7 SANTILLANA del MAR – UNQUERA
Camino del Norte - Primitivo Trips

7 SANTILLANA del MAR – UNQUERA

Hoy nos esperan dos importantes localidades cántabras como son Comillas y San Vicente de la Barquera. Playas, valles, rías y distintas poblaciones con encanto guiarán nuestro viaje por esta última etapa cántabra, puesto que terminamos en Unquera, población limítrofe con Asturias. En Unquera, ¡a probar las famosas corbatas!

 


Comenzamos la etapa buscando la pista dirección a la aldea de El Arroyo. Para encontrarla bordeamos el Camping de Santillana hasta el cruce que nos hace conectar a ella.
 
 
Hoy el día se presentaba espléndido para pedalear aunque de nuevo, el asfalto cobrará protagonismo en nuestro itinerario., incluso para los peregrinos a pie.

Tras pasar El Arroyo descendemos hacia la población de Oreña, que ya empezamos ver en la lejanía. Esta localidad cuenta con una Iglesia que corona el alto de una colina, sola, impertérrita ante el paso del tiempo. Su ubicación dominante en el horizonte ya la hace merecedora de una visita.
 

Iglesia de San Pedro de Oreña
Iglesia de San Pedro de Oreña

Los orígenes de la Iglesia de San Pedro de Oreña nos llevan al siglo XII cuando la reina Doña Urraca cede sus propiedades a la Iglesia para construir aquí una ermita en la que rezar por su padre.

La Iglesia actual es una construcción del siglo XVI, a base de elementos góticos y renacentistas, aunque ha sufrido numerosas reformas a lo largo del tiempo.
 

 
Continuamos el entramado de pistas que en esta ocasión nos trasladan al Valle de Cigüenza y Novales, en el municipio de Alfoz de Lloredo, desde donde se pueden ver los Picos de Europa en días muy despejados.
 
Valle de Cigüenza y Novales
Valle de Cigüenza y Novales

Pronto llegamos a Cigüenza, que nos regala la sobria Iglesia de San Martín de Tours encajada en un bello paraje. Esta construcción se realizó en el siglo XVIII en estilo barroco colonial.
 

 
En el entorno también se pueden apreciar antiguas casonas, algunas hoy día abandonadas.
 
 
Tomamos ahora un tramo de la carretera CA-353 para llegar a Cóbreces, punto en el que hay varias alternativas para continuar el camino. Antes de decidirnos, admiramos el estilo neogótico normando de la Iglesia de San Pedro, construida entre los años 1891 y 1894, aunque se inauguró en el 1897.
 
 
Nuestra alternativa elegida para continuar es seguir por la costa ya que en pocas etapas nos despediríamos de ella y queríamos disfrutarla un poco más. Así que desde Cóbreces avanzamos unos cientos de metros más hacia el norte hasta dar con la primera de las playas, Luaña, un arenal de unos 400 metros de longitud condecorada con la bandera azul de la Comunidad Económica Europea.
 
Playa de Luaña
Playa de Luaña

El perfil accidentado de la costa nos obliga ahora a sortear los acantilados por un carril asfaltado que sube al municipio de Ruiloba. Ganamos altura y apreciamos de nuevo la Playa de Luaña.
 

 
Playa de Luaña
Playa de Luaña

Ruiloba está compuesto por diversos barrios entre los que destaca La Iglesia, su capital, y aquí encontramos, valga la redundancia, La Iglesia de la Asunción construida en el año 1635 en estilo barroco, del cual ya poco queda, puesto que en el siglo XIX se le aplicaron reformas a la estructura en la que se añadieron distintos estilos. En su interior destacan los arcos de medio punto peraltados, muy característicos del prerrománico.
 

 
Nos dirigimos ahora al barrio de Pando, donde se alza la Ermita de San Roque, el patrón al que se veneraba en la Edad Media para que protegería contra la peste y las epidemias.
 
 
Tomamos un sendero que vuelve a situarnos en la costa, muy cerca de la Punta del Miradoiro. Enlazamos con la carretera CA-131 que pronto nos coloca en la localidad de Comillas, población destacada por su pasado noble y aristocrático.
 
Comillas
Comillas

Su playa, de casi 1 kilómetro de longitud atrae todos los años a miles de turistas y también está condecorada con la bandera azul de la Comunidad Europea.
Tras intentar sellar en el albergue y comprobar lo que nos queda hasta Santiago, bajamos al núcleo central de la urbe, que alberga numerosos edificios de arquitectura popular del siglo XVIII.
 

 
Entre estos edificios destacamos la Iglesia de San Cristóbal, un templo cuya construcción se inició en el 1640, pero tras un conflicto con el Duque del Infantado, no se finalizó hasta el siglo siguiente. Su estilo está definido como barroco montañés.
 
 
Tras una pausa para almorzar realizamos una visita al Palacio Sobrellano, construido en el siglo XIX en estilo neogótico y que en ciertos aspectos nos recuerdan a las casas nobles venecianas.
 
Palacio Sobrellano
Palacio Sobrellano

A su lado se emplaza la Papilla-Panteón, también de estilo gótico y centroeuropeo. Es el primer edificio modernista que se construyó en comillas, allá por el año 1881. Es una especie de catedral en miniatura.
 

 
Desde este enclave se divisa la Universidad Pontificia de Comillas, otro complejo modernista construido en 1890 para cumplir la función de Seminario Católico, pero con el aumento de su actividad a lo largo de los años se le fueron concediendo grados académicos hasta convertirse en Universidad.
 
Palacio de Sobrellano y Universidad Pontificia de Comillas al fondo
Palacio de Sobrellano y Universidad Pontificia de Comillas al fondo

Nuestra apretada agenda impide que visitemos la huella que dejó Gaudí en esta población y retomamos la carretera CA-131 para continuar el viaje. Al poco cruzamos la Ría de la Rabia por el Puente del mismo nombre. Una ría ubicada en el Parque Natural de Oyambre y que está formada por el cruce de dos arroyos.
 

 
Aunque el camino oficial sigue hacia El Tejo, de nuevo, decidimos tomar una ruta costera por la carretera CA-236. En su recorrido hay varios puntos en los que obtenemos buenas vistas de la , una playa natural con más de dos kilómetros de longitud aislada de entornos urbanizados.
 
Playa de Oyambre
Playa de Oyambre

Mientras avanzamos vamos ganando altura y vemos cómo poco a poco esta playa ocupa todo el litoral de la Ensenada de la Rabia. Como en otras ocasiones, se agradecen especialmente estos carriles bici que eliminan el estrés y el peligro de los coches.
Coronado el alto, comprobamos que al Oeste, en la lejanía ya nos saluda San Vicente de la Barquera, una villa marinera cuyo desarrollo ha girado en torno a su estratégico puerto pesquero a lo largo de los años.

Mientras descendemos, es agradable cómo la Playa de Merón, de más de 3 kilómetros de longitud, va ocupando cada vez más espacio en nuestra visión. Una playa bien equipada y con buenos accesos.
 

 
Otro arenal destacado es El Tostadero, de 180 metros de longitud, situado en el interior de la Ría de San Vicente de la Barquera, población que ya tenemos frente a nosotros y a la que accedemos por el Puente de la Maza.
 
 
Este puente, mandado a construir por los Reyes Católicos en el siglo XV sobre uno existente que había de madera, dispone de 28 ojos y mide más de medio kilómetro de longitud.

En la actualidad el patrimonio monumental de San Vicente y su enclave natural son un añadido al motor turístico que mueve económicamente el municipio. Subimos a la parte alta de la villa por la Puerta de la Barrera, para acceder al recinto amurallado donde encontramos la Iglesia de Santa María de los Ángeles.
 

Iglesia de Santa María de los Ángeles
Iglesia de Santa María de los Ángeles

La muralla, construida entre los siglos XIII y XIV en estilo gótico, parte desde El Castillo del Rey y rodea toda la ciudadela antigua hasta coronar el cerro que se levanta rodeado por las marismas de la Ría de San Vicente.
 

San Vicente de la Barquera
San Vicente de la Barquera

Por su parte, la Iglesia de Santa María de los Ángeles es un templo gótico levantado sobre otro anterior entre los siglos XIII y XIV, aunque posteriormente sufrió reformas. Su exterior sobrio hecho en piedra de sillería conserva varias portadas de estilo románico, quizá del anterior templo, pero con algunos elementos decorativos góticos.
 

 
En su interior destacan sus esbeltas bóvedas ojivales y el suelo, casi todo de madera, que contienen algunos enterramientos de aquella época.
 
 
Sus retablos barrocos están presididos por San Roque, el del lateral izquierda; La Virgen de los Ángeles el Retablo Mayor o Central ; y Santiago que aparece en el lateral derecho.
También hay una curiosa talla de sepulcro dedicada al inquisidor Antonio del Corro.
 
 
Por último, la Iglesia cuenta con un órgano construido en el siglo XX.

Salimos de San Vicente de la Barquera por una calzada que nos lleva entre campiñas y pastizales a medida que nos vamos alejando de las marismas.
 

Dejando San Vicente de la Barquera
Dejando San Vicente de la Barquera

Hoy el sol estaba haciendo mella en nuestras fuerzas y eso se notaba a la hora de afrontar algunas cuestas. Este exigente tramo lo encontramos a la salida de la localidad de la Acebosa.

El perfil ascendente hace que obtengamos las últimas vistas de la villa de San Vicente de la Barquera y su ría.
 

 
Muy pronto, esta calzada conecta con la carretera CA-843, por la que circulamos atravesando poblaciones como Estrada o Serdio.

Estos tramos coinciden con los del camino Lebaniego y en algunos puntos las flechas amarillas nos hacen seguir por otras pistas, como esta, que nos lleva dirección a Muñorrodero por asfalto y pistas de tierra entre paisajes de prados y fincas que alternan cultivos con vegetación silvestre.

El final de este trecho da a la carretera CA-181, en el Valle del Nansa, cuyo río nos acompaña a Pesués.

Cruzamos el río y tomamos la N-634 hasta nuestro destino de hoy, Unquera, el último pueblo de Cantabria antes de entrar en Asturias. El río Deva hace de límite entre las dos comunidades.

El atractivo gastronómico de Unquera es un producto de repostería al que llaman Corbatas. Pues vamos a probarlas.

Después de hacernos unos expertos en Corbatas es hora de acicalarnos y de terminar el día cenando productos asturcántabros. La ocasión lo merece.
 

 

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