8 CHANTADA – RODEIRO
Camino de Invierno Trips

8 CHANTADA – RODEIRO

Etapa marcada por la subida inicial al Monte do Faro, a más de 1.100 metros de altutid, donde se encuentra la Ermita a la que los devotos peregrinan para orar y honrar a su Virgen. Un bello entorno que también representa el simbólico kilómetro cero de Galicia. El descenso es un trayecto relativamente cómodo escoltado buena parte del mismo por aerogeneradores que no pasan desapercibidos por sus dimensiones. El Pazo de Camba y los Pendellos serán los últimos hitos arquitectónicos relevantes antes de la llegada a Rodeiro.

 


 
 
 
No hay tiempo que perder. Aunque salimos de noche de la pensión, no comenzamos a caminar hasta después del desayuno, donde la claridad ya es evidente.
Salimos de Chantada en ligero ascenso por la carretera LU-P-1809 que abandonaremos muy pronto a la altura de este “Peto de Ánimas”. Esta pequeña estructura del siglo XVIII se ubica en un cruce de caminos y en su época los peregrinos podían ofrecer limosnas por sus difuntos y rogar por una exitosa travesía de peregrinación.
 
 
Un carril asfaltado nos introduce en la pequeña población de Centulle con claras señas de identidad ganadera y agrícola. San Xurso de Asma y Casasoa serán las siguientes localizaciones a atravesar, ambas salpicadas por hórreos. También se halla en la zona una Iglesia construida en 1881, la cual queda a unos metros separada del camino.
 
 
Cogemos ahora una pista de tierra que va paralela a la carretera CG-2.1.
 

Pista de tierra

Unos tres kilómetros y medio nos separan del próximo pueblo por un entorno de parcelas de pastizales y plantaciones de cereal. La senda es atravesada perpendicularmente por la carretera LU-P-1002 pero rápidamente los mojones nos introducen de nuevo en ella. Por aquí podemos disfrutar pequeños trechos emboscado que se alternan con el marcado ambiente rural de la zona.
 

 
Las casas de Boán ya se aprecian en el horizonte. En esta pequeña localidad que iremos dejando a la izquierda realizaremos un giro de 90 grados también en el mismo sentido.
La pista cimentada en la que transitamos ahora ya empieza exigirnos un poco más de esfuerzo en el ascenso. Un kilómetro después viene la aldea A Lucenza en la que volvemos a retomar la dirección Oeste.

Una sencilla talla nos mira de frente, quizá nos augure una buena jornada. Lo cierto es que poco después el día empezó a cambiar gradualmente su aspecto plomizo. Una pista de tierra y gravilla nos lleva a la carretera local que conduce a Vilaseco, donde muy cerca se planta esta lápida en memoria a un lugareño fallecido aquí en 1939.
 

Carretera local

Pasamos de largo este pequeño núcleo de casas para seguir el curso del asfalto hasta la siguiente población, Penasillás. El ligero ascenso continua por este espacio de campiña salpicado por algunas parcelas de maizales. Muy pronto, alcanzamos Penasillás, localidad a la que accedemos en pendiente descendente.
 

Entrando en Penasillás

Nada más introducirnos en la villa advertimos su Capilla de San Antón, un pequeño templo hecho de mampostería y sillería de granito y que guarda en su interior un estandarte de la Virgen do Faro. Frente a ella se encuentra un peto de ánimas de grandes dimensiones si lo comparamos con otro que apreciamos en uno de los muros de una vivienda.
 

 
Ponemos la maquinaria física a funcionar en esta subida que tiene de inicio algo más de dos kilómetros con pendientes que oscilan entre el 12% y el 15% de desnivel. Un tramo que alterna zonas con pistas cimentadas con otras de tierra.
 
 
Este bonito ramal que a veces se embosca protegiéndonos del sol, lo suelen recorrer cada 8 de septiembre los devotos de la Virgen de Nuestra Señora del FaroVirgen de Nuestra Señora del Faro para llegar a la Ermita que guarda una talla de su imagen. Sin duda una grata recompensa para tan arduo esfuerzo.
 

Falso llano

Superado el primer trecho del ascenso nos situamos en un leve descenso a cielo abierto en el que podemos apreciar la presencia de molinos de energía eólica marcando el perfil del Monte do Faro. Una formación geográfica al que el escritor Pablo Rubén Eyré dedica un poema en una placa de piedra ubicada en la encrucijada que hay al finalizar esta pequeña bajada.
 

 
El poema está tallado en la piedra, al igual que una loba, uno de los personajes que se citan en él.

Nos despedimos de esta obra para empezar a encarar la segunda parte del ascenso. En esta ocasión lo hacemos en principio por la carretera. Esta subida aunque es más tendida que la anterior tiene un par de repechos con un 11 por ciento de pendiente media. En cualquier caso, las panorámicas nos van dando constancia de la altura ganada.
 

Ascenso por asfalto

Una altitud que casi nos pone al mismo nivel que los molinos eólicos, aunque todavía nos queda un poco para llegar a ellos. Por aquí nos hacemos un pequeño lío pero al final conseguimos dar con un sendero que termina dirigiéndonos a la Ermita, eso sí, encarando una última y exigente subida que a veces parece perderse entre los helechos.
 

 
Por fin, llegamos al Campo da Festa, un descampado en el que a 1155 metros de altitud se levanta la Ermita de Nuestra Señora do Faro, un templo construido en el siglo XVII aunque ha sufrido reformas posteriormente. Tiene planta de cruz latina, cubierta de madera y muros de mampostería y sillería de granito y pizarra.
 
 
Dada su situación, se antojaba como lugar estratégico para controlar el paso por las tierras gallegas. Hoy día, es uno de los lugares de peregrinación más importantes de la provincia de Lugo, hecho que se refleja por ejemplo en el vía crucis “Camino de la Virgen” un recorrido de 300 metros salpicado de cruces de granito que muchos devotos lo recorres de rodillas.
 
 
Muy cerca de allí se ubica un Crucero único, ya que representa una escena de la crucifixión de cristo y donde llama la atención la riqueza de sus detalles.
 
Crucero y Ermita

Comenzamos ahora a descender por una carretera rumbo a los aerogeneradores. Muy pronto llegamos a una encrucijada en la que tendremos que tomar una pista de tierra y grava a la derecha para dejar los molinos a nuestra izquierda. Los pinares se suceden dejando espacios en los que podemos contemplar buenas vistas del Valle de la Comarca del Deza.
Estamos descendiendo el Parque Natural del Monte do Faro y algunas de sus pendientes iniciales son pronunciadas. Por aquí es fácil acelerar el paso y ganar tiempo si nos hemos entretenido merecidamente en la Ermita.
 

 
En este trayecto hay un desvío para visitar la “Fuente de los Meniños”, a la que se le atribuyen propiedades curativas, pero nosotros seguiremos adelante, todavía nos queda algún que otro aerogenerador que dejar atrás. Incluso alguno de ellos se atreve a plantarnos cara, y consigue lo que quiere, que es impresionarnos con sus dimensiones.

Este tramo lo comprenden un total de 6 kilómetros que poco a poco van llegando a su fin. Tras una central eléctrica, la pista se ve interrumpida por la carretera LU-213, que seguimos por un puente para salvar la vía CG-2.1 que ya empieza a adentrarse en la provincia de Pontevedra.

Todavía tenemos que ir unos 500 metros más en dirección norte hasta encontrar un característico mojón que nos da la bienvenida al Camino de Invierno por Rodeiro. Desde aquí viraremos en dirección Oeste para seguir descendiendo por esta sierra.
 

Giro a la izquierda

Se acabó la escolta de los aerogeneradores, pero continúa la nuestros queridos mojones, que desafortunadamente no todos salen bien parados. Una lástima, porque no hay ninguna necesidad de este vandalismo. Seguimos nuestro periplo por el Concello de Rodeiro donde ya se empiezan a adivinar las primeras poblaciones en la lejanía.

El primer núcleo de casas que encontramos es Vilanova, donde realizaremos una pausa para reponer un poco de energía.
 

Por Vilanova

Los meses de escasez de lluvias en la comunidad gallega se estaban acusando sobre todo en las zonas rurales. Mientras deseamos fervientemente una mejora de la situación nos aproximamos al siguiente hito de la etapa: el Pazo de Camba.
 

Pazo de Camba

Aunque en principio lo que advertimos es la Iglesia de San Xoán, en realidad, ésta está integrada en el conjunto de edificios que forman parte del pazo. El complejo, también conocido como Casa dos Churruchaos data del siglo XV, es de sillería de granito y conserva en perfecto estado su torre de planta cuadrangular con dos pequeñas ventanas.
 

 
Hay un pequeño cementerio que rodea el perímetro de la Iglesia. Este templo es de origen románico del siglo XIII, aunque la mayor parte del edificio fue reconstruido en el siglo XVII. Dentro se encuentra en sepulcro de Fernando de Camba, el cual participó junto a los Reyes Católicos en las Guerras por la toma de Granada.
 
 
Si hay dudas de por dónde continuar nuestro camino, un enorme mojón nos lo deja bien claro. A su lado parecemos empequeñecer.
 

Supermojón

Nos vamos alejando de uno de los complejos de arquitectura civil más importante de la comarca, pero nos resulta inevitable echar la vista atrás para disfrutar del sosegado y atractivo enclave en el que se ubica.
 

Pazo de Camba a lo lejos

Continuamos dejando a nuestra izquierda la sierra con la hilera de aerogeneradores por donde antes transitábamos. Al frente, A Ermida, la siguiente localidad que atravesaremos y que da nombre al valle que estamos recorriendo.

Son varias las poblaciones que se cruzan en nuestro camino a partir de ahora, con escasa distancia unas de otras por caminos y carreteras flanqueadas por robles, castaños y algún sauce.

Tras A Ermida llegamos a A Feira (Río) donde se encuentra un antiguo Pendello, una construcción del siglo XVIII en la que se acogía antiguamente la feria del comercio de ganado y de productos típicos gallegos.
 

 
Salimos de la población tomando un sendero algo empedrado que entorpece un poco la marcha pero que agradecemos por el cobijo de la sombra. Después, conectamos con una carretera local que nos lleva a las inmediaciones de Mouriz, último núcleo antes de llegar a Rodeiro, nuestro destino de hoy, que ya se empieza a adivinar al fondo.
 
 
Seguimos por la carretera local hasta conectar con la LU-P-1809 que no abandonaremos ya hasta introducirnos en la localidad.

Nuestro merecido descanso nos espera, pero la presencia cercana de la piscina municipal no podía desaprovecharse.

Unos dolores que afrontamos con humor.

Hasta la próxima etapa.
 

Rodeiro

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