3 TOMAR – ANSIÃO
Camino Portugués Trips

3 TOMAR – ANSIÃO

En esta etapa afrontaremos un perfil con tendencia ascendente que navega entre los distritos del Ribatejo y la Beira Litoral, atravesando pequeñas localidades y núcleos de casas plantadas en un terreno ondulado repleto de vegetación mediterránea. En apariencia, una etapa apacible y agradable, pero que al final generó su desgaste debido al terreno rompepiernas, el calor y algún pinchazo imprevisto.

 

 
 
 
 
Salimos de Tomar con la idea de llegar a nuestro objetivo de hoy a unas horas más tempranas. Hoy afrontaríamos pocos kilómetros y quizá nos lo pudiéramos permitir.
 
Tomar
Tomar

Como idea no está mal, pero después comprobaremos que corta en distancia no quiere decir corta en tiempo. Puede que algo o alguien nos echara un mal de ojo porque aparte de la exigencia del perfil y la meteorología, ha sido la única etapa en la que ambos sufrimos pinchazos, y además en la misma rueda.
 

Saliendo de Tomar
Saliendo de Tomar

Con todo, se nos presenta una etapa muy variada en cuanto a tipo de firmes y pistas, que como ya podemos observar comienza con un espinoso sendero a la salida de Tomar. Hay una variante más apta para ciclistas que salva este tramo, pero impide disfrutar de este entorno paralelo al Río Nabão.
 

 
Como el trayecto es corto, algo más de 1 kilómetro, y hay algunos obstáculos, no es mala idea hacerlo a pie. Después, el terreno es más favorable para rodar y llegar rápidamente al hito del Puente de Peniche, muy concurrido en el medievo al comunicar Coímbra con Tomar.
 
Puente de Peniche
Puente de Peniche

A partir de aquí, el camino empieza a endurecer el perfil. Hay unas rampas iniciales al 11% de inclinación que nos ponen el primer examen del día.
Los falsos llanos de este entorno de monte bajo se intercalan con pequeños repechos, y en algunos de ellos, el rodar casi se hace impracticable por culpa de la presencia de piedras.

Casais, la primera localidad a nuestro paso ya se aprecia en lo alto de una colina. Pero para llegar allí todavía quedan algunos intervalos incómodos, aunque estos se convierten en divertidos retos.

Finalmente, desembocamos en una pista vecinal asfaltada que nos introduce en subida a la población.
 

 
Esta apacible aldea dispone de un bar, una sencilla iglesia y una fuente, que visto el desgaste causado en esta primera parte de la etapa, nos vino de perlas.
Los siguientes kilómetros transcurrirán por asfalto entre pequeños pueblos y aldeas que se van sucediendo a nuestro paso. El primero de ellos es Soianda, que realmente está compuesto por las casas que escoltan la carretera por la que circulamos.

Llegar a la población vecina de Calvinos se hace algo más arduo por la presencia de una buena pendiente.
 

Subida a Calvinos
Subida a Calvinos

Lo más destacado de este emplazamiento es una coqueta Capilla que no dudamos en retratar. Avanzamos para salir del pueblo al tiempo que advertimos un entorno salpicado de casas con fructíferas huertas.
 

 
Muy cerca se ubica la aldea de Chão das Eiras, a la que accedemos tras un agradable descenso. Las pequeñas dimensiones de este núcleo de casas hacen que lo atravesemos rápidamente y nos transporten a un sugestivo tramo campestre, de vegetación mediterránea, con algunas ondulaciones en el perfil. Estos son los últimos dominios pertenecientes a la región de Ribatejo, que sigue un antiguo trazado medieval denominado “Caminho da Ribeira”.

Las flechas amarillas nos llevan a Puente de Ceras, donde conectaremos a una vía paralela a la Nacional 110, carretera que posteriormente tendremos que cruzar para afrontar otro exigente tramo.
Rampas que oscilan entre el 12 y el 15% de inclinación nos lo ponen difícil durante algo más de un kilómetro hasta el alto conocido con el nombre de España. Afortunadamente, las sombras de los eucaliptos nos libran de un sol que ya empieza a castigar.
 

 
Una vez superado este ramal volvemos al asfalto para encarar un tendido descenso de varios kilómetros que nos sirve para recuperar piernas. Esta pista nos transporta entre aldeas y casas diseminadas por el entorno con parcelas de olivos, encinas y árboles frutales (Portela de Vila Verde) Un patrón que seguiremos frecuentando a lo largo de esta etapa.

A la altura de Daporta perdemos el perfil favorable para encarar otro pequeño trecho de subida. La primera parte la realizaremos por asfalto y, la segunda, por una pista forestal que siempre agradecemos por la presencia de sombras.
 

Vistas desde un alto
Vistas desde un alto

Coronado el alto, el cuerpo ya empieza a acusar el esfuerzo. El descenso nos viene bien para dar aire fresco a las piernas y advertir la presencia de otros peregrinos, pero nos pasa factura con un pinchazo.

Afortunadamente, el camino conecta con la Nacional 110, donde muy cerca se encuentra el Restaurante Tojal Douro en el que podremos reponer fuerzas y arreglar la avería.
 

 
Retomamos el trayecto volviendo atrás unos metros para coger en un cruce la carretera Nacional 348. Esta vía nos acompañará durante 3 kilómetros hasta la localidad de Cortiça.

Aquí hay una encantadora Quinta bien presidida por una antigua torre defensiva, cuyas instalaciones se han restaurado recientemente para la acogida de peregrinos. En su amplio complejo se pueden observar cuadras que todavía se emplean para la cría de caballos.

El albergue tiene una capacidad de 14 plazas y las habitaciones están equipadas con literas y taquillas de madera. Los aseos y duchas también parecen estar creados con gusto. Una espléndida cocina y un amplio salón se integran dentro de un espacio diáfano. El albergue cuenta además con wi-fi y lavadora.
 

 
Hubiera sido fantástico pernoctar aquí, la verdad, pero nuestro planning contemplaba otro objetivo.
Tras 800 metros de Cortiça tendremos que tomar un desvío hacia Outerinho por una pista que al principio pisa un terreno adoquinado. Después, el asfalto vuelve a tomar protagonismo, junto con la sintonía de fondo de las chicharras, gran divulgador de un ambiente cargado de altas temperaturas.
 
Detalles del camino
Detalles del camino

Un kilómetro después de pasar Outerinho tomamos un camino de tierra que pronto se tornará a un pista adoquinada que nos dirigirá por un entramado de fincas bien acotadas por muros de piedras. También atravesará aldeas como Feteiras y Portela das Feteiras, aunque en esta última los adoquines tienen un pequeño paréntesis que vendrá bien para las nalgas.
 

Portela das Feteiras
Portela das Feteiras

Nos encontramos muy cerca de Alvaiázere, la próxima urbe de renombre de esta etapa. La necesidad de refrescarnos por el calor hace que nos despistemos al ver esta piscina y descendamos a uno de los barrios aledaños de esta localidad. No obstante, subsanamos el error retomando el carril bici que nos dirigirá al centro ciudad.
 

 
Aquí se ubica la Iglesia de Santa María Magdalena, edificio construido en el siglo XVI aunque en los siglos posteriores ha sufrido algunas remodelaciones. Su exterior destaca por la sencillez arquitectónica.
 
 
Su interior es de tres naves, soportada por hileras de cuatro columnas. Destaca su púlpito en forma de cáliz y el estilo barroco de su altar mayor, muy característico de las iglesias de la zona.
Salimos del templo para tomar la Nacional 348, frente al Ayuntamiento, pero no pasan muchos metros hasta incorporarnos a la Rúa da Quintinha que sirve para calentar tras el parón y prepararnos para lo que nos viene. Seguimos ascendiendo, pero es al llegar a Laranjeiras cuando el perfil se endurece, aparte de ser el lugar en el que sufrimos el segundo pinchazo.
 
 
Las rampas del 12% de inclinación se suceden durante un kilómetro y medio y es de agradecer que las nubes nos echen una mano a la hora de combatir el castigo del sol.

Efectivamente, en Vendas finaliza esta subida y comienza un terreno favorable en el que podemos disfrutar del entorno de la Sierra de Ariques. En principio lo hacemos por la carretera CM1063 y más tarde por una pista de tierra entre encinas y vegetación mediterránea.

Los adoquines abren paso a la aldea de Venda do Negro que recorremos hasta conectar con la CM1065. Pocos metros después otra encrucijada nos mete en una nueva pista de tierra, aunque las señales no quieren que la saboreemos demasiado, ya que nos conducen a una vereda un poco incómoda para ciclistas.
 

 
Pero la senda mejora conforme avanzamos, ofreciéndonos bonitos recorridos entre la espesura y algún que otro elemento de interés, como una Hornacina.
Avanzamos en falso llano entre muretes de piedra hasta sobrepasar el núcleo de Casal Soeiro, donde la pendiente de descenso aumenta su inclinación durante 900 metros. Después el perfil se estabiliza por un firme algo rugoso que nos deja a las puertas de Ansião.
 
Descenso hacia Ansião
Descenso hacia Ansião

Pero no vamos a entrar en la urbe por asfalto. Antes, el camino quiere mostrarnos esta histórica población desde unas vistas inmejorables.
Entre sus monumentos destacamos, por un lado, la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción construida a finales del siglo XVI. Por otro lado, la Iglesia barroca de la Misericordia, del siglo XVII.

 
Por lo demás, las horas tardías nos hacen ir prestos a nuestro alojamiento, un estupendo Hotel-Spa que nos merecemos. ¡Hasta la próxima!
 
 
 

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