4 BETANZOS – BRUMA
Camino Inglés Trips

4 BETANZOS – BRUMA

Afrontamos una de las etapas más duras del Camino Inglés. El perfil de ascenso acumulado, la distancia en kilómetros y el calor serán factores que acusaremos a medida que avanzamos. Sin embargo, el camino se presenta ameno, variopinto, lejos ya de la costa y las riberas, alternando verdes campiñas rurales con pequeñas aldeas y sendas emboscadas que dan su sello de indetidad a esta parte del camino. El concurrido Albergue de Hospital de Bruma será nuestro cobijo en el final de etapa.

 


 
 
Partimos de Betanzos siguiendo la Rúa Rollo hasta el Puente Viejo de las Cascas, una construcción ya citada en documentos del año 1200 pero cuya estructura original fue destruida por los ingleses en 1809. A lo largo del siglo XIX se reconstruye tomando el aspecto que hoy tiene.
 
 

Cruzamos el río Mendo por el puente y empezamos a ganar una altura que nos ofrece las últimas estampas de Betanzos.
 

Dejando atrás Betanzos
Dejando atrás Betanzos

Seguimos la Rúa Couto en ascenso que nos lleva a cruzar primero un viejo puente sobre el ferrocarril y más adelante, otro más actual sobre la autopista A-6.

Continuamos el asfalto atravesando las sosegadas parroquias de Xan Rozo y Limiñón.
En el camino a veces sucede que los albergues no pueden satisfacer toda la demanda de pernoctaciones ante el elevado número de peregrinos. Esto hace que el trayecto se convierta en una verdadera competición por llegar antes al destino y coger sitio. Nosotros intentamos restar importancia a este aspecto con algo de broma, pero sí es verdad que preocupa.
 

 

Transitamos ahora por el Concello de Abegondo, por una pista de tierra que se agradece, pero pronto salimos de nuevo al asfalto para entrar en el término municipal de Cos. Aquí no tardaremos mucho en toparnos con el complejo de la Iglesia de San Esteban, un templo con típica arquitectura rural que se integra dentro del propio cementerio.
 

Iglesia de San Esteban de Cos
Iglesia de San Esteban de Cos
Un bonito sendero emboscado nos da un agradable respiro sacándonos del asfalto, incluso se atreve a cruzar un pequeño arrollo. Pero el sosiego se ve interrumpido por un conato de ciclón que nos devuelve de nuevo a la carretera, una vía que nos coloca en las inmediaciones de Meangos.

El itinerario se muestra generoso y ameno ya que va alternando pequeñas aldeas y villas entre campos de pastos y cultivo con bosques por los que pasaba el antiguo Camino Real. Un trayecto que poco a poco va ganando altitud.
 

 

riachuelo
Senda que cruza un riachuelo

Las señales nos dirigen a Leiro, un buen sitio para descansar y reponer fuerzas. Aquí también se encuentra la Iglesia de Santa Eulalia, del siglo XVIII, también integrada en un cementerio.
 

 

Estamos en el ecuador de la etapa, unos 14 kilómetros nos restan por delante y no precisamente los más livianos.
Afrontamos ahora una senda de tierra que en momentos de lluvia suele embarrarse. Por suerte para nosotros encontramos el firme en perfecto estado, aunque hay que tener cuidado con otros obstáculos.
La senda nos lleva a Boucello donde una bonita campiña nos acompaña unos cientos de metros hasta Frean. En este último punto, tomamos un camino que discurre paralelo al río Mero y en el que nos sorprender una exigente cuesta que tendremos que salvar para llegar a Vilacoba.
 

Buenas cuestas antes de llegar a Vilacoba
Buenas cuestas antes de llegar a Vilacoba

En la carretera, a la izquierda, nos sorprende la antigua Capilla de San Paio, hoy abandonada y cuyas instalaciones parece que se destinan al almacenaje.
 

 

A partir de aquí, comienza el tramo más duro de esta etapa donde topamos con la Iglesia de Santo Tomé y Santuario de San Paio de Vilacoba. Este edificio de nueva construcción nos da el primer respiro.
 

 

Echamos la vista atrás para observar las primeras pendientes, y nos mentalizamos para lo que tiene que venir. Nos esperan unos 300 metros de desnivel con un duro perfil que tendremos que superar con tesón y paciencia.
El ascenso continúa, duro, exigente, donde la mochila parece ganar kilos a cada paso, pero donde el paisaje y algunas sendas intrincadas recompensan el esfuerzo.
 

 

Llegamos a Fontenla y poco después a Vizoño, donde ya hemos superado quizá el escollo más duro de la subida.
Avanzamos por la pequeña población hasta llegar a una bifurcación donde se ubica el Cruceiro de San Pedro de Vizoño.
 

 

Nuestro paso tranquilo se ve superado por el más acelerado de otros peregrinos. Pies y espalda empiezan a acusar el cansancio y el calor tampoco nos hace ningún favor.

Entre los núcleos de A Ribela y A Malata, el perfil ya empieza a suavizarse, cosa que agradecemos, y aunque la tendencia es ir descendiendo muchas veces las piernas se castigan más en las bajadas que en las subidas.
 

 

En cualquier caso, cuando uno cree que todo va a ser sufrimiento, el camino siempre te sorprende con algún regalo: el Rego dos Outeiros nos vino muy bien para calmar los castigados pies en sus gélidas aguas (ver vídeo). Con la resurreción de los pies pudimos encarar los últimos dos kilómetros hasta Hospital de Bruma.
 

Albergue (Hospital de Bruma)
Albergue (Hospital de Bruma)

Y ya por fin, alcanzamos nuestro objetivo, donde volvemos a coincidir con peregrinos de otras etapas.
El escenario que encontramos es un albergue abarrotado, pero muy dispuesto a darnos cobijo y a celebrar una buena cena en comunidad peregrina.
 
Sin duda, una experiencia que echábamos en falta.

 

 

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