10 BERGAZOS – PONTE ULLA
Camino de Invierno Trips

10 BERGAZOS – PONTE ULLA

Nuestro Camino de Invierno finaliza al inicio de la etapa, concretamente en el albergue de A Laxe, donde enlazaremos con el Camino Sanabrés para continuar el viaje hasta Santiago. Es una etapa relativamente cómoda entre pistas de asfalto y tierra, muchas de ellas entre bonitos tramos emboscados, pero la longitud en kilómetros ya nos pesa a estas alturas de camino. Los entornos de Taboada, Silleda y Ponte Ulla, entre otros, nos ofrecerán buenos alicientes para seguir disfrutando, aunque en la última parte de la jornada volvemos a mirar al cielo.

 


 
 
Atravesamos el polígono industrial de Lalín comentando las buenas sensaciones que nos dejó el Spa del hotel. A nuestra izquierda en una isleta paralela a la N-525 se ubica otro singular Crucero, muy similar al que encontramos en el Monte do Faro, que representa una escena de la crucifixión, también muy rica en detalles.
 
 
Abandonamos el polígono tomando una pista de tierra paralela a la Autopista Central de Galicia que metros después salvaremos por un túnel inferior.
Muy pronto, llegaríamos a A Laxe, oficialmente, el punto final de este Camino de Invierno y que confluye con la variante sanabresa que tomaremos para llegar a Santiago.
 

Albergue de Peregrinos de A Laxe

Apenas tenemos tiempo para asimilar que el Camino de Invierno ha llegado a su fin. Por delante nos espera una etapa de 33 kilómetros que afrontamos con cierta cautela por la distancia a recorrer, pero que no nos achica el ánimo.

Hemos cruzado la N-525 para seguir esta senda que deja a la derecha la población de Bendoiro, de la que adivinamos en la distancia su Iglesia de San Miguel. Descendemos después por una pista de gravilla hasta el lugar de Bendoiro de Abaixo, donde hay un Pazo construido a finales del siglo XVIII con un escudo de armas en su portón representativo de los titulares de la propiedad.
 

 
Dejamos el complejo amurallado ascendiendo unos metros para después volver a descender e introducirnos poco a poco en el pueblo de Prado. Aquí regresamos un tramo a la N-525, pero pronto nos desviamos a la izquierda para ir por una travesía paralela que nos da un respiro en cuanto a la polución de vehículos, pero que no nos libra de otras emanaciones.
 
 
Descendemos ahora por el lugar de Borralla por una carretera local durante aproximadamente 1 kilómetro. Estamos transitando la comarca del Deza, río que pronto alcanzamos, pero que no cruzaremos por este puente. Aquí, tomamos a la izquierda una pista de tierra que nos conduce por una frondosa senda que en pocos metros pasará debajo del Viaducto del ferrocarril.
 
 
El Río Deza nos dirige al siguiente hito, el Ponte Taboada, donde los peregrinos fácilmente sucumben al encanto del enclave, sobre todo cuando nos encontramos con un puente de construcción románica, levantado en el año 912 sobre dos peñas de roca y formado por un único arco de medio punto, cuya clave está a 9 metros del nivel del agua.
 

Ponte Taboada
 
Este puente pertenecía al camino real que unía las ciudades de Santiago y Orense y hoy día lo utilizan sobre todo los peregrinos que toman esta variante.

El río Deza, afluente del Ulla, se muestra impertérrito ante los cientos de años que por aquí han pasado.

Nosotros debemos continuar por la calzada hecha a base de losas de piedra de granito, ascendiendo el terreno poco a poco para ir dejando atrás los bosques de ribera que guardan este recóndito lugar. Desembocamos en las primeras casas de las inmediaciones de Taboada. Atrás dejamos la espesura y al frente, todavía en ascenso, nuevos caminos entre casas diseminadas por el terreno agrícola. Aquí en Taboada, hay una estupenda fuente para saciar la sed producida por el esfuerzo.

A poca distancia de allí se encuentra la Iglesia de Santiago de Taboada, vigilada por una adorable talla del Santo.
 

Iglesia de Santiago de Taboada

En fin, este templo tiene sus orígenes en la época románica, como así lo certifican algunos motivos decorativos del siglo XIII, tales como la ventana del ábside con arco de medio punto sostenido sus columnas con ábsides ornamentados. En su frontal, la espadaña barroca se construyó en el siglo XVIII y su portada, también románica, posee doble arquivolta y en su tímpano, que descansa en ménsulas con cabezas de rumiantes, hay un relieve que dicen representa a la lucha de Sansón con un León.
 

 
Esta iglesia, a diferencia de muchas otras que encontramos a nuestro paso, permanece abierta gran parte del año, cosa que agradecemos. De su interior, podemos destacar su retablo barroco con Santiago en su Caballo y figuras policromadas como la de San Roque.
 
 
Si queréis saber más, no dudéis en preguntar al señor encargado de velar por este templo, preparado para cuidar hasta el más mínimo detalle de vuestra visita.

Retomamos la peregrinación adentrándonos por un bonito tramo emboscado.
 

 
Robles, cauces y algún eucalipto disperso nos acompañan por un camino bien delimitado por muretes y helechos. Todavía continuamos en ligero ascenso desde que partimos del Puente Taboada, pero el perfil se toma un descanso a la altura de Trasfontao. Por si estáis interesados, esta pequeña y acogedora aldea dispone de un albergue.

La salida de la localidad la realizamos por un sendero de losas de piedra que el tiempo y el trasiego han dejado en un estado un tanto irregular.
 

 
Cuando terminamos de cruzarlo en una zona que suele anegarse en épocas de lluvia, el zumbido de unos cohetes interrumpe el sosiego reinante. Pero el ruido solo es momentáneo, cosa que nos permite disfrutar de último tramo emboscado antes de llegar a nuestro próximo destino, Silleda.

Ya muy cerca de esta población advertimos su arraigada personalidad ganadera, y junto a otros mercados, los profesionales del sector la toman como referencia para orientarse en los precios de los productos. Aquí los ejemplares no se cortan a la hora de cubrir sus necesidades.
 

Ganadería

Pronto descubrimos el motivo de los cohetes anteriores. En Silleda se estaba celebrando la Romería da Malla Agro-Forestal donde esta pareja de bueyes fue protagonista al realizar un recorrido por la localidad tirando de este carro de monllos de paja.

Nos adentramos en la localidad y descubrimos su iglesia principal, que está dedicada a Santa Eulalia. Este templo fue construido en el siglo XIX, concretamente en el año 1854 y para su levantamiento se utilizó la técnica de sillería. Es de estilo neoclásico y tanto su exterior como interior presenta un aspecto sobrio en ornamentos. Tiene planta de cruz latina y su fachada es una las más altas de Silleda.
 

 
Dejamos atrás esta estructura cruzando el Parque da Igrexa para tomar después la Rúa Trasdeza que pasa por el Concello.
 

Parque da Igrexa

Salimos de la población tomando una senda que salva por unos cientos de metros la carretera N-525, a la cual volveremos unos instantes en O Foxo. Atravesaremos esta aldea por el interior tomando un carril que deja buenas vistas de esta rica comarca.
 

Entornos naturales

Continuamos por pista asfaltada descendiendo ahora por la pequeña aldea de San Fiz. Desde esta posición podemos divisar la Iglesia de San Fiz de Margaride, a la que el camino no accede ya que hay que desviarse unos cientos de metros.
 

Detalle en un paso inferior

Un nuevo y bonito sendero emboscado nos hace perder de vista este ir venir de casas diseminadas por el entorno, además de ofrecernos, en su mayor parte, el cobijo de la sombra.
La cómoda perspectiva de este tramo cambia un poco cuando cruzamos una pista asfaltada que se interpone en la pista. Aunque seguimos en una asequible tendencia descendente, hay unos 600 metros de firme compuesto por pequeñas piedras que pueden producir un efecto de acupuntura en la planta de los pies si no se dispone de un calzado adecuado.

Por suerte este tramo va desapareciendo conforme nos acercamos al río Toxa, que cruzaremos por un puente.

Tomamos ahora una pista de asfalto en ligero ascenso que cruzará la Nacional 640 por particular paso a nivel inferior. Hasta en un túnel de estas características el camino cuida los detalles. Pocos metros después cruzaremos la Autopista AP-53, pero esta vez, por arriba.
El pavimento cruza la campiña dejando a un lado la aldea de Eirexe, de la que adivinamos su Iglesia de Chapa. A estas alturas de la etapa, el cuerpo ya empieza a pedir gasolina, así que repostaremos en el objetivo de la mañana, que ya lo tenemos a nuestro alcance.

Entramos en Bandeira por la N-525, y todo hay que decirlo, con los pies algo machacados. Aquí solo tendremos tiempo para comer en uno de los restaurantes que ofrecen menús del peregrino, tenemos que emprender rápidamente la marcha de nuevo, aunque a decir verdad con un poquito de sueño.

Afrontamos de inicio un descenso pronunciado por una carretera secundaria en la que agradecemos la escolta de la arboleda. Después la vegetación se abre para dejar un bonito espacio agrícola predominado por maizales, donde ya se deja ver nuestro siguiente lugar de paso, Vilariño. Por aquí empezamos a notar una notable variación en el viento, y también la amenazante proximidad de nubes de tormenta.
 

 
Esta nueva situación nos obliga a imprimir algo más de velocidad en la marcha aunque no por ello no podamos disfrutar de los bellos senderos en los que el camino vuelve a introducirnos.
Los bosques se van alternando con los prados y parcelas de cultivo habitadas en algunos casos por casas diseminadas en el paisaje.

Con todo, vamos sumando kilómetros a la etapa y nos aproximamos ahora a la aldea de Dornelas. La pendiente nos pilla un poco de sorpresa, pero en el siguiente hito podremos hacer una parada y recuperar el aire.
 

Iglesia de San Martiño

Se trata de la Iglesia de San Martiño. Esta construcción es un buen ejemplar de templo románico compostelano rural. Se levantó en un terreno que la reina Doña Urraca donó a la iglesia compostelana en el año 1115. Su planta es de una sola nave que termina en un ábside semicircular.
 

 
En su frontal destaca su portada de doble archivolta y otras dos a los lados. A la derecha de la nave se abre otra puerta románica con guardapolvo ajedrezado y columnas con capiteles de motivo vegetal.

Esta parada permitió por unos minutos desviar nuestra atención de la meteorología, pero volvemos a la realidad, el ganado parece resguardarse recordándonos la llegada de una tormenta.

Unos 8 kilómetros nos restan para llegar a Ponte Ulla, y los abordamos en principio por una carretera secundaria, en ligero ascenso, donde poco a poco vamos dejando atrás el paisaje parcelario para adentrarnos en terrenos emboscados.

El asfalto pronto cambia a tierra con algo de gravilla y especies como el pino y el eucalipto empiezan a tener presencia en los alrededores.
 

 
Transitamos un bonito entorno donde nos llama la atención un tronco, a modo de santuario, del que nos preguntamos cuáles serán sus orígenes. Pero debemos continuar. En la superficie, los helechos dominan el terreno, y en el cielo, lo hacen las amenazantes nubes.
 

Detalles

El cartel de una taberna permite que digamos adiós a la sensación de encontrarnos alejados de la civilización. Pero todavía quedan algunos bonitos tramos que transitar. En las cercanías del lugar conocido como A Carballería recuperamos el asfalto y también las impresión de la proximidad de Santiago de Compostela, como así lo confirma el vuelo bajo de un avión en dirección a su aeropuerto.
La sobresaliente señalización, la naturaleza desbordante y los diferentes hitos de historia y arte como este que divisamos en O Seixo, con su Capilla de Nuestra Señora de las Angustias, son algunos de los ingredientes que hacen fascinante este camino.
 

Ermita de Nuestra Señora de las Angustias

Poco a poco vamos descendiendo para ir divisando el cañón del río Ulla. La bajada se vuelve cada vez más pronunciada conforme nos vamos acercando a nuestro objetivo

Tras atravesar la población de San Miguel de Castro el Viaducto del Ulla hace acto de presencia en el paisaje, una espectacular obra de ingeniería civil que soporta el paso del tren del AVE. Dispone de un gran arco central de 118 metros de luz y su altura máxima es de unos 117 metros. Esta impresionante construcción recibió el Premio San Telmo 2011 por su “calidad técnica, territorial y constructiva” así como “la mejora en la calidad de vida”
 

 
Nosotros en cambio, a estas alturas, necesitamos una mejora de calidad física.
Pero ya estamos cerca, y la tormenta también.

Por fin divisamos nuestro destino de hoy, Ponte Ulla. Localidad a la que accedemos por su Ponte Vello, compuesto por 4 arcos de medio punto. Este puente fue diseñado por el arquitecto compostelano Tomás del Río en la segunda mitad del S. XVIII.
 

Ponte Vello

Saber que estamos a punto de finalizar la jornada nos permite disfrutar del magnífico paraje del Ulla a la entrada de la localidad. Ya dentro, topamos con la Iglesia de Santa María Magdalena, cuyos orígenes románicos se hacen evidentes en su ábside semicircular. Su fachada es barroca, del segundo tercio del siglo XVIII y su espadaña presenta un doble campanario con dos ejemplares que se rematan con un elemento en forma de vieira.
 

iglesia de Santa María Magdalena

Finalmente, celebramos que solo nos resta una etapa para acabar este hermoso camino.
 

Ponte Ulla

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