5 QUIROGA – A POBRA DO BROLLÓN
Camino de Invierno Trips

5 QUIROGA – A POBRA DO BROLLÓN

El río Sil se despide de nosotros en esta etapa marcada por un precioso entorno montañoso, transitando solitarios caminos que ya existían antaño, productos del pasado minero de la zona. Con un perfil no excesivamente duro nos adentraremos en el Valle del Lor, con su cautivante río, y finalizaremos en Tierras de Lemos para descansar en el acogedor pueblo de A Pobra do Brollón.

 


 
 
Quiroga, Hostal Queper, 8 de la mañana. Salimos de esta buena alternativa de alojamiento para iniciar la etapa. La Iglesia de San Martín y la Casa del Concello nos caen de camino. La primera es una construcción del siglo XIX, de estilo neoclásico y con dos torres. En la segunda, también del siglo XIX, aprovechamos para sellar la credencial.
 

Iglesia de San Martín
Iglesia de San Martín

Concretamente seguimos la ya conocida LU-933, que nos conducirá los primeros kilómetros por el municipio de Ribas de Sil. San Clodio, que vemos en la otra orilla del Río es la capital de este municipio. Aquí hay una estupenda playa fluvial, pero todavía no son horas de baño, así que decidimos reemprender la marcha. Seguimos surcando la carretera atravesando pequeñas aldeas como Mancebico o Espandariz. En ésta última, hay una pequeña ermita cerrada, construida en pizarra, en la que intentamos adivinar algún detalle de su interior.
 

 
Vamos recorriendo el asfalto paralelos a la Nacional 120, pero pronto tendremos que tomar un camino para cruzarla por un paso inferior que volverá a colocarnos en la carretera de Lugo 933.
Cierto, a partir de aquí comenzamos un tendido ascenso de unos 6 kilómetros en los que tendremos que acumular más de 300 metros de subida hasta llegar a los casi 600 metros de altitud. Nocedo será también la última población que flanqueemos en estos kilómetros, por lo que conviene hacerse una idea de la ausencia de civilización durante un buen tramo.

Las señales no tardarán mucho en sacarnos de la carretera para introducirnos en una pista forestal.
 

 
Ganando altura y echando la vista al curso del Sil, se puede apreciar el Puente Ferroviario de Rairos, que dicen fue construido con piedras de un antiguo castro de la zona.

Estamos en la parte más dura de esta subida, unos 800 metros con tramos que rondan entre el 10 y el 12 por ciento de pendiente media. Nuestros pasos y el tintineo de las vieiras en las mochilas serán las melodías que nos acompañen durante este solitario trayecto entre pistas que alternan zonas abiertas con otras emboscadas de altos pinares.
 

Pista forestal

El esfuerzo de inicio merece un breve paréntesis y el cruce con la carretera local LU-P-5005 parece un buen lugar para hacerlo.

Reemprendemos la marcha, todavía nos falta casi 1 kilómetro para alcanzar el techo de esta subida, pero una vez conseguida disfrutamos de un cómodo paseo por una franja de camino con tendencia descendente en el que repetitivo pinar va dejando paso a otras especies como el castaño y el roble.

Este bonito sendero forma parte de la denominada Ruta Cultural del Oro y el Camino Real, una iniciativa propulsada por los habitantes de la localidad de Margaride de Lor para evitar que el importante pasado minero y yacimientos como el Castro de Ares, caigan en el olvido.

Un cartel tiene la misión de recordárnoslo.

Por su parte, estamos marchando por un Camino Real, es decir, una antigua vía construida por la Corona Española para el tránsito de personas, mercancías y ganado con el fin de comunicar diferentes áreas del país. Este tramo en concreto está documentado como una ruta de entrada a Galicia desde Ponferrada. No obstante, anteriormente fue ya utilizada por los romanos.
 

 
Otros sonidos se entremezclan con nuestros pasos, como el del correr del agua que abre su camino al exterior escapando del subsuelo.

El bosque cerrado se abre para ofrecernos vistas del Valle formado por el Río Lor. La tendencia descendente del terreno pronto se verá interrumpida para iniciar un ascenso de unos 500 metros para llegar a un collado donde se encuentra nuestro siguiente hito.

La Ermita de los Remedios es una estructura tan sencilla que carece de campanario. Fue construida en el siglo XVII y es lugar de peregrinación a nivel comarcal, especialmente en la Romería que se celebra en el día de la Patrona. Dicen que hoy día todavía perdura la tradición de tirar monedas al interior a través de su enrejado.
 

Ermita de los Remedios
Ermita de los Remedios

Desde aquí, comenzamos un notable descenso de 3 km hasta el Valle del Río Lor.
Desde luego que calor y ganas no nos faltan, pero ya veremos si ese baño llega. Antes tenemos que atravesar la pequeña población de Carballo de Lor, donde en caso necesario podemos reponer agua en una fuente estratégicamente situada.
 

Carballo de Lor

Algún habitante de Carballo quiere acompañarnos amablemente a la salida de la población. Este en cambio creo que no nos echará de menos cuando nos pierda de vista.

Seguimos avanzando por este agradable valle bien poblado de vegetación donde los olmos, fresnos y algunos cerezos nos acompañan en esta placentera marcha.

El firme es una pista cimentada con algo de gravilla que en uno de los desvíos endurece algún tramo aumentando la pendiente del descenso.
 

 
El recorrido emboscado no tardará en abrirse al Valle del Lor donde tomamos un desvío hacia la aldea de A Trampilla. Por esta zona también existen vestigios de una explotación minera romana y nos preguntamos si estos muros defensivos formaron parte de este asentamiento.

Unos metros más abajo ya empezamos a escuchar la presencia del río, el cual no tardará en descubrirse. Sobre esta cuenca fluvial se ubica A Ponte (Barxa de Lor), una joya arquitectónica cuyos orígenes son romanos aunque sufrió reformas en el siglo XVI dejando la huella medieval en la estructura. Prueba de ello es el arco de mayor envergadura, que está ligeramente apuntado.
 

A Ponte (Barxa de Lor)

Cruzando el puente se pueden observar restos de una antigua calzada romana como de la medieval. La tradición cuenta que por aquí pasó un Rey montado en su caballo.
 

 
Nada más cruzar el puente giramos a la derecha por un estrecho sendero que nos lleva a un antiguo molino, situado en la orilla del río. Nos hemos salido unos metros del trazado oficial para hacer la parada del almuerzo, y en esta orilla, encontramos un lugar idílico para hacerla.
 
 
Si en vuestro paso por A Ponte (Barxa de Lor) tenéis pensado realizar una pausa, y las condiciones meteorológicas son buenas, os invitamos a que descubráis este bonito y sosegado rincón del Lor, muy cerca del Puente. Reina tanto la calma que hasta a algunos de sus habitantes parece no importarles nuestra presencia.
Nosotros plantamos aquí un mini campamento. La propia temperatura del agua sirvió para enfriar las bebidas y ya que estábamos la aprovechamos también para tonificar el cuerpo.
 
Río Lor

Muy a nuestro pesar, tenemos que continuar, no sin antes ser respetuosos con el medio natural dejándolo todo impoluto.

Subimos ahora por las calles de Barxa de Lor donde topamos con la Iglesia de Santa Mariña, una construcción barroca del Siglo XVIII.
 

 
Una ruta ya enclavada en el municipio de Pobra do Brollón y que sigue parte del trazado de nuestro querido Camino de Invierno. Este tramo en concreto encara fuertes subidas con pendientes que llegan a alcanzar el 19%.
 
 
Estamos accediendo ahora a Tierras de Lemos, una comarca gobernada antiguamente por los Condes de Lemos y cuya capital es Monforte de Lemos. Transitamos su valle y mientras ascendemos para alcanzar la meseta somos conscientes de que hace ya bastantes kilómetros que el Río Sil no hace acto de presencia. Es más, nos entristece el saber que ya no volveremos a verlo más. A nuestra izquierda, abajo, ya no corre el Sil, si no la Nacional 120 y la línea de ferrocarril.

Una vez alcanzada la meseta, llanearemos durante casi tres kilómetros hasta la siguiente población, Castroncelos.

Atravesamos la población y divisamos en lo alto de una pequeña loma, la Iglesia de Santiago, un templo cuyos orígenes pueden situarse a principios del siglo XIII. De su exterior cabe destacar su torre de planta cuadrangular.
 

Iglesia de Santiago
 
Regresamos al camino y echamos mano de nuestra guía para seguir la dirección recomendada cuando las condiciones climatológicas son favorables.

Continuamos por asfalto atravesando fugazmente varias aldeas dispersas en las que se advierte el carácter ganadero de la zona. Poco después tomamos un camino de tierra descendente entre campos de pastos que nos llevará a nuestro destino de hoy, A Pobra do Brollón.
Nuestra estancia de hoy fue el Café – Bar As Viñas, un establecimiento que ya solo por el trato y su buena cocina merece ser etiquetado de lujo. Desgraciadamente este establecimiento cerró sus puertas en enero de 2018.

Muy cerca de allí está el Área Recreativa Sanugueiros, muy concurrida, con parque infantil, un anfiteatro y un río Saá que los habitantes de A Pobra aprovechan como zona de baño. Había que estirar las piernas y no vemos mejor forma que empapándonos un poco de la vida del lugar.
 

 
Bajo una corona cerrada una vid se enrosca en el tronco de un pino frutado. Son símbolos del escudo de A Pobra do Brollón

El escudo de A Pobra do Brollón. Bajo una corona cerrada un pino frutado, y trepando sobre su tronco, una vid, uno de los símbolos de este Camino de Invierno del que todavía nos queda mucho por descubrir.
 

A Pobra do Brollón

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