2 ESPINAL – PAMPLONA
Camino Francés Trips

2 ESPINAL – PAMPLONA

Bella etapa por tierras Navarras no exenta de dificultades, sobre todo por el fallo del cambio de marchas en una de las bicicletas que nos hizo demorar nuestros planes. El calor también fue protagonista. El trazado era algo exigente tanto en las cortas subidas como en las bajadas, lo que viene siendo un poco rompepiernas. No obstante, todo lo que íbamos descubriendo en cada rincón del camino (sus pueblos, sus bosques, su gente) nos reconfortaba y nos hacía mirar las dificultades con optimismo.

 


 
 
Partimos de Espinal sin haber podido encontrar un sitio donde desayunar. La verdad es que lo echamos en falta puesto nada más salir del poblado afrontamos el Alto de Mezkiritz.
 
Apartamentos Irati (Espinal)
Apartamentos Irati (Espinal)

Pero lo bueno se hace esperar y por fin pudimos desayunar en Bizkarreta. Había que coger fuerzas, ya que la etapa seguía en ascenso hasta el Alto del Erro.
En el vídeo se puede observar una zona en la que tuvimos una caída que fue amortiguada por unos arbustos. Creo que a la larga esto fue uno de los motivos por los que luego tuvimos problemas con los cambios de marcha de una de las bicicletas. Vemos más bicigrinos subiendo a pie y la verdad es que a veces uno se siente mejor cuando ve que no es el único que arrastra la bicicleta.
Observando una placa conmemorativa se nos hizo duro pensar que alguien pudiera encontrar la muerte en el camino de santiago. La mejor forma de rendirle respeto era seguir adelante para cumplir nuestro objetivo
 

 
En Zubiri encontramos el Puente de la Rabia, cuyos orígenes datan del siglo XI. Antiguamente, los campesinos tenían la creencia de que si hacían pasar a sus animales por el pilar central varias veces, estos no contraerían la rabia.
 
Puente de la Rabia
Puente de la Rabia

Tras dejar Zubiri, tenemos que rodear un complejo industrial y sufrir un camino empedrado hasta llegar a Ilarratz.
Tras Ilarratz, decidimos dar un empujón a la etapa para llegar a Pamplona a la hora del almuerzo.
 

 
Tras Irotz, el cambio de marchas de una de las bicicletas empezó a fallar, cosa que nos retrasó bastante. Teníamos que encontrar un taller de bicicleta urgentemente. Esto, sumado al intenso calor, hacía que nuestro objetivo mañanero no fuese a cumplirse.
 
 
Menos mal que ahí estaba Villava, el pueblo natal de nuestro querido Miguel Indurain que nos levantó un poquito la moral y nos dio de comer.

Conseguimos llegar a Burlada, donde por fin pudimos encontrar un taller donde arreglar la bicicleta dañada, y mientras la arreglaban pasamos el tiempo mirando nuestras heridas de guerra.

Total, que entre unas cosas y otras, llegamos a Pamplona a las 18:00 de la tarde con una insolación de caballo. El día terminó siendo bastante duro, así que decidimos quedarnos aquí y descansar bien para encarar al día siguiente el Alto del Perdón.
 

 

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