11 CALDAS de REIS – SANTIAGO de COMPOSTELA
Camino Portugués Trips

11 CALDAS de REIS – SANTIAGO de COMPOSTELA

Nuestra aventura se acaba, y con ella, los últimos y bellos tramos emboscados, cruceros, puentes, antiguas iglesias y el saludo y cortesía entre peregrinos. El lejano traslado del Apóstol marca la historia de Padrón, una de las localidades emblemáticas de este Camino Portugués. Y como no, Santiago de Compostela, más pletórica que nunca y de la que cada vez más nos cuesta despedirnos.

 

 

Abandonamos Caldas de Reis por la Calle San Roque, cuyo firme de tierra entre parcelas rurales ya nos presenta a los primeros peregrinos.

La vía nos dirige por debajo de la N-550 que sobrevuela nuestras cabezas por medio de un viaducto.

A los pocos metros llegamos al lugar de A lavandeira, que atravesamos sin dilación para incorporarnos a un tramo de casi 4 kilómetros que va paralelo al Río Bermaña, que navega a nuestra derecha.
 

 
El trazado de la ruta no impide el paso de algunos riachuelos que bañan este río.

La presencia de estos caudales de agua contribuye al enriquecimiento natural del entorno donde las especies de vegetación ribereña acompañan en ocasiones a los robles y eucaliptos que predominan estos bosques.
Estamos afrontando un perfil ascendente, que requiere su esfuerzo en ciertos momentos y que continúa por las siguientes villas que salen a nuestro paso.

O Cruceiro será la primera de ellas, lugar que debe su nombre a un antiguo Crucero. El que se levanta hoy es de factura moderna.
 

 
Seguidamente, tras la aldea de O Campo, divisamos la Iglesia de Santa Mariña, antaño lugar de oración y descanso para los peregrinos que recorrían la variante Portuguesa.
 
Iglesia de Santa Mariña
Iglesia de Santa Mariña

 

 
Su puerta con arco de medio punto puede dar pistas de orígenes románicos aunque su aspecto actual es más moderno, siendo su torre de factura barroca, del siglo XVIII. En la hornacina del frontón triangular, Santa Mariña se entretiene con el tránsito de tantos viajeros.

Avanzamos por la parroquia de Carracedo atravesando varias aldeas más (O Gorgullón) hasta cruzar la N-550 para incorporarnos después a una pista de tierra.

Muy cerca se encuentra el área de descanso Museo Labrego, ideal para avituallarse y sellar la credencial.
 

 
El Camino desciende ahora paralelo a la AP-9 primero por su flanco derecho y después por su izquierdo al cruzarla por un paso a nivel superior.

La tierra pasa al asfalto hasta las inmediaciones del lugar de O Pino, donde otra vez la tierra nos conduce por un bello tramo emboscado que surca el Monte Albor.

Estamos afrontando un perfil con tendencia descendente que va paralelo al Río Valga, nombre con el que también se denomina al Concello en el que nos encontramos.
Un tramo precioso que sirve de bálsamo para cuerpo y mente.
 

 
El bosque finaliza en esta caseta, ubicada en el paso que cruza el Río. Entre maizales y viñedos nos movemos por asfalto hasta las próximas localizaciones de interés, como San Miguel de Valga.

Paso del Río Valga
Paso del Río Valga
San Miguel de Valga
San Miguel de Valga

Aquí se planta una Iglesia de corte neoclásica, erigida en el año 1750 (Iglesia de San Miguel) y que nos ofrece detalles alusivos a la tradición jacobea (Santiago peregrino, ventana con concha y tubería en forma de bordón).
 

 
Frente a su fachada una serie de cruces se postran en su muro como queriendo bendecir la campiña hacia la que miran.
 
 
En San Miguel también hay un buen local en el que reponer fuerzas.
Reanudamos la marcha tomando diferentes tipos de firme para salvar los lugares de Cima de Vila y Fontenlo. Finalmente, una vía adoquinada conectará con la calle Camino Regadío hasta la villa de Condide.

Infesta y San Julián serán los barrios posteriores a franquear, ya en el Concello de Pontecesures.

En el último de ellos se ubica la Iglesia de San Xulián de Requeixo, del siglo XII, de orígenes románicos, estilo del que conserva algunos canecillos en las cornisas.
 

Iglesia de San Xulián de Requeixo
Iglesia de San Xulián de Requeixo

Próximo al templo se alza el Cruceiro de San Lázaro, construido en el siglo XIV y destaca por su ornamentación en la que aparece representada la figura del Santo.
 

 
Justo después de este hito debemos cruzar el ferrocarril regional para continuar.
Metros más tarde desembocamos al Ponte Cesures por la N-550. Los orígenes de este puente que cruza el Río Ulla son romanos, del siglo I d.c. Fue remodelado en el siglo XII y posteriormente sufrió reformas, siendo en el siglo XX la última de ellas.
 
Ponte Cesures
Ponte Cesures

Cruzar este puente significa salir de la provincia de Pontevedra y entrar en la de La Coruña, que nos ofrece de entrada el mismo encanto rural que nos resulta tan familiar.

Después, el trazado se hace compañero del Río Sar cuyo tranquilo caudal remontamos hasta Padrón, localidad emblemática de este Camino Portugués.

Nos adentramos en su Paseo Do Espolón, que alberga en sus jardines un monumento en memoria a su paisano, el famoso escritor Camilo José Cela.

Entre su patrimonio arquitectónico destacamos por un lado, el Convento del Carmen, un edificio neoclásico construido en el siglo XVIII. Justo a su vera se encuentra el Albergue de Peregrinos.
 

 
Por otro lado, la Iglesia de Santiago, que aunque su aspecto actual es de estilo neoclásico tenemos que decir que sus orígenes son del siglo X. Se amplió en el siglo XII y se reformó en los siglos XVI, XVII y finalmente en el XIX.
 
 
Su interior guarda una pieza de gran valor, el Pedrón, un pedestal romano de granito dedicado a Neptuno en el que según cuenta la leyenda, se amarró el barco que vino de Palestina cargando con los restos del Apóstol Santiago.
Esta pieza se encuentra bajo el Altar Mayor, bien custodiada por el principal protagonista de su causa.

De Padrón pasamos a localidad de Iria Flavia, municipio fundado por Vespasiano en el año 74 y en cuyos dominios se alza la Iglesia de Santa María, de orígenes románicos del siglo XI, aunque también sufre reformas y transformaciones a lo largo de los siglos.
 

 
Una de las más curiosas son sus torres piramidales, que no se encuentran en el cuerpo de la fachada principal, si no en la parte trasera de la iglesia.
 
Tarrío
Tarrío

Proseguimos atravesando el lugar de Pedreda para conectar posteriormente con la N-550 en uno de los tramos más incómodos por la presencia de tráfico que atraviesa un sector industrial.

Esquivamos el tráfico como podemos y afortunadamente, algo más de un kilómetro después, las indicaciones nos introducen en pistas vecinales (A Rúa) que al poco se convierten en las calles de las siguientes villas por las que circular (Porta dos Mariños)(Tarrío).
Un entorno rural apacible solo interrumpido por algún conato de incidente.

Las flechas amarillas nos acercan a las vías de ferrocarril durante 200 metros para después devolvernos a la N-550, en Escravitude, donde se planta el Santuatio de la Esclavitud.

Sorprende el acceso al complejo por una escalinata que parte de lo que podría ser el arcén de la carretera nacional. El edificio es barroco, construido entre el siglo XVIII y XIX, dispone de dos torres con algo más de 32 metros de longitud. En la hornacina de la fachada, la Virgen de la Esclavitud, antes situada en una fuente a la que la leyenda atribuía propiedades curativas. La fuente se encuentra bajo la escalinata.
 

 
Muy cerca de allí se ubica la Iglesia de Santa María de las Cruces (Cruces), de orígenes románicos aunque con remodelaciones posteriores.
 
Iglesia de Santa María de las Cruces
Iglesia de Santa María de las Cruces

Un corto zigzagueo entre la campiña nos conducirá posteriormente a un agradecido tramo emboscado. Pero este también transcurre en un efímero espacio de tiempo, ya que nuevas villas hacen acto de presencia (Angueira de Suso)(Areal).
Después, unos 800 metros por la conocida N-550 una carretera secundaria y una pista vecinal nos conducen hasta Rúa de Francos. Todo ello condimentado con algunas pendientes exigentes.

Aquí se encuentra la Capilla de San Martiño, un templo sencillo que mezcla la sillería y mampostería en su construcción. En el interior de su nave, su bóveda cubierta en madera se interrumpe por la de cañón de piedra de su altar, este adornado con varias imágenes.
 

Capilla de San Martiño
Capilla de San Martiño
 
Fuera, a escasos metros, se planta uno de los cruceiros gallegos más antiguos. Data del siglo XIV y se compone de una Cruz gótica en la que parece haber dos peregrinos a los pies del Cristo Crucificado.
 
 
Salimos de Rúa de Francos por una senda de escasa distancia que asciende a nuevos núcleos urbanizados.
Continuamos por el Camiño de Riotinto que nos conducirá a una pista de tierra que alternará tramos emboscados con otros de fincas residenciales.
 
 
Un ramal de trayecto en sentido ascendente hasta el Monte de Agro dos Monteiros y que antes de finalizar, conecta con la carretera DP-0206, a la entrada de la localidad de O Milladoiro.
Terminamos el ascenso en la villa de O Porto de Conxo, donde la ansiada estampa da las torres de la Catedral de Santiago nos llena de júbilo. Este es el Monte do Gozo de este Camino Portugués que está llegando a su fin.
 
Vistas de Santiago de Compostela (O Porto de Conxo)
Vistas de Santiago de Compostela (O Porto de Conxo)

Pero todavía nos restan unos 5 kilómetros para concluir. Descendemos primero por el lugar de A Rocha Vella hasta llegar después a un puente medieval (Ponte Vella de Arriba) sobre el que cruzar el Río Sar.
 

Ponte Vella de Arriba
Ponte Vella de Arriba

Acto seguido, afrontamos el último tramo emboscado. Parece mentira que ya lo estemos echando de menos mientras lo atravesamos.
 

Y de repente, nos encontramos entrando en las calles de Santiago de Compostela, nosotros realizando la cuenta atrás de pedaladas hacia el objetivo y la caravana de peregrinos, haciéndola de los pasos que restan.
Santiago de Compostela se nos presenta llena de vida, quizá demasiada para avanzar con comodidad, lo que aumenta más la ansiedad para culminar la hazaña.
Una parte de nosotros no quiere que esto acabe. Quizá por eso entramos en la Plaza del Obradoiro sin querer alzar la vista a la Catedral, ya que una vez lo hagamos no habrá marcha atrás. Pero qué narices, hay que celebrarlo.
 

 
La Catedral de Santiago de Compostela luce esplendorosa tras cinco años de obras de restauración. Las tallas del Apóstol parecen no añorar el musgo y suciedad que antes las cubrían.
Y casi como un ritual, no podemos despedirnos sin cruzar el musical Arco de Gelmírez, visitar la Catedral para abrazar al culpable de esta experiencia, así como visitar la Cripta en la que descansan sus huesos, junto con los de los discípulos que protagonizaron su traslado a Santiago.
Dejamos pendiente una visita, la del Pórtico de la Gloria, también recién restaurado y del que, desde nuestra ubicación, podemos obtener tímidas imágenes de sus policromadas tallas, incluida la de Santiago que parece advertir nuestra presencia con el rabillo del ojo.
 

 

 
Ahora a disfrutar la ciudad. Nuestro viaje ha finalizado, así que dejamos al Apóstol continuar su inagotable tarea de velar por todo aquel que algún día se decida emprender esta metáfora de la vida, el Camino de Santiago.
 
Santiago de Compostela
Santiago de Compostela
 
 
 

¿Qué te ha parecido?

Puntuación media basada en las valoraciones de los usuarios

  • Excelente
    0
  • Muy bueno
    1
  • Aceptable
    0
  • Pobre
    0
  • Terrible
    0

LEAVE A COMMENT

Follow Us