valle de Santa Lucía
Valle de Santa Lucía

Bancales de olivares dominan la ladera este, y al oeste, la Peña María de 932 metros de altitud, penúltimo risco de la Sierra del Alcornocal que se interpone en nuestro destino.

Y así, tras 4 kilómetros de bajada desde la Cueva del Cancho Hurracao y acumulando unos 400 metros de descenso, llegamos al arroyo de la Garganta de Santa Lucía.
 

 
Este caudal se cruza por el llamado Puente de la Pasadera, bien camuflado entre el firme del camino y la vegetación.
 
 
Para descubrir su estructura lo mejor es acercarse a su base. Dispone de dos arcos de medio punto y en sus pilares podemos ver los restos de los mechinales o huecos que se dejaban una vez se extraían las vigas de su construcción.
 
 
Alisos, fresnos y sauces acompañan el paso alegre de este caudal hacia su desembocadura en el Río Almonte.

Ya en la otra vertiente de la garganta, iniciamos el ascenso por la Sierra del Alcornocal (picos El Horcado y La Bandera) con la Sierra de la Ortijuela a nuestra derecha.
 

Ascenso por la Sierra del Alcornocal con Sierra de la Ortijuela a la derecha
Ascenso por la Sierra del Alcornocal con Sierra de la Ortijuela a la derecha

Este tramo son unos 2 kilómetros hasta el Collado de los Zahurdones, punto en que nos colocará en la cara oeste de la sierra, hacia el anticlinal de Logrosán y que sigue el sendero homologado PR-CC-144.
 

Collado de los Zahurdones
Collado de los Zahurdones

La espesura nos impide ver con claridad el anticlinal, encinas y alcornoques lo hacen de inicio y poco después, una encajonada vereda de jaras con la referencia de los riscos sobre nuestras cabezas.

Pero la tendencia va cambiando y por fin se deja ver el terreno de suaves colinas que forma la penillanura de este anticlinal bañado por el río Berzocana.
 

 
Un murete de piedra trata de poner orden entre tanta maleza, y lo consigue, aunque se empeña ocultarnos nuestro objetivo.

Pero antes de llegar a él debemos flanquear la mole rocosa de la Peña Buitrera, de 865 metros de altitud. Esta y otras rocas cuarcíticas del entorno dan cobijo a multitud de buitres y son ideales para los amantes de la observación de aves.
 

Peña Buitrera
Peña Buitrera

Tras dejar atrás este hito geológico llegamos a las inmediaciones de Cabañas del Castillo, con su enorme peña (Peña del Castillo) esperando a ponernos a prueba.

Y es que nuestra intención es subir a lo más alto para disfrutar de sus incentivos, que pronto descubriremos.
 

 
En principio, rondamos su base donde se encuentra la localidad de orígenes árabes pero que en el siglo XIV pasó a manos de los cristianos. Las casas están orientadas hacia el anticlinal de Logrosán, hoy erosionado en forma de meseta con suaves dehesas.
 
 
Su templo se halla en lo alto del pueblo, y se le conoce con el nombre de Iglesia de la Virgen de la Peña. Destacada es su portada mudéjar con un arco canopial. También a resaltar es la construcción de su estructura, alternando el ladrillo con mampostería, quizá fruto de reconstrucciones.
 
 

Iglesia de la Virgen de la Peña
Iglesia de la Virgen de la Peña

Vamos por detrás de la Iglesia para seguir la senda que sube al castillo. A estas alturas hay que armarse de paciencia y tesón para realizar una última y rigurosa subida, pero lo bueno es que es corta en distancia.

La senda está acondicionada con vallas de seguridad y algunas tablas a modo de escalones para ayudar en los desniveles más comprometidos.

Para tomar aire podemos parar y ver cómo vamos dejando las casas de la localidad bajo nuestra mirada.
 

 
Nada comparado a las vistas que obtendremos una vez lleguemos a la cúspide.

Un último esfuerzo y alcanzamos lo que queda del complejo de un Castillo que fue construido en el siglo XII bajo el dominio musulmán, pero que posteriormente se reformó por los cristianos en siglo XIV, con la reconquista.

Aparte del Castillo, el otro gran aliciente de subir hasta aquí, son las impresionantes vistas que obtenemos del Geoparque de las Villuercas, con sus plegamientos dispuestos paralelamente.
 

Vistas desde el Castillo de Cabañas
Vistas desde el Castillo de Cabañas

Una sucesión de sinclinales y anticlinales que hemos tenido la suerte de recorrer en varias etapas y que os recomendamos que no os perdáis.
 

Varias torres del castillo todavía se mantienen en pie: esta es la que mejor se conserva y para llegar a la otra debemos atravesarla no sin antes salvar una pequeña falla por un puente.

En esta zona también accederemos a la cota más alta de esta peña, concretamente a los 885 metros de altitud.
 

 

Torre del Castillo de Cabañas
Torre del Castillo de Cabañas

La segunda torre está más desmejorada pero uno puede imaginarse cómo sería antaño subirse a ella para dominar todo el flanco norte del territorio, en el que se encuentra las Apreturas del Río Almonte con su Peña del Rayo, lugar en el que comenzamos este vídeo y que nos sirve también para cerrar un magnífico día cargado de experiencias.
 

 
Mientras regresamos para preparar nuestra próxima ruta por las Villuercas os decimos: hasta la próxima!
 
Cabañas del Castillo
Cabañas del Castillo
 
 
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