12 CAMPIELLO – GRANDAS de SALIME
Camino del Norte - Primitivo Trips

12 CAMPIELLO – GRANDAS de SALIME

Ante nosotros la etapa reina de este camino, en la que vamos a alcanzar los 1200 metros de altitud ascendiendo la Sierra de Fonfaraón por la Ruta de los Hospitales, no muy apta para ir sobre dos ruedas, pero que decidimos asumir debido a su belleza. A partir de el Alto del Palo realizaremos el descenso hasta la excelsa construcción del Embalse de Salime donde tendremos que volver a ascender para terminar en Grandas de Salime.

 


 
 
El humor y la actitud positiva son dos buenos ingredientes que nos van a venir muy bien para afrontar esta etapa caracterizada por su dureza. La Ruta de los Hospitales impone respeto.
 
Salimos de Campiello por la carretera TI-3 que pronto abandonaremos para tomar un bello sendero que nos dirige a la población de Borres.
 
 
Las primeras subidas hacen acto de presencia en las estribaciones de esta localidad. Dejamos Borres tras un repecho exigente y realizamos un suave ascenso por una vertiente emboscada de pinares. Esta pista nos lleva a la bifurcación en la que tendremos que decidir qué variante tomar para continuar.
 

Bifurcación hacia Hospitales
Bifurcación hacia Hospitales

 
Cómo no, tomamos la Ruta de los Hospitales, la opción más antigua, y también la más atractiva por discurrir en un bello entorno atravesando las montañas de la Sierra de Fonfaraón. Eso sí, esta variante hace que te emplees a fondo y solo es aconsejable en aquellos días en los que la meteorología es favorable. Aún así, siempre hay algo que puede jugarte una mala pasada, como un barrizal en el que caímos.
 
Menos mal que el incidente no fue a mayores y pudimos continuar. De momento el terreno no presentaba un desnivel muy rígido. Rodeados de verdes fincas con vistas al valle del río Bárzana llegamos a La Mortera, única población que encontraremos en esta senda de 14 kilómetros hasta el Puerto del Palo, así que es buena idea avituallarse bien de inicio.
 

 
Esta pequeña localidad situada a unos 730 metros de altitud dispone de una Ermita, la de San Pascual Baylón, datada entre los siglos XVI y XVII y que contiene un bonito retablo barroco de madera presidido por una bella imagen de Santa María.
 

Ermita de Pascual Baylón
Ermita de Pascual Baylón

 
El Camino sigue por detrás de la Ermita, en fuerte ascenso que nos coge con las piernas frías tras la parada. Pero rápidamente nos ponemos a tono para ir introduciéndonos en las pistas de montaña, de esas que van desafiando la verticalidad del terreno atravesando horizontalmente las laderas.
 

 
Abajo queda la otra variante del camino, que va atravesando pequeños núcleos urbanos, como la aldea de Colinas de Arriba, hasta llegar a Pola de Allande.

 
 
Finalizamos este primer ascenso en un enclave donde las vistas se abren al noroeste y en el que la presencia del viento, de algún peregrino desperdigado y el ganado en libertad se permiten interrumpir la sensación de soledad.
 

 
Avanzamos en un corto descenso que nos sabe a gloria, acompañados del manso ganado asturiano, al que damos tiempo para que adviertan nuestra presencia sin que nos consideren una amenaza.
 
 
El descenso termina en un minúsculo prado frecuentado por caballos en libertad y en donde antes se ubicaba el Hospital de Peregrinos de Paradiella. De ahí recibe el nombre esta ruta, de los antiguos hospitales que salpicaban estas montañas y que servían de refugio a los peregrinos que por aquí pasaban en la Edad Media.
 
 
Justo después hay una fuerte subida empedrada que nos hace tirar de fuerza bruta y paciencia en algunos momentos. Las subidas no siempre son tan fuertes, de hecho ésta fue la peor de todas, la que sinceramente nos exprimió al máximo. Por eso no dudamos en comer algo para reponer fuerzas y dar un pequeño paseo a pie sobre una pendiente más suave. El culo, y todo hay que decirlo, también sufre mucho en este terreno. Además, prisa, no había.
 
 

 
Muy pronto, la senda nos conduce a otro antiguo Hospital, el de Fonfaraón, fundado entre los siglos XVIII y XV y que todavía conserva algunas ruinas.
 
 
Estamos en torno a los 1200 metros de altitud y vamos zigzagueando los desniveles del terreno mientras nos dejamos embaucar por la serenidad de estos parajes.
 
 
A la izquierda en el valle del río Nisón, la carretera AS-364, que sube hasta el Alto de la Marta a 1105 metros de altitud, y lugar al que nos dirigimos ahora.
 
En este punto, tendremos que cruzar esta carretera para volver a incorporarnos al camino, que se sigue de frente.
 
 
Cruzada la carretera, volvemos a subir otro alto a nuestro ritmo.

Tras este último ascenso ya vemos al fondo el Puerto del Palo, donde se unen las dos variantes del camino de esta etapa, por un lado la de Hospitales que tomamos nosotros y por otro la que viene de Pola de Allande.
 

 

Puerto de El Palo
Puerto del Palo

 
No podíamos estar más contentos, habíamos superado la amenazante ruta de los hospitales.

Pero todavía nos queda etapa. El objetivo de hoy era llegar a Grandas de Salime, pero antes debíamos cubrir el descenso hasta su embalse.

Pronto descubriríamos que la bajada por estos senderos es algo incómoda para los ciclistas. No siempre acertamos en nuestro afán por intentar seguir el trazado oficial. Con todo, continuamos por la senda hasta la pequeña población de Montefurado. Esta aldea compuesta de varias casas de piedra de pizarra solo tiene un habitante y una capilla de advocación a Santiago que pertenecía a otro antiguo hospital de peregrinos.
 

 
Visto el retraso que provocaba el ir por el camino oficial decidimos descender por la carretera AS-14, atravesando poblaciones como Lago o Berducedo.

Desde la carretera también podemos apreciar las cordilleras y valles cuyas profundidades son surcadas por el río Navia hasta el Embalse de Salime. Una carretera muy poco frecuentada cuyo firme ayuda al deleite de estas panorámicas.
 

 
El río Navía ya deja ver su sinuosa trayectoria. Pequeñas poblaciones como San Marcelo aprovechan las pequeñas planicies de este accidentado terreno para asentarse. Sin duda, un paisaje para recrearse.
 
 
El embalse de Salime es el tercero construido en Navia. Se levantó principalmente entre los años 1948 y 1953 aunque no se inauguró oficialmente hasta el año 1955. La superficie es de 685 hectáreas repartidas entre tierras asturianas y gallegas.

Un buen lugar para apreciar esta obra del hombre es el mirador colgante, conocido como la Boca de la Ballena.
 

 
La carretera AS-14 también cruza el embalse y nos situamos sobre la presa para capturar otras vistas de sus aguas y de su central hidroeléctrica, que las aprovecha. Debajo del mirador hay una talla de la Virgen.
 
 
Nos restan 6 kilómetros de continuo ascenso por asfalto que a estas alturas de etapa se nos atraganta un poco. No obstante, las estupendas panorámicas que obtenemos a medida que ganamos altura nos van dando pequeños respiros.
 

Embalse de Salime
Embalse de Salime

 

Grandas de Salime
Grandas de Salime

 
Todavía sacamos tiempo para contemplar la Iglesia de San Salvador, de origen románico aunque sufrió reconstrucciones entre los siglos en el siglo XVII-XVIII y XIX y en diferentes estilos. Destaca sobremanera su pórtico arqueado que rodea toda la estructura.
 

Iglesia de San Salvador
Iglesia de San Salvador

 

 
Y poco más, solo decir que terminamos estupefactos, como este gato, ante la intensidad de esta etapa.
 
 

 

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