4 ANSIÃO – COÍMBRA
Camino Portugués Trips

4 ANSIÃO – COÍMBRA

El asfalto va perdiendo protagonismo para cederlo a pistas de tierra que cabalgan entre bonitos senderos y paisajes rurales que antaño estuvieron bajo el dominio romano. Fruto de esta huella lo encontramos en uno de los yacimientos más importantes de Portugal y que no dudamos en visitar: la ciudad romana de Conímbriga.
Nuestro obejtivo final, la ciudad cultural de Coímbra.

 

 

 
 
Partimos de Ansião con energías, el alojamiento de ayer cumplió su cometido dándonos un merecido descanso. Aunque el día nos recibe bajo un cielo algo apagado solo nos hace falta ver la actividad peregrina para proporcionarle la luz que le hace falta. Además, pronto encontraríamos el primer hito de interés, el “Ponte da Cal”, así que no se le podía pedir más al inicio de etapa.
 
 
Este puente se construyó en el siglo XVII y se ha mantenido en perfecto estado hasta nuestros días para unir las dos márgenes del río Nabão. Nosotros cruzaremos por su izquierda mediante una pasarela metálica para evitar el tráfico.

Este perfil ascendente atraviesa el lugar de Além da Ponte para después introducirnos en un corto pero bonito sendero emboscado. Unos 300 metros después desembocamos en otro barrio (Bate Agua) que disfrutamos en descenso.

Poco después, un nuevo y repentino tramo emboscado sale a nuestro encuentro. Este cabalga entre una arboleda predominada por pinos y eucaliptos y sus últimos 400 metros antes de llegar a la aldea de Netos son rigurosos.

Hoy, parece que el asfalto va perdiendo algo más de terreno frente a las pistas de tierra, cosa que agradecemos. El patrón de alternar agradables senderos con pequeñas localidades es la tónica de esta jornada, lo que la hace entretenida y estimulante. Además, nos sentimos arropados frente a la buena señalización de este camino lo que nos da confianza, aunque a veces tengamos que maldecir algunas inclemencias. Un buen tobogán nos sorprende.
 

 
Menos mal que nos lo tomamos con calma y un poquito de humor, e incluso hay veces que a uno le pilla el día bueno y se ve capaz de intentar superar el reto.

Viendo después el perfil descubro que la inclinación aparentaba ser más de lo que realmente era, pero bueno, ahí está el tío hincho de orgullo y felicidad.

Tras esta cuesta desembocamos en el lugar de Freixo muy pegado a Casais da Granja. En esta última aldea cogemos una estrecha senda que nos ralentiza el paso por momentos. No solo las zarzas, también el bacheado de piedras nos hacen extremar las precauciones. No obstante, este trecho surca bonitos pasajes entre enrevesadas encinas, nos es mala idea deleitarnos a pie cuando sea preciso.
 

 

Señales
Señales

La senda desemboca en la N348, que recorremos varios metros para salir de ella por otra estrecha vía. El firme se presenta en buen estado y descendemos rápidamente a las inmediaciones de la localidad de Junqueira.

Mientras transitamos estas tierras de un marcado acento rural, es inevitable no detenerse ante algunas curiosas estampas, como por ejemplo unos caracoles que reclaman su derecho a realizar el Camino de Santiago, o al menos, a manifestar su amor por él.
 

Señal en Junqueira
Señal en Junqueira

Nosotros también lo queremos, sobre todo cuando se trata de afrontar buenas cuestas.

El terreno llanea ahora entre olivos salpicado por pequeñas huertas hasta llegar a la siguiente localidad: Alvorge. Aquí hay una cafetería con gente muy acogedora donde no dudamos reponer fuerzas. En esta población, a la salida, se alza la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, construida en el siglo XVII.

En Alvorge
En Alvorge
 
 

Abandonamos la localidad tomando una nueva senda en fuerte descenso que al poco se estabiliza.
 

 

Después, el camino nos hace cruzar la N347-1 para introducirnos en un terreno abierto, con plantaciones de olivos y algún viñedo disperso. En este tramo hay zonas accidentadas que nos hacen echar pie a tierra.

Desde luego, el firme empedrado o rocoso no nos ayuda a la hora de encarar algunas pendientes.
 

 

Tras superar la parte más comprometida de este ramal, el camino nos recompensa con una hornacina. Nuestra foto, por cierto, nos la sacó una pareja de peregrinos neozelandeses. Con esto queremos decir que el camino no está tan solitario como puede parecer y que estos encuentros con otros compañeros ayudan todavía más a enriquecer esta experiencia.
  

 
Avanzamos en descenso por una agradable pista de tierra que atraviesa un paisaje con el que ya nos hemos familiarizado y que no deja de seducirnos. Rápidamente alcanzamos las casas de Ribeira de Alcalamouque, situada en el entorno de las Tierras de Sicó, famosas por los importantes hallazgos arqueológicos de la cultura romana.
 
 
Nosotros hoy visitaremos uno de estos hallazgos, aparte de surcar antiguas vías romanas como en la que nos introduce ahora el camino y que denominan Ribeira de Baixo.
 
 
Por estas lindes también se encuentran las ruinas del Castillo de Germanelo, situado en uno de los picos que ladeamos, y cuya construcción se llevó a cabo en el siglo XII para defender el territorio de las invasiones musulmanas.
 
Castillo de Germanelo en el pico
Castillo de Germanelo en el pico

La tendencia favorable del perfil y el buen estado de la pista hace que el rodar sea cómodo y placentero. Después, conectaremos con el asfalto que nos conducirá finalmente a la localidad de Rabaçal.

Aquí se ubica la Iglesia de Santa María Magdalena, cuya sencilla construcción se finalizó en el siglo XVIII. En su interior destaca un retablo ochocentista y un altar a cada lado de corte neoclásico.
 

 
Muy cerca se puede visitar el Museo dedicado a la Villa Romana que se descubrió en 1984 a poca distancia de la urbe. Pero esta Villa no se tropieza en nuestro camino así que no podremos visitarla, aunque más tarde saciaremos nuestra sed romana en las ruinas de Conímbriga.

Salimos de Rabaçal por la M563 que recorremos durante 900 metros hasta conectar con la vía agropecuaria que abandonamos con anterioridad. La tendencia descendente nos lleva prestos a la localidad de Zambujal, que dispone de una antigua Iglesia con advocación a Nuestra Señora de la Concepción, y que fue restaurada en el siglo XVIII.
 

Iglesia de Santa María Magdalena

Transitamos las calles de la localidad hasta dar con una pista de tierra que nos invita a salir de la misma. Después enlazaremos con una carretera vecinal que nos dirigirá al pequeño núcleo de Fonte Coberta.

Como siempre, nos alegra advertir presencia peregrina en el camino. Las flechas amarillas nos sitúan ahora en un bonito paraje, formado por un valle que recorre el río Mouros, cuyo seco cauce va paralelo a nuestra derecha. La senda parece estrecharse por momentos y salvo algún latigazo de rama de la saliente maleza y varios metros empedrados, el resto es un delicioso paseo.
 

 
Esta arteria nos dirige a la pequeña aldea de Poço en la que advertimos a otros peregrinos, pero en sentido contrario.

Tres kilómetros hasta Conímbriga, los dos primeros de ascenso con varios falsos llanos. Después unos 800 metros de descenso. Y cuando creíamos que alcanzaríamos el almuerzo con solo dejarnos caer, un último repecho de 200 metros nos pilla por sorpresa.
 

 
En fin, para obtener recompensas hay que ganárselo con esfuerzo.
 
Ruinas Romanas de Conímbriga
Ruinas Romanas de Conímbriga

Una vez almorzados nos lanzamos a realizar la visita de este yacimiento romano. Comenzamos por la casa de Cantaber, donde se observan bien sus peristilos y la distribución de sus estancias, muchas de ellas adornadas en su planta con mosaicos muy bien conservados. Los orígenes de Conímbriga se remontan a un antiguo castro celta de la época de la Edad del Hierro. Más tarde, en el año 139 antes de Cristo, las campañas romanas ocuparon el territorio. En el siglo siguiente, con el emperador César Augusto en el poder la urbe comenzó a crecer, urbanizándose y construyéndose, entre otros complejos, las termas y el foro.
 

 
En el siglo III después de Cristo, la llegada de las invasiones bárbaras provocó la construcción de una muralla para proteger la ciudad.
 
 
Sin embargo, este obstáculo no impidió que en el año 468 la ciudad fuese invadida por los suevos, lo que obligó la huida de sus habitantes a la ciudad de Aeminium, hoy día la actual Coímbra.

No se lo montaban mal los romanos, como bien se demuestra en los grandes baños del Sur, también conocidos como las Termas de Trajano. Aquí un ciudadano podía ejercitarse en el gimnasio y después darse un chapuzón en la piscina además de un tratamiento de aguas termales en el frigidarium y caldarium. Desde luego este era un lugar propicio para hacer vida social y hablar de negocios relajadamente.
 

 
Ruinas Romanas de Conímbriga
Ruinas Romanas de Conímbriga

Los paneles que encontramos hacen que empleemos nuestra imaginación ya que identifican las estructuras por las que vamos circulando. Lavanderías, tabernas, casas particulares o el foro, aunque este último está bien representado por las altas columnas que en él se alzan.
 

 
En la zona del acueducto también se edificaron unos baños públicos, estructura que hoy se emplea para representaciones teatrales. Aquí se mantiene todavía un arco que permitía salvar al acueducto alguna de las calles romanas.

Dejamos a un lado la muralla para volver a la Casa de Cantaber, a su sala de las Fuentes, la joya de la corona de esta visita por valioso peristilo, ajardinado y con más de 500 chorros de agua que todavía emanan del sistema hidráulico original.
 

Ruinas Romanas de Conímbriga
Ruinas Romanas de Conímbriga

 
Si queréis verlos en acción hay que echarle algunas moneditas al artilugio. Por otro lado, de bella factura es el conjunto de mosaicos que rodea la zona y que representan motivos de caza, animales, estaciones del año o seres mitológicos como Medusa.

Abandonamos Conímbriga tomando la N342-1 que salva la N347 por un paso inferior. Después tomamos carreteras vecinales que nos dirigen por las inmediaciones de pequeñas localidades como Valada o Atadoa.

Pista de tierra
Pista de tierra

Estamos rodando unos 4 km en un perfil descendente que nos viene bien para darle algo más de tiempo a la digestión. Una vez que crucemos la A13-1 y lleguemos a la localidad de Ribeira de Casconha, la tendencia volverá a ser ascendente. Además, tendremos que sortear un entramado de pequeñas poblaciones contiguas entre sí que nos darán un respiro después de Pousada.

Este tramo que discurre mayoritariamente entre pinares y eucaliptos, dispone de algunas zonas exigentes al inicio . Un pequeño tobogán de algo más de dos kilómetros que desembocará en la localidad de Palheira.

Pero el camino nos pide un último esfuerzo. Palheira vuelve a subir, y más aún cuando salimos de ella. Una nueva y exigente pista de tierra nos transportará poco después a los barrios cercanos a la periferia de Coímbra, que por cierto siguen ofreciendo resistencia.

En lugar conocido como Cruz dos Moroucos termina este último ascenso, además de poder sentir ya muy cerca nuestro destino. Por eso, no perdemos más tiempo y nos plantamos raudos y veloces a las puertas de la urbe, en la Iglesia de Nuestra Señora de la Esperanza, barroca, de inicios del siglo XVII. Desde aquí ya obtenemos magníficas vistas de la ciudad de Coímbra, pero si las queremos obtener todavía mejores podemos ir unos metros más adelante, al Monasterio de Santa Clara A-Nova.

A este complejo, construido en el siglo XVII para reemplazar al antiguo monasterio, también se le conoce con el nombre de convento de la Reina Santa Isabel. La monarca fue la fundadora y principal mecenas del edificio y en su interior se guardan algunas de sus reliquias.
 

 
Aprovechamos aquí la existencia de un albergue para sellar la credencial antes de emprender la marcha y finalizar nuestro trayecto. Muy pronto atravesamos el río Mondego para acceder a esta bella ciudad medieval cuna de reyes portugueses y primera de Portugal en poseer Universidad.

De lo poco que pudimos disfrutarla destacamos la Iglesia románica de Santiago, construida entre los siglos XII y XIII. Una cruz griega preside su fachada principal
En su interior advertimos su techo de madera a dos aguas y el retablo de su capilla mayor de estilo rococó.
 

 
Por su parte, también pudimos contemplar la fachada de la Iglesia de Santa Cruz, fundada en el año 1131, también de factura románica aunque con añadidos barrocos y manuelinos. La Iglesia es Panteón Nacional de los primeros Reyes de Portugal.

Y como reyes terminamos nosotros tras una buena cena y un agradable paseo por sus hechizantes calles. Ahora a descansar. Hasta la próxima.
 

 
 
 
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