8 UNQUERA – RIBADESELLA
Camino del Norte - Primitivo Trips

8 UNQUERA – RIBADESELLA

El ecuador de nuestro camino nos premia con una bella etapa con gran variedad de playas entre sus localizaciones costeras. Un recorrido que nos mostrará también parte de la huella indiana en poblaciones como Colombres, Llanes o Naves. Ribadesella marcará un final de etapa estimulante.

 


En Unquera pasamos de Cantabria a Asturias por este puente.
 
 
Asturias empieza fuerte. En Bustio, esta cuesta pavimentada a la salida de Unquera es capaz de quemar todo el desayuno de la mañana. Tenemos que afrontar un desnivel de más de 100 metros en apenas un kilómetro.
 
 
En el ascenso topamos con la Capilla de el Cantu, del siglo XVII, conocida también como Capilla de las Ánimas. Un pequeño espacio reservado para la oración. Aprovechamos la presencia del capellán para que este velara literalmente por nosotros.
 
 
La villa de Colombres es la capital del concejo de Ribadedeva. Gran parte de su encanto reside en los majestuosos edificios de arquitectura indiana, fruto del éxito que algunos vecinos obtuvieron al emigrar a las Américas en busca de fortuna.

Casualmente, en la localidad se estaba celebrando la Feria de los indianos, y la huella de la festividad se palpaba en la Plaza Manuel Ibáñez, construida en 1895 en honor a este querido empresario indiano que también fue el primer Conde de Ribadedeva.
Un bonito sendero a la salida de la urbe nos hace descender hasta las inmediaciones de El Peral hasta llegar a La Franca, donde tomamos la N-634 directos hasta Buelna no sin antes cruzar el río Cabra.
 

Río Cabra
Río Cabra

Entrando en Buelna divisamos el Palacio del Conde del Valle de Pendueles, del siglo XVIII y la iglesia neogótica de Santa Marina al fondo.
 

Iglesia de Santa Marina
Iglesia de Santa Marina

Nos internamos en el poblado para alcanzar por fin la costa.

Una senda que nos lleva a la ensenada de Buelna con su playa del mismo nombre, formada a partir de varias depresiones kársticas en la que el mar y la roca erosionada se baten diariamente.
 

 
Fruto de este duelo es el Islote de Piedras Llegüeras, un contrafuerte alargado que nos mira desde la lejanía.

Hay que decir que este sendero costero es una alternativa más atractiva que el trazado oficial, que lleva hasta Vidiago. En cualquier caso, ambas opciones se reecuentran en Llanes.

Otro rincón destacado de este litoral es el que ofrece la Playa de Pendueles, con su característico Islote de los Picones.
 

 
Atravesamos pendueles y tomamos un carril que nos lleva al Camping La Paz, muy bien ubicado a las puertas de la Playa de Vidiago.
 
 
Volvemos a tomar una senda costera alternativa al camino oficial compuesta de prados y pequeños bosques. Por el paisaje parece que estemos en una etapa de montaña pero nada más lejos de la realidad, la costa se siente cerca y prueba de ello es el rugir de los Bufones de Arenillas.
 
 
Este accidente geográfico está formado por grietas o chimeneas que se encuentran en la roca de los acantilados.

Estas se comunican en su parte inferior con el mar, el cual, en días con mareas algo más revueltas empuja el agua por el canal del bufón provocando, además de un impresionante estruendo, una columna de agua pulverizada que puede llegar a medir los 20 metros de altitud.
 

 
La idea era ver salir agua por esta abertura, pero el mar estaba algo dormido y solo pudimos disfrutar del envolvente sonido.

La senda costera y su sinuoso recorrido nos llevan a las estribaciones del río Purón y su desembocadura en la que se puede apreciar su riqueza ecológica.
Cruzamos el río por un puente en el que se limita a 20 personas a la vez como máximo en su superficie.
 

 
Un par de kilómetros más tarde entramos en Andrín lugar en el que decidimos seguir descubriendo la alternativa costera, aunque esta opción nos cueste un poquito más de esfuerzo.

Pero merece la pena, el ascenso por la Cuesta Cué nos deja en el Mirador de la Boriza, que nos ofrece espectaculares vistas de la Playa de Ballota, de unos 350 metros de longitud salvaguardada por su islote Castro Ballota.
 

Playa de la Bayota
Playa de la Ballota

Descendemos hasta Cué y volvemos a la costa flanqueando las Playa de Toró y Puerto Chico antesalas a la entrada en Llanes, que realizamos por su puerto.
 

 
Llanes fue una localidad de alta tradición pesquera, sobre todo de la ballena que le aportó un alto desarrollo económico. En el siglo XIX fue territorio de ocupación de las tropas de Napoleón lo que obligó a muchos llaneses a emigrar a las Américas. Al igual que en Colombres, muchos de los indianos que amasaron fortuna regresaron a su tierra y ayudaron a impulsar el crecimiento de Llanes. Actualmente es una de las villas más turísticas de Asturias con una interesante actividad cultural.
 
Por Llanes
Por Llanes

Continuamos el trayecto abandonando Llanes dirección a la localidad de Póo, que atravesamos sin dificultades.

Poco después regresamos al litoral para disfrutar de nuevos arenales, como la Playa de Portiello cuya orografía es propicia para la práctica del Surf. En bajamar esta playa se conecta con la de San Martín, que tiene frente a ella una mole rocosa llamada el Castro de San Martín.
 

 
La senda nos conduce a Celorio a sus playas de Palombina y de Las Cámaras. A esta última accedemos por la arena.
 
 
Las sucesión de playas nos da un descanso y tomamos una carretera local que atraviesa Barro hasta llegar a su ría, en la Ensenada de Niembro, donde se postra la Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores, construida a finales del siglo XVIII en estilo neoclásico.
 
Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores
Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores

Este enclave fue antaño un importante puerto natural por el que se enviaban algunos frutos y madera.

Flanqueamos Niembru por asfalto y recorremos un tranquilo carril de tierra que conecta con la carretera AS-263.
 

 
Esta carretera nos sitúa cerca del Monasterio en ruinas de San Antolín de Bedón, que contiene una iglesia de estilo románico tardío construida entre los siglos XII y XIII.
 
Monasterio de San Antolín de Bedón
Monasterio de San Antolín de Bedón

El trazado nos dirige a la Playa de San Antolín, por la que desemboca el río Bedón. Esta playa es la más grande del municipio de Llanes, con unos 1200 metros de longitud.

Aunque nos internamos en Naves, muy cerca de allí se encuentra una playa muy particular llamada Gulpiyuri . Aquí os dejamos un vídeo en el que puede verse su aspecto.


 
 
En Naves, encontramos otra Iglesia dedicada a San Antolín, del siglo XIX de estilo Neogótico.
 
 
Pasada la población de Villahormes, nos acoge una bonita senda emboscada que navega entre fincas dirección a Nueva. El firme pasa pronto de la tierra al asfalto, pero se trata de una vía muy tranquila, poco frecuentada por vehículos aunque nada nos quita algún que otro pequeño repechito.

Saliendo de Nueva, atisbamos la Ermita del Cristo del Amparo, una capilla construida en el año 1712 y cuya romería se celebra el día 14 de septiembre.
 

 
El riesgo de barro en el camino nos hace seguir la carretra As-263 los 10 kilómetros que nos restan hasta Ribadesella. Mientras vamos dejando atrás núcleos urbanos como Piñeres, Cuerres o Camango no podemos obviar la Sierra de Escapa a nuestra izquierda, un terreno escarpado muy cerca de la costa y por tanto, de nuestro destino de hoy.

Ribadesella nos tenía preparada una sorpresa. En estos días de primeros de Julio se estaban celebrando las fiestas tradicionales de la Virgen de Nuestra Señora de Guía, patrona de los marineros. En este día concreto, los marineros portan a la Virgen acompañados de de bandas de gaitas, danza de arcos y de vecinos vestidos de hombres de mar, rederas y clérigos, en un recorrido hasta las embarcaciones.
 

 
Todo un acontecimiento muy popular en Ribadesella y sus cercanías. La Virgen es embarcada en uno de los navíos pesqueros para posteriormente ser transportada en una conglomerada procesión marina a través de la desembocadura del río Sella.

Una vez llegados al mar, las embarcaciones deberán hacer el mismo viaje de regreso, ya que los marineros tendrán que portar a la Virgen hasta su Ermita, en lo Alto del Monte Corberu.

Nosotros nos dirigimos hacia allí y hacemos tiempo disfrutando del Paseo de la Grúa en donde encontramos unos grandes paneles de cerámica en los que el humorista Mingote ha dejado impresa la historia local de Ribadesella desde la Prehistoria hasta la Edad Moderna.
 

 
La procesión marina ya está de vuelta, tenemos poco tiempo para alcanzar la Capilla. Con las piernas cargadas estas escaleras cuestan lo suyo.

Arriba nos esperan los cañones que antaño defendían la villa de los navíos enemigos. Y la Ermita, construida en el siglo XVI en estilo protorenacentista. En su interior destaca la variedad de maquetas de barcos. Y su retablo, en el que se descansará la Virgen.
 

Ermita de La Virgen de Guía
Ermita de La Virgen de Guía
 
El Monte Corberu nos regala magníficas vistas del casco antiguo de la localidad y de su bonita Playa de Santa Marina. Hoy nos sentimos afortunados, con esta octava etapa ya hemos completado la mitad de nuestro camino, y no hay mejor obsequio que poder disfrutar de Ribadesella, de su fiesta tradicional, de mezclarnos con sus gentes y de mirar con optimismo el viaje que nos resta.
 
Playa de Santa Marina
Playa de Santa Marina

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