6 ALBERGARIA-A-VELHA – OPORTO
Camino Portugués Trips

6 ALBERGARIA-A-VELHA – OPORTO

La ola de calor anunciada en los medios de comunicación nos obliga a dar por concluido el Camino Portugués por su variante Central. Pero no acaba aquí este viaje, ya que en la embaucadora ciudad de Oporto, final de esta etapa, iniciaremos al día siguiente la variante por la Costa.

Por su parte, en estos kilómetros el asfalto y el ladrillo siguen empeñados en ser protagonistas, pero el Camino volverá a sorprendernos con su magia e historia.

 

 
 
 
Abandonamos Albergaria-a-Velha todavía algo dormidos. Hoy hemos tenido que madrugar algo más para intentar hacer el máximo de kilómetros en las horas de la mañana y así evitar la ola de calor que estaba castigando a la Península Ibérica. Luego veremos que desgraciadamente, no lo conseguimos.

Pero eso vendrá más tarde. Ahora nos centramos en la línea situacional de las imágenes, que nos llevan por una pista de tierra, bien provista de eucaliptos, a las espaldas de las casas del lugar de Urgueiras.
 

Tramo emboscado (Urgueiras)
Tramo emboscado (Urgueiras)

A estas horas es fácil encontrarse con otros peregrinos iniciando la etapa que con ilusión nos saludan a medida que van definiendo su camino con cada paso.

La pista de tierra conecta con una de asfalto que desemboca en un cruce presidido por la imagen de Nuestra Señora del Socorro. Esta talla hace de antesala a una Casa Diocesana y a un Parque que llevan el mismo nombre de la Virgen y que se encuentran a escasos metros de nosotros.
 

 
Pero no visitaremos estos lugares. Las señales nos transportan por la M556 para poco después desviarnos por un nuevo carril de tierra entre eucaliptos. Algo más de kilómetro y medio por este firme nos conduce a las inmediaciones de Albergaría-a-Nova, donde salvamos una desvencijada vía de tren y al poco nos incorporamos a la IC2.

Las bienaventuradas aceras nos vienen de maravilla para superar estos tramos de tráfico. Quinientos metros más adelante callejeamos por el interior de esta localidad para luego darnos de nuevo de bruces con la nacional. En esta ocasión hay algún aliciente por el que alegrarse, como esta la Capilla de Nuestra Señora de la Alegría, construida a inicios del siglo XX y recientemente restaurada.
 

 
La tortuosa IC2 nos acompaña unos metros más, por suerte, pocos, ya que pronto nos incorporamos por una calle que navega entre villas residenciales y urbanizaciones que se van intercalando con pequeñas poblaciones.

En el lugar de Escusa tomamos la carretera CM1453-1 por la que avanzamos hasta alcanzar la calle Estrada dos Reis. Una vez en ella debemos estar atentos puesto que antes de su finalización la atraviesa una línea de ferrocarril que tendremos que seguir. Esta línea ladea las inmediaciones de la población de Curval.
 

 
Crucero en Pinheiro da Bemposta
Crucero en Pinheiro da Bemposta
 
Casi dos kilómetros más tarde alcanzamos Pinheiro da Bemposta, donde se levanta otro crucero cubierto que casi pasa inadvertido entre tanto vehículo. Este hito es un Monumento Nacional reconstruido en el siglo XVIII en estilo Rococó a partir del antiguo crucero del XVII.

Pinheiro da Bemposta nos tiene preparado un plato exigente a la hora de cruzar sus calles. Una continua subida en la que volveremos a atravesar la IC2 para seguir progresando.

El ascenso finaliza en una plaza donde se alza un Pelourinho o Rollo Judicial del siglo XVI, poste en el que se exponían a los criminales y se impartía justicia. Este lugar se ha elegido en el día de hoy para conmemorar a los militares portugueses fallecidos en la primera guerra mundial. Para ello este señor crea un complejo cargado de simbolismo que muy amablemente se presta a explicarnos.

Un acto lleno de significado también para él, ya que entre los combatientes caídos se encontraba su abuelo, presente entre los integrantes de esta fotografía.

Un sincero homenaje que cargamos a nuestra mochila de momentos y con el que reemprendemos la marcha.
 

 
Descendemos ahora sin romper la tendencia de ir sobrepasando pequeñas poblaciones y sin apenas abandonar el asfalto. Esto último lo hacemos a la altura de Travanca, donde los raíles quieren volver a acompañarnos hasta el valle en el que ya se aprecian en el horizonte las casas de Oliveira de Azeméis.
 
Línea ferroviaria
Línea ferroviaria

La pista adoquinada por la que transitamos cruza el río Ul por el puente “Senhor da Ponte”, construido en 1746 y que posee una capilla con un Cristo en su interior.
 

Cristo en el Puente Senhor da Ponte
Cristo en el Puente Senhor da Ponte

La planicie de este valle de maizales no durará mucho, ya que en breve se inicia una rigurosa subida hasta la localidad. Pedalada a pedalada realizamos el ascenso que prácticamente finaliza en este crucero.
 

Crucero (Oliveira de Azeméis)
Crucero (Oliveira de Azeméis)

El camino tiene ese algo especial que muchas veces te recompensa cuando vienes de realizar un esfuerzo o de pasar un momento apurado. Volvemos a sentirlo en Oliveira de Azeméis, cuando empezamos a notar cómo desde las ventanas y balcones nos observan unos extraños personajes: Espantapájaros.
 

 
Esta original, curiosa y pintoresca muestra de espantapájaros pertenece al Primer Festival de Espantapájaros de Portugal que se celebró en los meses de junio y julio de 2018 en esta localidad.

Una hermosa iniciativa impulsada por su Ayuntamiento y la autora Concepción Ferreira, gran apasionada de estas figuras y de su tierra.

Tuvimos suerte de presenciar esta encantadora decoración antes de su retirada.

Antes de abandonar esta urbe, advertimos la fachada de azulejos de su Iglesia de San Miguel, del siglo XVIII, con una hornacina central en la que destaca la figura del patrón.
 

Iglesia de San Miguel
Iglesia de San Miguel

Tras Oliveira ladeamos una zona industrial hasta el Lugar do Monte. Acto seguido en Santiago de Riba Ul tomamos una vía adoquinada y emparedada que no tardará en devolvernos al asfalto.

Tanto ladrillo merece un pequeño receso por un tramo arbolado. Nos sabe a muy poco ya que una nueva pista adoquinada nos conduce a la siguiente población, Manta de Baixo, a la que accedemos por el puente de piedra Salgueiro y en la que empezamos a advertir los primeros hórreos del camino.
 

 
Un centenar de casas más tarde entramos en la villa de Cucujães . Aquí se inicia un trayecto de algo más de 10 kilómetros con tendencia ascendente, y que empieza fuerte. Hay breves descansos en descenso para recuperar piernas pero enseguida hay que volver al trabajo.
 
 
Superamos Faria, la siguiente localidad, para entrar en una industrial que queremos atravesar con premura para alcanzar São João da Madeira. En nuestra rápida visita, destacamos la Iglesia de San Juan Bautista que fue reconstruida en 1884 sobre los cimientos de otro templo anterior. También de interés encontramos la Capilla de San Antonio, otro edificio reconstruido, este en 1935 y es de estilo neoclásico. La capilla que antes ocupaba este terreno era del año 1680.

Ya en los barrios periféricos a la urbe se puede ver esta capilla barroca con una pintoresca fachada presidida por un escudo coronado.
 

 
Y poco después, en Arrifana, observamos a medida que avanzamos cómo se van descubriendo los azulejos que cubren la fachada de la Iglesia barroca de Nuestra Señora de la Asunción. A ambos lados de la entrada se ubican escenas religiosas también compuestas con azulejos.
 
 
Damos un rápido vistazo a su interior antes de utilizar las escaleras exteriores para realizar el almuerzo, donde podemos aprovechar la sombra de la torre para resguardarnos del infernal sol.
Las portadas de algunos medios de comunicación ya anunciaban el baño de calor que estábamos sufriendo. Nosotros debíamos continuar, pero en pequeños espacios de tiempo y distancia, aprovechando las sombras para desahogarnos y recuperar buenas sensaciones.

Tras una fuerte subida por el barrio de Infestas alcanzamos el lugar de Meia Légua, con unos 3 km por la concurrida IC2 como protagonista. No dudamos en aprovechar cualquier oportunidad para paliar el sofocante calor.

Abandonamos la nacional progresando por la aldea de Arias, por la Rúa Estrada Romana, que sin comerlo ni beberlo pasa a un terreno adoquinado, quizá reminiscencias de la antigua calzada romana.
 

Rúa Romana
Rúa Romana

Son pocos metros, que nos devuelven rápidamente al entramado de localidades que tenemos que seguir atravesando. (FERRADA)

Souto Redondo, Ferrada, Gualtar, Lourosa, ect, etc… lugares sin ninguna trascendencia turística más que el hecho de pertenecer al itinerario oficial de este camino. Así que aceleramos 6 km por esta red urbanística hasta llegar a la aldea de Chamusca, donde se ubica la pequeña Capilla de Santa Rita, toda recubierta de azulejos.

A escasa distancia está Grijó, con su Monasterio de San Salvador, fundado en el año 922 pero que ha sufrido numerosas intervenciones arquitectónicas a lo largo. Destaca la fachada de su iglesia, con hornacinas ocupadas por San Pedro y San Pablo y la entrada porticada con tres arcos de medio punto. Su interior, de una sola nave con cubierta de cajones posee seis capillas. La Mayor tiene un retablo de 1737 y una pintura de 1795 sobre la Transfiguración de Cristo.
 

 
Este respiro artístico nos sirve para recuperar energías, pero bien es cierto que las altas temperaturas te las exprimen.

Loureiro y Perosinho inician el último ascenso de importancia de esta etapa. En la segunda aldea se levanta la Iglesia de San Salvador, construida en 1802 sobre los cimientos de otra más antigua.
 

 
Posteriormente, una señal de piedra y enclavada en el suelo vaticina lo que está por venir. Se trata de la calzada romana Vía XVI recogida en el Itinerario de Antonino, el documento más importante sobre el estudio de las vías romanas. Esta precisamente corresponde al tramo que unía las ciudades de Braga, Oporto, Coímbra y Lisboa. Más de dos mil años de historia bajo nuestras ruedas que bien merecen un esfuerzo ya que se presentan en continuo ascenso.
 
Calzada romana Vía XVI
Calzada romana Vía XVI
 
Un bello entorno que nos resguarda del sol y que premia a esta sufrida etapa.
 
 
Rechousa
Rechousa

Culminada la subida, disfrutamos el descenso ahora por pista de tierra todavía rodeada de frondosa vegetación. Además, añade un poco de adrenalina con este apurado paso. Total, algo de diversión que nos merecemos.

Regresamos al mundo urbano, a Rechousa que pronto dejamos atrás para avanzar entre distintos barrios y alcanzar Vila Nova de Gaia, última población antes de llegar a Oporto.

Para atravesarla, no abandonaremos la larga Avenida de la República, vía que nos conducirá directamente al Puente de San Luis I uno de los puntos de acceso a la embaucadora ciudad de Oporto.

El famoso metro nos detiene unos segundos aumentando nuestra ansiedad por disfrutar de las encantadoras vistas del puente.

Oporto o Portus Cale, como era conocida en la época de dominación romana, es una de las ciudades más antiguas de Europa y la segunda más grande de Portugal. Abierta y progresista cuenta con numerosos atractivos que la hacen única:

De un primer vistazo podemos contemplar su arquitectura, que mezcla lo contemporáneo y antiguo. Su casco histórico fue declarado Patrimonio Mundial de la Unesco en 1996. Observando las estampas desde el puente, es inevitable no sentir un halo nostálgico.

Oporto también es conocida por la calidad de sus vinos, sus restaurantes, equipos de fútbol y su universidad, situada entre las 200 mejores del mundo.
 

Oporto
Oporto
 
Nos limitamos a recorrer los 385 metros del Puente de San Luis I mientras saboreamos las buenas sensaciones iniciales que nos ha dejado esta fantástica ciudad. Oporto merece mucho más que esta breve estancia, y con el deseo de regresar algún día nos lanzamos a la calle a sentir algo de la magia que emanan sus calles. Hasta la próxima.
 
 
 
 

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