11 CORNELLANA – CAMPIELLO
Camino del Norte - Primitivo De interés...

11 CORNELLANA – CAMPIELLO

El Camino Primitivo comienza a endurecerse al afrontar un primer ascenso continuado en el que salvamos unos 700 m de desnivel, todo ello flanqueando el Valle del Río Nonaya que nos regala bonitos senderos mientras cruzamos pequeñas poblaciones. El estado de algunas pistas hace que alternemos el camino oficial con tramos por carretera pero esto no resta importancia a las señas de identidad de este camino: autenticidad y naturaleza por doquier. Por su parte, Cornellana, Salas y Tineo añadirán los ingredientes artísticos a esta jornada, antesala de la etapa reina del Camino Primitivo..

 


 

 
Iniciamos el día en Cornellana visitando su Monasterio de San Salvador.
 

Monasterio de San Salvador
Monasterio de San Salvador

 
Este conjunto arquitectónico fue fundado en el siglo XI la Infanta Cristina, hija del Rey Bermudo II y de la Reina Velasquita. A lo largo de los siglos ha pasado a depender de varias órdenes religiosas, como la de Cluny o la de los monjes Benedictinos. La fachada y el claustro son de estilo barroco, reformas que se hicieron en el VXII. En la fachada hay un escudo de una osa protegiendo a una niña. La leyenda dice que esta niña era la infanta Cristina, la cual se perdió una vez en los bosques de Asturias y que sobrevivió gracias a los cuidados de una osa.
 

 
La iglesia del monasterio está consagrada a San Juan Bautista y es de estilo románico. También se conserva del románico la llamada Puerta de la Osa, que fue el antiguo acceso al monasterio.
 
 
La carretera local SL-7 que tomamos de inicio nos lleva por la población de Sobrerriba, todo ello en ligero ascenso. Al poco nos introducimos en una bonita senda entre castaños que transcurre por la ladera de la montaña, bordeando la vega del río Nonaya y cuyo firme no siempre es del gusto de la bicicleta. La senda conecta con el asfalto para entrar en Llamas donde hay un palomar de piedra y circular muy característico de esta localidad.
 

Palomar circular
Palomar circular

 
En este punto disfrutamos varios kilómetros en llano de bonitos parajes, de aparente tranquilidad, ya que algún perro se empeñaba con ladridos a perturbar la paz reinante.

Una larga recta por la Vega de Villazón nos dirige a la siguiente población, Quintana, en la que resalta a primera vista su Iglesia de Santiago de Villazón, levantada en el siglo XVIII.
 

 
Tras pasar Quintana y una cantera de sílice, el camino abandonará esta cómoda pista para comenzar otra algo más enrevesada y salvaje, pero a la vez más estimulante para los sentidos. Los sonidos del bosque se entremezclan con los del mecanismo de nuestras bicicletas y esta simbiosis nos acompaña hasta el Puente de Casazorrina, un paso construido entre los siglos XVII-XVIII que utilizamos para cruzar las aguas del río Nonaya.
 
 
Salvamos rápidamente la población de Casazorrina y volvemos a cruzar el río Nonaya por la Pasarela de la Devesa.
 

Pasarela de la Devesa
Pasarela de la Devesa

 
Pronto, alcanzaríamos Salas, donde nos sorprende su Colegiata de Santa María la Mayor, construida en el siglo XVI en estilo gótico renacentista por la familia Valdés-Salas, con la intención de servir de panteón para este linaje. No fue hasta el año 1894 cuando los Duques de Alba cedieron la Colegiata al pueblo para pasar a ser parroquia.
 

 
Otro elemento destacado de Salas es su Torre, construida en el siglo XIV sobre otra torre perteneciente a un castillo del siglo XII. Por medio de su arcada se une al Palacio de Valdés – Salas y en cuya parte central podemos apreciar el escudo de esta poderosa familia.
 

Torre y Palacio de Valdés - Salas
Torre y Palacio de Valdés – Salas

 
Comienza ahora la parte más dura de la etapa, en apenas 8 kilómetros tendremos que subir más de 400 metros de desnivel con duras pendientes de inicio. Para los ciclistas se recomienda tomar la N-634a en un tramo, y eso hicimos.
 

Vista de Salas
Vista de Salas

 
En realidad, nosotros recorrimos asfalto hasta la población de la Espina, donde el perfil se suaviza y donde ya decidimos tomar por camino oficial hasta Tineo.
 
Este tramo, mucho más bello que la azarosa carretera, tampoco iba a ser un camino de rosas ya que el continuo vaivén de desniveles sumado a la presencia del barro ralentizó mucho nuestra marcha provocando un desgaste importante.
 

 
Hay alguna zona de barrizal y viendo el panorama, el tranquilo ganado se compadecía de nosotros. No obstante, siempre llegamos a la conclusión de que a pesar de estos altibajos no hay dudas al respecto, estos caminos reconfortan.
 
 
Un kilómetro antes de llegar a Tineo nos encontramos con la Capilla de San Roque, fundada en el siglo XII aunque con diversas remodelaciones a lo largo de la historia. En su fachada podemos apreciar el escudo heráldico de Tineo.
 

Ermita de San Roque
Ermita de San Roque

 

 
Muy cerca de allí hay un Monumento al Peregrino con un reloj de sol que tiene una leyenda en latín que dice algo así como “Caminante, mira la hora y sigue tu camino”. Con esa sombra poca hora podíamos mirar pero sí hicimos caso a la segunda propuesta y continuamos el camino, esta vez descendiendo hasta Tineo.
 

Monumento al Peregrino
Monumento al Peregrino

 
Aquí, paramos a dar una visual a su Iglesia de San Pedro, un antiguo convento franciscano construido entre los siglos XIII y XV con elementos de estilo románico y gótico, como podemos observar en su portada. Su valiosa puerta de madera es del siglo XVI.
 

 
Se nos hacía tarde y el perfil volvía a endurecerse, así que para evitar retrasos por los caminos, muy a nuestro pesar optamos por la carretera. Tenemos que ganar altura hasta el Alto de Piedratecha a casi 800 metros sobre el nivel del mar y vamos tomando de referencia la ya pasada Tineo para ir viendo el progreso de la subida.
 
 
Ya en el descenso por la carretera TI-3 hacia Campiello, a la altura de Villaluz, encontramos a unas vacas bien muy sociables o bien muy enfadadas. Como no lo teníamos muy claro lo mejor que hicimos fue salir pitando.
 

 
El descenso hacia Campiello es un embaucador enclave de praderas de pastizales salpicadas de zonas boscosas, dignas de ser retratadas.
 
 
Una última subida… y objetivo alcanzado, Casa Herminia, donde tendríamos que descansar bien para afrontar la etapa reina de este Camino Primitivo. La ruta de los Hospitales.
 
 
 

 

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