6 A POBRA DO BROLLÓN – MONFORTE de LEMOS
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6 A POBRA DO BROLLÓN – MONFORTE de LEMOS

Etapa corta en distancia y también asequible en cuanto al perfil, donde el Alto da Serra será el único escollo exigente a salvar. Transitaremos de inicio por bosques de ribera para ir alcanzando poco a poco el Valle de Lemos con sus tierras de secano marcadas por el devenir del canal de regadío construido en los años 60 para impulsar el potencial agrícola de la zona. Un antiguo castro y por supuesto, Monforte de Lemos, supondrán nuestra cita con el arte y la historia

 


 
 
Pobra do Brollón, otro acogedor lugar que queremos inmortalizar en nuestras credenciales (uno de los sellos es tomado de su concello). El camino continua, con algunos dolores, pero alegremente soportables.
 
Concello de Pobra do Brollón

Los barrios de O Brollón y Arribas serán los primeros núcleos de casas que crucemos nada más salir de la localidad e inmediatamente después iniciaremos un bonito sendero por el interior de un cómodo tramo emboscado con tendencia descendente. Este comienzo de etapa se agradece, a diferencia del inicio de las dos etapas anteriores, que discurrían por asfalto y enfilaban buenos ascensos.

Este trayecto discurre flanqueando las inmediaciones del río Saá, entre una arboleda típicamente ribereña, con bosques frecuentados por alisos y fresnos.
 

Bosque de ribera

Dos kilómetros y medio después, encontramos un desvío que nos saca del camino para ir a visitar El Castro de San Lourenzo.
 

Al Castro de San Lourenzo

Esto supone alargar 1 kilómetro más el trayecto, con una pequeña pendiente incluida, pero que creemos merece la pena ver para tener un breve encuentro con la historia de estos parajes.
 

 
El Castro de San Lourenzo es un poblado fortificado que se levantó entre los siglos I y II después de Cristo, época en la que la península ya estaba conquistada por los romanos. Se cree que este castro se creó para albergar a los trabajadores de las minas de oro que existían en la comarca. Hay indicios que apuntan el dominio de la metalurgia y conocimientos hidráulicos en la construcción. Posteriormente, se han encontrado restos de una antigua capilla que pudo existir desde el siglo XI al XIX. Las recientes tumbas medievales encontradas así lo sugieren.
 
 
Regresamos al trazado oficial para continuar la marcha. La campiña, algo castigada por el sol, nos conduce por las aldeas de Alende y A Zapateira, donde advertimos pastizales en las que pronto descubrimos actividad ganadera. En este punto, tendremos que cruzar el río Saá por un puente de hormigón para ir a parar al barrio de Cereixa.
La carretera LU-652 se interpone en nuestro camino, pero la atravesaremos para continuar. Justo después, un mojón nos informa del camino restante hacia Santiago.
 
 
Frente a nosotros, un Crucero y la Iglesia de San Pedro. El crucero es uno de los pocos que se pueden apreciar en esta zona y se colocaban para santificar las encrucijadas. En su columna, está tallado nuestro querido Santiago Peregrino.
 
Iglesia de San Pedro
 
Por su parte, la Iglesia de San Pedro se construyó en el año 1802 sobre otra que probablemente tenía orígenes románicos.
 
 
El firme que pisamos ahora es una pista asfaltada que transcurre entre distintas parcelas, unas para pastos de ganado y otras para cultivo de cereal. Cuesta creer que en este rico entorno podamos encontrar la congoja en algunos habitantes. Lo peor de todo es que si no tenemos cuidado la pena se contagia.
 
Terreno parcelario
Terreno parcelario

La pista asfaltada desemboca en el barrio de Rairos, un núcleo de casas que salvamos sin dilación para empezar a afrontar el único escollo de la jornada.
Este ascenso de poco más de un kilómetro, posee unos 500 metros que requieren su esfuerzo ya que su pendiente media ronda el 12%. Tampoco es un tramo fácil para los ciclistas.
 

 
La subida finaliza en el Alto da Serra del Monte Moncai a unos 450 metros de altitud.

Nos sumergimos ahora en un cómodo descenso por el Valle de Lemos en el que abandonamos el municipio de A Pobra do Brollón para adentrarnos en el de Monforte. Durante todo este apacible paseo de algo más de dos kilómetros nos acompañan altos bosques de coníferas, muchos de ellos fruto de la reforestación. A ciertas horas en épocas estivales, se agradece la sombra que estos elementos proyectan sobre el camino.
 

 
En el Valle de Lemos es famoso el canal de regadío que se construyó en los años 60 para impulsar el potencial agrícola de la zona. Y no es famoso precisamente por sus logros, si no por toda la controversia generada en su construcción y posterior mantenimiento. Un fracaso que a día de hoy todavía sigue acusando el sector agrícola de la comarca.

Cruzar la pista asfaltada del Canal Alto Regadío parece marcar un antes y un después en el paisaje. Del bosque pasamos a las tierras de secano del valle, muchas de ellas abandonadas. No obstante, granjas y diferentes cooperativas tratan de volver a recuperar estas superficies para su explotación.
 

Ganadería

Reigada será la siguiente población a nuestro paso tras estos solitarios kilómetros.
 

Sendero

Nos encontramos transitando un entorno meramente rural donde se hace evidente el contraste entre las parcelas explotadas y las que no lo están. De las más de 2000 hectáreas a las que actualmente llega la infraestructura del regadío, son solo 600 las que la aprovechan.

Son datos que preocupan pero como ya hemos mencionado antes hay iniciativas para ir cambiando paso a paso la tendencia a positivo.

Nosotros seguimos avanzando y ya en la lejanía ya se advierte la Fortaleza Medieval situada en el Monte de San Vicente, en Monforte de Lemos.

Todo parece indicar que el trayecto restante hasta Monforte será coser y cantar. Pero nada más lejos de la realidad. En el lugar conocido como las “siete fuentes” cercano al Rioseco que por allí transita, nos topamos con un tramo embarrado que tendremos que sortear bien por piedras estratégicamente colocadas, o bien asegurando las pisadas en zonas medianamente accesibles.

Con un poco de maña y algo de equilibrio, superar este embarazoso tramo no debe entrañar mayor dificultad, aunque no quita que puedas llevarte contigo un poco de pringue.

A partir de aquí nos salimos del camino oficial para entrar en Monforte por la Rúa Rioseco, que nos lleva a las vías de ferrocarril cercanas a la de estación de tren de la localidad. Cruzamos las vías y tomamos la Rúa Rosalía de Castro hasta la Plaza de la Estación. Las Rúas da Coruña y Doutor Casares nos llevarán a las faldas del Monte de San Vicente, que comenzamos a subir. Por aquí hay buenas vistas de la urbe y de parte de la muralla de la Fortaleza. También topamos con la Iglesia de Santa María de la Regoa fundada en el siglo XVII por los VII Condes Lemos y que fue ocupada por un tiempo por los frailes Dominicos.
 

 
Bajando ahora por la Rúa Santo Domingo observamos la muralla, datada entre los siglos XIII al XV y que presenta un buen estado de conservación. Pronto llegaremos a nuestro alojamiento de hoy.

Una de las joyas más importantes de Monforte la encontramos en el Colegio de Nuestra Señora de la Antigua, también conocido como Colegio de los Padres Escolapios ya que es el lugar donde imparten clases los clérigos de esta orden.
 

Colegio de los Padres Escolapios o de Nuestra Señora de la Antigua

El complejo, fundado por el Cardenal Rodrigo de Castro, está construido en estilo herreriano, muy poco común en Galicia, es por eso que también se le conoce como El Escorial gallego, un reconocimiento que también se lo disputa con el Monasterio de Santa María la Real de Oseira. Las obras se realizaron entre finales del siglo XVI y principios del XVII.

Merece la pena la visita guiada al complejo, donde nos muestran la escalera monumental, construida entre 1594 y 1603 y con escalones tallados en una sola pieza de granito y cuyo tramo central parece no tener ningún punto de apoyo.
El terremoto de Lisboa de 1755 dañó parte del edificio, encontrándose zonas selladas o apuntaladas.

Bajo la escalera, en el suelo, hay trazos que proyectan los elementos de la construcción del Claustro, una estructura realizada en estilo dórico-romano, con bóvedas de aristas. En el patio, en la parte superior de los arcos centrales se encuentran los escudos relacionados con la historia de la construcción del edificio.
 

 
En la iglesia, destacamos la nave central de bóveda de medio cañón adornada con casetones y su cúpula, con un diámetro total de casi 12 metros y con una linterna de 4 metros. La cúpula descansa en cuatro arcos torales con imágenes de santos en sus pechinas. Su retablo baroco es impresionante, esculpido en madera de nogal por Francisco de Moure en el siglo XVII, y entre otras, nos llama la talla la Virgen de la Antigua, escenas como la circuncisión, y algún que otro personaje que puede pasar desapercibido, como un gaitero o una cabeza con óculos.

Hay un cuadro de Van de Goers que es una copia del original, el cual se vendió para poder restaurar y terminar el Colegio de los Escolapios.

Finalmente, en la Pinacoteca encontramos dos cuadros originales del conocido pintor El Greco. El primero de ellos es la “Aparición de la Virgen a San Lorenzo”, realizado en 1577, obra que adquirió Rodrigo de Castro en su época de Inquisidor. El segundo cuadro corresponde a “San Francisco de Asís y el hermano León” realizado en 1609.
 

 
Para finalizar, un cuadro sobre el Juicio Final, de autor desconocido.

Muy cerca del colegio una talla rememora al “Gran Conde de Lemos”, alabado por sus cualidades como estadista, intelectual y mecenas.
 

Talla del Gran Conde de Lemos

El Parque dos Condes ofrece un apacible entorno con jardines atravesados por el arroyo Malloadas, el cual desemboca en el río Cabe. Para cruzar el arroyo hay un puente que se construyó en el año 1598, obra de un canterano. Los patos campan a sus anchas por este cuidado parque, señal inequívoca del respeto que los habitantes de Monforte tienen por el medio natural.
 

 
Remontamos ahora el río Cabe para alcanzar su famoso Puente Viejo. A este puente también se le conoce con el nombre de “Puente Romano” aunque en realidad, lo que se sabe es que tiene orígenes medievales. Un maestro cantero lo reedificó en el siglo XVI a partir de los restos de otro existente, probablemente del siglo XIII. Era un puente necesario tanto para el acceso a los caminos de peregrinación como para facilitar las rutas mercantiles entre territorios.
 
Puente Viejo o “Puente Romano”
 
Un puente sobre un río cabe, cuyas aguas y orillas son aprovechadas en la actualidad tanto para hacer deporte como para actividades recreativas, incluimos en estas últimas dar de comer a ocas y patos, muy divertida por cierto.
 
 
De regreso al alojamiento, pasamos por la Plaza de España, donde el grupo folcrórico Os Xograres de Lemos estaba dando un concierto de temas populares.

Un poco de tradición junto uno de los símbolos del camino, una buena forma de culminar este día. Nosotros tenemos que irnos a descansar y como suele decir el dicho “nos vamos con la música a otra parte”.

Hasta la próxima!
 

 

 

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