8 RUA de CIMA – LA GUARDIA
Camino Portugués Trips

8 RUA de CIMA – LA GUARDIA

Nuestra aventura por tierras portuguesas se acaba. En esta jornada tendremos que cruzar el Minho para dormir en La Guardia – España-, pero antes tenemos que saldar una cuenta pendiente de la etapa anterior, visitar la histórica y monumental Viana do Castelo y contemplar la última variedad de templos y cruceros para regresar finalmente a la costa, a las últimas playas de nuestros vecinos lusos.

 

 
 
 
 
Iniciamos la etapa en el Albergue de peregrinos Dom Nausti, en Rua de Cima. Tenemos que retroceder para visitar un entorno que nos saltamos en la etapa anterior debido al transporte en taxi. Esta localización es conocida por su particular puente sobre el Río Neiva, dentro de un entorno emblemático de este Camino Portugués por la costa. Afortunadamente nos caía cerca del albergue, así que solo tuvimos que retroceder 600 metros, corta distancia para un hermoso premio.
 
Paso sobre el Río Neiva
Paso sobre el Río Neiva
 
Un paso hecho a base de losas de granito que soportan cada año el tránsito de miles de peregrinos. Nosotros no vamos a ser menos, así que improvisamos para sentir el Neiva bajo nuestros pies. La casa rural que vemos era antiguamente un molino de agua o Azenha (Azenha de Guilheta).

Unos últimos instantes en este fotogénico lugar y a reemprender la marcha. Tenemos que deshacer los metros recorridos para llegar de nuevo al albergue, pero ahora cuesta arriba. Ya reconocemos la pequeña Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe, frente al albergue así que ahora perseguir flechas amarillas.
 

A Castelo do Neiva
A Castelo do Neiva

Seguimos en ascenso por la localidad de Castelo de Neiva afrontando unas pendientes de cierta dureza.
 

Señales en Castelo do Neiva
Señales en Castelo do Neiva
Iglesia de Santiago (Castelo do Neiva)
Iglesia de Santiago (Castelo do Neiva)

Esta exigencia nos dará descanso en la Iglesia de Santiago que a simple vista tiene que lucir flamante por la noche con esos perfiles decorados con iluminación. También luce por la reforma que sufrió en el año 1931, en cuyas obras encontraron una inscripción donde se detalla la fecha de consagración de la Iglesia al Apóstol. Fue en el año 862, lo que la convierte en la primera Iglesia consagrada a Santiago fuera de España.
 

 
Y es que el Apóstol se deja sentir en el templo, como en alguna talla de su retablo barroco, en pinturas que decoran las paredes o en las vidrieras.

Salimos de la Iglesia para encarar un ascenso.
 

Iglesia de Santiago
Iglesia de Santiago

Es solo un pequeño repecho y nos viene bien para calentar de nuevo las piernas. Después, solo tendremos que dejarnos llevar por este bonito sendero emboscado. Bueno, no tanto, antes de alcanzar el lugar de Monte hay una zona embarazosa que preferimos caminarla.
 

Hacia Monte
Hacia Monte

Tras Monte, el bacheado de piedra vuelve a la carga, así que a tener un poco de paciencia.

La senda desemboca a las puertas del Monasterio de São Romão do Neiva, fundado en el siglo XI bajo la orden benedictina. El templo de estilo manierista que hoy se muestra se levantó en el siglo XVII tras ser demolido el anterior edificio románico. En el complejo también se alza un crucero.
 

 
Monte do Sul y Chafé serán las siguientes localizaciones por las que nos dirigirán las flechas amarillas. Después, el asfalto y adoquinado nos conducirán entre parcelas agrícolas y residenciales (Lages) que se esparcen por la campiña hasta llegar a Vila Nova de Anha.

Aquí se ubica la Iglesia de Santiago, construida en estilo barroco en el siglo XVIII. Su fachada la preside, como no, el famoso Apóstol. La iglesia ha sido recientemente restaurada y resalta sobre todo su altar mayor con su retablo, también de factura barroca.
 

 
Bosque de pinos y eucaliptos
Bosque de pinos y eucaliptos
 
Abandonamos Vila Nova de Anha por su Avenida da Estrada Real, que nos recibe con una corta pero rigurosa subida que enlazará con un camino también riguroso, pero esta vez en sentido descendente.

El camino muere en la M544, carretera que nos llevará a la N13 introduciéndonos en Darque. Las señales evitan introducirse por el interior de la urbe para ir rectos al estuario del río Limia. Lo más inteligente es evitar la atestada N13 y emplear el acerado para acceder al Ponte Eiffel.

Viana do Castelo se encuentra al otro lado del río y desde aquí podemos adivinar el Monte de Santa Luzia, coronado por su Santuario neobizantino.

Cruzamos el Limia por este puente construido por la casa de Gustave Eiffel e inaugurado en 1878.

 

 
Muy pronto nos introducimos en esta urbe fundada en el año 1250 por Don Alfonso III, y cuyo puerto fue fundamental en la época de los descubrimientos. Muchas naves regresaron con riquezas y fruto de este acaudalamiento son algunas construcciones que hoy disfrutamos en su casco antiguo.

Por ejemplo, la Sé Catedral, cuya construcción inspirada en algunos templos gallegos se inició a principios del siglo XV, y bebe de estilos como el románico y el gótico. Destaca el aspecto de fortaleza que le confieren sus torres almenadas de la fachada, cuyos cuerpos superiores sobresalen descansando en ménsulas decorativas o canecillos que nos recuerdan al románico.
 

 
Su portada de arco ojival se apoya en columnas decoras con las tallas de seis apóstoles. En una de sus arquivoltas se escenifica el episodio del juicio final.
 
 
Su interior es de tres naves separadas por arcos ojivales y llaman la atención sus paredes y cubiertas pintadas recreando elementos arquitectónicos con la técnica del trampantojo, jugando con la perspectiva y la luz. La cubierta original se sustituyó en el siglo XIX tras sufrir un incendio en 1809.
 
 
La iglesia dispone de multitud de elementos decorativos y entre sus capillas destaca la del Señor Jesús de los Mareantes, construida en 1504 que contiene una miniatura de un galeón del siglo XVII.
Nos despedimos de la catedral adivinando la figura del rosetón al trasluz.

Continuamos la visita hacia la Plaza de la República rodeada de arquitectura del siglo XVI como su Antiguo Ayuntamiento, la Casa Da Misericórdia o la fuente renacentista conocida también como Chafariz.
 

Plaza de la República
Plaza de la República
 
La Iglesia de la Misericordia encuentra contigua a la casa, y es un espectáculo decorativo barroco de principios del siglo XVIII, aunque en realidad la iglesia se construyó en 1520. Su riqueza se plasma en los frescos de la bóveda, los retablos dorados y el revestimiento de azulejos.
 
Iglesia de la Misericordia
Iglesia de la Misericordia
 
Unos mosaicos que representan las obras de la Misericordia, como visitar a los enfermos, vestir al cautivo, perdonar las injurias etc, etc.
Toda un derroche ornamental que merece ser contemplado.

Viana do Castelo es una localidad con una variada agenda cultural. Es un sábado de agosto, día elegido para animar a la población con productos gastronómicos regionales y danzas y cantos de sus grupos folclóricos. Pues aprovechamos para retratarnos antes de que estos chicos tan majos empiecen el espectáculo.
 

 
Nosotros debemos continuar, abandonando Viana en ascenso, bordeando el Monte Santa Luzia. Después nos introducimos en un entramado de calles, muchas flanqueadas por muros de piedra y que alternan pistas de asfalto con otras de adoquines.

A la altura de Areosa tenemos unas buenas panorámicas de la costa, a la que poco a poco nos iremos acercando.

El trazado nos lleva a las inmediaciones de la Quinta da Boa Viagem, una casa señorial portuguesa del siglo XVI de la que solo podemos contemplar su entrada barroca.
 

Quinta da Boa Viagem
Quinta da Boa Viagem

También del siglo XVI es la Capilla (Capilla de Nossa Senhora da Boa Viagem) que hay frente al complejo y que forma parte de la propiedad de la quinta.
 

 
Seguimos enfilando un perfil irregular entre la red de calles que dibujan los muros y casas que vamos encontrando a nuestro paso.
 
 
Llegados a Carreço tendremos que cruzar una línea de ferrocarril y algunos metros más tarde topamos con su Iglesia de Santa María, construida entre los siglos XVI y XVII, aunque su torre es del siglo XVIII. Desde el crucero que hace de antesala a su paseo gana todavía más esplendor.
 
 
El estilo manuelino, renacentista y barroco queda patente en la decoración y elementos de su estructura.

Nuestro siguiente destino es llegar a la desembocadura del Miño. Para este objetivo todavía quedan buenos tramos de adoquines y por supuesto, el castigo del sol, que combatimos con las mejores armas, AGUA y HUMOR.

No obstante, tras Paço encaramos una pista de tierra que nos irá introduciendo entre eucaliptos protegiéndonos del sol. Es algo incómoda por la presencia de tramos con peñascos y alguna sorpresiva subida. Nada que no se pueda superar con empuje.
 

 
Quizá hasta lo prefiramos a los adoquines, que ya empiezan a minar nuestra paciencia.
 
 
Un buena excusa para descansar nalgas es el bonito entorno en el que se enmarca el Convento de São João de Cabanas, un complejo fundado en el siglo VI que pasó a manos de la Orden Benedictina en el siglo XIV. Hoy día está integrado en la Quinta de Cabanas, complejo cuyas dimensiones llegan a la orilla del Río Afife.
 
 
Puente sobre el Río Afife
Puente sobre el Río Afife
 
Un río cuyas aguas descienden sugerentes e invitan a darse un chapuzón. Con algo más de tiempo podríamos haber aprovechado las pozas naturales de la cascada del Poço Azul, situada cientos de metros más arriba, pero este lugar tan bucólico también nos vale para satisfacer nuestras necesidades.

Tras el refrigerio ascendemos para luego volver a bajar hasta llegar a Pedreira, donde hay una fuente situada estratégicamente. Aquí también hay una pequeña capilla (Capela da Nossa Senhora do Amparo) construida en 1754 que antiguamente rendía homenaje a su patrona cada 6 de enero.
 

 
El agua repostada nos va a venir muy bien en la siguiente subida, que alcanza el punto más alto de esta etapa, con unos 200 metros al 13%. Afife y su playa se aprecian en la lejanía.
Continuamos el trazado emboscado con algún sorpresivo crucero que mete rápidamente en contexto a todo aquel despistado que no sepa en qué se encuentra.
 
 
Descendemos hasta Barreiro, lugar en el que topamos con otro crucero, este con vistas a la urbe de Vila Praia de Âncora, nuestro siguiente destino.

Seguimos bajando atravesando ahora por asfalto el pueblo de Âncora, donde otro crucero nos espera pero este destaca por salvaguardar la cruz en una especie de templete abovedado.

Al salir de la población tendremos que salvar el río que le da nombre por un pequeño pasaje de piedra. Sale a una senda que enseguida nos introduce en las primeras casas de Vila Praia de Âncora. Aquí se siguen sucediendo los cruceros, cada cual con su particularidad.
 

 
En la Plaza de la República se ubica la Capilla de Nuestra Señora de la Bonanza, construida en 1890 en estilo neoclásico.

Tras kilómetros alejados de la costa, por fin volvemos a rondarla (praia de Vila Praia de Âncora) (Praia da Duna do Caldeirão). Desde el Fuerte da Lagarteira se aprecian algunas de sus bonitas playas. El fuerte, construido en el siglo XVII será el punto de inicio de un agradable paseo por carril mixto escudriñando lo que nos ofrece esta zona de litoral.
 

Forte da Lagarteira
Forte da Lagarteira

Un terreno quebrado por la roca, que no impide a los bañistas más atrevidos aprovechar los oasis de arena.

Llama la atención la ubicación de la Capilla de San Isidoro, muy antigua, como mínimo del siglo XIV según los primeros documentos en los que se cita su existencia. Se sabe también que ha sufrido restauraciones y que las hermandades de las freguesías vecinas se reunían antaño en torno a ella para realizar plegarias con las que alejar los males meteorológicos y de la salud.
 

Capilla de San Isidoro
Capilla de San Isidoro
Litoral Norte Portugal
Litoral Norte Portugal

Nuestro paso por tierras portuguesas está llegando a su fin. El horizonte nos muestra la picuda forma del Monte Santa Trega, ya en España, lo que significa que el Miño, río que separa ambos países está, muy cerca.

Antes debemos ladear otro buen arenal, como la Praia de Moledo. Después, las señales nos introducen en la población de la que salimos por una carretera secundaria que nos dejará en Caminha, directos a la desembocadura del Minho.
 

 
Vamos prestos a la búsqueda del transporte que nos llevará a la otra orilla. Este se encuentra en un pequeño muelle que hay las puertas del Camping Orbitur Caminha. Para llegar allí tomamos el camino Foz do Minho, ladeado por las aguas del río y el Bosque Nacional Camarido.

Una barcaza motorizada nos espera, y no somos los únicos bicigrinos que abandonamos las tierras portuguesas.

Se hace extraño pensar que a solo varios minutos en barca puedan cambiar tantas cosas, idioma, cultura, historia, gobiernos… Solo hay que mirar a los integrantes que comparten esta misma embarcación -Españoles, italianos y portugueses – somos tan iguales y tan distintos al mismo tiempo.

Pisamos suelo español, en el lugar de A Praia. Nos despedimos de nuestros compañeros italianos y a continuación, seguimos el paseo de madera durante algunos metros más.
 

 
Parece ser que esta senda litoral continúa hasta La Guardia, pero no tenemos muy claro si los ciclistas pueden ir por ella. Y viendo las horas, tomamos la carretera de circunvalación para llegar rápidamente a nuestro de destino de hoy.

Mientras nos dirigimos al albergue apreciamos el paseo marítimo de la urbe, con su característico edificio del Museo del Mar. Y entre los tejados se adivina la torre de su Iglesia de Santa María, edificio originario del siglo XII, pero que posteriormente sufrió reformas renacentistas y barrocas.

El llegar tarde a los sitios es lo que tiene, pero nos adaptamos rápido. Así que para no perder más tiempo nos lanzamos en busca de un sitio para cenar y ya de paso, sentir un poco la vida de esta agradable localidad.
 

 
Además, pudimos coincidir con una encantadora familia portuguesa que sigue nuestros caminos y que quiso compartir con nosotros unos momentos. Nos hizo mucha ilusión y desde aquí os damos las gracias y os mandamos un abrazo muy fuerte.
 
Con Filipe y Susana
Con Filipe y Susana

Una buena forma de endulzar este final de etapa. Bueno, y con helado más todavía.
Hasta la próxima!
 

 
 

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