10 VIGO – CALDAS de REIS
Camino Portugués Trips

10 VIGO – CALDAS de REIS

El día comienza con perezosas nubes que pretenden esconder las panorámicas que nos ofrece la Ría de Vigo y la Ensenada de San Simón. Redondela será el lugar en el que el tramo Portugués por la Costa finalice para continuar por el Central. Los kilómetros urbanos se combinarán con otros de bonitas sendas emboscadas, una de ellas siguiendo un tramo fluvial hasta Pontevedra. Un cómodo perfil nos guiará por la Galicia rural en los últimos compases hasta el final de etapa, Caldas de Reis.

 

 

 
 
Son las 8:00 de la mañana.
Iniciamos nuestra penúltima etapa con unos primeros kilómetros algo incómodos ya que se encargan de atravesar la ciudad de Vigo. Aunque transcurran en sentido ascendente, la vista agradece la altura para adivinar otras estampas que no sean cemento, ladrillo y circulación.

La carretera PO-323 nos dirige a la periferia hasta que un desvío nos introduce en la vía Camiño das Laxes, donde nos aguardan los primeros repechos de esta jornada. Algunas pendientes llegan hasta el 20% de inclinación y la verdad, no hay ganas de echar el desayuno.
 

Por el Camiño das Laxes
Por el Camiño das Laxes

Del Camiño das Laxes pasamos al denominado da Fenteira, también duro de inicio aunque después se estabiliza.

Al día parece que todavía se le han quedado pegadas las sábanas y entre sus tejidos nos resulta difícil adivinar algunas localizaciones. Quizá las dimensiones del Puente de Rande ayuden a que este no pase desapercibido y ya de paso escudriñamos algunas bateas del estrecho en el que se ubican (Estrecho de Rande).
 

Estrecho de Rande
Estrecho de Rande

No podemos mirar mucho más allá, pero afortunadamente ahora nos esperan algo más de dos kílometros de senderos emboscados que menguan esta frustración. El goteo de peregrinos comienza a hacer acto de presencia, hecho que también alimenta el ánimo.
 

 
La espesura de la vegetación se va abriendo poco a poco dejando espacio para exhibir las casas de la siguiente localidad que alcanzamos, Cedeira.
 
 
La pendiente descendente nos permite otear de entre los tejados, la estructura de la Iglesia de San Andrés. Este templo de estilo barroco se construyó en el siglo XVIII, siendo 1743 el año de su fundación. San Andrés, junto con San Juan Evangelista fueron los primeros discípulos de Jesús.
 
 
Continuamos por la vía Camino Cardosas descendiendo hasta el siguiente objetivo, Redondela. En esta localidad, el Camino Portugués de la Costa conecta con el Central, itinerario que dejamos en Oporto y que ahora retomamos.

Redondela alberga algunos tesoros de interés, como cruceros, el complejo del Pazo y Convento de Vilavella del siglo XVI, y si navegamos por las calles de la urbe y prestamos atención podremos dar con su Iglesia de Santiago. Este templo tiene orígenes románicos del siglo XII, aunque fue reedificado en el siglo XVI. Una imagen de Santiago a lomos de su caballo corona la fachada principal.
 

Crucero en Redondela
Crucero en Redondela
Pazo y Convento de Vilavella
Pazo y Convento de Vilavella
 
En el interior, presidiendo el retablo del altar mayor una inusual talla de Santiago Peregrino, con cabello largo y sosteniendo el Evangelio.
 
 
Esta Iglesia no permanece mucho tiempo abierta, así que nos sentimos afortunados por haberla contemplado.

De vuelta al Camino, iniciamos la salida de Redondela advirtiendo la presencia de otros compañeros bicigrinos. El asfalto nos dirige a la localidad de Cesantes, que bordeamos por un camino de tierra de corta extensión.

Cientos de metros más tarde llegamos a Tuimil, a las inmediaciones de su Parque Loureiro donde nos espera un fuerte repecho que decidimos dejar a nuestros camaradas, que a priori se muestran más vigorosos aunque alguno lleva arrastrando algún problema físico.

Con todo, prácticamente realizamos juntos el ascenso de la Sierra de Viso que nos planta en su cota más alta un mural con cientos de vieras que los peregrinos han ido depositando.
Llegados a este punto reanudamos la marcha en descenso. Nuestro ritmo algo más pausado hace que al poco perdamos de vista a los bicigrinos valencianos.
 

 
El descenso, con algunos metros pronunciados, desemboca en la N-550, donde debemos extremar las precauciones rumbo a Arcade.

Navegamos entre los barrios de esta localidad hasta que sus edificios dejan al descubierto el Río Verdugo, que la separan de Ponte Sampaio por medio de un puente cargado de historia.
 

 

Ponte Sampaio
Ponte Sampaio

El puente lleva el mismo nombre que la localidad vecina y aunque las primeras referencias de su existencia son del siglo X y XI, se cree que sus orígenes son de una construcción romana. El puente actual es el resultado de las reformas que se realizaron en los siglos XVI y XVII. Aquí se libró en 1809, la Batalla de Pontesampaio, decisiva en la Guerra de la Independencia Española contra los franceses.
 

 
Ponte Sampaio presenta pequeñas sorpresivas cuestas entre sus calles y algún peculiar personaje, aunque no tenemos muy claro que este último pertenezca a la cultura popular gallega.
 
Duende del Camino
Duende del Camino

Sin embargo, una nueva subida nos impide pensar mucho en ello. Después, cruzamos la PO-264 para tomar una senda que nos hace cruzar el Río Ulló por una pasarela.
 

Pasareña sobre el Río Ulló
Pasareña sobre el Río Ulló

A escasa distancia nos esperan varios metros de incómoda calzada medieval y a continuación, bordeamos unas instalaciones privadas acotadas por un vallado que muchos peregrinos han aprovechado para cargarlo con el famoso símbolo de la religión Cristiana. Nosotros nos sumamos al aporte, y no es la primera vez que encontramos esta manifestación en algún camino, como ocurrío en el Camino Francés antes de llegar a Navarrete.

Reanudamos la marcha por este hermoso trazado que no olvida, por medio de sus irregulares losas de piedra, que antaño perteneció al itinerario de la Calzada Romana Vía XIX, en la época de Augusto. Esta vía unía las ciudades de Braga y Astorga para vertebrar las rutas comerciales, militares y mineras de la zona. Hoy día esta vía sirve de paso para miles de peregrinos en el periplo hacia Compostela, aunque los ciclistas lo tienen algo más complicado para recorrerla, todo hay que decirlo.
 

 
El entorno recompensa y una vez que finalizan estos tramos de piedra todavía restan algunas franjas en las que poder rodar, aunque sea imprimiendo esfuerzo. Estamos afrontando el tercer repecho exigente de la jornada el cual concluirá una vez alcancemos la carretera EP-0001.

De esta vía salimos de manera temprana por otra secundaria que nos dirige a las inmediaciones de la aldea de Bergunde. Por aquí se advierten estampas representativas de la Galicia rural, con pequeñas huertas y terrenos de cultivo que se suceden a nuestro rodar.

A partir de O Alcouce peregrinos y senderistas se mezclan en un cómodo tramo descendente que alterna las fincas con agradables ramales arbolados.

Llegados a Ganderón hacemos una parada para visitar la Capilla de Santa Marta, un pequeño templo construido en la primera mitad del siglo XVII. En su altar, una imagen de la Santa, patrona de los hogareños y avezados en la cocina. Justo frente a la capilla se levanta un crucero.
 

 
Volvemos a las andadas, en un punto en el que decidimos tomar la variante (O Pobo) que surca la Senda Fluvial del Río Tomeza, mucho más atractiva y cómoda que la variante oficial.
Es algo más larga, pero indiscutiblemente, disfrutar de esta vegetación de ribera a la sombra de sauces, fresnos, chopos y abedules es mejor que el asfalto y el ladrillo.
 
Senda Fluvial del Río Tomeza
Senda Fluvial del Río Tomeza

El Río Tomeza tiene una denominación más antigua, Gafos, que en gallego viene a significar “Leprosos”. Y es que en el siglo XVI, en la desembocadura del río, existió un Hospital para estos enfermos.
 

 
Aparte de la belleza del entorno, tenemos que decir que lo intrincado de su recorrido no hace más que aumentar la diversión mientras lo atravesamos.

En un abrir y cerrar de ojos esta senda nos conduce a Pontevedra, ciudad que aprovecharemos para almorzar dentro de su bonito conjunto histórico. Aquí, en la Plaza Peregrina, se ubica su Iglesia más popular, construida en el siglo XVIII con estilos de barroco final y neoclásico. Tanto en su fachada como en su interior se plantan las tallas de la patrona de Pontevedra.
 

 
La imagen del interior está hecha en madera y posee símbolos peregrinos como el bordón que sostiene en su mano derecha. Aquellos que la veneran le piden su protección como ayuda en la peregrinación a Santiago.

Muy cerca de allí se encuentra el Convento de San Francisco, un edificio gótico construido en el siglo XIV y que fue fundado por Francisco de Asís cuando realizaba su peregrinación a Santiago por la ruta Portuguesa.
 

Convento de San Francisco
Convento de San Francisco

Llega el momento de abandonar la ciudad. Las señales parecen ofrecer varias alternativas, aunque al final llegan al mismo sitio, al Ponte do Burgo. Una construcción de orígenes romanos realizada para salvar el río Lérez y así continuar la calzada vía XIX. El puente ha sufrido cambios durante su existencia, siendo el siglo XX el de sus últimas reformas.
 

Ponte do Burgo
Ponte do Burgo

Abandonamos Pontevedra dejando atrás barrios como A Devesa y yendo después paralelos al muro del ferrocarril regional. En estas lindes hallamos el desvío que da comienzo a la Variante Espiritual, muy atractiva y cada vez con más adeptos, pero que nosotros dejaremos para otra ocasión.
 

Desvío a la Variante Espiritual
Desvío a la Variante Espiritual

Tras salvar la vía de tren por un paso a nivel, atravesamos Touceda con su iglesia de Santa María de Alba, de origen románico. Poco después, volveremos a cruzar el ferrocarril para caer en el lugar de San Caetano, donde las señales conectan con una pista asfaltada en buen estado hasta O Castrado.

Posteriormente el firme se presenta con algo de gravilla hasta pasar a una pista de tierra que atraviesa un bello tramo emboscado en sentido ascendente.

El Río da Gándara navega a nuestra izquierda y a sus aguas van a parar las de otros riachuelos como las del Rego do Pozo Negro, que se cruzan en nuestro camino y que salvamos por una pasarela de piedra.
 

 
Volvemos a cruzar el ferrocarril para después finalizar el ascenso en la villa de San Amaro. Aquí hay un crucero junto a una pequeña capilla cuya campana, para ser repicada, parece haberse movido de lugar dejando a un lado su espadaña.
 
 
San Amaro nos despide recordándonos en un monolito que seguimos recorriendo la Vía Romana XIX.

Nos incorporamos a la carretera EP-0508 que seguimos durante 900 metros (A Cancela) hasta un cruce que nos llevará a una pista agropecuaria. Esta consiste en un corto repecho que al descenderlo aterriza en el lugar de Valbón, donde se encuentra el Crucero de Amonisa, cuyo fuste posee una imagen de Santiago orientado hacia Compostela, indicado el camino a seguir.
 

Cruceiro de Amonisa
Cruceiro de Amonisa

También en Valbón recuperamos el asfalto y entre maizales y parras vemos cómo se aproxima el viaducto del ferrocarril, que no llegaremos a cruzar. Después, un solitario crucero vaticina una nueva encrucijada, la cual nos conduce a una pista de tierra en la que tendremos que cruzar un puente de madera que salva el riachuelo de Areal.

Desde San Amaro estamos realizando con relativa comodidad un tramo en sentido descendente. Quizá por eso a estas alturas del día algunos peregrinos a pie se dejan ver al decidirse a prolongar la etapa hasta Caldas de Reis.

El itinerario se aproxima ahora a la N-550, carretera que el camino intenta evitar en gran parte desviándonos por estos ramales parcelarios donde parras y maizales son el patrón rural que se repite en el entorno (Valsordo).

Todavía queda algún tímido tramo emboscado antes de atravesar las villas que preceden (Foxaco) a la localidad de Caldas de Reis. También se dejan ver los últimos Cruceros de la etapa.
 

Cruceiro de Tivo
Cruceiro de Tivo

 

Nuestro objetivo ya está a la vista, pero antes de finalizar, contemplamos la Iglesia de Santa María a la entrada de la urbe. De factura románica del siglo XII, ha sufrido algunas reformas en el tiempo, como el campanario barroco.
 

 

Tímpano
Tímpano

Algunos detalles del románico bien pueden apreciarse en la portada de la torre, compuesta por arquivoltas de medio punto sostenida por columnas con capiteles decorados con diferentes motivos. En el tímpano, el “Cordero de Dios” representado por este animal que sostiene una cruz con una de sus patas.

Nosotros en cambio, sostenemos una bicicleta, que a estas alturas ya es hora de darle descanso. Mañana nos espera el final de este apasionante viaje.
Hasta la próxima!
 

Río Umia (Caldas de Reis)
Río Umia (Caldas de Reis)
 
 
 

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