3  SOBRADELO – A RÚA
Camino de Invierno Trips

3 SOBRADELO – A RÚA

Los primeros kilómetros de la etapa nos sitúan en Éntoma, población con vestigios que recuerdan el carácter minero de la comarca. El Alto de Xirimil será el único escollo exigente de la jornada y que tendremos que superar para llegar a O Barco de Valdeorras, población en la que volvemos a conectar con el margen derecho del Río Sil para recorrerlo por el agradable Paseo del Malecón. Del mismo modo, varios puentes nos darán distintas perspectivas de esta lengua de agua. Finalmente, el asfalto marcará los últimos kilómetros de la etapa ofreciéndonos buenas estampas del Valle del Sil antes de llegar a La Rúa.

 

 
 
 
Si por nosotros fuera, nos habríamos quedado un día más para disfrutar de la acogida de este estupendo lugar, pero la agenda es apretada y tenemos que reemprender la marcha.
 
Sobradelo

Comenzamos la etapa tomando la carretera de Ourense-0801 hacia Éntoma. El ligero ascenso de inicio nos viene bien para ir calentando las piernas. Pero pronto llanea para luego cruzar con precaución y tomar un camino descendente de entrada a la población.
 

 
La historia de Éntoma está ligada a la extracción de recursos mineros, como el oro, donde ya los romanos dejaron su impronta con una vía romana que cruzaba el río Galir por este puente reconstruido en el siglo XVII a base de bloques de pizarra. Este tramo también forma parte del llamado Camino Real que va hacia O Barco de Valdeorras.

Por su parte, también destaca la Iglesia de San Juan Bautista, construida en piedra roja con una espadaña barroca y en un lateral una cruz de malta que también se encuentra en el escudo del ayuntamiento.
 

 
Una obra de pizarra y herramientas nos recuerdan el carácter minero de la localidad al tiempo que permiten dejar la huella de los peregrinos.
 
 
Salimos de Éntoma no sin antes “confraternizar” con alguno de sus habitantes con ruidosos ladridos.
Aunque los dueños de las fincas están concienciados en mantener bien sujetos a sus perros, no quita a que estos episodios generen un poco de tensión.

Afrontamos ahora la subida al alto conocido como Xirimil, un corto ascenso pero con algunos tramos exigentes que rondan entre el 12 y el 17 por ciento de desnivel. No obstante, a pesar de la dureza, el sendero no está exento de belleza, recorriendo espacios entre pinos y alcornoques y otros más abiertos que dejan paso al valle formado por el paso del ríoSil.
 

 
Muy pronto, toda la altura ganada hasta el momento tendremos que deshacerla en un riguroso descenso que nos llevará de nuevo a la carretera OU-0801.

Seguimos el asfalto durante casi un kilómetro dejando a la izquierda la línea de ferrocarril Palencia-La Coruña, una línea que después tendremos que salvar por un paso a nivel inferior que nos dirigirá a un carril que transcurre pegado al río. Este carril conectará con las primeras calles de O Barco de Valdeorras, entre las que destacamos, la Calle Real. Recorrer esta vía significa tomar conciencia de la riqueza de esta villa, ya que advertimos la presencia de numerosas casas blasonadas pertenecientes a familias adineradas. La explotación y tratamiento de las pizarras junto a su vino de denominación de origen convierten a O Barco de Valdeorras en punto de referencia de estos mercados.
 

 
No desaprovechamos la oportunidad de acceder a sus puentes para obtener buenas panorámicas del sosegado tránsito del río Sil.
 
O Barco de Valdeorras

Desde la Plaza Calvo Sotelo avistamos a lo lejos la Iglesia de San Mauro, construida a principios del siglo XX, y poco después bajamos para tomar el paseo del Parque del Malecón, un agradable espacio integrado a orillas del río que dispone de playa fluvial, parque de juegos para niños, pistas deportivas y rodeado de numerosas cafeterías y terrazas. Ah y otro puente al que tampoco no dudamos en subir. Desde aquí se aprecia bien cómo los pequeños rápidos de piedra aceleran el paso del Sil por este bonito entorno.
 

 
Avanzar por el malecón acompañados por el murmullo sedante de las aguas del río se agradece, fuera aparte del perfil llano que encaramos que permite salvar distancias cómodamente.
 
 
Un pequeño puente da inicio a un tramo algo más salvaje, se acabaron las barandillas y el paseo ya discurre por un carril de tierra. Esto tampoco le quita glamour al enclave, aunque lamentándolo mucho, muy pronto tendremos que despedirnos del río temporalmente.
 
Tramo asfaltado

El itinerario nos conduce ahora por las inmediaciones de A Pobra, donde de nuevo volvemos a ser partícipes de la generosidad que rezuma el camino. Continuamos cruzando con precaución la línea de ferrocarril y tras un corto trecho por la N-536, tomamos una rotonda en dirección hacia Arcos, aunque pocos metros después, la señalización nos introduce en un carril asfaltado que irá paralelo a la N-120 por su margen izquierda.

Unos amables vecinos del lugar nos regalaron unos frutos riquísimos y ya era hora de degustar las ofrendas recibidas. Estas nos vinieron muy bien para recargar un poco de energía aunque el calor empezaba a apretar y volvía a desinflarnos. Menos mal que con suerte se encontraba rápidamente la solución.

Recorremos unos dos kilómetros por esta pista hasta un desvío a la izquierda que cruza la vía de tren por un paso a nivel superior. El Río Sil vuelve a saludarnos en las inmediaciones de Vilamartín de Valdeorras. Es agradable alejarse de la carretera y sus coches para reencontrarnos con el remanso de estas aguas, las cuales rezuman vida si estamos un poco atentos. También aquí, coincidimos con VIAJEROS POR EUROPA, una agradable pareja que se ha hecho un hueco en el mundo de los blogs de viajes por medio de sus reportajes fotográficos a través del viejo continente. Un placer conocerles y haber echado un rato con ellos.
 

 
Pues vamos al Puente Colgante, una pasarela que permite acceder al otro margen del río, donde se encuentra la aldea de Penouta.

Mientras accedemos al puente somos partícipes de su estado de conservación, el óxido predominante preocupa a los habitantes del Concello. No obstante, ya se van a tomar medidas para su restauración en la que aprovecharán para darle un poco de color a la estructura.
 

 
Continuamos el trazado salvando ahora el Río Leira por el pequeño y antiguo puente de Santiago. Estamos flanqueando la localidad de Vilamartín de Valdeorras por su malecón, de manera que las señales evitan el núcleo urbano dirigiéndonos por la orilla derecha del Río Sil.
 
Río Sil
 
Pero es hora de realizar una parada para coger energías, y lo hacemos en las piscinas municipales de la localidad. Aquí, volvemos a disfrutar de la exquisita tortilla de Carla, traída exclusivamente de Bar Mar.

Las altas temperaturas vuelven a ser protagonistas. La piscina es un pequeño bálsamo para nosotros, pero después tendremos que combatirlas con otros medios.

El sol aprieta, y nos hemos incorporado a una pista de asfalto que aumenta todavía más la sensación térmica, lo que hace que decidamos abandonarla para ir campo a través aprovechando las salteadas sombras de los árboles.

Por fortuna, este sofocante tramo no es duradero y pronto encontramos algo más de cobijo en el Embalse de Santiago, en las inmediaciones de Valencia do Sil. Un embalse que nos muestra un bajo caudal, provocado por la temporada de sequía que viene sufriendo esta comarca.
 

Embalse de Santiago

Ascendemos ahora un tramo para salvar las vías de tren y conectar con la antigua carretera OU-536. Al principio hay un ramal en el que agradecemos transitar por la cuneta sin tener que invadir el asfalto; Pero después la situación cambia y tenemos que estar muy atentos al tráfico si queremos disfrutar de las magníficas vistas que nos brinda el valle del Sil.
 

Río Sil

Continuamos por la carretera OU-536 que pronto se convertirá en la Calle San Roque a la entrada de La Rúa. Una larga recta que tendremos que atravesar para llegar a nuestro destino.
Pero antes realizamos un pequeño paréntesis para ver la Capilla del Glorioso San Roque. Esta capilla fue construida hace más de 60 años, aunque se conoce la existencia de otra más antigua del siglo XIX hoy desaparecida. En su interior se guarda la talla de San Roque, que en estas fechas ya ha sido trasladado en procesión desde la Iglesia de San Esteban hasta la capilla. En esta localización también se ubica un antiguo Crucero.
 

 
Nos resta 2 kilómetros para nuestro destino, en los que podremos divisar en el margen derecho, la Iglesia de San Esteban, un templo originario del siglo XII aunque reconstruido en el XVII.
 
Iglesia de San Esteban

Muy cerca de nuestro destino se encuentra la Iglesia de Fontei o de Nuestra Señora de Fátima, construida entre finales del siglo XIX y principios del XX en estilo neogótico, con sus torres rematadas con tejados de pizarra.
 

 
Vamos por la espalda de esta Iglesia para llegar ahora sí a nuestro destino de hoy, el Albergue Privado Casa da Solaina, donde Asunción, hospitalera y Presidenta de la Asociación de Amigos del Camino de Invierno por Valdeorras nos ofreció, además de buena conversación, todas las comodidades para una placentera estancia y una valiosa intervención médica con la que me curó la ampolla del día anterior. Creo que sin su ayuda mi resto del camino no hubiera sido posible.

Hoy pudimos descansar volviendo a confirmar que hay ángeles en el camino.
 

La Rúa de Valdeorras
 

 

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